EL MITO DE PIGMALI√ďN.

Fecha 14/4/2010 14:57:22 | Tema: OFFTOPIC

José C. Fernández
¬ŅQu√© madre no est√° orgullosa de sus hijos? ¬ŅQui√©n no se enamora de sus propias obras? Shakespeare dec√≠a que no son l√≠citos los versos que no est√°n ba√Īados con las propias l√°grimas, y √©stas son l√°grimas de amor y de emoci√≥n. Pero ¬Ņc√≥mo pueden conmovernos aquellos que aparentemente no son m√°s que una proyecci√≥n de nosotros mismos? ¬ŅEs que no nos conocemos?
Imagen Original
He aqu√≠ una de las claves de una verdadera obra art√≠stica, lo que hace, por ejemplo, que el m√ļsico derrame l√°grimas ante una partitura que √©l mismo est√° creando. Lo que inspira al verdadero artista es lo m√°s profundo y luminoso de s√≠ , es una corriente de "electricidad divina" que desciende de un mundo de belleza perpetua, donde vive su alma m√°s elevada.
Todos conocemos la acusaci√≥n que se ha hecho a Leonardo da Vinci, cuando al comparar los rasgos de la Gioconda y los propios se hallaron tantas similitudes. √Čl, como Pigmali√≥n, estaba enamorado de la mejor de sus obras, porque en ella hab√≠a fijado su propia alma, y seguro que, para √©l, ten√≠a m√°s vida que su vida. Y es que no es moralmente l√≠cito enamorarse de lo que uno hace si refleja el yo cotidiano, lo vulgar y mediocre que el tiempo se encargar√° de roer. Esto lleva a creer que uno es centro del mundo y al culto al yo personal, y por lo tanto a la congelaci√≥n de la capacidad de respuesta al entorno. Y √©ste es el primer paso de un camino descendente que hace del incauto una estatua de piedra o de sal.

Pero si la obra es bella, aut√©ntica, sincera, ¬Ņno amamos la belleza? Si, como los cl√°sicos nos ense√Īaban, debemos ver los dedos de Dios en todas partes, ¬Ņno habremos de verlo en estos "dedos de Dios" que surgen de lo m√°s luminoso de nuestro ser. De aquello que vive dentro y se despierta ante la llamada de todo lo noble, lo bueno y lo justo?

Este es uno de los significados del mito de Pigmalión, el artífice enamorado de su creación.

Como en todo mito los significados son como las ramas que parten de un mismo tronco. De una misma imagen, de una misma idea, surgen inn√ļmeras ideas que llenan el campo de la conciencia. Se ha dicho que b√°sicamente un mito tiene siete claves de interpretaci√≥n, que podemos ampliar a 49 √≥ 343 si queremos profundizar m√°s en los matices. Claves que analizan el significado del mismo desde un √°ngulo matem√°tico o astron√≥mico, alqu√≠mico...Nos esforzaremos en dilucidar el significado psicol√≥gico y moral de este mito.

Cuenta Ovidio en su Metamorfosis que Pigmali√≥n hab√≠a rehuido desde joven la compa√Ī√≠a de mujer; que hab√≠a vivido c√©libe y sin esposa, por la repulsi√≥n que le causaran las obscenas Prop√©tides. Ellas "se hab√≠an atrevido a decir que Venus no era una divinidad, por lo que cuentan que, a causa de la ira de la diosa, fueron las primeras que prostituyeron sus cuerpos y su belleza. Y al perderse su pudor y endurecerse la sangre en sus mejillas, se convirtieron, poca era ya la diferencia, en r√≠gido pedernal"

Un día talló una estatua de marfil, con arte tan admirable, que se enamoró del simulacro. Tan bella era que no podía comparársele la belleza de una mujer de padre y madre nacida. Tal era su porte y su gesto que diríase que estaba viva "y que por pudor no se movía" Encendióse el amor en el pecho de Pigmalión, que cree estar viva la inmóvil imagen. "Muchas veces pone las manos sobre la estatua y la toca para ver si es un cuerpo o marfil (...) Le da besos y cree que son devueltos, le habla, le abraza y le parece que sus dedos se hunden en sus miembros cuando los toca(...) Unas veces la halaga con ternura, y otras le lleva regalos de los que gustan las muchachas, como conchas, lisos guijarros, pájaros y flores de mil colores, lirios, bolas decoradas y lágrimas caídas del árbol de las Helíades.

Tambi√©n adorna sus miembros con ropas: pone gemas en sus dedos y en su cuello largos collares, de sus o√≠dos cuelgan ligeros pendientes, y sobre su pecho cintas. Y desnuda no es menos bella. La tiende sobre cobertores te√Īidos de p√ļrpura de Sid√≥n, la llama compa√Īera de lecho y recuesta su cuello sobre blandos cojines de plumas, como si ella pudiera notarlo".

v En la fiesta de Venus, suplica a la diosa que otorgue vida a quien es el objeto de su √ļnica pasi√≥n. La diosa, atenta al amor sincero y ben√©vola con quienes al amor se sacrifican convirti√≥ en realidad su deseo, y Pigmali√≥n "por fin no bes√≥ una boca falsa". Y parecieron dar vida estos besos a quien antes fuera de piedra. "La virgen sinti√≥ los besos que le daba y se sonroj√≥, y alzando hacia √©l sus ojos y hacia su luz su t√≠mida mirada, a la vez vio el cielo y a su amante"

La diosa misma estuvo presente en la boda, "que ella misma había hecho posible". Y después de nueve lunas la joven dio a luz a Pafos, de quien la isla recibe su nombre.

Este es el mito tal como nos lo describe Ovidio. En otras versiones, Pigmalión se enamora de la misma Afrodita, pero la diosa no quiere yacer con él. Pigmalión suplica y ante la negativa de la diosa crea una estatua a la que venera, la habla, la besa y la acuesta en su lecho. Contenta la diosa por estas muestras de amor da alma y vida a la estatua como Galatea, que concibe de Pigmalión dos hijos: Pafos y Metarne. Pafos sería el sucesor de Pigmalión y padre de Cíniras, quien fundaría la ciudad chipriota de Pafos, construyendo un templo a la diosa del Amor.

Dec√≠an los cl√°sicos que los dioses habitan y visten las formas que la imaginaci√≥n del hombre les atribuye. Este es uno de los significados del mito de Pigmali√≥n. Cuando el cristianismo o el islamismo abolieron la idolatr√≠a se enfrentaban a la degeneraci√≥n de una pr√°ctica de or√≠genes muy puros y de enorme eficacia para ba√Īar el alma de los creyentes del influjo de los dioses: el de las estatuas animadas. Fil√≥strato, en su Vida de Apolonio de Tiana, explica c√≥mo a este mago -el mago de mayor y comprobado poder√≠o de la antig√ľedad cl√°sica- le preguntaron el secreto de la fabricaci√≥n de estatuas m√°gicas. Y √©l respondi√≥ que, sin entrar en detalles astrol√≥gicos, de teurgia y magia ceremonial, el amor y la imaginaci√≥n del artista eran fundamentales. Y que sobre los c√°nones y reglas fijas de este Arte Magno, el artista deb√≠a imaginar las cualidades propias del dios pues no es lo mismo vestir a un Rey que a un ermita√Īo, y las formas imaginadas y luego esculpidas se convierten en el vestido del dios, La voluntad invoca y la imaginaci√≥n viste a estas fuerzas de la naturaleza y de la mente divinas.

El mismo Apolonio de Tiana se burla de un joven que se tomó al pie de la letra el mito de Pigmalión y se enamoró de una estatua de Afrodita hasta el extremo obsesivo de querer yacer con ella. Estas pasiones irracionales llevan en su seno los gérmenes de la locura.

Los monjes de la escuela kargyupa, disc√≠pulos de Milarepa, se encierran en cuevas- en ocasiones durante varios a√Īos- para trazar y esculpir en su imaginaci√≥n complejas representaciones de dioses que luego deben deshacer. Cuando han adquirido mucho mayor realismo y vida que las im√°genes que los sentidos nos muestran, los disuelven en el mismo seno virgen y puro del que surgieron, el espacio: morada en el pensamiento tibetano de Prajna, la Gran Sabidur√≠a.

Es como si Pigmali√≥n, despu√©s de amar y dar vida a su estatua, decidiese convertirla en polvo y amase ahora a la diosa en el aire que respira o en la luz que ante su mirada ba√Īa cuanto toca.

En el mito de Pigmali√≥n se encierran significados m√°s profundos a√ļn. Seg√ļn las antiguas tradiciones- lo mismo afirma Plat√≥n- el hombre puede y debe volver a convertirse en el Dios que es. Los dioses habr√≠an trazado un camino que despierta y une al hombre a sus luminosas esencias. Es el Camino de la Iniciaci√≥n. Los trabajos y pruebas que el alma all√≠ debe realizar fueron descritos en s√≠mbolos en las aventuras y desventuras de Herakles o en el Asno de Oro de Apuleyo, que narra en uno de sus cap√≠tulos las purificaciones que debe experimentar Psique para volver a desposarse con Eros, el amor sin cambios ni condiciones.

Estas mismas ense√Īanzas afirman que el Aspirante forja, con el fuego inmortal que en √©l mora y con im√°genes nacidas en el atanor de su propia alma, un "doble luminoso", un testigo permanente del Ojo del Dios que espera al fin del Camino. Es para el disc√≠pulo el Amigo y el Amado, la reserva incondicional de cuantos valores conducen al Alma a su condici√≥n divina. Una fuente inagotable de virtud y luz espiritual. Una fuente que mana m√°s y m√°s cuanto m√°s se usa. La Afrodita del mito debe representar un momento especial de la Iniciaci√≥n en que este "doble luminoso" no es ya m√°s una "estatua inanimada", sino que el dios mismo invocado no s√≥lo en √©l vive sino que le otorga la vida. Como la mayor parte de los mitos de la Antig√ľedad cl√°sica, tras sus velos de alegor√≠a, describen en sus distintos aspectos, las Metamorfosis del Alma o Iniciaci√≥n.

No nos debe extra√Īar esta afirmaci√≥n, pues -y con id√©ntico significado- es el mito de Pigmali√≥n otra versi√≥n del mito sumerio de Gilgamesh y su doble luminoso Enkidu, a quien so√Ī√≥ como Hacha de Doble Filo a los pies del √Ārbol de la Vida.

Y m√°s cerca a√ļn repiti√≥ las mismas im√°genes, las mismas verdades, Walt Disney en su versi√≥n de Pinocho; el ni√Īo de madera que adquiere vida y conciencia -Pepito Grillo- pero que debe conquistar su condici√≥n humana mediante trabajos y sacrificios que le hagan digno hijo de la Estrella, digna d√°diva de la diosa del Amor.

Fuente: http://www.nueva-acropolis.es/cultura/simbolismo/pigmalion.htm




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