ESCRITO EN EL CIELO.

Fecha 8/4/2010 17:32:02 | Tema: Astronomia

Durante siglos, los fen√≥menos astron√≥micos han sido tomados como se√Īales inici√°ticas para adivinar el futuro o explicar los males del presente. Miguel √Āngel Sabadell rese√Īa el papel que la superstici√≥n y la astrolog√≠a han jugado en la historia de la humanidad.

Para el ilustrado Montesquieu, la astrolog√≠a era una orgullosa extravagancia: ‚ÄúCreemos que nuestros actos son lo bastante importantes como para merecer estar escritos en el gran libro del cielo‚ÄĚ. Sin embargo, esta creencia ha convertido fen√≥menos celestes como eclipses, cometas o conjunciones planetarias en desencadenadores de importantes hechos hist√≥ricos. Por ejemplo, seg√ļn una leyenda muy extendida, durante la II Guerra Mundial los l√≠deres nazis tomaban sus decisiones en funci√≥n de las predicciones astrol√≥gicas. Sin embargo, los rigurosos trabajos del historiador brit√°nico Ellic Howe demostraron que, en realidad, no ten√≠an en cuenta las posiciones relativas de los planetas. Eso s√≠, existi√≥ una excepci√≥n: Rudolf Hess, n√ļmero tres del Partido tras Hitler y G√∂ring.
La invasión rusa de Hitler

Todo comenz√≥ en plena confrontaci√≥n con Inglaterra, cuando el F√ľhrer empez√≥ a planear la invasi√≥n de Rusia. Hess pensaba que el Reino Unido firmar√≠a un acuerdo secreto de paz con Alemania, as√≠ que decidi√≥ volar all√≠. A principios de 1941, Ernst Schulte-Strathaus, un astr√≥logo amateur que formaba parte del personal del l√≠der nazi, le dijo que el 10 de mayo habr√≠a una conjunci√≥n planetaria: el Sol, Mercurio, Venus, J√ļpiter, Saturno y Urano ocupar√≠an un arco de s√≥lo 8¬ļ en Tauro. Por otro lado, la astr√≥loga muniquesa Maria Nagengast le inform√≥ de que ese precisamente ser√≠a un d√≠a propicio para viajar al extranjero.

El resto es historia: las condiciones de paz de Hess le parecieron un chiste a Churchill, que lo detuvo. Para Hitler, Hess se hab√≠a vuelto loco por culpa de la astrolog√≠a. El 9 de junio, la Gestapo puso en marcha la operaci√≥n Aktion Hess, que acab√≥ con la detenci√≥n de cientos de ocultistas y astr√≥logos. La mayor√≠a acab√≥ en los infames campos de la muerte. Las conjunciones planetarias tambi√©n afectaron al mayor conquistador y genocida de todos los tiempos, Gengis Kan. Los mongoles miraban con frecuencia al cielo, donde ve√≠an presagios y augurios: la campa√Īa contra la provincia china de Hunan se detuvo en mayo de 1221 precisamente a causa de un eclipse de Sol. La obsesi√≥n celeste de este pueblo era tal que, a√Īos m√°s tarde, Marco Polo cont√≥ m√°s de 5.000 astr√≥logos y adivinos s√≥lo en la capital mongola.

Tras derrotar al Imperio tangut en 1226, el soberano orden√≥ exterminar a la poblaci√≥n. El 12 de diciembre, los cinco planetas visibles a simple vista ‚ÄďMercurio, Venus, Marte, J√ļpiter y Saturno‚Äď se concentraron en un arco de 31¬ļ en Capricornio. El astr√≥logo de Gengis Kan lo interpret√≥ como una se√Īal de los cielos en contra de tal barbarie, por lo que el emperador orden√≥ detener las matanzas. Se cree que los planetas pudieron evitar as√≠ 100.000 muertes.

Malos presagios

Eso s√≠, la posici√≥n de los astros tambi√©n se ha tomado como presagio de fen√≥menos funestos. El 14 de septiembre de 1186 los 5 planetas se encontraron en un espacio de 11 grados, con la Luna y el Sol a menos de 3 grados de distancia. Unas d√©cadas despu√©s, el obispo de la Iglesia ortodoxa siria Bar-Hebraeus escribi√≥ al respecto: ‚ÄúTodos los astr√≥nomos (sic) predijeron que tendr√≠a lugar un diluvio universal y que toda la humanidad perecer√≠a‚ÄĚ. Pero ninguna otra conjunci√≥n ha provocado m√°s p√°nico que la del 19 de febrero de 1524, cuando los 5 planetas y el Sol se concentraron en Piscis. El primero en alertar del inminente desastre fue el astr√≥logo alem√°n Johannes St√∂ffler, en 1499. Sus colegas amplificaron sus palabras, que se convirtieron en un boom editorial: se imprimieron miles de panfletos y m√°s de 160 libros sobre el asunto. Es m√°s, el astr√≥logo de la corte de Berl√≠n, Johann Carion, fij√≥ el d√≠a del juicio: 15 de julio de 1524.

Algo parecido sucedi√≥ con el alineamiento de 1982, con los 9 planetas colocados al otro lado del Sol en un √°ngulo de 90¬ļ. Se tem√≠a tal cat√°strofe que incluso dos astrof√≠sicos, John Gribbin y Stephen Plagemann, llegaron a afirmar en El efecto J√ļpiter (1974) que el efecto gravitatorio provocar√≠a un terremoto que destruir√≠a California. El libro se convirti√≥ en un best seller y los autores obtuvieron ping√ľes beneficios.

La influencia de los astros sobre la historia humana se limita a cu√°nto queramos creer que nos afectan. As√≠ sucede con los eclipses solares. Durante la guerra entre lidios y medos, en 585 a. C., la oscuridad cay√≥ en medio de la batalla y ambos bandos decidieron buscar la paz. El fundador del islam tambi√©n tuvo sus dimes y diretes con los eclipses. Aunque la teolog√≠a musulmana no lo acepta, la tradici√≥n popular dice que el nacimiento del Profeta en 570 fue anunciado por uno. Su hijo Ibrahim muri√≥ tr√°gicamente el 22 de enero de 632, y curiosamente ese d√≠a hab√≠a un eclipse. Algunos habitantes de La Meca lo vieron como un presagio, pero Mahoma los corrigi√≥ dici√©ndoles: ‚ÄúEl Sol y la Luna son se√Īales de Dios y no se eclipsan por la muerte o el nacimiento de ning√ļn hombre‚ÄĚ.

El Sol, el astro rey

Sin embargo, el fen√≥meno que m√°s influencia ha podido tener en nuestra historia es la actividad que despliega peri√≥dicamente el Sol. Por ejemplo, es posible que esta explique la colonizaci√≥n de Groenlandia. El primer registro que tenemos sobre este territorio se remonta a 982, cuando fue descubierto por Eric el Rojo. El tiempo inusualmente bueno que hubo entre 1000 y 1300 permiti√≥ que las primeras colonias florecieran gracias al comercio de marfil, pieles de foca, madera... Pero el fr√≠o empez√≥ a llegar en 1325 y provoc√≥ pobres cosechas y hambrunas. En 1350 se abandonaron los asentamientos del norte. Diez a√Īos despu√©s s√≥lo llegaba un barco cada pocos a√Īos, y la √ļltima visita a la colonia se produjo en 1406. Este dram√°tico giro en el clima recibe el nombre de Peque√Īa Edad de Hielo. Por entonces, el T√°mesis se congelaba todos los a√Īos y en el invierno de 1422-1423 se hel√≥ el mar B√°ltico.

Lo llamativo es que los siglos precedentes, marcados por un tiempo c√°lido, coincidieron con el llamado M√°ximo Medieval de actividad solar.

Por su parte, la √©poca m√°s fr√≠a de esa miniedad de hielo lo hizo con dos periodos en los que el Sol no mostr√≥ ni una sola mancha: los m√≠nimos de Sp√∂rer ‚Äďde 1400 a 1510‚Äď y de Maunder ‚Äďde 1645 a 1715‚Äď. Los registros obtenidos durante 3.000 a√Īos revelan que las bajadas globales de temperatura coinciden con m√≠nimos en la actividad solar. El aspecto m√°s visible de estos apagones son las manchas solares, unas zonas oscuras que aparecen en la fotosfera del astro. Aunque los chinos conoc√≠an su existencia desde la dinast√≠a Shang, en 1200 a. C., provocaron una agria pol√©mica entre Galileo Galilei y el jesuita Christoph Scheiner, que afirmaban haber sido los primeros en observarlas. Las intrigas de Scheiner desembocaron en una guerra abierta contra el astr√≥nomo de Pisa que se prolong√≥ durante 20 a√Īos. De hecho, Galileo siempre sospech√≥ que tras la persecuci√≥n a la que fue sometido por la Iglesia estaba la animosidad de los jesuitas.

Las manchas solares están relacionadas con la aparición de erupciones en la superficie de nuestra estrella, que lanzan al espacio una lluvia de partículas subatómicas. Estas modifican las propiedades de nuestra ionosfera durante días, lo que puede causar averías a los satélites y afectar de distintos modos a las comunicaciones por radio y los microchips.

Las part√≠culas juguetonas no son lo √ļnico que nos llega desde el cielo. Cometas y meteoritos de diferentes tama√Īos tambi√©n se suman al bombardeo. Si no hubiera sido por el impacto del asteroide de 10 km de di√°metro que, hace 65 millones de a√Īos, provoc√≥ la desaparici√≥n del 85% de las especies animales ‚Äďentre ellas, los dinosaurios‚Äď, los mam√≠feros quiz√° no habr√≠an despegado, evolutivamente hablando. Los restos de este choque que se conservan en el Yucat√°n (M√©xico) son el ejemplo m√°s claro de la poderosa influencia de los cielos en el devenir de la vida terr√≠cola. A√ļn m√°s, posiblemente estos pedruscos tambi√©n hayan tenido algo que ver con la evoluci√≥n de nuestra tecnolog√≠a. En efecto, hacia 1500 a. C., los hititas descubrieron que el hierro pod√≠a fundirse para hacer herramientas de mejor calidad que las de bronce. Sin embargo, para conseguirlo se necesita seguir un complejo proceso y alcanzar una temperatura de 1.535 ¬ļC.

¬ŅQu√© dio la clave a los pueblos de Oriente Medio para que empezaran a usar ese metal?

La importancia del hierro

Una pista la tenemos en que muchos de los artefactos hallados en yacimientos de la Edad del Bronce contienen un 90% de hierro. Entre ellos, contamos con la daga del fara√≥n Tutankam√≥n, que rein√≥ en el siglo XIV a. C. Los an√°lisis qu√≠micos han revelado que las impurezas que contiene son de n√≠quel, lo que apunta a que el material usado en su fabricaci√≥n provino de un meteorito met√°lico, cuya composici√≥n es muy similar. ¬ŅEs posible que el hierro fundido por nuestra atm√≥sfera fuera el primer material que usaran los herreros? Hititas y sumerios reconocieron esta conexi√≥n al llamar al hierro fuego del cielo; incluso la palabra egipcia que lo designa significa trueno celeste. Es m√°s, el t√©rmino asirio es metal del cielo. Otro dato que apoya esta hip√≥tesis: los primeros exploradores occidentales que se internaron en las regiones √°rticas se sorprendieron de que los inuit del noroeste de Groenlandia usaran cuchillos, puntas de arpones y herramientas para grabar hechas de hierro, ya que carec√≠an de minas. ¬ŅEntonces? Su proveedor era un meteorito que se hallaba a 2.000 km de distancia. En 1894, el estadounidense Robert E. Peary, guiado por un lugare√Īo que lo condujo a cierto lugar de la isla Saviksoah, al norte del cabo de York, encontr√≥ la legendaria roca. Esta estaba dividida en tres partes: Ahnighito, de 34 toneladas, la Mujer, de 3, y el Perro, de 0,5. Al final, la mina de hierro de los inuit se vendid√≥ por 40.000 $ al Museo Americano de Historia Natural. Hoy se exhibe en la Sala de Meteoritos Arthur Ross.

Ir√≥nicamente, tambi√©n nuestra civilizaci√≥n hace uso de metales alien√≠genas. El 27% del n√≠quel mundial proviene del astroblema de Sudbury, en Ontario (Canad√°), el segundo cr√°ter m√°s grande del planeta. El boquete se form√≥, hace aproximadamente 1.850 millones de a√Īos, por el impacto de un gran meteorito compuesto principalmente por hierro y n√≠quel.

Pero los meteoritos no sólo han servido de lubricante para el avance tecnológico. A menudo también se les ha otorgado un carácter divino.

Eso pas√≥ en 205 a. C., cuando An√≠bal amenazaba la estabilidad de la Rep√ļblica romana. La sibila profetiz√≥ que el caudillo cartagin√©s ser√≠a derrotado si la Madre de los Dioses, Cibeles Kaitabata, era tra√≠da desde su templo de Pessinus, en Frigia ‚Äďhoy Turqu√≠a central‚Äď. A tal efecto se construy√≥ un buque, que parti√≥ en tan sagrada misi√≥n con cinco senadores comandados por el c√≥nsul Marco Valerio Levino. Todo ese despliegue se hizo por lo que se cree que era un trozo de meteorito de forma c√≥nica ‚Äďla diosa Kaitabata, que significa ca√≠da del cielo‚Äď. Tras vencer a An√≠bal y conquistar Cartago, los romanos construyeron un templo dedicado a esta deidad en la colina Palatina, donde el meteorito fue adorado durante 500 a√Īos, hasta caer en el olvido. La roca sali√≥ a la luz en las excavaciones que se realizaron en la zona en 1730, pero nadie la reconoci√≥ y se perdi√≥ para siempre. El emperador romano Marco Aurelio Antonino (hacia 203-222) tambi√©n tuvo su relaci√≥n con los meteoritos. Hab√≠a sido sumo sacerdote en el templo de Emesa ‚Äďhoy la ciudad siria de Homs‚Äď, donde se adoraba al dios solar Elagabalus. De ah√≠ el nombre por el que tambi√©n se conoce al soberano, Heliog√°balo. Su culto estaba centrado en un gran meteorito oscuro con unas marcas que suger√≠an la imagen del Sol.

Es posible que este también sea el origen de la Piedra Negra de la Kaaba, en La Meca, un lugar de culto preislámico que contenía 360 ídolos hasta que en 630 Mahoma lo limpió de todos ellos. La tradición islámica afirma que la roca vino del cielo y era del color del jacinto, pero mudó al negro por culpa de los pecados de la humanidad.

Seg√ļn los testimonios de quienes la han visto, es de color negro rojizo y en su superficie se distingue una franja e inclusiones cristalinas.

En 1980, Elsebeth Thomsen, del Instituto de Paleontolog√≠a y Geolog√≠a Hist√≥rica de la Universidad de Copenhague, indic√≥ que podr√≠a tratarse de una impactita ‚Äďroca formada por arena fundida con material meteor√≠tico‚Äď obtenida de los cr√°teres Wabar, en el desierto saud√≠ de Rub al-Jali.

Las impactitas de Wabar tienen el aspecto de un vidrio duro de estructura porosa ‚Äďpuede flotar, al igual que la Piedra Negra, seg√ļn la tradici√≥n‚Äď y poseen inclusiones de cristal blanco y arenisca que podr√≠an corresponderse con la peculiar franja de la roca sagrada. Y los ejemplos siguen. El 2 de diciembre de 1880, un meteorito cay√≥ a los pies de dos brahmanes cerca de Andhra, en la India. Inmediatamente se autoproclamaron ministros del Dios Milagroso y consiguieron atraer a 10.000 peregrinos en un d√≠a. A√ļn m√°s cerca de nuestros d√≠as, el 14 de agosto de 1992, docenas de rocas se precipitaron sobre Mbale, en Uganda. Los lugare√Īos decidieron que, convenientemente pulverizadas, las tomar√≠an como medicina, ya que los dioses se las hab√≠an mandado para curar el sida.

Los cometas y el futuro

El poder de anticipar el futuro le corresponde, por su parte, a otros cuerpos errantes: los cometas. El más famoso es el Halley, cuya primera aparición registrada en Occidente data de 1066.

Su paso fue para los cronistas de la √©poca el augurio de la derrota del √ļltimo rey saj√≥n, Harold II de Inglaterra, lo que ocurri√≥ unos meses despu√©s en la batalla de Hastings.

Un cometa tambi√©n fue el responsable de la deificaci√≥n de Julio C√©sar ‚Äďla primera de un l√≠der romano‚Äď, asesinado en los idus de marzo de 44 a. C. Tras una serie de escaramuzas pol√≠ticas, su sobrinonieto Octavio decidi√≥ organizar en julio de ese a√Īo los juegos que C√©sar prometi√≥ a ra√≠z de sus √ļltimas vic torias. El primer d√≠a se vio un cometa hacia el norte, y Octavio asegur√≥ que se trataba del alma del conquistador de las Galias llevada a los cielos, lo que desat√≥ una intensa campa√Īa que culmin√≥ a√Īo y medio despu√©s, cuando el Senado declar√≥ dios a Julio C√©sar.

Para los romanos, los cometas se convirtieron en s√≠mbolos de la ca√≠da de los emperadores. El del a√Īo 54 se asoci√≥ a la muerte de Claudio, que en realidad fue envenenado. Cuando en agosto de 60 otro apareci√≥ en el cielo de Roma, el historiador T√°cito escribi√≥: ‚ÄúEl pensamiento general es que significa un cambio de emperador. La gente especula ya sobre el siguiente, pues est√° segura de que Ner√≥n ‚Äďque hab√≠a sucedido a Claudio‚Äď est√° efectivamente destronado‚ÄĚ. El monarca lo ten√≠a f√°cil: a su posible sucesor lo envi√≥ al exilio y all√≠ lo mand√≥ asesinar. S√©neca escribi√≥ un tratado sobre los cometas, destinado a aplacar su ira, en el que se centraba en hip√≥tesis f√≠sicas sin ninguna alusi√≥n a sus implicaciones divinas.

Incluso argument√≥ que su cometa viajaba por el cielo en sentido contrario al de Julio C√©sar, por lo que no ten√≠a nada que temer. A finales de 64 apareci√≥ otro. Seg√ļn el bi√≥grafo Suetonio (hacia 70-hacia 140), el astr√≥logo Balbillus coment√≥ al emperador que los soberanos sol√≠an evitar las desgracias que portaban estos astros ejecutando a figuras prominentes de la sociedad. Ni corto ni perezoso, Ner√≥n mand√≥ asesinar a parte de la alta nobleza y oblig√≥ a S√©neca a suicidarse. Al otro lado del Atl√°ntico las cosas no han sido muy diferentes. A mediados del siglo XV, el Imperio azteca, que dominaba gran parte de Centroam√©rica, viv√≠a en un estado continuo de guerra con sus vecinos. Esto serv√≠a a sus dirigentes para obtener recursos y esclavos, que luego sacrificaban en cruentas ceremonias. Se estima que cada a√Īo asesinaban de esta forma a unas 20.000 personas. Las cr√≥nicas de 1517, 15 a√Īos despu√©s de que ascendiera al trono Moctezuma II, describen la aparici√≥n a medianoche de una ‚Äúmazorca flam√≠gera‚ÄĚ que se mantuvo visible hasta la salida del sol.

La visión del emperador

El emperador vio el cometa antes que sus adivinos, as√≠ que los mand√≥ torturar hasta la muerte por su penosa falta de atenci√≥n. De paso, rapi√Ī√≥ sus casas y esclaviz√≥ a sus familias. Eso no evit√≥ que le invadiera el temor, ya que sospechaba que la se√Īal que hab√≠a visto en el cielo auguraba la ca√≠da del imperio. As√≠, aument√≥ el n√ļmero de sacrificios e hizo construir altares para aplacar a los dioses. Y por esas casualidades de la vida, en 1519 ‚Äďel a√Īo en el que la tradici√≥n azteca anunciaba que regresar√≠a su dios Quetzalcoatl a reclamar su tierra‚Äď, apareci√≥ Hern√°n Cort√©s con 508 soldados. El emperador, agobiado por las profec√≠as, crey√≥ que se trataba de la deidad. El oro y los ricos presentes que envi√≥ a Cort√©s enfebrecieron a los conquistadores, que a la postre acabaron destruyendo su imperio.

Las ominosas profec√≠as que hist√≥ricamente se han relacionado con los cometas han llegado a generar aut√©nticos estallidos de p√°nico. Seguramente, el caso m√°s famoso tuvo lugar en 1910, con el regreso del siempre aciago Halley. Para echar m√°s le√Īa al fuego, los astr√≥nomos declararon que la cola del cometa iba a cubrir nuestro planeta y que en ella se hab√≠a encontrado un terrible gas venenoso, el cian√≥geno. En todo el mundo, desde Francia hasta Hait√≠, desde EE UU hasta Sud√°frica, se construyeron habitaciones a prueba de gases, y no eran extra√Īos titulares de peri√≥dico del estilo Las mujeres cierran puertas y ventanas para resguardarse del cian√≥geno. Suicidios e intentos de suicidio, ataques de locura y de p√°nico, asesinatos, hasta la falsa historia del sacrificio de una virgen por una secta en Oklahoma‚Ķ todo se atribuy√≥ al cometa.

El astrofísico Bradley E. Schaefer, hoy en la Universidad Estatal de Louisiana, ha realizado un catálogo con 35 de estos cuerpos celestes vistos como augurios por los antiguos romanos: de ellos, sólo 2 se identificaron como presagios de algo bueno. Los estudios etnográficos confirman que estos objetos suelen ser vistos como portadores de malas nuevas en todo el mundo. La estupidez humana nos ha dejado incluso suicidios colectivos, como el que en 1997 llevaron a cabo 39 miembros de la secta californiana Heaven’s Gate. Creían que así podrían subir a la nave espacial que iba, cómo no, en la cola de un cometa.

Miguel √Āngel Sabadell

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