LAS BRUJAS. LEYENDA O REALIDAD?

Fecha 21/3/2010 11:33:56 | Tema: Mitos y Leyendas

La primera mujer condenada por bruja que sinti√≥ sus carnes consumidas por las llamas purificadoras y ejemplares de las llamas se llamaba Angele y el echo tubo lugar en Tolon, durante el a√Īo 1274, Angele era una pobre mujer, de mas de 50 a√Īos, viuda, que fue acusada de tener relaciones con Satan√°s, entre estas, especialmente, de contacto sexual, que tuvieron como consecuencia natural, el nacimiento de un ni√Īo monstruoso, descrito en los documentos de entonces relativos al proceso como un ser h√≠brido vivo, dotado con una poderosa cabeza de lobo y largo y escamoso rabo de serpiente. Solo su tronco y extremidades fueron aparentemente de ni√Īo normal, sus exigencias vitales lo llevaban a alimentarse con la carne y la sangre de otros ni√Īos. La bruja madre robo y asesino bebes para dar de comer a su querido engendro, hasta que fue descubierta y procesada.

Como es natural, el echo de que el caso de Angele sea el primero que recoje la historia con suficiente documentación, no quiere decir, ni mucho menos, que con anterioridad no se hubieran producido acontecimientos iguales o semejantes. El tribunal que juzgo a la bruja de Tolon conocía el tema y los recursos legales y argumentos para conseguir llevar a la criatura aliada con el diablo hasta las llamas de la hoguera.

Leyendas sobre Brujos y Brujas
La brujer√≠a es completamente distinta de la magia; el mago llama al diablo y lo pone a su servicio; el brujo y, sobre todo, la bruja, son sus esclavos. Hago hincapi√© en el femenino de la palabra porque, seg√ļn los estudiosos, hay un brujo por cada dos mil brujas y son muchas las razones que lo explican y justifican. Desde el relato b√≠blico del √°rbol del bien y del mal en el Para√≠so, se identifica a la mujer con la serpiente y con la funci√≥n de colaboradora de Sat√°n en su papel de "tentador". A este recuerdo se a√Īade toda una teor√≠a contraria al sexo y a las actividades sexuales, de las que la mujer es protagonista y -se dice- tambi√©n incitadora y provocadora. Su sexualidad es mucho m√°s compleja y misteriosa que la del hombre, por eso la sangre menstrual, las placentas y los fetos se utilizan con frecuencia en la brujer√≠a, y es m√°s larga. Influye, adem√°s, la marginaci√≥n en una sociedad de hombres en la que se le negaba todo protagonismo y hasta el acceso a la m√°s elemental cultura. Es tambi√©n una venganza contra la Iglesia. Mientras los concilios le niegan sistem√°ticamente el derecho al sacerdocio, ella se convierte en sacerdotisa de Sat√°n y utiliza los poderes que su amo le confiere para amedrentar a los hombres. En cierto modo es la primera rebeli√≥n feminista de la historia.

El Sendero de la Brujería

Unas brujas nacen y otras se hacen, porque unas lo son por familia (de madre bruja, hija bruja), otras, por seguir ciertas tradiciones populares (la séptima hija hembra de una familia, debe ser forzosamente bruja) y otras porque ya nada tienen que perder en la vida, y allí encuentran un camino. Todas tienen unos rasgos comunes sea cual sea el lugar, la época o la clase social a la que pertenecen. Son expertas en el laboratorio, resentidas contra el mundo y todas llevan la "marca o sello del diablo", el "made in Satán" que su amo les imprime durante el período de iniciación, que les servirá para identificarse entre ellas pero también las delatará ante sus verdugos. Se trata de cicatrices, antojos o tatuajes que suelen llevar debajo de la tetilla, el hombre, y en el pubis, la mujer.

La bruja de hoy, como la de ayer, tiene dos grandes campos de actividades: el ritual, que comprende la asistencia a aquelarres y a misas negras y la realización de sacrificios; y el práctico, que consiste en la fabricación de hechizos y sortilegios, el maleficio y el mal de ojo.

Se conoce con el nombre de sabbat o aquelarre la gran asamblea de todas las fuerzas del mal en la que los servidores de Satán rinden pleitesía a su Príncipe. "Aquelarre" es la palabra vasca que significa "prado del cabrón". La reunión consta de cinco partes: la convocatoria, el homenaje al diablo, el banquete, el baile y el fin de fiesta: la sexualidad desenfrenada. Hoy ha sido sustituido. por la misa negra que es una ceremonia esotérica que invierte y parodia el ritual de la misa católica: se santiguan y rezan el texto al revés, los ornamentos son negros, se consagra sangre de animal y pan negro hecho de excrementos o una hostia triangular, se utilizan orines de cabra en lugar de agua bendita, que el oficiante asperja sobre los asistentes con un hisopo negro, toda la ceremonia se realiza sobre el cuerpo desnudo de una bruja joven que hace las veces de altar y se da culto a Satán en lugar de a Dios.

El segundo gran ritual brujería son los sacrificios cuya finalidad es la obtención de los poderes sobrenaturales que todas las brujas necesitan para perpetra sus malas acciones.
La brujer√≠a pr√°ctica es la fabricaci√≥n de hechizos, sortilegios, p√≥cimas, ung√ľentos, el maleficio, la ligadura y el mal de ojo. Para desarrollar su macabra tarea utilizan estos objetos: la escoba, que a la orden de "¬°Adelante en nombre del diablo!", las pone en √≥rbita, velas de pez negra, un cuchillo m√°gico, una botella y una jarra tripudas, una cuerda atravesada por plumas de cuervo, alfileres para pinchar las figuras de cera, un almirez para majar las hierbas y redomas, retortas, mecheros y un candelabro llamado "la mano de la Gloria" confeccionado con la mano cortada de un ahorcado. Las brujas de hoy lo tienen mucho m√°s f√°cil: todos estos objetos se venden en tiendas especializadas en todas nuestras ciudades y se anuncian en las diversas revistas esot√©ricas.

Tambi√©n las brujas, como su amo y se√Īor, son unas infatigables trabajadoras. Adem√°s de sus inc√≥modos vuelos nocturnos, la asistencia a ceremonias agotadoras, la provocaci√≥n de desastres, el rapto de ni√Īos y el cotidiano trabajo en el laboratorio, tienen una actividad sexual desmesurada, como reconoce Sor Madeleine D√©madoix, bruja confesa: "Los domingos se corrompen con la c√≥pula con demonios, los jueves se ensucian practicando la sodom√≠a, los s√°bados se prostituyen con el abominable bestialismo y los dem√°s d√≠as siguen el curso normal de la naturaleza".

La escuela de las brujas

Exist√≠a otra formula, menos personal, pero mas generalizada, para entrar a formar parte del mundo de las brujas. Consist√≠a en ser aleccionada, por brujas ya en ejercicio, convencidas y finalmente arrastradas a una asamblea de brujer√≠a, donde la ne√≥fita, tras los ritos iniciaticos, pasaba a formar parte de la comunidad. Se exig√≠a previamente, la decisi√≥n firme de querer pertenecer al gremio demoniaco, suficientemente comprobada.Tal convencimiento era el resultado de la paciente y constante labor de la bruja a favor de que tal evento se produjera. En estos casos y seg√ļn relatos medivales, el demonio aparec√≠a ante la asamblea en forma de hombre ante el entusiasmo general y el supuesto temor de la novicia. Revestido de una imponente majestad se dirig√≠a a sus adictos record√°ndoles que le hab√≠an prometido fe y que deb√≠an guardarle la debida fidelidad, porque, a cambio de ello, el les ofrec√≠a la prosperidad material y una larga vida.

Concluida las exhortaciones del diablo, la asamblea le pedía que tuviera a bien en recibir a la novicia en su potestad. Satanás entonces le preguntaba si estaba de acuerdo si la novicia le decía que si, a continuación debía renunciar a su fe y a sus sacramentos, una vez echo esto el diablo, también le pedía que ella debía ser suya no solo en alma si no también en cuerpo, entonces el diablo la poseía sexualmente delante de toda la asamblea.

PASEANDO POR LA HISTORIA

Las supuestas brujas fueron perseguidas durante largo tiempo, muchas veces por miedo, otras siendo utilizadas como cabezas de turco, y en algunos momentos de crisis acusar al vecino de brujería llegó a ser una forma rápida y eficaz de librarse de él.

Ya Carlomagno (siglo VIII) ordenó la muerte para quienes provocaban tempestades que estropeaban las cosechas, hacían estéril al ganado o causaban enfermedades a otras personas. El cómo se probaban estas acusaciones no parece muy "científico".

Documentos religiosos anteriores lo que condenaban era creer en brujería, y encomendaban a los sacerdotes la misión de velar por que sus feligreses no cayeran en las ilusiones de Satán, que era quien les hacía ver esos fenómenos inexplicables (como creerse capaces de volar a lomos de bestias salvajes o ver tal cosa). Esto se recoge en el Canon de Episcopi, que parece ser del Concilio de Ancyra, siglo IV. Sin embargo, siglos más tarde, los inquisidores optan por obviar el contenido del Canon, aduciendo que había surgido una nueva secta de verdaderos adoradores de Satán a la que había que combatir. Describían los encuentros nocturnos en los que se aparecía el Diablo en forma de cabra y se llevaban a cabo rituales demoníacos. Llamaban a perseguir a las brujas por herejes y para darles el oportuno castigo. Estábamos a mediados del siglo XV.

Miedo real o ficticio? Manipulado o espontáneo? Lo que sabemos es que Europa era asolada por frecuentes epidemias de peste, lo que la situaba en una gran crisis colectiva... la gente asustada suele necesitar un culpable, y suele ser también fácil de manipular...

En 1484 el Papa Inocencio VIII promulga una bula, la Summis desiderantes, en una especie de declaraci√≥n de guerra abierta contra las brujas, que instigadas por el Maligno, Enemigo de la Humanidad, asesinaban a ni√Īos en el vientre de la madre y se daban a los excesos... Probablemente la menci√≥n a las muertes de ni√Īos se refiera a que, debido a los conocimientos que sol√≠an tener una parte de las mujeres sobre hierbas y al mejor conocimiento del cuerpo femenino, ellas eran las que practicaban los abortos cuando se daban. Y en cuanto a los excesos... bien, para la mentalidad de la √©poca, el que un grupo de mujeres se reuniera por las noches para charlar, bailar bajo la luna sin pudor (se cuenta que muchas veces bailaban desnudas) y en fin, divertirse en una especie de comunidad femenina, no deb√≠a ser f√°cil de entender. Y lo que no entendemos o no compartimos lo situamos muy r√°pidamente en la frontera de excesivo, y entrando en temas religiosos, se tacha de inmoral o pecaminoso. Tal vez manten√≠an adem√°s contactos sexuales entre ellas, tal vez las alusiones al macho cabr√≠o que aparec√≠a sean referencias a varones que las acompa√Īaban a veces...

A partir de ese momento, se designa a los dominicos Kramer y Sprenger como inquisidores encargados de perseguir estas "depravaciones". Estos ser√≠an los autores del Maellus maleficarum o Martillo de las mal√©ficas (1486). Se abr√≠a la veda para la persecuci√≥n con todas sus consecuencias, pudiendo recurrir sin problemas a las torturas con tal de lograr confesiones... Aumenta espectacularmente el n√ļmero de brujas... y es que ante las brutales torturas, quien m√°s quien menos confesaba lo que le pidieran.

No era la primera vez que los teóricos pactos con Satán daban pie a persecuciones. Ya en 1232, el Papa Gregorio IX incluyó este aspecto en sus bulas, acusando a los habitantes de Stedingerland, en Oldemburgo, de pactos con el Maligno que conllevaban toda serie de rituales sexuales con zoofilia incluida, relaciones incestuosas y homosexuales, a las que no dudaba en equiparar y condenar. El desencadenante en este caso fue la negativa de estas gentes a pagar el diezmo al obispo de Bremen... aunque relacionar esto con pactos satánicos parece exagerado

La inquisición

Los juicios que se llevaban a cabo por brujería distaban mucho de ser ejemplo de justicia. Para la acusación bastaba la sospecha, no eran necesarias pruebas, no había opción a defensa y las confesiones o delaciones hechas bajo tortura eran usuales y totalmente válidas. Incluso si el sospechoso no confesaba después de ser torturado, esto se interpretaba a veces como un signo más de lo fuerte que era la intervención del Diablo.

Sin embargo, solía darse el caso de que una vez apresada una bruja, aparecían muchas más en la zona... la explicación oficial era que si el Diablo andaba cerca, poseería a cuantas más mejor... pero las acusaciones falsas, una suerte de psicosis colectiva o puede que incluso cierta rebeldía ante la injusticia tal vez fueran causas más reales.

Algunas voces advirtieron de la poca fiabilidad de los procesos inquisitoriales desde dentro. As√≠, Alonso Salazar y Fr√≠as, inquisidor que hab√≠a tomado parte en el proceso de Logro√Īo de 1610, estableci√≥ al hacer la revisi√≥n del proceso que la mayor√≠a de las acusaciones eran falsas, y que no se hab√≠a actuado correctamente. Incluso concluy√≥ que todo hab√≠a sido un exceso de imaginaci√≥n por parte de unos y de otros, en parte motivada por los sermones de la Iglesia. El jesuita Friedrich von Spee se pronunci√≥ en un sentido parecido, cuando sin negar la existencia de brujas o de intervenciones sat√°nicas, habl√≥ de la injusticia que hab√≠a comprobado en los procesos inquisitoriales. Y otro punto de vista m√°s fue el que aport√≥ el humanista Pedro de Valencia, que hablaba de los aquelarres o reuniones de brujas como de fiestas de gente en busca del placer, todo lo m√°s, bacanales, y que explicaba las supuestas visiones m√°gicas como ilusiones, efecto de drogas... negando toda intervenci√≥n del Diablo en ellas.

¬ŅCu√°les eran los cr√≠menes que supuestamente hab√≠an cometido estas personas? En la obra "Demonoman√≠a de los brujos" se hace un listado de los mismos entre los que se incluyen renegar de Dios, maldecirlo, rendir homenaje al Demonio, dedicarle sacrificios, ofrecerle hijos antes de que nazcan, matar ni√Īos para hacer p√≥cimas con ellos, comer carne humana, profanar cad√°veres, beber sangre, envenenamientos, maleficios, provocar la esterilidad del ganado o de los pastos, practicar el incesto y tener pr√°cticas sexuales "aberrantes", y el trato carnal con el Diablo. En algunos casos eran acusados adem√°s del crimen de traici√≥n al Estado, puesto que supuestamente ten√≠an al Demonio como m√°xima autoridad, en vez de a su gobierno.

En la pr√°ctica, era tan dif√≠cil probar la inocencia de uno que miles de mujeres fueron torturadas, quemadas en hogueras, ahorcadas... muy probablemente por miedo, por rencillas personales con alg√ļn vecino, por la psicosis colectiva, por ser "raras", o por tener una mente demasiado abierta para la √©poca que viv√≠an, que las hizo sentirse y mostrarse m√°s libres de lo que sus contempor√°neos estaban preparados para aceptar.

Fuente: http://www.galeon.com/mundonline/portal/lasbrujas.htm




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