OVNIS EN CHILE DESDE 1810 A 1947

Fecha 1/6/2009 18:30:00 | Tema: OVNIs y OSNIs

TODOS LOS OVNIS QUE PASARON POR CHILE

OVNIS EN CHILE ENTRE 1810 Y 1947

Liliana N√ļ√Īez O.

Cuando la era oficial de los OVNIs comenz√≥ en 1947 en muchos pa√≠ses, como los sudamericanos, las noticias fueron recibidas con un l√≥gico temor y escepticismo. La mayor√≠a de los reporteros y autoridades consultadas coincid√≠an en se√Īalar que se trataba de armas secretas debido a que hac√≠a poco hab√≠a concluido la gran contienda mundial.

Chile no ha escapado a esa generalidad. Sin embargo, algunos investigadores con un criterio m√°s amplio y con una inquebrantable voluntad en la b√ļsqueda de informaci√≥n rastreamos en viejas colecciones de peri√≥dicos, antiguas cr√≥nicas y libros hist√≥ricos similares referencias a objetos o luces que se desplazaban por los cielos y aguas de nuestra naci√≥n. El intento era demostrar que todo el fen√≥meno OVNI se comportaba en forma atemporal independientemente de cu√°l sea, en definitiva, su origen.

No ha sido en modo alguno una operación a gran escala pero los resultados como verán los lectores son significativos.

El mejor medio para ejemplificar lo antedicho es presentar una serie de casos que emergiendo de fuentes antiguas nos pintan un panorama que demuestra que las observaciones de objetos extra√Īos en nuestro cielo, se han producido desde siempre. Es probable que algunas de las referencias sean algo escuetas, sin embargo en su conjunto reflejan un cuadro muy similar al de los informes actuales. Independientemente de cual sea la teor√≠a que intente explicar el origen de los OVNIs es evidente que los libros y publicaciones de siglos pasados constituyen una muy interesante vertiente para aquellos estudiosos e investigadores.

He aquí una selección del material que hemos reunido: (*)

"Se comenta de la existencia de "Extra√Īos Artefactos" que incursionan por los cielos de Chile. "En cartas familiares, que datan de los a√Īos comprendidos entre 1813 a 1821 m√°s o menos, llegan noticias de los famosos Platillos, es decir en plena Patria Vieja del General Carrera y en la Patria Nueva del General O'Higgins, estos extra√Īos artefactos ya incursionaban por los cielos de Chile No ten√≠an, como se comprender√°, los archipomposos nombres de Platillos y Cigarros Voladores con que se les denomina hoy en d√≠a. Nuestros abuelos, gente sencilla y supersticiosa, los llamaba simplemente "Bolas de Fuego".

En la Ep√≠stola de un padre Mercedario, a una bisabuela hemos le√≠do una breve y candorosa referencia a ciertos fen√≥menos en el cielo de Santiago. Dice el fraile: ‚Ķ"Mucha grande preocupaci√≥n ha causado entre las familias principales y el pobrer√≠o, la aparici√≥n de bolos rojizos y humeantes que han cruzado como p√°jaros de fuego, los cielos de Santiago. Para m√≠, tengo que son anuncios divinos‚Ķ llamados a la penitencia‚Ķ No sabemos cu√°ndo vendr√° el √ļltimo d√≠a‚Ķ Por eso las almas que sienten el santo temor de Dios deben vivir como si el d√≠a que se est√° viviendo fuese el √ļltimo‚Ķ

Estos bolos de fuego de que habla Su Paternidad el mercedario, en su carta descolorida por el tiempo, prueban en forma categórica que por aquellos distantes días ya tenían nuestros antepasados sobre sus frágiles cabezas como una espada de Damocles el apasionante enigma de los Platillos Voladores". (1)

Este párrafo de este libro hace referencia a sucesos ocurridos, después de un terremoto, ocurrido en Quintero: "Sábado 23 noviembre 1822. Los temblores disminuyeron en fuerza y frecuencia durante la noche y las primeras horas del día. Sólo se sintió uno antes de las 4 PM.; entre esta hora y las 10 hubo cuatro. Tiempo nublado, pero agradable. Más noticias de los lugares vecinos. Los pescadores de aquí y de las playas inmediatas, afirman que en la noche del 19 vieron una luz a gran distancia en el mar. Permaneció un rato inmóvil; avanzó enseguida hacia la costa y dividiéndose en dos desapareció". La credulidad de la gente, la ha convertido en la Virgen, que vino a salvar al país. Una beata que tiene fama de santa predijo en Santiago la catástrofe el día anterior. La gente oró, y la ciudad escapó casi ilesa. Despacharon un propio a Valparaíso a dar al pueblo la voz de alarma, pero llegó demasiado tarde, a pesar de haber muerto dos caballos en el viaje". (2)

La ciudad de Talca, en el mes de mayo de 1861, vivi√≥ d√≠as de terror tal como lo narra el peri√≥dico local "La Esperanza" quien comienza as√≠ su descripci√≥n de lo que acontec√≠a: "El hecho m√°s notable de la cr√≥nica, ocurrido en la quincena y que m√°s ha llamado la atenci√≥n p√ļblica, es sui generis en la historia de las cr√≥nicas; es nada menos de una nueva especie que bien puede clasificarse de humana porque es mixto, tiene de los dos sexos: queremos hablar del hembra-macho, macho-hembra, seg√ļn el sexo que predomina o como lo designan muchos, el duende o la fantasma". Obviamente en aquella √©poca a nadie se le habr√≠a ocurrido afirmar que era un extraterrestre. En el art√≠culo se indica tambi√©n que muchas son las versiones del misterioso ser que aparece todas las noches y recorre la ciudad en todas las direcciones, lo que "hace santiguarse espantadas a las viejas, murmurando una oraci√≥n mil veces interrumpida y otras tantas principiadas de nuevo o espeluznarse de miedo a los chiquillos por toda la noche". La cr√≥nica se√Īala que el traje, la estatura, el aspecto y las situaciones en que ha estado involucrado el humanoide son muchas y "se dan detalles que horrorizan y hielan la sangre" Agregando que la "cosa" ha puesto en guardia a muchos que est√°n armados y se encierran temprano en sus casas. Ir√≥nicamente el articulista escribe: "Hasta la polic√≠a, esa eterna fisgona, se haya sumamente preocupada y quiere hacer de las suyas, pero todas sus diligencias parecen estrellarse en las sombras: ¬ŅSer√° tal vez una de las cualidades del nuevo ser, la de hacerse incorp√≥reo e invisible cuando quiere sujet√°rsele a la condici√≥n de los miembros de la especie humana dados a las travesuras?". Y la cr√≥nica concluye: "Nosotros que pecamos de incredulidad por las cosas sobrehumanas nos contentamos con encargar a la polic√≠a siga la pista de cerca al objeto de tanta atenci√≥n; ellas nos dar√° la soluci√≥n de esa charada viviente". (3)

El "Diario "El Constituyente" (Copiapó), titulaba una historia en dos columnas con el encabezado "ESTE ES CUENTO". -Cuento debe ser, y no caso, el que se nos refiere en la carta siguiente, que acabamos de recibir de Garín.

"Mina Fantasma, marzo 16 de 1868-

Nos apresuramos a participar a ustedes, para que lo comuniquen a sus lectores, el curioso hecho siguiente:

"Ayer, a eso de las cinco de la tarde, a tiempo que hab√≠an concluido los quehaceres del d√≠a en esta mina, y estando todos los operarios reunidos esperando su cena, vimos venir por los aires, del lado de "La Ternera", un ave gigantesca que a primera vista tomamos por una de las nubes que en ese momento entoldaban en parte la atm√≥sfera, suponi√©ndola desprendida de sus compa√Īeras, por una r√°faga casual de viento

"A medida que el objeto en cuesti√≥n se acercaba infundi√©ndonos una justa sorpresa, pudimos notar que era un vol√°til desconocido, el rock de las Mil y una noches, talvez, o quiz√°s un Leviatham de los desiertos. ¬ŅDe d√≥nde ven√≠a? ¬ŅA d√≥nde iba? Su direcci√≥n era de noreste a suroeste; su vuelo r√°pido y en l√≠nea recta. Cuando pas√≥ a corta distancia sobre nuestras cabezas, pudimos notar la rara estructura de su cuerpo. Sus grandes alas estaban vestidas de plumas parduscas; la cabeza del monstruo parec√≠a a la de la langosta y con ojos tama√Īamente abiertos y brillante como ascuas, se ve√≠a cubierta de algo parecido a grueso y espeso vello, como cerda; mientras que el cuerpo, prolong√°ndose cual al de la serpiente, s√≥lo dejaba ver escamas brillantes, que sonaban como part√≠culas met√°licas, cuando el raro animal se replegaba sobre s√≠ mismo.

"La sorpresa se cambi√≥ en susto entre los trabajadores, a presencia de un fen√≥meno tan extra√Īo. Toda la ciencia ornitol√≥gica de los buenos mineros se agot√≥ in√ļtilmente buscando el nombre y las cualidades del p√°jaro descomunal que acababa de pasar, felizmente sin dejar huella. Algunos aseguran haber percibido un detestable olor en esos momentos, un olor parecido al del ars√©nico cuando se quema. Otros afirman que su olfato no ha sido herido de desacostumbrado modo. Los supersticiosos entienden que es el diablo mismo el que hab√≠an visto pasar, a la vez que otros recuerdan haber sido testigos, en esa ciudad, hace a√Īos, del paso de un ave monstruo semejante.

"Como el caso es en extremo curioso, hemos cre√≠do deber particip√°rselos, ahorr√°ndonos sobre √©l comentarios in√ļtiles, pues a la verdad no podemos explicarnos satisfactoriamente lo que hemos visto por primera y quiz√°s por √ļltima vez en nuestra vida. ¬ŅSer√° por ventura que en el desierto o en las cordilleras, la naturaleza se complace en dar vida y guardar por largos a√Īos en la soledad esas creaciones deformes, que emprenden el vuelo al trav√©s del espacio cuando sus fuerzas lo permiten, sin m√°s objeto que el de transportarse a otras regiones donde las asalta la muerte y el suelo guarda sus esqueletos para confusi√≥n de los sabios, que al encontrarlos creen hallar restos antidiluvianos? (4)

En Copiap√≥, Chile. Julio 1868. Una extra√Īa "construcci√≥n a√©rea" provista de luces y emitiendo ruido de motores sobrevol√≥ a baja altura esta poblaci√≥n. Sus habitantes la describieron tambi√©n como un gigantesco p√°jaro cubierto de grandes escamas que produc√≠a un ruido met√°lico. Aunque no fue en realidad un aterrizaje, es el primer caso de observaci√≥n a corta distancia de un objeto desconocido a escasa altura del siglo XIX. (5)

Antes de finalizar el a√Īo una aut√©ntica danza de desconocidas estrellas se vio sobre la ciudad de Copiap√≥. "El Constituyente" entreg√≥ esta vez una cr√≥nica que transcribo para conocimientos de todos, puesto que es poco conocida en su totalidad.

"Ocurrencias. Recogíamonos poco después de la una de la madrugada. El cielo estaba completamente despejado. Las estrellas brillaban en el azul más hermosas que de ordinario. El firmamento parecía como iluminado por una naciente y débil aurora. Dirigiendo nuestra vista hacia esta maravilla del Creador, que quizá no se estima en toda su inmensa grandiosidad por la costumbre de mirarla con ojos profanos, no tardamos en ver que las estrellas filantes o bólidos cruzaban de un lado a otro del horizonte dejando tras sí una dilatada estela pálida luz.

Este hecho nos hizo recordar que semejante fen√≥meno fue observado el 13 de noviembre del a√Īo anterior en Inglaterra y Estados Unidos, con vivo inter√©s.

¬ŅPor qu√© no hab√≠amos de contemplarlo con ah√≠nco, pues era nuevo para nosotros? Detuv√≠monos en efecto, y durante horas mas de una hora pudimos ver no menos de cien estrellas filantes, cruzando todas de oriente a poniente, recorriendo una casi todo el horizonte visible, en l√≠nea recta, s√≥lo cuatro o seis en sentido opuesto y con muy corto curso, y otras tantas cuya cauda luminosa era un poco curva. El foco de esas exhalaciones se divisaba no mayor que lo que se divisa una estrella de tercera o cuarta magnitud, y la estela que dejaban era como una cinta inmensa de color ca√Īa que se extendiera con celeridad el√©ctrica en muchos grados de la esfera celeste.

Hacia las dos y media de la madrugada la bruma entoldó la atmósfera, y aunque ya no se ofrecían los bólidos con la frecuencia que al principio, nos fue imposible averiguar si el fenómeno continuó.

La siguiente parte del relato es especialmente interesante: Cuando comenzamos a contemplar este hermoso espectáculo meteorológico, las estrellas filantes se deslizaban hasta tres o cuatro por minuto, ya a la derecha, a la izquierda o sobre el cenit del lugar que ocupábamos. Algunas parecían no cruzar ni a doscientos metros del suelo". (6)

El diario "La Ma√Īana (Talca, Chile) el 16 de febrero de 1916, informaba que en la tarde del d√≠a anterior se observ√≥ un aterrador b√≥lido de fuego en el cielo, en direcci√≥n poniente a oriente, dejando una llamarada blanca que se mantuvo suspendida en el cielo.

Al principi√≥ se interpret√≥ el incidente como el estallido de una granada de fuego, un cohete y hasta se crey√≥ que podr√≠a haber sido un aeroplano que se hab√≠a incendiado en las alturas. Pero todas las hip√≥tesis se derrumbaron pues la misma informaci√≥n se√Īalaba que el fen√≥meno, "una prolongaci√≥n blanca en forma de nebulosa", se pudo ver desde San Fernando hasta Talcahuano. El articulista agregaba que el temor que hubo en la poblaci√≥n "no es para describirlo" produciendo alg√ļn trastorno en la atm√≥sfera, ya que el cielo completamente limpio se cubri√≥ de nubes media hora despu√©s del avistamiento. Al d√≠a siguiente el mismo diario publicaba un despacho proveniente de Buenos Aires, que indicaba que en la ciudad de San Rafael se hab√≠a observado un extra√Īo fen√≥meno celeste, indicando: "El meteoro dej√≥ una estela blanca de gases que se mantuvo visible hasta entrada la noche, observ√°ndose como una mancha plateada en el firmamento hasta las primeras horas de la madrugada". (7)

Alrededor de 1975 fue descubierto un documento denominado "Memorandum Book of Fred Wm. Birmingham, the Engineer to the Council of Parramatta A machine to go through the air. A.D. 1873." El trabajo fue desarrollado por un equipo de hombres, coordinado por el se√Īor T.V. Homan (actualmente fallecido), uno de los primeros miembros del UFOIC. En apariencia el documento, que no tiene fecha de edici√≥n fue preparado en la d√©cada de los 50.

Si hemos de creer en el Memorandum en la noche del 25 al 26 de Julio de 1868 Parramatta, Australia recibi√≥ la visita de la m√°s extra√Īa m√°quina capaz de volar por los aires. Incluso se refiere a que esa especie de Arca voladora habr√≠a aterrizado en pleno parque de la ciudad pudiendo el ingeniero ascender y dialogar con el piloto "un esp√≠ritu" quien le ense√Ī√≥ curiosos documentos.

M√°s all√° de la realidad o no de este curioso episodio es interesante se√Īalar la proximidad temporal de ambos eventos. (8)

El libro del se√Īor Agust√≠n del Castillo, Subteniente de la Marina Argentina, cuenta el siguiente acontecimiento: "‚Ķa medianoche cuando todos nos hab√≠amos entregado al reposo, fuimos despertados por la claridad de un resplandor inmenso que avanzaba hacia nosotros y que oblig√≥ a nuestra tropilla a concentrarse al fondo del ca√Īad√≥n (una especie de quebrada), era un fuego enorme, que avanzaba desde el interior impulsado por una brisa recia del Oeste, que tomando cada vez m√°s cuerpo, ven√≠a devorando todo, ora descendiendo los valles, ora escalando cerros altos, despertamos con sobresalto y abandonando nuestros duros lechos, constituidos por las monturas subimos a la cresta de un mogote vecino, desde el que pudimos contemplar un imponente, estupendo y bello panorama. El fuego abarcando una zona de varias leguas presentaba las m√°s caprichosas figuras, a cada momento se las ve√≠a cambiar de aspecto y tambi√©n cambiar de forma, como si fueran las de un inmenso calidoscopio agitado por una mano gigante. Esto fue observado el 4 de febrero de 1887 en la zona del Paine, cerca de Lago Sarmiento y r√≠o de Las Chinas.

Agustín del Castillo cumplía una misión del gobierno argentino, de ir a ver los límites con Chile, por esta razón se encontraba en la zona de Los Baguales en la región del Paine. (9)

Los OVNIS y la Segunda Regi√≥n tienen una larga historia en com√ļn aunque no existe claridad de cuando ocurrieron los primeros avistamientos pero si se conoce que tienen una data de hace m√°s de cien a√Īos.

El primero de ellos aconteci√≥ el 6 de abril de 1914 a eso de las 21:20 horas. "Se vio en el cielo el paso de un hermoso b√≥lido de color rojo amarillento"El reporte asegura que el objeto en forma de ferrocarril estaba dividido en cuatro partes de mayor a menor, su velocidad era relativamente lenta y se desplaz√≥ en direcci√≥n al noreste hasta perderse en el firmamento. Lo m√°s interesante de este informe es que indica "que b√≥lidos de esta clase no se hab√≠an observado en estas regiones desde hac√≠a m√°s de veinte a√Īos, es decir, ya en 1894 exist√≠an antecedentes de la presencia de Objetos Voladores No Identificados. (10)

El arque√≥logo Alberto Medina Rojas proporcion√≥ a la "Revista del Domingo" un relato que considera digno de tomarse en cuenta por estar "incontaminado por la psicosis colectiva" de esta √©poca. Fue hecho por el marino chileno Agust√≠n Prat a principios de siglo, mucho antes que llegaran a Chile aviones y otros inventos "voladores" del hombre. Agust√≠n Prat, Segundo comandante de la escampav√≠a "Huemul" de la Armada -muerto el 23 de abril de 1951-, escribi√≥ en una fecha no precisada, a principios de siglo, una carta a un amigo don Fernando Setit -de quien no conocemos m√°s antecedentes-. Esa carta fue reproducida en el libro "Chilo√© y los chilotes" de Francisco J. Cavada y su texto, en la parte que se refiere a la observaci√≥n de extra√Īos objetos voladores, es el siguiente:

"A las 3 horas 45 minutos AM., del domingo 8 del mes en curso, despu√©s de haber soplado un fuerte viento Norte y estando la mar tranquila, bajo un cielo chubascoso, fui avisado por el timonel de guardia, capit√°n de altos Thompson, que se acercaban en direcci√≥n a nuestro buque dos luces grandes blancas (como de un farol cada una) despidiendo llamaradas a intervalos y que parec√≠an de alg√ļn remolcador que ven√≠a al costado en busca de auxilios.

Como me demorase un poco, el marinero corri√≥ nuevamente a avisarme, dici√©ndome que las encontraba, se acercaban muy r√°pidamente y que su tama√Īo, a la vez que grande, era poco com√ļn; por lo que ya no cre√≠a fuese un remolcador pues lo distingu√≠a bien claramente, que ven√≠an como suspendidas en el aire a una altura no menor a un metro y sin verse embarcaci√≥n alguna.

"Seriamente inquietado y creyendo sucediese alguna desgracia, iba ya a salir a cubierta cuando percib√≠ que por la claraboya de mi camarote entraba una gran claridad que lo ilumin√≥ a tal punto que parec√≠a que se incendiaba. De un salto me puse en cubierta, llegando hasta el costado de babor, en donde encontr√© al timonel Thompson y al fogonero Antonio Rojas, de la m√°quina, que se√Īalaban, llenos de estupefacci√≥n, c√≥mo avanzaba una gran luz blanca, de llama de algo m√°s de un metro de superficie, suspendida a una distancia igual m√°s o menos del agua. Extra√Īado a mi vez, corr√≠ a buscar unos gemelos (anteojos) para cerciorarme mejor, volviendo cuando ya la luz se hab√≠a alejado del costado, sensiblemente present√°ndose a mi vista no ya una, sino dos que se separaban a momentos de un modo brusco para reconstituir despu√©s una m√°s grande y sola, √©sta avanzando siempre con una velocidad no menor de siete millas en su m√≠nimo y quince en su m√°ximo. As√≠ se dirigieron a las carboneras de "Punta Arenas" (Ancud) que posee el Gobierno, y en ese lado de la playa permanecieron largo rato, emprendiendo de nuevo vertiginosa marcha por espacio como de una hora, para despu√©s desaparecer completamente despu√©s en direcci√≥n a Punta Ahu√≠ y probablemente afuera.

"Esto fue visto también por el carpintero del buque, Gregorio Carmona, que entró de guardia a las 4 AM., y por el fogonero Rojas, de la máquina.

"Una vez que hubo clareado el día, ya no se divisó nada, por lo que se suspendió la observación." (11)

OVNIS ESTRELLADOS EN CHILE

Gracias a la gentileza del investigador de Santiago se√Īor Rodrigo Fuenzalida de AION pude acceder a m√°s detalles provenientes del diario "La Ma√Īana" (Talca) de 16 febrero de 1914 que exponemos a continuaci√≥n.

Sin embargo el primer registro que se tiene de la ca√≠da de un cuerpo a√©reo de origen no identificado en Chile corresponde al a√Īo 1914, espec√≠ficamente la tarde del d√≠a 15 de febrero de ese a√Īo, en la localidad rural de "Chanco", en la s√©ptima regi√≥n de Chile. Los antecedentes que se tienen de este incidente son por tres v√≠as. La primera de ellas es la transmisi√≥n oral de los lugare√Īos que contemplaron la ca√≠da de un cuerpo extra√Īo, y que han comentado a sus descendientes dicho "estrellamiento". La segunda por testigos que vivieron en la zona y observaron el incidente y aun est√°n vivos como el caso de la se√Īora Juana Andaur de aproximadamente cien a√Īos. Ella se√Īala tener claros recuerdos de aquella dram√°tica tarde, en la cual y mientras caminaba junto a su madre, escuch√≥ un estruendo, miraron hacia el cielo, y contemplaron de manera estupefacta como lentamente un cilindro envuelto en llamas y humo, ca√≠a sobre un √°rea monta√Īosa provocando un gran incendio. Su testimonio es certificado por la tercera instancia que es la propia prensa local que inform√≥ en dos d√≠as sucesivos, el extra√Īo fen√≥meno, aportando para la actualidad interesantes datos complementarios, la nota del d√≠a 16 de febrero de 1914 del diario "La Ma√Īana" de la ciudad de "Talca" se√Īalaba: "Fen√≥meno Celeste. Ayer a las 5:55 P. M. se vio atravesar un b√≥lido, por las alturas celestes, en direcci√≥n de poniente a oriente. El luminoso cuerpo no dej√≥ de impresionar a las numerosas personas que lo pudieron contemplar". Y m√°s adelante se√Īala "La humareda blanca que dej√≥ en pos de si, tard√≥ m√°s o menos quince minutos en disiparse, tiempo en que se mantuvo suspendida sobre el azul del cielo, destac√°ndose perfectamente." A posterior se especula en la nota de la posibilidad de un cohete de fuegos artificiales, hasta un aeroplano incendi√°ndose.

Un antecedente interesante es que tambi√©n desde la Argentina se divis√≥ el fen√≥meno. Inclusive el telegrafista que emiti√≥ el comunicado desde Argentina se√Īala en la nota publicada en "La Ma√Īana", pero del 18 de febrero de 1914 que el cuerpo dej√≥ "una larga estela blanca de gases que se mantuvo visible hasta la entrada de la noche, observ√°ndose como una mancha plateada en el firmamento hasta las primeras hora de la madrugada". En el p√°rrafo final se√Īala "Pres√ļmese que este gran aerolito cuyo efecto luminoso habr√≠a sido sorprendente si la hora en que se le observ√≥ hubiera sido m√°s avanzada, ha ca√≠do en territorio Chileno, o en el Oc√©ano Pac√≠fico" (12)

Otra referencia de este caso fue publicada a√Īos m√°s tarde donde se daba cuenta de lo siguiente:

"…… Un científico chileno ha estado en esas áreas misteriosas y no ha llegado a ninguna conclusión definitiva. No aprueba ni rechaza el enigma.

Es Reinaldo B√∂rgel Olivares, profesor de Geograf√≠a F√≠sica en la Universidad Cat√≥lica y en la Universidad de Chile ‚Äďgraduado en la Universidad de Estrasburgo, Francia en Geograf√≠a Aplicada- y que se desempe√Īa adem√°s como Coordinador de Investigaciones en el Instituto de Geograf√≠a de la Universidad Cat√≥lica de Chile.

‚Ķ Cont√≥ B√∂rgel que, sin embargo, tiene muchas referencias de lugare√Īos y otras dos a las que da particularmente gran solvencia y seguridad.

"Hace 70 a√Īos en una localidad al sur de Chanco, en la regi√≥n costera del r√≠o Maule, una ni√Īa, acompa√Īada de su padre, sinti√≥ un gran ruido en el aire en tiempos que no hab√≠a aviones (los primeros aparatos de guerra llegaron en 1916). Luego apareci√≥ algo as√≠ como una nave en forma de huso de considerable tama√Īo; cruz√≥ el cielo y se fue a enterrar a un cerro, que yo he ido a ver y que est√° formado por acumulaci√≥n de arena". La ni√Īa de hace 70 a√Īos, es Juana de Aguilera, suegra del profesor B√∂rgel, quien convers√≥ con LA TERCERA despu√©s de esta declaraci√≥n:

"Yo había ido con mi padre -dijo- al final de una trilla a yeguas. El día estaba muy claro y el cielo limpio; de repente sentí el estruendo y observé que el cielo se puso rojo.

-¡Mira papá, se está quemando el cielo!, le dije. Y apareció aparato, que era como una viga".

Recuerda la se√Īora Juana, que el fen√≥meno ocurri√≥ como a las 4 de la tarde y que cerca de donde estaban, un grupo celebraba un matrimonio con un picnic. "A todos nos dio tanto miedo, que se termin√≥ la fiesta y ellos y nosotros nos fuimos a nuestras casas". (13)

Al diario "La Segunda" lleg√≥ una carta con una primera historia acerca de un Encuentro Cercano del III Tipo seg√ļn la clasificaci√≥n Hynek en la localidad Ventanas, el 20 de enero de 1927 y que entregamos in extenso a continuaci√≥n.

"En primer lugar me a permitir no dar mis apellidos y otras referencias, porque sencillamente me s√≥lo mueve a escribir la presente una narraci√≥n de lo que a m√≠ me acaeci√≥ hace cincuenta a√Īos, con el √ļnico objeto de entregar un dato m√°s, en lo que acontece con los llamados OVNI o platillos voladores, que seg√ļn dicen, andan por todas partes.

Esto me sucedi√≥ en la playa de Ventanas de Quintero en el d√≠a 20 de enero de 1927 a las tres horas de la madrugada. Yo hab√≠a pasado por la Base Naval de Quintero y llevaba cuatro kil√≥metros de recorrido despu√©s de la localidad de Loncura en mi camioneta Ford, cuando la subida de la marea me oblig√≥ a subir a la parte m√°s alta de la playa y resignarme a pasar, hasta que el agua volviera nuevamente a bajar. Yo dormitaba semi sentado en una peque√Īa duna de arena cuando me sobresalt√© al sentir a mi lado la presencia de un ser extra√Īo que permanec√≠a parado delante de m√≠ y que me llen√≥ de pavor dej√°ndome paralizado y fascinado ante lo que jam√°s hab√≠a visto y nunca jam√°s volver√≠a a ver en mi vida y que menos lo contar√≠a porque nadie me creer√≠a, adem√°s que despu√©s pens√© que yo hab√≠a estado loco por todo ese momento que dur√≥ el acercamiento de ese ser extraterrestre, porque s√≠, en realidad por sus palabras en perfecto idioma castellano me lo dio a entender.

Le miré el rostro. Ya no creía ya que era un animal ni persona alguna. Quedé asombrado por sus apariencias físicas, un poco más de un metro de estatura. Su cuerpo incluyendo cabeza constituían una estrecha e impenetrable malla metálica opaca; en donde debía ir la cara existía una especie de máscara con una circular abertura que brillaba con una luz pálida, semejante a la luz que despiden los signos de las computadoras modernas.

-No temas de m√≠ ‚Äďme dijo- con una voz muy suave, no te causar√© el menor da√Īo. A veinte metros tengo mi nave en la cual me espera mi compa√Īero: yo te podr√≠a llevar, pero no nos interesa; sabemos todo lo de este mundo desde hace millones de a√Īos. Nosotros venimos de un planeta cercano a la Tierra y vivimos en el interior de √©l, poseemos todo los conocimientos cient√≠ficos que ustedes no est√°n en condiciones de entender. Lo √ļnico que no podemos saber es lo que viene en el porvenir, porque ello depende de muchas mentes que act√ļan por su cuenta. Siempre visitamos la Tierra; nos cuesta muy poco hacerlo, pero no podemos vivir en ella. Solamente el calor del Sol nos matar√≠a.

-No tenemos ojos ni vista por consiguiente, ni orejas ni o√≠dos porque estamos dotados de procedimientos muy especiales. Nuestra alimentaci√≥n es nula, ya que depende de la energ√≠a nuclear, √©sa que ustedes est√°n reci√©n estudiando a trav√©s del √°tomo. Lo que para ustedes es el cerebro, es para nosotros unas c√©lulas especiales capaces de conectarse con centros comunes de billones de c√©lulas que constituyen un archivo, que se ha ido formando a trav√©s de miles de millones de a√Īos. Carecemos de sentimientos y pasiones. No nos interesa estudiar nada de Uds., ni menos darnos mucho a conocer en este planeta por varias razones y c√°lculos. Si hacemos continuas excursiones de noche solamente, por el lado que no nos afecte el Sol, es por si tuvi√©ramos que evacuar la parte en donde vivimos. Somos en total cinco mil y nos reproducimos controladamente por medios qu√≠micos y f√≠sicos y mediante la intervenci√≥n de hembras especiales.

-Esa nave que Ud. ve, se mueve, se traslada mediante energ√≠a at√≥mica combinada con la atracci√≥n magn√©tica y de gravedad de los planetas Tierra, Sol, Luna y otros seg√ļn ubicaci√≥n, todo ello mediante aparatos instalados en la nave y en las bases nuestras que nos dirigen.

Yo no me movía ni de terror ni de asombro, al bajar la vista a sus pies noté que éstos eran cuadrados por un metal incandescente y los brazos ya que no se les veían las manos eran tan cortos que cruzados sobre su pecho apenas se topaban. Me dejo en el suelo una cinta enrollada que extrajo de una parte de su cintura, que yo ni siquiera atiné a guardar. El monstruo se alejó hacia la nave pero de repente se volvió y exclamó ¡No trates de seguirme porque nosotros tenemos la velocidad de la luz! ¡Vacío!

Se introdujo ese fantasma en la nave, lentamente en su interior una opaca luz se fue haciendo cada vez m√°s intensa, no se o√≠a un solo ruido, lo √ļnico que not√© que ten√≠a la forma como cil√≠ndrica y que en ambos extremos se hab√≠an formado algo as√≠ como unos cortocircuitos de color azul violeta. No demor√≥ un segundo en desaparecer de mi vista. Me qued√© tan aturdido con esa aparici√≥n que corr√≠ hacia mi camioneta y emprend√≠ veloz carrera sin acordarme que la marea todav√≠a y que corr√≠a el peligro de hundirme en la arena.

Después vine a acordarme de la cinta que seguramente más tarde arrastró el agua. Pensar que si la hubiera tomado y guardado, hoy la podría haber vendido en millones, ¡Hoy que me mantengo apenas de una pensión de empleado particular!

Saluda atentamente a Ud. sin más comentarios. Y si no conté nunca este episodio, ni siquiera a mi familia, porque me habrían creído loco o que estaba ebrio esa noche, es porque a lo mejor no estaría vivo hoy.

Ahora estoy viejo y no tengo nada que perder, todo lo contrario. Me saco con contar este episodio un peso de encima, algo que me marcó casi toda mi vida".

Saluda atentamente a Ud.

Peter. Carnet 6072411 ‚Äď Santiago. (14)

"La información que dimos el sábado sobre la similitud que presentaba el fenómeno celeste observado en el Golfo de Penas y que consistía en un cuerpo esférico, luminoso y rojo con la "bola de fuego" de que habló el sismólogo R. P Gun-Bayer en un estudio sobre los fenómenos eléctricos nos ha traído descripciones de apariciones nocturnas análogas en el mar observadas en otras ocasiones.

Y es así como un marino de la Armada Nacional, hoy retirado, nos ha descrito la presencia de un fenómeno análogo a fines de abril o principios de mayo de 1934 observado desde la corbeta - escuela "General Baquedano" una noche que, en viaje desde Juan Fernández al Estrecho de Magallanes por fuera de los canales pasaba precisamente frente al Golfo de Penas.

Nuestro informante era el oficial de guardia de la "Baquedano" en aquel turno entre las 12 de la noche y las cuatro de la madrugada. Iba la corbeta navegando a la vela sobre un mar pesado. La noche era a veces de neblina y otras de llovizna. El fenómeno se vio en el cielo hacia el este o sea hacia la costa. El centinela de popa gritó primero: "¡Luz en aleta de babor"! El cuerpo era grande y luminoso y cambiaba de color, un minuto después el centinela gritó por segunda vez "¡Luz en cuadra de babor!" Lo que demostraba que el cuerpo esférico avanzaba más rápido que la nave.

La tripulación de guardia miraba el fenómeno. Se despertaron los tripulantes que dormían de reserva al pie de los palos. Se dispuso que un oficial tomara con el sextante la ubicación del cuerpo celeste, que ya pasaba del rojo al amarillo, al azul, al verde, al blanco y luego repetía los diferentes colores.

Se había avisado al comandante. El centinela daba el tercer aviso: "¡Luz en amura de babor!". Ya casi toda la tripulación estaba sobre cubierta mirando silenciosa el fenómeno celeste.

Rompi√≥ el silencio la voz inquieta de un marinero chilote: "¬ŅSer√° el Caleuche?". (15)

El cuerpo misterioso seguía avanzando hasta desaparecer. Su visión había durado más o menos cuatro minutos.

El oficial de guardia, después de oír la cuenta del que había hecho cálculos con el sextante, hizo la anotación correspondiente del hecho en la bitácora de la "Baquedano" libro que debe encontrarse hoy archivado en el departamento correspondiente de la Marina.

La "Baquedano" seguía su viaje a la vela sobre el mar pesado de esa noche bajo un cielo neblinoso y a veces bajo la llovizna. (16)

"Lo curioso, sin embargo, es que estas observaciones (que comprenden incluso aterrizajes) se producen invariablemente en la zona comprendida dentro de un tri√°ngulo que tiene sus v√©rtices, respectivamente, en un punto situado entre el Rano-Raraku y la pen√≠nsula del Poike, la bah√≠a de La P√©rouse, y un cerro llamado Pui. Dentro de este tri√°ngulo han tenido lugar todos los sucesos ufol√≥gicos que he podido recopilar, salvo dos casos marinos. El primero tuvo por testigo nada menos que al propio padre Sebasti√°n Englert (s√≥lo le faltaba esto al buen capuchino: haber visto platillos volantes, para terminar de "caer en desgracia" entre los c√≠rculos doctos, sesudos y conservadores) desde Hanga Roa y en el a√Īo 1935 o 1936 (mi informante Ruperto Vargas, no pudo precisar el a√Īo, pero el padre Sebasti√°n se lo refiri√≥ personalmente).

El fenómeno observado consistió en la caída al mar, en pleno día, a moderada velocidad y a unos tres kilómetros de la costa, de un objeto desconocido que levantó una gran ola". (17)

Reproducimos a continuaci√≥n lo se√Īalado por el diario "Las √öltimas Noticias (Santiago, Chile) 6 de agosto de 1952, donde se publicaban las declaraciones de un jefe del Ej√©rcito que contaba (debido a unas apariciones de ONI en 1952) que el 10 de julio de 1946, con motivo de un acto en conmemoraci√≥n del "Combate de la Concepci√≥n, le correspondi√≥ pronunciar una alocuci√≥n patri√≥tica en el Regimiento Granaderos, a las 11,45. Not√≥ que todos los oyentes ten√≠an la vista fija en el cielo. Al finalizar, se uni√≥ a ellos y vio que se trataba de un objeto color rojo-anaranjado que estaba ubicado en direcci√≥n al oc√©ano (Oeste) y que parec√≠a girar sobre s√≠ mismo. Afirmaba que no se trataba de Venus ni de nada parecido. Desapareci√≥ despu√©s de una hora, luego de lo cual se nubl√≥. (18)

La oleada de 1947 cubri√≥ el centro sur de las ciudades tales como Valpara√≠so, Santiago, Temuco, Valdivia, Osorno, Frutillar y Puerto Montt se√Īalaron los medios period√≠sticos que en el 50% de los casos lo divisado era un objeto circular, otras triangular y ovalado. Cerca del Parque Cousi√Īo, hoy Parque O' Higgins lo divisaron a 300 metros de altura. El Observatorio El Salto, observ√≥ m√°s de 15 avistamientos, posiblemente "discos voladores". (19)

"Las Lágrimas San Lorenzo" (Fenómeno que se apreció en 1834, 1837 y 1838).

Estos son Meteoros inflamados que podrían estallar y lanzar verticalmente hacia la Tierra los fragmentos a manera de cohetes cuya ruptura en la atmósfera hace variar el curso de su trayectoria de descenso en el espacio, provocando ascensiones por la resistencia atmosférica, llamadas de esta forma. "Las Lágrimas San Lorenzo" fueron fenómenos considerados como anómalos en su oportunidad. Hoy se sabe que son fenómenos naturales. (20)

(*) Nota: Presentaci√≥n de este art√≠culo, gentileza del se√Īor Fabio Picasso.

REFERENCIAS:

1. Gandarillas, Manuel, ¬Ņ"Sab√≠a Ud. qu√© en tiempos de Carrera y O'Higgins, ya exist√≠an los Platillos Voladores"? Revista "En Viaje" (Santiago, Chile) N¬ļ 268, febrero 1956, pg. 15.

2. Graham, María, "Diario de mi Residencia en Chile, en 1822". (Editorial del Pacífico, Santiago, 1953), pg. 224.

3. Prado, Juan Guillermo, Revista "Conozca M√°s" (Santiago, Chile) A√Īo 11 N¬ļ 10, Octubre 2000), pg. 66.

4. El Constituyente (Copiap√≥, Chile), "Esto es Cuento". 18 marzo 1868, A√Īo VII N¬ļ 1853 pg. 2 Col. 4, p√°g. 3 Col. 1.

5. Fort 638; Anatomy 11; Jacques Vallee, "Pasaporte a Magonia" (Editorial Plaza y Jan√©s. Espa√Īa. Primera edici√≥n, noviembre 1976), pg. 267.

6. El Constituyente (Copiap√≥, Chile) Ocurrencias. 14 noviembre 1868. A√Īo VII, N¬ļ 2050, pg. 2 Col. 4; Revista Conozca M√°s (Santiago, Chile) Prado, Juan Guillermo. A√Īo 11 N¬ļ 10, octubre 2000, pgs. 64-71

7. Revista Conozca M√°s (Santiago, Chile) Revista Conozca M√°s (Santiago, Chile) Prado, Juan Guillermo. A√Īo 11 N¬ļ 10, octubre 2000, pgs. 64-71

8. http://www.ufoevidence.org/documents/doc1594.htm

9. Del Castillo, Agustín. "Exploración al interior de la Patagonia y costas del Pacífico" (Buenos Aires, 1889)

10. Reportajes del S√°bado. El Mercurio (Antofagasta, Chile), 13 septiembre 2003, pg.3

11. Cavada, Francisco J. "Chilo√© y los chilotes" (Imprenta Universitaria, Santiago, 1914), pgs. 94-95; Cr√≥nica de Arturo Fontecilla Larra√≠n, escrita para "Revista Cat√≥lica" N¬ļ 179, s√°bado, 2 de enero de 1909 y "Los Invasores en Chile" 'Revista del Domingo' del diario "El Mercurio" (Valpara√≠so) 7 julio 1968, pg. 14.

12. Diario "La Ma√Īana" (Talca, Chile) 16 y 18 febrero 1914.

13. Valenzuela, Orosmel. "Extra√Īas pistas hacen suponer que existen "bases de OVNIS." La Tercera de la Hora" (Santiago) lunes, 6 de noviembre de 1978.

14. "Vio un OVNI el a√Īo 1927. Diario "La Segunda" (Santiago, Chile) s√°bado, 4 de junio de 1977, pg. 6.

15. Navío fantástico propio del folklore de la Isla de Chiloé y regiones del sur de Chile.

16. "En 1934 la "Baquedano vio en el Golfo de Penas la "Bola de Fuego" Diario "El Mercurio" (Santiago, Chile), 13 febrero 1950, pg. 4

17. "Operaci√≥n Rapa Nui". (Antonio Ribera. Editorial Plaza y Jan√©s. Primera edici√≥n 1989, Espa√Īa), pg.144.

18. Recopilaci√≥n de los grupos DIOVNI y UFO CHILE y publicado en el libro "Platillos Volantes en Iberoam√©rica y Espa√Īa" (Antonio Ribera, Editorial Pomaire. 1968) pg. 338.

19. Diario "La Nación" (Santiago, Chile) fecha 12 de julio 1947; Revista "Ercilla" (Santiago, Chile) julio de 1947; "Ultima Hora" (Santiago, Chile) viernes, 18 de julio 1947 y "Las Ultimas Noticias" (Santiago, Chile) lunes, 25 de agosto 1947.

20. La Nación (Santiago, Chile) 12 julio 1947, pg. 1.

Publicado en la pagina de la Sra Liliana Nunez en Aforteanosla.com.ar





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