LEYENDA CELTA - YS.

Fecha 22/1/2010 13:06:57 | Tema: Mitos y Leyendas

Existe una antigua leyenda de origen celta que narra la historia de una ciudad sumergida en las gélidas aguas del Mar del Norte. Se trata de la ciudad más bella que jamás contemplaran los hombres, aquella que se llamó Ys.

La leyenda, de origen bret√≥n, denomina a esta ciudad Ker-Ys (que podr√≠amos traducir como Fortaleza de las Profundidades) y es una de tantas leyendas del mundo celta que hace referencia a ciudades sumergidas. Por ejemplo, el equivalente gal√©s a Ker-Ys ser√≠a Cantre¬īr Gwaelod, o en el caso de Cornualles se tratar√≠a de Lyonesse. Pero la que vamos a tratar a continuaci√≥n es, quiz√°s, la m√°s completa y hermosa de todas.La historia empieza con un rey, Gradlon, originario de Cornualles, que era poseedor de una gran flota de barcos que asolaban las g√©lidas aguas entre Kernow y el fr√≠o Norte, en su mayor√≠a buques de guerra con los que ten√≠a subyugados a sus enemigos.
Gradlon, que era un excelente estratega y un experto marinero, se hizo muy rico a costa de saquear a sus enemigos. Sus hombres, que combatieron junto a √©l durante a√Īos, un d√≠a se cansaron de las constantes batallas que libraban y se rebelaron cuando eran dirigidos por Gradlon al asalto de una fortaleza norte√Īa. Muchos de ellos hab√≠an fallecido de fr√≠o, debido a que era un crudo invierno, y los supervivientes decidieron acabar con aquello y regresar a sus barcos, volver a casa y encontrarse con sus esposas, ver crecer a sus hijos y vivir en paz. As√≠ que abandonaron al rey.

Por su parte, Gradlon les permitió marchar, encontrándose de repente totalmente solo en aquella inhóspita tierra. Tras innumerables batallas y aventuras, se encontraba derrotado, no por el hecho de que un adversario le venciera, sino por la deserción de sus propios hombres. Se sentía hundido y apesadumbrado. De repente, notó una presencia cerca de él, fluyendo por su cuerpo como un chorro de sensaciones que jamás había sentido antes. Alzó la cabeza y pudo observar, de pie junto a él, una pálida figura femenina. Su complexión era, como hemos dicho, pálida, tanto como la luz de la luna; sobre su pecho, lucía un precioso collar de plata que brillaba con la triste y apagada luz de las estrellas del Norte. Su cabeza y sus hombros, estaban enmarcados completamente por las finas hebras de su rojiza cabellera. Aquella impactante belleza era Malgven, la Reina del Norte, soberana de las tierras hiperbóreas.

Extendi√≥ su mano e inst√≥ a levantarse Gradlon, al que situ√≥ frente a ella, ofreci√©ndole una propuesta: ‚ÄúSe de ti, Gradlon, que eres valiente y habilidoso en la batalla, joven y vigoroso, a diferencia de mi esposo, que es viejo y decr√©pito. Su espada est√° oxidada y en desuso. Ven conmigo, juntos podr√≠amos acabar con √©l y yo regresar√≠a a t√ļ tierra de Kernow como t√ļ esposa‚ÄĚ. Totalmente encantado por aquella hechizante mujer, Gradlon se enamor√≥ perdidamente de ella y efectivamente, juntos asesinaron al anciano Rey del Norte, llenaron por completo un √ļnico cofre con oro y como Gradlon hab√≠a perdido todas sus embarcaciones en la deserci√≥n de sus hombres, emplearon el corcel de batalla de Malgven, llamado Morvarc¬īh (o Caballo de Mar) Aquel animal era negro como la noche, y de sus ollares sal√≠a fuego con cada inspiraci√≥n. En cuanto lo montaron, surc√≥ veloz como el viento, las espumeantes crestas de las olas. De este modo, en breve alcanzaron a los hombres de Gradlon que hab√≠an huido en sus naves.

Gradlon tom√≥ a su cargo la nave insignia de la flotilla y naveg√≥ hacia el este primero y luego hacia el sureste, hacia los salvajes mares que rodeaban la Isla Brumosa. Fue en aquel momento en que la tormenta que les azotaba, torn√≥ en violenta tempestad que alej√≥ a los buques lejos de cualquier punto conocido, hacia el noroeste, a reinos y lugares desconocidos. Estuvieron un a√Īo entero en el mar antes de que pudieran encontrar el camino que les hab√≠a de llevar de regreso a Kernow. En este √©pico viaje, Malgven dio a luz una ni√Īa, a la que llam√≥ Dalhut. Pero poco despu√©s de dar a luz a su hija, Malgven cay√≥ enferma y falleci√≥.

Graldlon, desconsolado por la pérdida de su amada, cuando por fin regresó a su hogar, se encerró en su castillo para no salir nunca más, roto por el dolor. Pero su hija fue creciendo y se fue transformando en una preciosa jovencita que disfrutaba pasando el rato jugando con los largos bucles de su dorado cabello. Y al igual que su madre, estaba muy unida al mar, por lo que un día decidió ir a ver a su padre y le pidió que construyera una ciudadela, con la particularidad de que la quería en el mar.

Fuente: http://irlandairlanda.wordpress.com/2008/06/15/leyenda-celta-ys/




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