LAS EXPEDICIONES DE SCOTT AL POLO SUR.

Fecha 19/1/2010 17:51:20 | Tema: OFFTOPIC

Robert Falcon Scott, explorador británico famoso por sus viajes a la Antártida y especialmente por el pulso que sostuvo con el noruego Roald Amundsen en el intento de alcanzar por primera vez el Polo Sur.A principios del siglo XX, tal objetivo se convirtió en una empresa competitiva, en la que coincidieron los intereses científicos y económicos de las naciones europeas y las ambiciones personales de algunos exploradores. Roald Amundsen y Robert Falcon Scott fueron los protagonistas paradigmáticos de esta pugna de aventura y prestigio.

La Ant√°rtida es un vasto territorio des√©rtico e inh√≥spito, de planicies, monta√Īas, volcanes y abismales grietas bajo un manto helado, en cuyos mares perif√©ricos flotan colosales t√©mpanos de hielo como islas; un territorio donde los vientos pueden soplar a m√°s de 200 km/h y las temperaturas descender a casi 90 ¬ļC bajo cero. La conquista de este continente aparec√≠a en las primeras d√©cadas del siglo XX como un ineludible desaf√≠o para el hombre occidental. Las expediciones al Polo Sur, bajo condiciones topogr√°ficas dif√≠ciles, precisan de una preparaci√≥n minuciosa, y a menudo requieren estancias de varios inviernos. Dominar este soberbio medio f√≠sico y lograr el √©xito personal fueron los acicates de una dram√°tica carrera en la que, aun a costa de la vida, s√≥lo val√≠a vencer.

A pesar de su d√©bil constituci√≥n f√≠sica y de su salud quebradiza, Robert Falcon Scott logr√≥ ingresar a los trece a√Īos en la Armada Real brit√°nica. Cinco a√Īos m√°s tarde, en 1886, entr√≥ a formar parte de la escuadra de las Indias Occidentales, que se encontraba al mando del famoso explorador √°rtico Albert Hasting Markham. Por su buen hacer y dedicaci√≥n a la marina, Scott fue promovido, en 1891, al puesto de lugarteniente a bordo de la nave Majestic, capitaneada por George Egerton, otra leyenda viva de la marina brit√°nica. Scott se especializ√≥ en expediciones mar√≠timas de inter√©s cient√≠fico.
Ya en el √ļltimo decenio del siglo XIX se hab√≠an desarrollado algunas exploraciones ant√°rticas con el objetivo de alcanzar el Polo Sur. El noruego Leonard Kristensen (1895), su compatriota Carsten Borchgrevink (que lleg√≥ a alcanzar la latitud 78¬ļ 50¬ī en 1899) y el belga Adrien de Gerlache (1898) hab√≠an comenzado a allanar el camino. Los brit√°nicos participaban de ese inter√©s por el continente blanco. En 1899, sir Clements Markham, presidente de la Real Sociedad Geogr√°fica de Londres, organiz√≥ una importante expedici√≥n a la Ant√°rtida y eligi√≥ a Scott para dirigirla. Markham sigui√≥ en ello el consejo de George Egerton, quien consideraba que Scott reun√≠a las cualidades necesarias para una empresa de semejante envergadura: era un buen cient√≠fico y un excelente oficial. La expedici√≥n fue costeada en su mayor parte por el rico industrial Lewellyn Longstaff.

*EL PRIMER VIAJE*
El barco de la expedici√≥n ser√≠a el Discovery, que zarp√≥ de Inglaterra en 1901. En cuanto llegaron a las costas ant√°rticas, Scott explor√≥ la gran barrera de hielo de Ross Shelf y estableci√≥ en el estrecho de McMurdo una base terrestre en la que la expedici√≥n pas√≥ un invierno riguros√≠simo. Al inicio de la primavera, Scott y sus hombres continuaron explorando seg√ļn el plan previsto. Con la ayuda de trineos, descubrieron la que bautizar√≠an como Pen√≠nsula de Eduardo VII y penetraron en el coraz√≥n del continente ant√°rtico hasta latitudes jam√°s alcanzadas: el 31 de diciembre de 1902, la expedici√≥n lleg√≥ a la latitud 82¬ļ 17¬ī, es decir, 300 millas m√°s al sur que Borchgrevink. La falta de v√≠veres y la aparici√≥n del escorbuto entre algunos miembros de la expedici√≥n impidieron avanzar m√°s all√°. La expedici√≥n se dio por concluida y sus miembros regresaron a Inglaterra en 1904.

En Inglaterra, Scott fue ascendido al grado de capitán de marina y condecorado con la medalla de oro concedida por la Real Sociedad Geográfica de Londres. Por aquel entonces conoció a su futura esposa, Kathleen Bruce, y escribió El viaje del Discovery, obra en la que narraba con realismo las peripecias de la expedición a la Antártida. Dedicado a su gran amigo y padre de la expedición, sir Clements Markham, el libro fue un gran éxito de ventas.

*LA SEGUNDA EXPEDICION*
A comienzos de 1905, Scott inici√≥ una campa√Īa por todo el pa√≠s con el objeto de recabar fondos para una segunda aventura expedicionaria al Polo Sur. Pero, pese al √©xito cient√≠fico de su primera misi√≥n y a ser considerado un h√©roe, no encontr√≥ apoyos suficientes para retornar al continente helado enseguida. Finalmente, Scott se hizo con los servicios del buque Terranova y experiment√≥ con los primeros veh√≠culos motorizados para la nieve. Desech√≥ la idea de utilizar perros para tirar de los trineos, prefiriendo el empleo de potros siberianos, a los que err√≥neamente cre√≠a mejor preparados para la nieve y las bajas temperaturas. En caso de muerte, pensaba, los animales servir√≠an para alimentar a la expedici√≥n. Esta equivocada apreciaci√≥n iba a ser una de las causas del tr√°gico final de la aventura.

El 10 de junio de 1910, el Terranova zarpó de Inglaterra con dirección a Australia con todos los pertrechos de la expedición y un equipo de más de treinta personas. Entre ellas se encontraban Lawrence Oates, oficial de caballería, los lugartenientes Edward Evans y Henry R. Bowers y el doctor Edward Wilson, gran amigo de Scott.

El 10 de octubre, el Terranova llegó a Melbourne, desde donde se dirigió sin más dilación a la Antártida.

Durante su corta estancia en tierras australianas, Scott recibió un aviso de su más serio competidor, el noruego Amundsen, que, desde la bahía de Whales, le aconsejaba abandonar. Amundsen se disponía a realizar la misma gesta y no quería competidores. Scott, lejos de desistir, resolvió seguir adelante e intentar con todos los medios coronar con éxito la expedición; se inició así una angustiosa carrera entre ambos exploradores.

Amundsen part√≠a con ventaja respecto a la expedici√≥n de Scott. La dilatada experiencia en exploraciones por tierras fr√≠as (hab√≠a comenzado a los quince a√Īos) hab√≠a hecho de Amundsen un experto conocedor del entorno; sab√≠a mucho mejor qu√© tipo de material era adecuado (anoraks de piel, perros, piquetas, palas quitanieves). Frente a ello, el equipamiento de la expedici√≥n brit√°nica, tirada por potros y vestida con uniformes de la marina brit√°nica, no era precisamente el m√°s id√≥neo.

El 10 de diciembre de 1910, el Terranova lleg√≥ al estrecho de McMurdo; surc√≥ el mar de Ross hasta atravesar, en diciembre del mismo a√Īo, el c√≠rculo polar ant√°rtico. A partir de ese momento, Scott y sus compa√Īeros emprendieron un inhumano viaje de 2.464 kil√≥metros desde su posici√≥n hasta el Polo Sur. Los trineos mec√°nicos quedaron pronto inmovilizados en el hielo, ya que sus motores no soportaban las bajas temperaturas de la Ant√°rtida. El 17 de febrero de 1911, la expedici√≥n top√≥ con nuevas dificultades en el ascenso del glaciar Beardmore; perdieron ocho potros y cinco perros de los treinta y tres que llevaban (Amundsen utiliz√≥ para la misma gesta m√°s de cien perros). Los expedicionarios se vieron obligados a acarrear ellos mismos una gran parte de los pertrechos, demorando aun m√°s una traves√≠a ya de por s√≠ dur√≠sima.

El 4 de enero de 1912, Scott y sus cuatro compa√Īeros iniciaron la marcha final; en el camino perdieron a todos los animales de tiro que quedaban. El 12 de enero, tras incontables sufrimientos de todo tipo por el ritmo fren√©tico que se impusieron, la expedici√≥n lleg√≥ al Polo Sur.

Con terrible desilusión, vieron la tienda y la bandera noruega dejada por Amundsen cinco semanas antes. Scott escribió en su diario:
"¡Dios mío, éste es un lugar espantoso! Y espantoso sobre todo para nosotros, que nos hemos esforzado tanto sin vernos premiados por la prioridad..."

Pero a√ļn no hab√≠a pasado lo peor. Cansados y casi sin v√≠veres, la expedici√≥n emprendi√≥ el camino de vuelta. El primero en morir fue el lugarteniente Evans, cuyo debilitamiento le impidi√≥ seguir a sus compa√Īeros. Despu√©s le sigui√≥ el capit√°n Oates, quien, agotado y enfermo, tom√≥ una dram√°tica decisi√≥n que qued√≥ escrita en el diario de Scott:

"Por aquí murió el capitán Oates, de los Dragones de Inniskilling. En marzo de 1912 caminó voluntariamente hacia la muerte, bajo una tormenta, para tratar de salvar a sus camaradas, abrumados por las penalidades".

Aun en esas penosas condiciones, los tres supervivientes (el lugarteniente Bowers, el doctor Edward Wilson y Scott) caminaron durante más de un mes hasta que una prolongada ventisca les impidió llegar a un depósito de víveres que habían dejado. El cansancio y la inanición les impidió continuar el viaje y debieron permanecer en el interior de las tiendas agonizando lentamente. Se hallaban a sólo 18 kilómetros del campamento base, instalado en el cabo Evans.

Robert Falcon Scott fue el √ļltimo en morir. Ten√≠a cuarenta y cuatro a√Īos y hab√≠a perdido una carrera decisiva. Escribi√≥ las √ļltimas l√≠neas en su diario el 29 de marzo de 1912:

"Parece una pena, pero no creo que pueda seguir escribiendo. Por Dios santísimo, cuiden de nuestra gente".

El cuerpo de Scott, junto con los de Wilson y Bowers, fueron hallados por una expedici√≥n que sali√≥ en su busca desde cabo Evans ocho meses despu√©s. Todos hab√≠an muerto en el interior de la tienda donde descansaban. En la tienda se hallaron tambi√©n notas cient√≠ficas, documentaci√≥n personal y muestras que hab√≠an recogido; y, junto a Scott, su diario, que permanec√≠a intacto. Todos esos documentos formar√≠an parte de la obra La √ļltima expedici√≥n de Scott, publicada en 1913.

Extraído de Biografias y Vidas

Fuente: http://curiosomundoazul.blogspot.com/ ... de-scott-al-polo-sur.html - Artículo y vídeo.




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