MITOLOGIA GRIEGA: LOS DIOSES DEL OLIMPO.

Fecha 5/1/2010 13:02:08 | Tema: Mitos y Leyendas

Entre Tesalia y Macedonia, en la parte m√°s √°rida de Grecia, la erguida silueta del monte Olimpo se levanta en una sucesi√≥n de contrafuertes rocosos. Su cumbre, coronada de centelleantes nieves eternas, parece elevarse fant√°sticamente hasta el cielo. Sobre esta monta√Īa magn√≠fica e imponente se ergu√≠a el ‚ÄúPalacio del Rey del Cielo y de la Tierra‚ÄĚ: Zeus (J√ļpiter Romano).

Los acentos de su cólera resonaban estruendosamente y repercutían con violencia entre las paredes de los abismos rocosos. Encima de su cabeza, en los blancos vapores de las nubes, un águila, símbolo de su poderío, volaba sin cesar. Y sin embargo, mucho antes de que se extendiera sobre el mundo el reino de Zeus y de que se levantara en la cumbre del Olimpo su mansión inaccesible para los mortales, con sus torres y sus murallas doradas, otros dios gobernaba seres y cosas. Era Cronos, el inexorable dios del Tiempo, a quien los romanos identificaron con Saturno.
Cronos, hijo de Urano (el Cielo), sab√≠a que el Destino lo hab√≠a condenado a ser destronado por uno de sus hijos varones. Por esta raz√≥n se apresuraba a devorar a todos los hijos de sexo masculino que ten√≠a con su esposa Rea. √Čsta, cansada de verlos desaparecer uno tras otro en el est√≥mago paterno, tuvo un d√≠a la idea de reemplazar al hijo que acababa de nacer, con un trozo de roca cuidadosamente envuelto en primorosos pa√Īales. Cronos cay√≥ en el enga√Īo y Zeus pudo salvarse.

El ni√Īo fue criado secretamente sobre el monte Ida en la isla de Creta por coribantes y ninfas, y alimentado con leche de la cabra: Amaltea (uno de sus cuernos rotos se transform√≥ despu√©s en el ‚ÄúCuerno de la Abundancia‚ÄĚ). Para que Cronos no oyera llorar a su fatal heredero, los coribantes hac√≠an gran alboroto alrededor de su cuna golpeando los escudos con los sables. Zeus, ya mayor de edad, empez√≥ por liberar a su padre cautivo de los titanes y despu√©s lo desterr√≥ del Olimpo. Destronado, Cronos huy√≥, encontrando asilo en el pa√≠s latino donde reinaba Juno. El tiempo en que Cronos vivi√≥ en Italia se llam√≥ la Edad de Oro.

Para defender el Olimpo, Zeus tuvo que sostener terribles combates. Seg√ļn la leyenda, los gigantes hab√≠an sobrepuesto monta√Īas ‚ÄĒPeli√≥n y Osa‚ÄĒ una encima de otra, formando una escalera para asaltarlo. Mas fueron rechazados por Zeus que se vali√≥ de su arma irresistible: el rayo. Mientras tanto, el crimen empezaba a aparecer sobre la tierra, y Zeus se vio obligado a castigarlo en la persona de Lica√≥n, rey de Arcadia. Ese pr√≠ncipe cruel mataba a todos los extranjeros que se aventuraban en sus Estados. Zeus se present√≥ en su reino pidiendo hospitalidad, y Lica√≥n, como desafiando al poder supremo, le hizo servir en la comida carne de esclavo. Indignado, Zeus redujo a cenizas la mansi√≥n del perverso rey y lo transform√≥ en lobo. Pero el dios todopoderoso, que con s√≥lo fruncir el ce√Īo hac√≠a temblar el Universo, ten√≠a que rendir cuentas al Destino (F√°turn).

A √©ste se lo representaba con el globo terrestre bajo sus pies y ten√≠a en sus manos la urna que encierra el futuro y la suerte de dioses y de mortales. Fue, pues, el Destino quien dispuso la boda de Zeus con Hera (Juno romana), diosa vengativa, con rostro de blancura deslumbrante, protectora de hogares y familias, mujer de compa√Ī√≠a agradable pero de car√°cter irascible, y extremadamente celosa. De la uni√≥n de Zeus con Hera naci√≥ un hijo cuya fealdad produjo la indignaci√≥n materna. Asi√©ndolo por un pie, Hera lo arroj√≥ desde lo alto del Olimpo hasta la isla de Lemnos. Esa tremenda ca√≠da provoc√≥ al pobre Hefaistos (Vulcano romano) una cojera eterna. Arrojado de la comunidad de los dioses se hizo herrero, estableci√©ndose en las islas L√≠pari y bajo el volc√°n Etna, en el centro de Sicilia. El fuego que brota de esa monta√Īa y el de la fragua de Hefaistos, a quien Zeus encarg√≥ forjar el rayo. Los compa√Īeros de Hefaistos son los C√≠clopes.

Zeus pidió también a Hefaistos la edificación de la morada olímpica y por recompensa le concedió la mano de la más bella de todas las diosas: Afrodita (Venus romana).

La flamante pareja presentaba un singular contraste: el marido no podía embellecer y la mujer no podía afearse. Por eso vivían separados y era muy difícil encontrarlos juntos. De todos los dioses el más hermoso era, sin duda alguna, Apolo (Febo romano). Hijo de Zeus y de Latona, había nacido, lo mismo que su hermana Diana, en la isla de Delos. Pero Diana había quedado aprisionada en las árulas con cadenas de plata.

Desde su ni√Īez, Apolo hab√≠a mostrado su fuerza extraordinaria estrangulando con sus manos a la enorme serpiente Pit√≥n; que se hab√≠a arrastrado hasta su cuna. M√°s adelante, para vengar a su hijo Asclepios (Esculapio romano), fulminado por Zeus, Apolo mat√≥ a los C√≠clopes forjadores del rayo. A su vez, en castigo, el padre de los dioses lo desterr√≥, encarg√°ndole el cuidado de los reba√Īos de Admeto, esposo de Alcestes.

Tiempo despu√©s, Apolo, en compa√Ī√≠a de Poseid√≥n (Neptuno romano), exilado como √©l, entr√≥ al servicio de Laomedonte para quien edific√≥ las murallas de Troya. Al fin fue llamado al Cielo por su padre, quien le confi√≥ el Carro del Sol. Desde ese d√≠a se lo pudo ver, con su cabellera de oro al viento, surcando el cielo de oriente a occidente en su carro arrastrado por briosos caballos. Las Horas lo acompa√Īaban formando una comitiva rumbosa. Gustaba Apolo descansar sobre el Parnaso acompa√Īado por las nueve Musas.

En cuanto a Hermes (Mercurio romano), aparecía siempre en lugares diferentes del Universo. Era el mensajero alado de los dioses. Se lo representa con sombrero de viaje, un bastón alado en las manos (el caduceo, alrededor del cual se enroscan dos serpientes) y alas en los pies.

Artemisa (Diana romana), hermana de Apolo, era la p√°lida y fr√≠a diosa lunar de los bosques. Su mayor placer era la caza, estaba siempre acompa√Īada por una comitiva de ninfas, y persegu√≠a incesantemente ciervos, lobos, jabal√≠es.

Palas Atenea (Minerva romana) era a la vez diosa de la Guerra y diosa de la Sabidur√≠a. Su nacimiento se produjo en circunstancias extra√Īas. El padre de los dioses despert√≥ un d√≠a con violentos dolores de cabeza, que le arrancaban gritos de dolor. Tom√≥ todos los remedios de los cuales pod√≠an disponer entonces los dioses. M√°s todo fue en vano. Decidi√≥, pues, ir hasta la fragua de Hefaistos y le exigi√≥ que le partiera el cr√°neo con un hacha. H√≠zolo Hefaistos, obediente al pedido paterno, y cu√°l no ser√≠a la sorpresa general al ver surgir de la cabeza divina una maravillosa criatura, cuyos primeros actos no fueron los gritos cl√°sicos de los reci√©n nacidos, ni el pedir vino como Gargant√ļa, sino que empez√≥ a discutir problemas filos√≥ficos con las otras divinidades que hab√≠an asistido a ese fant√°stico nacimiento. Despu√©s del hachazo, el cr√°neo paterno se cerr√≥ como por arte de magia.

Sobre los mares reinaba Poseidón (Neptuno romano). Había luchado con Palas Atenea para dar su nombre a Atenas. Vencido por la diosa quiso vengarse noblemente con una acción brillante y creó el caballo. Se representa a Neptuno blandiendo un tridente con el cual podía, a su antojo, desencadenar las tempestades. En la guerra de Troya, el rey del mar estaba a favor de los griegos, pero más tarde se enemistó con Ulises que había matado a su hijo Polifemo.

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