DESTRUCTOR HMS GLAMORGAN HUNDID

Fecha 3/8/2017 14:17:04 | Tema: Adolfo Gandin Ocampo

Hace treinta y cinco a√Īos, el 12 de junio de 1982, es puesto fuera de combate por un Exocet argentino lanzado desde la costa, situada a 30 kil√≥metros. En la acci√≥n seg√ļn la informaci√≥n inglesa perecen 13 tripulantes brit√°nicos y queda destruido el helic√≥ptero Wessex que llevaba a bordo.

Aqui la historia.....la que NUNCA se debe olvidar

Ing . Adolfo Gandin Ocampo

Imagen Original
Durante la Guerra de Malvinas, el HMS Glamorgan, y otros buques ingleses en los √ļltimos d√≠as ca√Īoneaban todas las noches Puerto Argentino, sabiendo que el alcance de los ca√Īones del ej√©rcito argentino no era suficiente para acertarles.

Es as√≠ que los argentinos se ingenian para eliminarlo. La √ļnica alternativa era hacer llegar a las islas un improvisado sistema que ven√≠a desarrollando el capit√°n Julio M. P√©rez desde hac√≠a unos diez d√≠as: Un lanzador terrestre que pudiera disparar los misiles Exocets MM 38 fabricados para combatir de buque a buque que ten√≠a la corbeta ARA Guerrico.

Instalación de Tiro Berreta (ITB), un invento argentino
Así fue llamado el sofisticado sistema que tras impactar en el destructor Glamorgan sorprendió a los invasores ingleses y al mundo.

Los misiles Exocet fueron concebidos para dispararse desde aviones o buques, pero no desde tierra. Desde el 1¬ļ de junio prepararon un dispositivo capaz de permitir a un misil lanzarlo desde tierra a 30 kil√≥metros y darle al barco pirata.
Son indudablemente numerosas las situaciones en que los argentinos, por falta de medios adecuados se vieron precisados a apelar al ingenio: esa facultad del espíritu que permite discurrir e inventar. A partir de allí, los argentinos trataron de cambiar las reglas de la guerra. Tenían misiles (de buque a buque) pero no los podían usar porque la flota estaba en los puertos del continente.

El problema mayor era que los barcos ingleses de día, para no ser hundidos se mantenían lejos de la costa, aproximandose por la noche y empezaban el bombardeo de las islas. De noche no había manera de hundirlos porque la Fuerza Aérea los atacaba durante el día.

En el Estado Mayor argentino se planteaba entonces un problema muy serio: c√≥mo contrarrestar la acci√≥n de los buques ingleses, que constantemente ca√Īoneaban sobre Malvinas y causaban da√Īos. No hab√≠a medios para evitar que esos buques nocturnos batieran permanentemente a los defensores de las islas. Una de las ideas que surgi√≥ a mediados de mayo del vicealmirante Walter Allara, entonces comandante de la escuadra, fue acerca de la posibilidad de eliminar uno de los sistemas de misiles Exocet de uno de los barcos de la flota argentina para ser transportados a las Islas Malvinas y actuar como un bater√≠a costera. La idea era responder al incesante fuego de la marina brit√°nica que atacaba posiciones argentinas en las islas, que no pod√≠a responder con las armas adecuadas en la tierra. Se pens√≥ seriamente en la posibilidad de sacar toda la instalaci√≥n de Exocet MM-38 de un buque y trasladarla a un trailer o cami√≥n para poder, desde esa instalaci√≥n improvisada, efectuar un lanzamiento.

Un experto dijo que se necesitaban alrededor de dos meses para extraer el misil y su compleja instalaci√≥n de un buque. La guerra estaba ah√≠, en plena marcha (era a mediados de mayo de 1982). Los buques brit√°nicos continuaban su ataque nocturno sistem√°ticamente. No se pod√≠a esperar dos meses. La idea original qued√≥ descartada. Pero no en el olvido, porque un grupo de marinos -entre los que se encontraba el capit√°n Julio P√©rez- solicit√≥ autorizaci√≥n para seguir estudiando el asunto y ver que tipo de soluci√≥n era factible. Ese grupo obtuvo v√≠a libre del Estado Mayor Naval y continu√≥ trabajando, d√≠a y noche, en el taller de misiles de Puerto Belgrano. La cuesti√≥n central era c√≥mo "enga√Īar" al misil, de tal modo que en lugar de utilizar la computadora que tiene que enviar datos e intercomunicarlos con el Exocet, se utilizar√° una se√Īal fija, como si estuviera en un buque. Eso evitar√≠a el traspaso de toda la instalaci√≥n de una nave, de alta complejidad t√©cnica, y permitir√≠a un lanzamiento desde tierra. Algunos hubieran pensado que era un innovaci√≥n tecnol√≥gica propia de "locos", que solo a los argentinos se les pod√≠a ocurrir semejante intento con tan escasos medios y tan escaso tiempo.

Pero fue as√≠, tal cual. Se les ocurri√≥. El mismo capit√°n Julio P√©rez recuerda ahora que se present√≥ entonces una situaci√≥n algo c√≥mica, "porque cort√°bamos cables -dice- y prob√°bamos se√Īales mediante cablecitos, y estos cablecitos se juntaban con otros para simular otras se√Īales, y estas otras eran aplicadas con pilas, y as√≠ obten√≠amos, sucesivamente, indicios, marcas, signos que nos permit√≠an reconstruir un sistema.

Este trabajo nos llev√≥ cuatro d√≠as, a partir de la segunda semana de mayo. Al cabo de numerosos ensayos, llegamos a la conclusi√≥n, casi fant√°stica, de que s√≠, pod√≠amos enga√Īar al misil". La novedad fue comunicada entonces al jefe de Arsenal, Julio Degrange, qui√©n de inmediato brind√≥ todo el apoyo necesario para llevar adelante el invento. Aparentemente resuelto el problema del reemplazo del sistema computarizado del buque, hab√≠a que resolver el problema de la plataforma de lanzamiento. Como no pod√≠a ser de otra manera (al igual que los m√ļltiples cablecitos utilizados para el sistema de computaci√≥n), en este caso tambi√©n se utilizaron elementos precarios. Se le suministraron al capit√°n D√°vila todas las especificaciones t√©cnicas de lo que se necesitaba con alimentaci√≥n el√©ctrica, y √©l empez√≥ a construir la parte mec√°nica: una rampa de lanzamiento con grupo electr√≥geno. Para ello, al estilo argentino ante las emergencias, tomaron un chat√≥n y sobre √©l armaron una estructura de hierro, de tal modo que sobre esta "plataforma" se pudieran instalar dos misiles Exocet MM-38.

"Estábamos encerrados -cuenta el capitán Pérez- en una habitación, con dos tipos excepcionales cuyos nombres quiero recalcar: los técnicos José Luis Torelli y Antonio Shugt, y allí trabajábamos día y noche, en el más alto secreto. Nadie sabía lo que estábamos haciendo, excepto los que debían saberlo. Recuerdo que inventamos una sigla para identificar nuestro trabajo: ITB.

De ese modo, para todo el mundo est√°bamos "en el ITB", que significaba ni m√°s ni menos que "Instalaci√≥n de Tiro Berreta", casi una broma. Es que resultaba casi ofensivo para la ingenier√≠a concebir sobre todo hacer algo as√≠, tan improvisadamente, con injertos, pedazos de cosas que consegu√≠amos por ah√≠... cablecitos... Lo cierto es que nadie pod√≠a entrar a esa habitaci√≥n, y de ella sal√≠amos alguna que otra vez para ir al buque y probar. As√≠ experiment√°bamos." La resoluci√≥n de la plataforma inercial no fue un problema menor. Deb√≠a estar perfectamente centrada porque cualquier desacierto o impresici√≥n har√≠a que el disparo fuese muy alejado del blanco. Todo berreta, es cierto: pero todo m√≠nima y detalladamente previsto y controlado. Una semana despu√©s estaba casi listo: la rampa, el grupo generador (con un motor monstruo, pero era lo √ļnico que hab√≠a en ese momento) y la parte electr√≥nica. Se hicieron entonces una serie de pruebas: alrededor de 20 lanzamientos sucesivos, con distintos par√°metros.

El nuevo invento parecía caminar. Aquello que hacía días resultaba imposible ahora estaba ahí: era un tremendo armatoste, feo y repulsivo a la vista, pero con el poder de los Exocet, cuya eficacia desde el aire ya había sido suficientemente demostrada.

Intento fallido
Se le dio una mano de pintura, se lo cubrió con lona, todo en el mayor secreto. El siguiente paso era trasladarlo a las islas. Se habló con Fuerza Aérea, que dispuso dos aviones Hércules. Sólo el chatón pesaba seis toneladas, y cada misil MM38 Exocet de mil ochocientos kilos. Con el ITB, una criatura mortífera para neutralizar el incesante bombardeo inglés, viajaba su "papá": el capitán de navío (ingeniero) Julio Pérez.

"Despu√©s de tres horas de vuelo a ras del agua se nos inform√≥ que el aeropuerto estaba bajo ataque y que deb√≠an volver. S√≥lo al tercer intento se logr√≥ cruzar con los dos C-130", recuerda P√©rez. Una vez en Malvinas, se coordin√≥ con el almirante Otero los lugares donde instalar los "mamotretos". P√©rez y los tenientes Mario Abadal y Edgardo Rodr√≠guez vieron que la √ļnica posibilidad era el camino que un√≠a Puerto Argentino con el aeropuerto. Era el √ļnico lugar que pod√≠a soportar semejante peso en forma estable. Una de las dificultades fue disimular ante los kelpers lo que se estaba preparando. Ya por entonces (primera semana de junio) se sab√≠a que muchos de ellos podr√≠an informar de la novedad a los ingleses por medio de aparatos de radio que ten√≠an en sus viviendas, de modo que se opt√≥por trabajar en el ITB de noche. Otra dificultad que hubo que superar fue la obtenci√≥n precisa de la distancia de los buques brit√°nicos. No hab√≠a un radar apto para este cometido, de manera que hubo que improvisar tambi√©n esto, con un radar antipersonal de Ej√©rcito que operaba el ex-oficial de marina R√≠es Centeno. "El radar daba informaci√≥n de una manera, y nosotros la necesit√°bamos de otra -cuenta el capit√°n P√©rez-. De modo que nos construimos tablas de c√°lculo con una calculadora manual, y convert√≠amos los datos en determinados valores de tensi√≥n, ajustando cada potenci√≥metro a simuladas distancias o valores angulares". Todo se hac√≠a a mano, sobre la marcha; todo a pulm√≥n y de puro coraz√≥n. Mientras tanto, el bombardeo ingl√©s, obviamente, no ces√≥. El proyecto fu√© ultrasecreto y sal√≠an todas las noches a probarlo, con los pocos Exocet con los que se contaba no pod√≠an excederse en pruebas. El sistema de disparo eran simplemente unos cables y injertos del tipo "lo atamos con alambre" (bien criollo).

Ultimados todos los detalles y obtenida la primera informaci√≥n de dos buques ingleses, el 1¬ļ de junio se present√≥ la primera oportunidad y se realiz√≥ el primer disparo. El misil no sali√≥, fall√≥ la ignici√≥n del propulsor del misil, tal vez porque los sacudones del ITB desconectaron un cablecito de los tantos instalados improvisadamente. Otros sucesos del 12 de junio

Esa misma noche se realizó el segundo disparo. Esta vez el Exocet partió, pero completamente desviado del blanco. Sucedió que no se había esperado el tiempo suficiente entre el lanzamiento de un misil y el otro (20 minutos). El capitán Pérez reconoce que la ansiedad de hacer impacto y darle a los ingleses hizo que el tiempo de disparo entre uno y otro le pareciera "un siglo". Y sólo habían pasado ocho minutos. Pero, por primera vez en la historia, se había logrado el disparo de un Exocet concebido de un buque a buque y disparado desde tierra. Además, este sistema con el MM-38 no había sido inventado entonces ni siquiera en Francia.
En los días siguientes se suspendieron las operaciones por falta de misiles. Recién el 5 de junio un Hércules trajo dos nuevos Exocet desde el continente. A partir de entonces, todas las noches se repetía la maniobra de armado de la instalación, espera de la presa y posterior desmontaje.
Despu√©s del segundo intento fallido, pasaron varias noches de tensa espera: Por una extra√Īa raz√≥n -tal vez no tan extra√Īa, claro-, los buques ingleses comenzaron a hacer una trayectoria err√°tica y, en general, no entraban en la zona de alcance del ITB (38 kil√≥metros). A veces estaban al alcance del misil, pero no del radar (30 kil√≥metros).

Danza indígena

El Capitán de Navío
Julio Pérez.
"Entonces sucedió una anécdota -recuerda Pérez-. Los técnicos Abadal y Rodríguez me decía en broma que bailáramos una danza al estilo de los indios norteamericanos en sus películas, cuando pedían lluvia, por ejemplo. Tendríamos que bailar una danza india alrededor del mamotreto para atraer a los buques ingleses. Insistían con eso, y las noches pasaban. Los buques no se acercaban. Pero seguían disparando. Hasta el 11 de junio, por la noche, todo en secreto, los tenientes Abadal, Rodríguez y yo bailamos el clásico "Uka-Uka" alrededor del ITB. Esa noche le dimos al Glamorgan".

Esa noche el radar detectó que un buque británico había ingresado en la zona de alcance de los misiles. Rápidamente se ejecutaron todos los pasos para el disparo del Exocet, que esta vez salió correctamente orientado e impactó en el blanco luego de algunos minutos que parecieron interminables, originando un gran resplandor que aseguraba el éxito obtenido. Esta acción quedó grabada por Carlos Ríes Centeno, productor del programa de televisión "La aventura del hombre", que a la sazón operaba el radar antipersonal.

R√≠es Centeno era una de las personas que sab√≠a a la perfecci√≥n por d√≥nde pasaban los buques ingleses todas las noches. Utilizaba un radar antipersonal "Rasit", con el que pod√≠a captar, en forma visual y auditiva, la ubicaci√≥n de cada nave de la flota inglesa, hasta 30 kil√≥metros. Como sabemos, esas naves hac√≠an sistem√°ticamente el trabajo nocturno de bombardeo a las posiciones argentinas en las islas. De noche, nuestros aviones no los pod√≠an ver. De d√≠a los buques se alejaban lo suficiente como para quedar fuera de alcance.ÔĽŅÔĽŅ

ITB con dos misiles MM38 Exocet
en Puerto Argentino.
ÔĽŅLa llegada del equipo del capit√°n P√©rez alent√≥ serias esperanzas de contrarrestar el implacable bombardeo brit√°nico. Por supuesto: esto indicaba que ni por entonces (primeros d√≠as de junio) se pensaba en una rendici√≥n. Lo cierto es que el radar de R√≠es Centeno se integr√≥ al sistema del ITB, y se integr√≥ de tal forma que result√≥ vital: sab√≠a por donde pasaban los buques y pod√≠an calcular las distancias, de tal modo que, con la calculadora manual y previos c√°lculos a mano, se llegaba a hacer el trabajo que hace una computadora en el barco de instalaci√≥n original. R√≠es Centeno recuerda que, para evitar la informaci√≥n satelitaria (adem√°s de la posible de los kelpers), todos los d√≠as el equipo se tomaba el paciente trabajo de instalar el "mamotreto" en sus distintas facetas: a partir de las seis de la tarde, en una camioneta destartalada, se comenzaba con el radar; media hora despu√©s llegaba un remolque con la rampa de lanzamiento, apuntada con el rumbo 180 Sur; despu√©s llegaban los conteiners de los misiles, luego el grupo electr√≥geno, etc. A partir de las 20:30 Hs aproximadamente, estaba todo calibrado y comenzaba a operar el sistema √≠ntegro.


Mapa del recorrido del misil hasta
el sitio donde impactó al Glamorgan.
"El mayor peligro -cuenta R√≠es Centeno- eran los helic√≥pteros. Los neutralizamos con protecci√≥n antia√©rea de misiles SAM 7, provistos por los comandos del capit√°n Menghini. As√≠ llegamos a la noche del disparo, luego de intensas b√ļsquedas y esperas.

As√≠ empez√≥ la noche del 11 al 12 de junio. Se produjo un largo ca√Īoneo brit√°nico y a las 3 de la madrugada el radar capt√≥ a un buque, en alejamiento. El capit√°n P√©rez decidi√≥ lanzar su invento. Dispararon. En medio de tanta oscuridad, se vio la estela del Exocet que se perd√≠a en el mar. A los pocos segundos pudo verse que en las nubes se reflejaba una enorme explosi√≥n que ilumin√≥ toda la l√≠nea del horizonte. El impacto argentino dio en plena popa, sobre la banda de babor, del Glamorgan. Lo dej√≥ fuera de combate, con lo cual se cumpl√≠a a la perfecci√≥n el objetivo espec√≠fico del Exocet. El Glamorgan nunca m√°s volvi√≥ a atacar.

A eso de las 3.15 de la ma√Īana del 12 de junio, a una distancia de 29.600 metros, detectaron un blanco. Era un barco que hab√≠a bombardeado duramente las posiciones del BIM 5. R√≠es Centeno transmiti√≥ la informaci√≥n de distancia, en metros, y rumbo, en mil√©simos, al teniente Abadal. √Čl, con una calculadora Hewlett Packard manual, convert√≠a el informe en datos electr√≥nicos y se los pasaba al capit√°n P√©rez, quien los operaba en los instrumentos de control del ITB, que guiaban el lanzamiento. As√≠ lanzamos el Exocet, y lo filmamos. Una vez que mi radar dio los datos, yo sal√≠ corriendo hacia una loma y, desde all√≠, junto con √Āngel Libonatti, Jorge Sanders y Osvaldo Marino, registramos por primera vez en la historia el rumbo de un Exocet lanzado desde tierra, su trayectoria y luego el impacto en la Glamorgan.

En ese momento en las islas, se escuch√≥ una ovaci√≥n, como en un estadio de f√ļtbol. Yo me encontr√© abrazado, llorando, junto al capit√°n P√©rez. ¬°Al fin le dimos, al fin le dimos! Era el sentimiento de todos. Y en ese instante sent√≠ algo terrible que a√ļn ahora lo siento: me di cuenta del tremendo da√Īo que causar√≠a el Exocet, de cu√°ntas vidas... Sin embargo, no sent√≠ que mat√°bamos gente. Mat√°bamos ingleses. Supongo que as√≠ se debe pensar en la guerra. Por lo menos yo pienso as√≠, aunque me doy cuenta que es terrible."


Dibujo del ITB en Puerto Argentino en
el momento que se lanza el misil Exocet
rumbo al Glamorgan.
Una vez que el buque estaba en punto de lanzamiento, el misil fue disparado. Su trayectoria errante se nivel√≥ al detectar el blanco. Se estabiliz√≥ y, a gran velocidad, se acerc√≥ a su objetivo. El Glamorgan, que hab√≠a detectado su disparo, intent√≥ denodadamente interceptarlo con el disparo de misiles Sea Cat, pero era demasiado tarde. Intent√≥ lanzar los se√Īuelos Chaff, que tampoco pudieron frenar el inminente impacto. Habiendo recorrido ya una distancia de 30 km. aproximadamente, dio en la popa. Fallecieron trece tripulantes y resultaron heridos de consideraci√≥n una veintena de ellos. A pesar de los destrozos considerables en su estructura, el Glamorgan, fue el √ļnico de los nav√≠os tocados por un Exocet que ha sobrevivido.
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Seg√ļn informaci√≥n brindada por fuentes brit√°nicas el Exocet impact√≥ en el Glamorgan, pero no explot√≥. Se afirma que la explosi√≥n se debi√≥ a un helic√≥ptero Wessex, que al entrar en contacto con el fuego, se incendi√≥. Lo cierto es que, si explot√≥ o no, no es hoy en d√≠a un hecho certificable. No obstante el destructor de su Majestad qued√≥ fuera de combate.


Da√Īos provocados por el incendio
en el Glamorgan.
Pudo saberse meses mas tarde de fuentes británicas, que el impacto en el Glamorgan fue recibido en la popa del mismo, se debió a que su oficial de guardia ordenó una oportuna maniobra de giro a estribor al ver la estela del misil que se acercaba, evitando así que el impacto se produjese en el centro del barco. Después, reparado y modernizado, pasó a formar parte de la Escuadra de Mar de Chile.

Tras el impacto en el Glamorgan, al día siguiente no hubo
bombardeos nocturnos que se hicieron cada vez menos ya que los ingleses no sabían ni como ni con que, pero desde nuestras islas salían "regalos" para sus buques.
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Incendio en la cubierta del HMS Glamorgan
tras el impacto del Exocet.
ÔĽŅCuando se estaba por rendir el General Men√©ndez, el capit√°n P√©rez, junto con el Teniente Rodr√≠guez se prepararon con unas granadas de mano para volar la ITB, pero el Contraalmirante Edgardo Otero orden√≥: "No destruyan la ITB". As√≠ fue como los ingleses obtuvieron gratis esta invenci√≥n.

Tan positivo fue este invento de los argentinos, que tras la rendición de Puerto Argentino, los invasores se quedaron con él y hoy en día los propios ingleses lo instalaron nada menos que en Gibraltar. También se lo dieron a los chilenos copiado de la estructura del ITB que quedó en las Malvinas después del 14 de junio.
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Da√Īos en el Glamorgan, obs√©rvese el
agujero provocado por el misil.
Otros hechos del 12 de junio
Ese mismo día en un dificultoso avance a pie (todos los vehículos se hundieron con el buque portacontenedores Atlantic Conveyor), las tropas colonialistas inglesas atacan los montes Dos Hermanas (Two Sisters), Longdon y Harriet. Se producen más de 40 bajas británicas, por dichas batallas, 16 argentinas.

Un helicóptero inglés lanza un misil que impacta en viviendas de Puerto Argentino, matando a 2 malvinenses (kelpers) e hiriendo a otros 4.

A todo esto, a los invasores ingleses apenas les quedaban municiones, v√≠veres, alimentos y medicamentos para seis o siete d√≠as. En los √ļltimos d√≠as ya ni cobertura a√©rea ten√≠an los brit√°nicos y sus barcos no atacaban m√°s Puerto Argentino porque no quer√≠an recibir otro misil como el que arruin√≥ al Glamorgan.

El almirante John "Sandy" Woodward empezaba a notar la escasez de barcos y de municiones: le quedaban dos mil quinientas ráfagas de proyectiles Mk8 y solo tres buques de guerra estaban en condiciones operativas óptimas. Lo dice en su diario personal, un día antes de la rendición de Menéndez:

El 13 de Junio escribió: "Estamos ya en el límite de nuestras posibilidades, con sólo tres naves sin mayores defectos operativos. De la fuerza de destructores y fragatas, el cuarenta y cinco por ciento está reducido a capacidad cero de operar."

Fue cuando el General Mario Benjamín Menéndez, a la sazón gobernador de las Islas Malvinas resolvió rendirse a los invasores colonialistas el 14 de junio.

La rendición de Puerto Argentino tomó por sorpresa a todos, la Fuerza Aérea Argentina preparaba varios contraataques devastadores sobre las posiciones de los invasores (como los del día 13 de junio cuando siete A-4B bombardearon el campamento del general Jeremy Moore que resultó ileso y ese día hubo 18 misiones aéreas sobre los ingleses que dejaron un saldo no reconocido por Inglaterra de 360 muertos) y se planificaba una operación secreta de comandos "Operación Buitre" para atacar detrás de las líneas enemigas a más tardar el 15/16 de junio. Lo que hubiera llevado a la rendición inglesa o al menos una tregua y otra hubiera sido la historia.

El almirante Sir John "Sandy" Woodward, comandante de la Task Force reveló a los periodistas de The Guardian, Jeevan Vasagar y Alex Bellos: "Ganamos la guerra con un importante grado de suerte. Cuando los argentinos se rindieron, las pérdidas británicas iban en aumento y estábamos a punto de quedarnos sin alimentos y municiones. Si ellos hubieran resistido una semana más la historia hubiera podido terminar de manera muy diferente. Imagínense qué diferente podría haber sido nuestra historia política reciente".

Otras revelaciones de junio en su diario personal durante la Guerra del Atlántico sur dicen: "Estamos al borde del abismo: si los argies nos soplan en la nuca nos mandan al fondo. A lo mejor a ellos les pasa lo mismo: espero que así sea porque de otra manera nos aguarda una carnicería".

A 30 a√Īos de aquel conflicto b√©lico, que termin√≥ con la muerte de 649 militares argentinos, y 3 civiles isle√Īos no hay que olvidar que hasta ese momento Gran Breta√Īa estaba recibiendo d√≠a a d√≠a una verdadera paliza en las Malvinas. Ya le hab√≠an hundido al menos 8 buques, otros 23 estaban averiados o inoperantes (entre ellos sus dos portaaviones). Hay versiones extraoficiales que sostienen que los buques averiados suman 32.

Casi el 90% del material flotante destacado en el conflicto por los ingleses pose√≠a tecnolog√≠a de combate de √ļltima generaci√≥n, contando muchas de sus unidades de primera l√≠nea s√≥lo con algunos meses de navegaci√≥n desde su total remodernizaci√≥n. Sin embargo, estuvieron a d√≠as de perder la Guerra con p√©rdidas econ√≥micas superiores a los 6 mil millones de libras esterlinas.

De un total de 77 aviones (Harriers, Sea Harriers) desplegados en Malvinas, 46 quedaron inutilizados. Desplegó 171 helicópteros en el Atlántico Sur, de los cuales 108 quedaron inutilizados.

Gran Breta√Īa afirma que tuvo 255 muertos propios, algo que nadie cree y las cifras m√°s optimistas revelan que tuvo m√°s de 1300 muertos y miles de heridos en la Guerra de Malvinas. Gran Breta√Īa nunca declar√≥ el verdadero n√ļmero de bajas de sus tropas ni la p√©rdida de numeroso armamento. Fue inferior a la Argentina y queda demostrado por el gran da√Īo sufrido en toda la guerra, que supera ampliamente al que recibi√≥ Argentina. Seg√ļn c√°lculos hechos por estrategas militares, Malvinas fue la peor derrota brit√°nica de su historia.

Algo debieron hacer bien los argentinos para que los supuestos "triunfadores" del conflicto, o sea los brit√°nicos, guarden bajo estricto secreto hasta el 14 de junio del a√Īo 2072 toda la documentaci√≥pn oficial de la Guerra de Malvinas.

Si hoy las islas se encuentran en posesi√≥n brit√°nica es gracias a la ayuda que Gran Breta√Īa recibi√≥ de los Estados Unidos de Norteam√©rica, y dem√°s miembros de la OTAN. Sin olvidar a la mayor√≠a de los pa√≠ses europeos (excepto Irlanda e Italia), quienes sancionaron econ√≥micamente a la Argentina.

El 14 de junio de 1982 los ingleses re invadieron Malvinas, que tienen un territorio insular de sólo 11.410 Km2 y una franja de 3 millas de territorio marítimo. La ocupación del Reino Unido fue sistemática y hoy ocupan un territorio cercano a los 5.000.000 Km2en el Atlántico Sudoccidental.

Si bien el Gral. Menéndez rindió las fuerzas bajo su comando inmediato (y en algunos casos, algunas más) lo cierto es que dicho acto no comprendió a las fuerzas del ejército, armada y fuerza aérea en el continente, las que, técnicamente nunca se rindieron y, fácticamente se encontraban en capacidad de reanudar sus ataques.

En la Guerra de Malvinas, la Royal Navy y por ende la potencia imperial brit√°nica fue humillada perdiendo para siempre el prestigio acumulado durante siglos.

Entre las ense√Īanzas que dej√≥ esta guerra, es que si se tiene ingenio, audacia, coraje y creatividad, se puede poner en jaque a los m√°s poderosos del mundo.
La recuperación de dichos territorios (Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares) constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

Vea aquí la entrevista al capitán Julio Pérez, creador del ITB:

I.T.B.: Ataque a la HMS Glamorgan
http://www.youtube.com/watch?v=8JnQM7VjNOc







uente: http://www.atp.com.ar/post/Info/163198/Operacion_Uka_Uka,_(Malvinas).htmlImagen OriginalImagen Original



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