Porque viajamos a investigar: la leyenda de Huen Co Agua del cielo

Fecha 26/7/2016 21:16:59 | Tema: Avances del programa TIEMPO de MISTERIOS



Huen Co
Agua del cielo

Hoy los áridos y alucinantes termos de la Patagonia piden a gritos: ¡agua!. Lo dicen las ramas retorcidas e implorantes de las patas grises, la tierra cuarteada, la herida seca de lo que fueran cauces rumorosos, el viento arenoso y desbocado... El Sur parece maldito... porque en el misterio de los mitos del ayer de los tiempos sí hubo agua, mucha agua...

¬ŅQue pas√≥ entonces? El eslab√≥n se ha cortado y tal vez nunca podamos descifrarlo...

Investigacion UNIFA
Ing. Adolfo gandin Ocampo

Imagen Original
Sin embargo en la historia aborígen de la creación Kóoch lloró agua amarga y sagrada de sus ojos, y formó un mar inconmesurable... Y fué Elal con su tirio certero el que secó las tierras más australes de América,y trajo animales amigos, y creó a los Chónek (hombres) para que las habitaran...

Sí, entonces había agua buena y abundante, y había vegetación y había animales de muchas clases, todos juntos sobre la nueva tierra. Incluso había una ballena, la gigantesca Góos la que llamaba con un fantástico resuello y se tragaba enteritos a los bichos y a los indios con caballo y todo... Hasta que Elal la mató y la tiró al agua... y desde entonces las ballenas viven en el mar y se acercan a las costas de Puerto Madryn para ver la tierra donde vivieron antiguamente... Y Góos, la enorme ballena vencida por el padre de los tehuelches, es ahora la barca mítica que lleva las almas aborígenes por el Mar de la Muerte hacia las tierras del más allá.

Después de este percance Elal, que vió que había poca tierra y mucha agua para tantas criaturas, ordenó a los animales. Y así a los lobos marinos, ballenas y otros los mandó al mar, y al resto les dejó el dominio de la tierra y el aire...

Los que ven m√°s que los dem√°s aseguran que las aguas de la Patagonia guardan extra√Īos secretos y criaturas fant√°sticas... ¬ŅAcaso no lo prueba la legendaria Sirena, Pet√≠n, hija del Sol y la Luna y esposa del legendario h√©roe-dios de los tehuelches, que vive en el fondo del oc√©ano austral y levanta las mareas cuando ve en el cielo la luz fr√≠a de su madre Luna?... ¬ŅNo se agita en el seno marino del Atl√°ntico el innombrable hijo de Elal?. Es m√°s: ¬Ņno dicen que en los lagos insolables que custodian los Andes habitan el Lafquen trilque (cuero del lago), el cuero malignoque, con su tranquila apariencia de cuero de novillo o de potro flotante al sol, atrae a inocentes v√≠ctimas para adherirse a ellas con las agudas u√Īas ocultas y llevarlas a los m√°s hondo?. ¬°Claro que tambi√©n puede aparecerse "el cuero u√Īudo"en r√≠os y arrollos!. Lo que no debe olvidarse es el modo de combatirlo: los muy viejos, que se han vuelto astutos por la experiencia, aconsejan arrojarle una rama espinosa, porque el monstruo al sentir el contacto cree que podr√° devorarla.. y as√≠ se arrolla en ella y muere por la sangre de sus m√ļltiples heridas...

¬ŅY el caleuche?. Unos cuantos han visto el barco fantasma, el que anda abajo del agua del lago Mascardi, y que de pronto se aparece todo iluminado para disolverse en la oscuridad momentos despu√©s. El que lo ve es porque el caleuche encantado quiere llev√°rselo... vaya a saber para qu√©, pero seguro es que le toma el esp√≠ritu y deshecha el cuerpo... porque este despues flota abandonado a merced de la corriente...

¬ŅDe d√≥nde brota tanta imaginer√≠a m√≠tica sino de la importancia del agua? Desde los m√°s remotos or√≠genes ella ha sido fuente y preservadora de la vida... Por eso las culturas abor√≠genes han trazado sus asentamientos y derroteros en torno al camino del agua... Sin pozos, sin arroyos, sin r√≠os, ¬Ņcomo sobrevivir√≠an en los desiertos barridos por El√ęngasen?.

Y los indios honran a los "due√Īos"de las aguas, los m√°gicos Nguen Co, como el enano silbador que oye el creyente en el r√≠o Alumin√©, o el Ar√ľn Co, el intocable sagrado de las vertientes que cuida que no se sequen...

Si el mismo campo se esponja y cubre de flores cuando cae Ma√ļn (la lluvia) y le da de beber, ¬Ņpuede al mapuche dejar de ofrendar su agradecimiento y su ruego a Nguenemap√ļn en los menu co u ojos de agua que calcan el cielo?.

Una y otra vez huenu co bautiza y alimenta a las tierras del sur y sus criaturas, y convertida en vapor de las cascadas también cura: es el melicón lahuén del chamán, el agua bendita sanadora...

Claro que hubo un tiempo en que el agua fué castigo divino. Las más remotas tradiciones del planeta hablan del diluvio... Sólo se salvaron los protegidos por el Gran Futachao... Cuentan los tehuelches que los refugiados en las cuevas de las cumbres, rodeados por la oscuridad y el agua de arriba y de abajo y marcados por el hambre y el frío, pidieron luz al Padre divino para buscar alimento y ramas para el fuego... Y entonces El ordenó a Kéenguenkon (la Luna) que subiera con su luz al cielo para alumbrar a los hombres... Pero en el largo trayecto su fuego sagrado se fué enfriando por la lluvia interminable... y desde entonces hay luz de luna en la noche, pero es luz fría, como Kéenguenkon quedó desde el diluvio...

Nunca las leyendas de los pueblos viejos de la Patagonia olvidan la preciosa y necesaria presencia del agua, por eso la historian magicamente el origen de vertientes, arroyos, lagos, r√≠os... La memoria oral ha legado decenas de leyendas sobre el agua a la memoria del papel... pero otras se borrar√°n cuando se apaguen las voces temblorosas de sus narradores abor√≠genes... ¬ŅAlcanzar√°n a rescatarlas los antrop√≥logos y estudiosos de los mitos y tradiciones? Tal vez...

Pero entre tanto la lectura o la voz mantienen vivas las antiqu√≠simas historias de Nav√©, la indiecita que se transform√≥ en espuma de la U√Īen Lafquen o la laguna de los p√°jaros all√° en la Araucan√≠a, o de c√ľyen (la Luna mapuche), que llor√≥ incontables l√°grimas de dolor cuando descubri√≥ que Ant√ľ (el sol) ya no la amaba... y cuyo llanto form√≥ el bello y nost√°lgico lago Alumin√© en el Neuqu√©n de los mapuches...

¬ŅPueden acaso las tribus pehuenches dejar morir la leyenda de Limay y Neuqu√©n los j√≥venes amigos que se volieron rivales anemigos por el amor de la bella Raihu√© y que, convertidos en r√≠os, uno al Norte y el otro al Sur, corrienro una peligrosa carrera hasta el mar... para obtener la caracola de los murmullos marinos que les asegurar√≠a la mano de la amada? Cuentan que Rahu√© di√≥ su vida para que ellos no murieran, y que el Limay y el Neuqu√©n se abrazaron en su desconsuelo y juntos formaron el R√≠o Negro, y as√≠ unidos llegaron al mar como homenaje de amor y de amistad...

Dicen que por el camino de los m√©danos se llega al agua dulce... ¬ŅAcaso no fueron las fant√°sticas arenas del desierto las que guiaron a la tribu vencida de Tranahu√©, el gran cacique de la Araucan√≠a, hacia la laguna del cald√©n solitario?.

Y si por la senda de médanos y cortaderas se encuentra el agua, por las rutas de Pillán se llega al agua de fuego, al agua volcánica de virtud curativa... Quizás todo comenzó con Copahue, el cacique aguerrido que defendió con su vida el derecho al amor sin distingos. La tradición explica que al enterrarlo en el mismo lugar donde conoció a su amada brotó un chorro de agua caliente y generosa, tanto como el corazón de Copahue. Así se originaron las famosas temas que sanan.

Lo cierto es que el divino Pillán, tal vez conmovido por la historia del Copahue, repitió el agua humeante de probada bondad en el Domuyo, en Epu Lafquén, y en muchos otros sitios con arroyos termales, surgentes y fumarolas...

Y ense√Ī√≥ a los mapuches a no olvidar los "permisos": uno al due√Īo de los campos donde estan las termas, y otro a Ar√ľn Co, el "esp√≠ritu due√Īo"de las surgentes curativas... El esp√≠ritu m√°gico es muy susceptible, de modo que hay que propiciarlo arrojando al "ojo"del que brota el agua termal alguna hilacha del poncho o de la matra. Las voces de la experiencia anuncian que si se sumerge la ofrenda es que Ar√ľn Co est√° satisfecho y conceder√° la buscada curaci√≥n... pero si flota, ¬°es mejor no insistir! Y m√°s todav√≠a: debe respetarse el n√ļmero de ba√Īos que ser√° preferentemente ena serie de nueve, Y si son necesarios m√°s ba√Īos , s√≥lo despu√©s de un intervalo de tres d√≠as podr√° reiniciarse una nueva serie... ¬ŅQu√© secreta sabidur√≠a alienta en la cifra sagrada por excelencia?. ¬ŅPor qu√© coinciden en ella Oriente y Occidente?. ¬ŅEs que la clave num√©rica representa un ritmo ignorado que organiza los ritmos org√°nicos del hombre y los ritmos de la Naturaleza y del Cosmos?.

Del agua primera de Kóoch al agua del diluvio, al agua del huenu co, al agua del melicón lahuén, al agua encantada del Domuyo, al agua de las termas... mucho camino andado y sin embargo ¡cuánto por descubrir todavía!.

La Patagonia que fu√© toda agua en el principio y que ahora es una larga sed de arcilla y pedregal, a√ļn espera que se develen su insoldable misterio.

A ella habr√° que ir, y tal vez por el camino del agua...



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