Caso Montayo:Base aérea de Zaragoza 04-11-1970 ovni sobre la base

Fecha 3/1/2015 18:30:00 | Tema: Sucedio en la historia OVNI

4 de noviembre de 1970. Base a√©rea de Zaragoza. Son las 11.00 horas de la ma√Īana: la hora se√Īalada para la operaci√≥n Ojo Rojo, una serie de maniobras militares que realizaban conjuntamente las Fuerzas A√©reas espa√Īolas y el Ej√©rcito de Estados Unidos. El ejercicio consist√≠a en situar sobre unas coordenadas del espacio a√©reo la ubicaci√≥n de un enemigo ficticio hacia el cual deb√≠an dirigirse los cazas. El objetivo de la simulaci√≥n era conocer la capacidad de respuesta ante un hipot√©tico enfrentamiento b√©lico en el aire. La operaci√≥n se dirig√≠a desde el radar de Calatayud (Zaragoza), tambi√©n conocido con el sobrenombre de Siesta. El misterio lleg√≥ cuando uno de los cazas se aproxim√≥ al enemigo invisible‚Ķ...........

Informa e Investiga desde UNIFA
Ing. Adolfo Gandin Ocampo

Imagen Original
De la base a√©rea de Zaragoza despegaron dos cazas F-86. Los pilotaban los capitanes Juan Alfonso S√°ez-Benito y Luis Carvayo. Pocos minutos despu√©s, desde Calatayud indicaron a los pilotos que deb√≠an dirigirse hacia el mar Cant√°brico. El lugar se√Īalado desde Siesta estaba ubicado a unos ochenta kil√≥metros al norte de Gij√≥n. Hacia all√≠ se encaminaron. Sin embargo, en ese instante los planes cambiaron. Y es que en las pantallas del Escuadr√≥n de vigilancia A√©rea (EVA) apareci√≥ un aut√©ntico eco no identificado. No se trataba de nada ficticio. En aquel momento, los controladores decidieron enviar a los F-86 hacia ese punto. Entonces los pilotos a√ļn cre√≠an que todo formaba parte del ejercicio de simulaci√≥n, pero ya no era as√≠: la amenaza se hab√≠a convertido en real‚Ķ

Unos minutos despu√©s, los pilotos alcanzaron el punto se√Īalado. El eco no identificado se encontraba a 8.000 metros de altitud y aproximadamente a unos 1.000 metros por encima de donde estaban los cazas. Los pilotos no observaron nada en un primer momento, pero los operadores insistieron, al tiempo que repet√≠an una y otra vez que aquello ya no era un ejercicio ficticio. Tanto a S√°ez-Benito como a Carvayo les cost√≥ creerlo. Adem√°s, no ve√≠an por ninguna parte al intruso.

Tras varias vueltas y revueltas, el combustible de los cazas comenz√≥ a escasear y se inici√≥ el proceso de retorno a Zaragoza. Lo que sucedi√≥ a continuaci√≥n explica por qu√© el expediente del caso sigue siendo secreto casi cuarenta a√Īos despu√©s‚Ķ

Los F-86 iniciaron la maniobra de retorno, pero en Siesta la inquietud fue en aumento, puesto que el no identificado no s√≥lo segu√≠a all√≠, sino que de acuerdo con lo que se√Īalaban las pantallas, el eco se situ√≥ a unos tres mil metros por detr√°s de los cazas. Parec√≠a seguir a los aviones de combate espa√Īoles. Sin embargo, surgido a la vista de los militares, pero ser√≠a por poco tiempo, puesto que aparecer√≠a justo cuando apenas les faltaban cien kil√≥metros para enfilar la pista de aterrizaje de la base a√©rea.

casos

Cazas F-86

El primero en ver algo extra√Īo fue Juan Alfonso S√°ez-Benito, quien, parad√≥jicamente, a√Īos despu√©s lleg√≥ a ser jefe de la base de Zaragoza. Se trataba, en principio, de un reflejo a la izquierda del avi√≥n.

Ambos pilotos decidieron averiguar qué era aquello.

Variaron su ruta y se dirigieron hacia aquel destello que también aparecía en el radar. Quedaron atónitos. Cuando se acercaron al objeto pudieron ver perfectamente la forma. Era un artefacto ovoidal, de aspecto metálico. Sobre la parte superior se divisaba una especie de plataforma o tejadillo rectangular. Jamás habían visto algo semejante. Sin lugar a dudas era un objeto sólido, manufacturado. Una auténtica nave. Sin embargo, por su forma no respondía a principio aeronáutico alguno…

Los pilotos intentaron situarse frente al artefacto, pero les fue imposible. Cada vez que lo intentaban, aquel objeto no identificado evitaba el morro de los cazas: ascend√≠a, disminu√≠a la velocidad y se colocaba detr√°s de los F-86. En t√©rminos aeron√°uticos, la maniobra que realizaba es conocida como ‚Äúuna percha‚ÄĚ, una t√°ctica de combate que s√≥lo los ases de la aviaci√≥n saben realizar con precisi√≥n. El problema ‚Äď y menudo problema ‚ÄĒ es que alg√ļn tipo de inteligencia deb√≠a manejar aquel objeto, que, por si fuera poco, no ten√≠a la forma adecuada para realizar tales operaciones.

Absurdo…

Pero real.

La escena se repiti√≥ en varias ocasiones. Seg√ļn declararon los pilotos, el no identificado efectuaba aquellas maniobras con total limpieza y a una velocidad inconcebible.

Ya muy cerca de la pista de aterrizaje, el OVNI se situ√≥ de nuevo detr√°s de los aviones. Esta √ļltima parte de la observaci√≥n dur√≥ apenas unos instantes: todo acab√≥ cuando el objeto se catapult√≥ hacia la vertical a una velocidad inconcebible.

Tras aquello, desapareció también de las pantallas de radar. Cuando tomaron tierra, a los pilotos, que permanecieron lívidos durante horas, se les exigió silencio, aunque de sus recuerdos jamás desapareció la escena que habían vivido. Estaban convencidos de que aquel artefacto no era de aquí. El expediente oficial del caso no ha visto la luz y permanece archivado.




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