OVNIS de Punta Indio

Fecha 20/6/2014 8:18:56 | Tema: UNIFA Argentina

Paso a recordar la secuencia de acontecimientos que llevaron al conocimiento de que "algo raro pasa en P.Indio". Allá por el 1962/63 se instaló en la Torre de Control el GCA (Ground Control Approach) para la pista nueva, amén del grupo de luces de cabecera (Flash).

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Ing. Adolo Gandin Ocampo

Imagen Original

La instalación, control y posterior empleo del nuevo chiche estuvo a cargo del Taller de Electrónica de Punta Indio (TEPI), con la ayuda del suboficial González Desseff, que ya había trabajado en la instalación de un equipo similar en Cte. Espora. Así las cosas había que probar el equipo y calibrarlo y , simultáneamente, adiestrar a los nuevos operadores GCA.
Me presté voluntario para volar un N.A. o un Beechcraft (C-459 y, con amplia visibilidad, se fueron limando las asperezas y afinando la puntería. Por ejemplo: al principio el avión terminaba "aterrizando" media pista afuera de la real. Pero con pruebas sucesivas las cosas se encajonaron de tal manera que el operador cantaba el momento del toque justo cuando "cantaban" las ruedas sobre el pavimento. Esto es importantísimo para los pilotos que luego han de fiarse de las órdenes del operador GCA para que los traiga a la pista en medio de la "sopa".
Aparte de la pr√°ctica en la pista hab√≠a que identificar puntos notable fijos que aparec√≠an en el radar: un molino y una casa al norte, las chimeneas de la f√°brica de Pipinas y... otras cosas que a veces aparec√≠an y otras no. Es m√°s cuando el operador me pon√≠a sobre un punto que aparec√≠a en la pantalla me preguntaba que hab√≠a debajo m√≠o... NO HABIA NADA. Esto ocurr√≠a particularmente en la zona lacustre hacia el Sudoeste de la Base. Como hab√≠a lugares en el campo aptos para aterrizaje hasta supon√≠amos que pudieran ser peque√Īos aeroplanos con contrabando,... pero no hab√≠a tal avi√≥n.
Como la doctrina impon√≠a que se hiciera algo as√≠ como 100 aterrizajes de pr√°ctica antes de utilizar el equipo en condiciones reales de "m√≠nimos instrumentales", nos dedicamos de lleno a cumplir con lo requerido. Cada vez con mayor precisi√≥n y seguridad tanto en tierra como en el avi√≥n, fuimos haciendo variaciones en la direcci√≥n de las aproximaciones y las pistas en uso, as√≠ como en la velocidad del avi√≥n ‚Äďcon los 90 nudos para el N.A. o C-45 hasta simular DC3 con 120 o un jet con 150/160, s√≥lo que para este caso la aproximaci√≥n era con tren adentro y pleno motor del N.A. Hab√≠a que avisar previamente a la Torre de Control porque si no se armaba un pandem√≥nium en la misma con el operador saliendo al balc√≥n, tirando bengalas y gritando exquisiteces al avi√≥n que ven√≠a al aterrizaje sin tren abajo.
Durante estas pr√°cticas el operador del GCA ve√≠a que "los puntos m√≥viles no identificados" se acercaban al avi√≥n en algunas ocasiones y lo segu√≠an por unos instantes, luego "perder√≠an inter√©s" digo yo? Una vez o dos siguieron al avi√≥n hasta la proximaci√≥n final y aparec√≠an tambi√©n en la pendiente, con lo cual ten√≠amos enfilaci√≥n ‚Äďarriba/abajo, derecha/izquierda y distancia. Es indudable que algo hab√≠a, pues el eco radar era preciso, fuerte y claro. En una aproximaci√≥n el operador me dijo que me segu√≠a un eco a lo cual contest√©: "inv√≠talo a aterrizar". No nos prest√≥ atenci√≥n y nada vimos.
En otra ocasi√≥n, un poco cansado de hacer siempre lo mismo y para enfriar un poco el motor, porque la pendiente hab√≠a que hacerla con motor y a relativamente baja velocidad, trep√© hasta unos 8.000 pies. Ante esta maniobra ins√≥lita para lo que est√°bamos practicando, se destac√≥ un OVNI de la regi√≥n Sudoeste y se acerc√≥ al avi√≥n; debo dejar aclarado que las aproximaciones de este tipo se hac√≠an cruzando toda la pantalla radar en un par de b√ļsqueda, da unas 40 millas de radio de alcance del radar de b√ļsqueda, d√° unas 40 millas por segundo o sea 144.000 millas por hora.
De la misma manera que arrancaban tambi√©n se deten√≠an al lado del avi√≥n y lo escoltaban por unos segundos y despu√©s desaparec√≠an; a veces elevando la antena radar hasta unos 30¬ļ aparec√≠an a alturas incre√≠bles, por radar 40 √≥ 50.000 pies. En este caso, le dije al operador que me apuntara hacia el OVNI y cada vez que lo iba a embestir, el OVNI se mov√≠a a un costado o se pon√≠a detr√°s, yo pon√≠a vuelo nivelado y de inmediato el OVNI se ubicaba en el costado. Otro ataque y siempre lo mismo. Por fin dimos por terminado el juego y volv√≠ a la Base a terminar el trabajo, el Ovni desapareci√≥. Dem√°s est√° decir que nunca v√≠ nada. Si le√≠an nuestros pensamientos, deben haber interpretado que quer√≠a comunicarme con ellos, porque eso ten√≠a in mente cuando hac√≠a el "combate" con el OVNI.
Había en el Servicio de Inteligencia Naval (SIN) un oficial Jefe que se preocupaba por el fenómeno OVNI y a él recurrí para contarle lo que nos pasaba en Pindio. Se programó una visita a la Base y apareció con otros técnicos y varias cajas. Observó lo que se veía en el radar y luego, en la posibilidad que hubiera una falla en la pantalla, cambió el tubo de la misma- que traían en una de las cajas misteriosas. Resultado: donde antes habían visto tres OVNI ahora veían cuatro o cinco.
Los mismos resultados de siempre se obtuvieron con las maniobras realizadas por un avión N.A. al cual se envió a interceptar a tres Ovnis. El piloto no sabía que tenía delante y en trepada saló de dentro de una nube. Estaba frente a los tres pero en este caso informó que veía una luz a la derecha, que luego se perdió. Todo esto salió publicado más adelante en una revista, con un poco de aderezo periodístico pero en esencia lo mismo que hemos relatado.
Hicimos un cuaderno de registro con "avistajes" OVNI: fecha, hora, rumbo, cantidad; el librito debe estar en alg√ļn lado si no lo tiraron. No s√© si siguen viendo ecos en el radar y ya sean tan comunes que nadie les d√° importancia.
Nunca nadie vio nada concreto en el terreno o sea fuera de la pantalla; excepto la noche del 9 de julio de 1963, cuando con varios oficiales del Ejército y de la Armada estábamos al pié de la torre de control esperando un avión, vimos una luz muy intensa que se desplazaba a gran velocidad por el medio del Río de La Plata. A la velocidad que se movía, no había ni un jet que lo pudiese hacer; además la luz que vimos era como la de un faro de aterrizaje, cosa que hubiéramos dejado de ver si el "avión" hubiera seguido viaje como lo hizo hacia el sudeste. En cambio ésta permaneció intensa todo el tiempo y se perdió de golpe entre las nubes (cielo cubierto 8/8, plafond unos 3/ 4 mil pies).
Quede este cuentito como el inicio de los OVNIS en Punta Indio. Si alguien m√°s tiene testimonios que agregar que se arrime al pa√Īol de los recuerdos.

NOTA: la revista que menciono es Panorama de septiembre de 1967, pag. 67
Fuente:
Revista Mach-1 - A√ĎO VI - N¬ļ28 - Pag.40/41 (Mayo-Junio-Julio 1990)
www.puntaindioweb.com.ar
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