El incidente Cisco Grove, un Robot'''

Fecha 20/6/2014 13:03:29 | Tema: Sucedio en la historia OVNI

Al mirar a trav√©s de los montones y montones de dibujos realizados por los testigos de incidentes OVNI que he reunido en mi equipo, todo es m√°s o menos lo mismo. Los dibujos de los primeros d√≠as del fen√≥meno de la abducci√≥n alien√≠gena o bien se parecen a los seres humanos normales, o monstruos cortos, con forma de bala con ojos peque√Īos y brillantes. Con el tiempo, los alien√≠genas se adelgazan, el cuello m√°s largo, y sus ojos y cabeza grande hasta que est√©n los peque√Īos hombres grises por excelencia todos est√°bamos tan asustados por las primeras temporadas de The X-Files.

Sin embargo, de vez en cuando, una de las im√°genes no se ajusta al molde. Por ejemplo, las criaturas de Pascagoula, que supuestamente secuestraron a dos hombres mientras estaban pescando en Mississippi. Los dibujos de ellos se asemejan a manopla resistente, mu√Īecos de nieve y los elefantes de piel con orejas de zanahoria. Sin embargo, desde que escrib√≠ sobre este caso hace unos a√Īos, hoy voy a escribir sobre el pr√≥ximo sorteo alien√≠gena de aspecto extra√Īo se me ocurri√≥ venir a trav√©s de: El Cisco Grove Robot.

Informa desde UNIFA
Ing.Adolfo Gandin Ocampo

Imagen Original
El 4 de setiembre de 1964, tres habitantes de la regi√≥n californiana de Sacramento se fueron en coche a las monta√Īas pr√≥ximas de Cisco Grove, para practicar un poco la caza con arco y flechas. Acababa de comenzar la √©poca de la caza con arco. A la ca√≠da de la noche, los tres se encontraban bastantes separados. El principal protagonista de este caso, el se√Īor S., ten√≠a que avanzar por el bosque y regresar al campamento por una zona determinada. Emprendi√≥ el regreso a las escasas luces del crep√ļsculo y as√≠ lleg√≥ a un ca√Ī√≥n, fue cuando oy√≥ un ruido, a lo que tom√≥ por un oso, a juzgar por los chasquidos de ramas partidas que produc√≠a, y decidi√≥ refugiarse en un √°rbol. Al poco tiempo descendi√≥ del mismo y encendi√≥ tres hogueras, para hacer se√Īales a sus compa√Īeros.
Entonces S. vio una luz por debajo del horizonte y supuso que era una linterna, con la que sus amigos le buscaban. Pero cuando vio que la luz ascend√≠a velozmente y se colocaba sobre un √°rbol, comprendi√≥ que no era lo que pensaba, de repente la misteriosa luz se acerc√≥ en su direcci√≥n, para detenerse y permanecer suspendida en el m√°s completo silencio, dadas estas extra√Īas circunstancias opt√≥ por trepar nuevamente al √°rbol.
Esta luz parec√≠a tener (seg√ļn descripci√≥n del testigo) entre 20 y 25 cent√≠metros de di√°metro y era blanca. Le pareci√≥ que le acompa√Īaban otros dos o tres objetos, que siempre permanec√≠an a la misma distancia de ella. Acto seguido, el se√Īor S., oy√≥ ruido entre la maleza, como si alguien andase por ella y vio entonces salir a una figura de una espesura de arbustos a la cual se uni√≥ otra que proven√≠a de direcci√≥n diferente, y ambas se dirigieron hacia el √°rbol en que se hab√≠a encaramado el infortunado testigo, se detuvieron al pie del mismo y pareci√≥ como si mirasen hacia arriba.
En ese momento una tercera figura que parec√≠a proceder del mismo lugar que las anteriores se aproxim√≥ al √°rbol. Esta parec√≠a moverse de una manera distinta a las dos anteriores, haciendo m√°s ruido y parec√≠a tropezar con los arbustos pasando sobre ellos. Las dos primeras figuras trataron de alcanzar a el se√Īor S. mont√°ndose una encima de la otra m√°s por lo visto no sab√≠an trepar por un √°rbol. El tercer ser (al que S. denomin√≥ como un "robot") parec√≠a limitarse a observar y esperar sobre una roca situada al pie del √°rbol. Entonces empez√≥ una verdadera pesadilla.
Durante toda la noche el "robot" trat√≥ de "gasearlo" con lo que parec√≠a un extra√Īo humo que le brotaba de lo que parec√≠a su boca, mientras las otras dos figuras se apartaban para contemplar la escena o trataban de encaramarse por el √°rbol. S. subi√≥ m√°s arriba, se sujet√≥ con su cintur√≥n al tronco, pues la parte del √°rbol donde finalmente se instal√≥, estaba cerca de la copa y ten√≠a menor di√°metro, se puso a horcajadas sobre una rama y despu√©s se dedic√≥ a encender trozos de su ropa y a tirarlos a los extra√Īos seres.
Empez√≥ por encender su gorra. y la tir√≥ hacia abajo, obligando a las dos figuras a apartarse del √°rbol. Acto seguido, el ‚Äúrobot‚ÄĚ abri√≥ lo que parec√≠a su boca, saliendo por ella una nubecita de humo blanco o gas, y unos segundos despu√©s la cabeza empez√≥ a darle vueltas y perdi√≥ el conocimiento, cada vez que esto pasaba, al recuperar el sentido. probablemente unos segundos despu√©s, sent√≠a mareos y n√°useas. Encend√≠a entonces otro trozo de su vestimenta o tiraba algo a sus sitiadores, tratando de ahuyentarlos.
Termin√≥ por desgarrar y encender casi toda su vestimenta, a√ļn antes de acudir a este √ļltimo recurso desesperado, el se√Īor S. dispar√≥ tres flechas apuntando cada vez a la regi√≥n tor√°cica del ‚Äúrobot‚ÄĚ. Cuando las flechas alcanzaron al extra√Īo ser, saltaban chispas. como si √©ste estuviese hecho de metal. El testigo tir√≥ su cantimplora, que uno de los seres de apariencia Inteligente recogi√≥, para examinarla con su compa√Īero. Adem√°s de la cantimplora y Ios trozos de tela ardiendo, les tir√≥ el arco y todas las monedas sueltas que llevaba en el bolsillo.
Finamente, cuando se acercaba el alba, las dos enigm√°ticas figuras se apartaron del √°rbol, un segundo ‚Äúrobot‚ÄĚ se uni√≥ al primero, y ambos permanecieron frente a frente al pie del √°rbol. S√ļbitamente unas chispas y un resplandor se extendieron entre el pecho de ambos y surgi√≥ de ellos una nube de gas. El desdichado testigo perdi√≥ el conocimiento y, al recuperarlo, todos los seres hablan desaparecido. Tiritaba de fr√≠o al hallarse expuesto a la intemperie y a aquella temperatura de solamente 3¬ļ cent√≠grados, en mangas de camisa, pues s√≥lo le quedaba √©sta, la ropa interior, los calcetines y las botas.
Al descender del √°rbol y a pesar de la tremenda experiencia que habla sufrido, trat√≥ de orientarse y, cuando lo consigui√≥ emprendi√≥ el regreso al campamento. Por √ļltimo mareado, aterrorizado, dominado por el fr√≠o y el agotamiento, se dej√≥ caer al suelo. Al poco rato oy√≥ silbar a uno de sus compa√Īeros, se levant√≥ y lo llam√≥, emprendiendo, juntos el regreso al campamento.
A su llegada relató a sus amigos el terrible momento que había pasado y se enteró que otro de los muchachos, también habla tenido la oportunidad de observar una luz muy brillante que descendió lentamente la noche anterior en el bosque.
El testigo de este escalofriante hecho (que desea conservar el más riguroso incógnito) fue entrevistado, grabado y sometido a tratamiento de amital de sodio por parte de profesionales y psiquiatras, se lo interrogó bajo trances hipnóticos y se llegó siempre a la misma conclusión, es decir se consideró al caso como real y de que el mismo se constituyó en una verdadera experiencia física casi increíble dentro del campo de nuestra racionalidad.

Referencias de este caso se pueden hallar en:
THE GREAT FLYING SAUCER HOAX - CORAL LORENZEN (A.P.R.O.)
LOS HUMANOIDES - AUTORES VARIOS - EDITORIAL POMAIRE
BOLET√ćN DE LA A.P.R.O. ‚Äď MARZO-ABRIL 1965
FLYING SAUCER REVIEW ‚Äď NOVIEMBRE-DICIEMBRE 1964





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