El origen de la Xtabay, del Xtabentun y del Tzacam.

Fecha 11/7/2013 10:40:00 | Tema: Mitos y Leyendas

La historia de dos mujeres cuya naturaleza y car√°cter eran totalmente opuestos. Ambas dieron germen a plantas del Mayab.


Informa e investiga desde UNIFA
Ing. Adolfo Gandin Ocampo


Imagen Original

En la Pen√≠nsula de Yucat√°n existe una bella flor llamada Xtabent√ļn que perfuma las ceibas de la regi√≥n del Mayab.... hoy presentar√© la leyenda acerca de su origen, a petici√≥n del profesor Manuel Be Calam, lector de la ciudad de Tizim√≠n.

En cierta región vivían dos mujeres cuya naturaleza y carácter eran totalmente opuestos. Xtabay, una de ellas; era realmente bella, aunque el pueblo la llamaba Xkebán, que significa 'prostituta'.

Era una joven llena de pasión, seductora y que ofrecía su amor a cualquier viajero, sin importarle lo que opinaran de ella; siempre se mostraba amable y alegre ante cualquier circunstancia.

Muy cerca de su hogar viv√≠a otra joven llamada Utzcolel, que quiere decir buena y decente mujer; la dama era virtuosa, recta y honesta. Todos en la regi√≥n sab√≠an que no era capaz de cometer ning√ļn desliz o pecado ni con el pensamiento. Las dos j√≥venes eran muy parecidas en su belleza corporal.

Sin embargo, tenían su corazón muy distinto. Xkebán ayudaba a los enfermos y desamparados, sin importarle tener que caminar grandes distancias para poder llegar hasta ellos. Continuamente se le veía despojarse de sus más valiosas y preciadas prendas para cubrir a los demás.

Soportaba humildemente los insultos de la gente que no la conocía del todo, pues la tachaban de pervertida.

En cambio, Utzcolel era fría y orgullosa, de corazón tan duro que sentía repugnancia por el pobre. El color verdoso de su piel semejaba a una venenosa serpiente, y aunque siempre fue virtuosa no ocultaba su egoísmo.


Un dulce aroma

Un día, los habitantes del pueblo no vieron salir de su casa a Xkebán y creyeron que andaba ofreciendo su cuerpo y sus pasiones por otros lugares. Transcurrieron algunos días sin que Xkebán apareciera, hasta que cierta tarde, en esa región del Mayab, la gente comenzó a percibir un fino y dulce aroma de flores; se trataba de un perfume tan delicado y exquisito que los pobladores siguieron su rastro.

El aroma los llev√≥ hasta la casa de Xkeb√°n, a la que encontraron muerta. Dentro del cuarto, el sopor y los vapores arom√°ticos que expel√≠a su cuerpo fr√≠o eran de lo m√°s extraordinario, pero fue m√°s sorprendente encontrar a Xkeb√°n acompa√Īada de los animales de la regi√≥n: venados y aves multicolores que velaban su cuerpo.

Cuando Utzcolel llegó hasta la morada de la pobre difunta, gritó y maldijo: "No creo que de un cuerpo tan corrupto como el de Xkebán emanen estos dulces perfumes."

Se√Īal√≥ que de ella s√≥lo pod√≠a emanar podredumbre, y que ese aroma no era m√°s que algo relacionado con los malos esp√≠ritus y que en aquella morada estaba presente el dios maligno.

A√Īadi√≥ "Si de una mujer tan mala y perversa escapa ese perfume, cuando yo muera, el olor que despedir√° mi cuerpo ser√° mucho m√°s arom√°tico y agradable."

Sólo un grupo de pobladores fue a enterrar a Xkebán, más por compasión que por otra cosa. Lo sorprendente fue que, al día siguiente, la tumba estaba totalmente cubierta de flores aromáticas y hermosas; semejaba una cascada de olorosas flores, hasta entonces desconocidas en el Mayab, y así se mantuvo por mucho tiempo perfumando la región.


Hedor sorpresivo

Tiempo después murió Utzcolel. A su entierro acudió todo el pueblo, que siempre había reconocido todas sus virtudes y honestidad, admirando su pureza y virginidad. Muchos lloraron de verdadera pena.

Recordaron lo que había dicho en vida, acerca de que al morir su cuerpo exhalaría un perfume más exquisito que el de Xkebán, pero no fue así, ya que, ante el asombro de los pobladores, los restos mortales de Utzcolel comenzaron a descomponerse de inmediato; el cadáver putrefacto despedía un olor tan nauseabundo que todos los pobladores se retiraron a sus casas con el hedor impregnado en la nariz.

Hoy en d√≠a los ancianos de la regi√≥n contin√ļan relatando la historia en lengua maya. Argumentan que la flor nacida en la tumba de la joven y bella Xkeb√°n, la pecadora, es la actual Xtabet√ļn, la flor m√°s humilde y bella que se da en forma silvestre. Su jugo y aroma embriagan como lo hizo en vida el amor de Xkeb√°n.

En cambio, lo que germinó sobre la tumba de Utzcolel es el Tzacam, un cactus plagado de espinas y de mal olor, intocable y nauseabundo como el carácter y la falsa virtud de la mujer decente.

Seg√ļn la leyenda, Xtabay es la mujer hermosa, inmensamente bella que acompa√Īa al viajero en los caminos del Mayab. Al pie de la ceiba lo atrae con frases dulces de amor, lo seduce, lo embruja y, finalmente, lo destruye.

Los cuerpos de estos incautos viajeros enamorados aparecen al d√≠a siguiente con huellas de rasgu√Īos y el pecho abierto con u√Īas afiladas como garras.




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