EL INCREIBLE CASO ORLANDO FERRAUDI

Fecha 25/1/2013 8:10:00 | Tema: Abducciones

Como siempre nuestros miembros y amigos, el Lic. Eduardo Grosso y la Lic. Liliana Flotta nos envían sus casos para poder disfrutar de ellos entre nuestros lectores, demás está decir, que agradecemos siempre la deferencia hacia nosotros con sus envíos....GRACIAS AMIGOS!!!

EL INCREIBLE CASO ORLANDO FERRAUDI
POR LILIANA FLOTTA Y EDUARDO GROSSO.


Informó desde UNIFA
Ing. Adolfo Gandin Ocampo



Imagen Original


Imagen Original

Ferraudi con la Lic. Liliana Flotta.



Hace muchos a√Īos atr√°s, tal vez m√°s de veinte, en la antigua sede del grupo ONIFE (Organizaci√≥n Nacional de Investigaci√≥n de Fen√≥menos Espaciales), nuestro director, Fabio Zerpa, nos presenta a un simp√°tico se√Īor de cuarenta y tantos a√Īos, refiri√©ndose a √©l como: ‚Äú√©ste se√Īor ha estado dentro de un plato volador‚ÄĚ. Como podr√° imaginarse el lector, grande fue nuestra sorpresa ante esta informaci√≥n, sobre todo viniendo de Fabio, que nunca se caracteriz√≥ por conclusiones apresuradas. El nombre de este protagonista es Orlando Ferraudi.

Orlando Ferraudi y Liliana Flotta en las oficinas del Instituto de Parapsicología Investigativa.
A pesar de los a√Īos transcurridos desde su abducci√≥n, han surgido elementos que nos confirman y enriquecen la veracidad de su relato. En un primer momento, nuestros compa√Īeros de Onife, H√©ctor Antonio Picco, Jorge Cosso y Eduardo Rando, fueron los encargados de investigar y refrendar, a trav√©s de las p√°ginas de la recordada revista ‚ÄúM√°s all√° de la Cuarta Dimensi√≥n‚ÄĚ, los recuerdos sorprendentes de la aventura vivida por Orlando. Tambi√©n el diario porte√Īo ‚ÄúCr√≥nica‚ÄĚ, a trav√©s del trabajo del mencionado H√©ctor Picco, difundi√≥ el caso.

Hace pocos días, 15 de Enero de 2013, volvimos a encontrarnos con Orlando Ferraudi, y con un café de por medio, en nuestras oficinas, volvimos a interrogar al involuntario protagonista.
Su aventura comenz√≥ en una fr√≠a noche del mes de Agosto de 1956. Orlando (18 a√Īos en esa √©poca) siempre fue un entusiasta de la pesca. En aquella √©poca, su lugar preferido era una apartada zona a la vera del R√≠o de la Plata, en la costanera norte de la Ciudad de Buenos Aires, donde hoy (a√Īos despu√©s de la experiencia), est√° funcionando la Ciudad Universitaria, perteneciente a la Universidad de Buenos Aires. Por aquellas √©pocas, el lugar (sobre todo de noche) era frecuentado por ‚Äúlinyeras‚ÄĚ (nuestros vern√°culos ‚Äúhomeless‚ÄĚ). Orlando hab√≠a tomado la costumbre de llevarles paquetes de cigarrillos y yerba mate, con el objeto de hacerse amigo de tales personas y que no lo ‚Äúmolestaran‚ÄĚ durante sus noches de pesca.
Alrededor de las 23,30 horas, Orlando estaba sentado frente a la costa con su ca√Īa de pescar, en esos momentos sinti√≥ (o percibi√≥) que alguien estaba detr√°s de √©l. Al principio crey√≥ que era un ‚Äúlinyera‚ÄĚ que ven√≠a a pedirle algo o directamente a robarle; sin embargo cuando pudo observar al ser fue la gran sorpresa. √Čste personaje, semejante a un humano, era mucho m√°s alto que Orlando (que mide 1,85 metros), alrededor de 2,00 metros de altura, vestido con un traje enterizo color amarillo/anaranjado que emit√≠a como peque√Īas ‚Äúchispas‚ÄĚ, el traje terminaba en una capucha que ca√≠a sobre la espalda. El humanoide era muy rubio, con el pelo cortado al ras, piel muy blanca, atl√©tico, con ojos color miel (el cl√°sico ser conocido como ‚ÄúAdamskiano‚ÄĚ). Lo tom√≥ del brazo y le transmiti√≥ mentalmente que se quedara tranquilo, que no tuviera miedo, que no le iba a pasar nada malo, y que tendr√≠an que hacer un largo viaje.
Orlando en ese momento supo que el ser (a pesar de su apariencia) no era terrestre. El testigo nos dec√≠a que hab√≠a perdido la voluntad, que era imposible imponerse a las √≥rdenes mentales del extraterrestre. En ese momento √©ste extrajo de dentro de su traje enterizo, un peque√Īo aparato que Orlando describe como una peque√Īa ‚Äúpolvera‚ÄĚ (como las que usan las damas para su maquillaje). El peque√Īo aparato (que cuando el ser lo levantaba, Orlando se sent√≠a desfallecer) emiti√≥ una luz muy intensa. En esos momentos, el protagonista observ√≥ una gran sombra oscura que ven√≠a desde el r√≠o. Esta ten√≠a forma de plato hondo invertido, de unos setenta metros de di√°metro. En un momento aparece una rampa desde el interior de la nave. Otro ser aparece (similar al primero) y ayuda a Orlando a ascender por la angosta rampa met√°lica (nos dec√≠a el testigo que en un momento sinti√≥ miedo de caerse al agua mientras sub√≠a).
Penetr√≥, acompa√Īado por los dos seres, en una peque√Īa estancia sin bordes rectos, totalmente abovedada, donde la luz parec√≠a salir de las propias paredes. Orlando nos dec√≠a que el aire parec√≠a luminoso. Dentro de la extra√Īa sala tambi√©n hab√≠a una peque√Īa ni√Īa que se identific√≥ como Elena, de once a√Īos. √Čsta le relato que hab√≠a sido subida al ufo desde su casa en Villa Mercedes (Provincia de San Luis ‚Äď Argentina), cuando sinti√≥ ruidos en la terraza de su casa, pensando que le hab√≠a pasado algo a su gato. La ni√Īa le expresa a Orlando, que no tuviera miedo, que no les har√≠an da√Īo.
Acto seguido, entra en esa habitaci√≥n una mujer, rubia, alta, con un traje enterizo similar al de los seres masculinos. Su peinado, le recuerda a Orlando, al del personaje del ‚ÄúPr√≠ncipe Valiente‚ÄĚ (famoso en los comics y en una pel√≠cula protagonizada por un joven Robert Wagner), tambi√©n destaca su porte atl√©tico. Esta tripulante femenina saca a Elena de la habitaci√≥n, presumiblemente a otra secci√≥n de la nave. Con posterioridad, uno de los seres le pide a Orlando que debe sacarse toda la ropa. El azorado protagonista, sin voluntad propia, obedece fielmente, aunque se queda con las medias y los calzoncillos. El ser le indica que debe quitarse todo, quedarse desnudo, ya que la indumentaria est√° contaminada y puede ocasionarles problemas a ellos por bacterias y virus terrestres. Cumplido el pedido, el ser toma la ropa y la introduce en una bolsa, y despu√©s la arroja dentro de un aparato parecido a un televisor, y al cerrarlo, √©ste se llena de un humo espeso, color verde (en este punto, es dif√≠cil no recordar el caso Vilas Boas en Brasil). Seg√ļn la explicaci√≥n del ser, la estaban esterilizando y despu√©s se la devolver√≠an. Mientras tanto le dan un peque√Īo ‚Äútrajecito‚ÄĚ de no m√°s de 30 cent√≠metros de longitud (recordemos que Orlando mide 1,85 metros). Es muy curioso el di√°logo que nos relata Orlando, siempre en forma telep√°tica con el ser: ‚Äú¬ŅC√≥mo me lo pongo?‚ÄĚ Orlando descubre un peque√Īo orificio en la parte superior del traje y con sorpresa ve que √©ste se estira y se acomoda perfectamente a su cuerpo. Nos dec√≠a que era imposible sentirlo y que, le daba la sensaci√≥n de estar calzado aunque no tuviera zapatos.
En esos momentos volvi√≥ la tripulante femenina con la peque√Īa Elena (vestida con un mono similar). Se les indic√≥ (siempre telep√°ticamente) que realizar√≠an un peque√Īo viaje, primero por debajo del agua, a trav√©s de la Bah√≠a de San Boromb√≥n (al sur de Buenos Aires) hacia la costa uruguaya y posteriormente cruzar√≠an el Oc√©ano Atl√°ntico, en direcci√≥n al continente Africano, desde donde subir√≠an al espacio. Seg√ļn les explican, deb√≠an hacer eso para evitar la detecci√≥n y que los tomaran como enemigos.
Esta etapa del relato es muy interesante, ya que le dicen a nuestro protagonista que el ufo generaría una especie de campo particular, utilizando energía electromagnética, para sus evoluciones, ya sea dentro de la atmósfera y fuera de ella.
Dentro de lo que podr√≠amos llamar el ‚Äúpuente de mando‚ÄĚ hay comandos, pantallas y ventanas alrededor de todo el per√≠metro. Un m√≠nimo de nueve seres (lo que calcula Orlando), trabajan en la totalidad de la nave. En un momento le hacen mirar una de las pantallas, viendo que est√°n subiendo y que la Tierra se aleja. Ninguna sensaci√≥n de movimiento. Les llama la atenci√≥n el color azul de la Tierra (aunque oficialmente el primer humano que pudo contemplar este hermoso color fue Yuri Gagarin). Tambi√©n le muestran la Luna, que Orlando la describe de un color gris opaco. Pasan la √≥rbita de la Luna y les hacen observar el Sol (siempre a trav√©s de la pantalla). Aqu√≠ hay un dato muy curioso, ya que Orlando (al igual que otro caso que relataremos con posterioridad) nos dice que el ‚ÄúSol es negro‚ÄĚ. Recuerdo que en aquella oportunidad, al igual que en nuestra √ļltima reuni√≥n, le preguntamos c√≥mo pod√≠a ser esto, que seguramente hab√≠a visto al astro a trav√©s de un filtro. Orlando sigue afirmando que, por lo que pudo observar √©l, el Sol era oscuro. Seguramente, pensamos nosotros, la vista fue a trav√©s de un polaroid o filtrando determinadas longitudes de onda.
En esos momentos, los ET les informan a ambos que vuelven a la Tierra, siempre observando a trav√©s de la pantalla, notan que lo hacen a velocidad vertiginosa, asust√°ndose y creyendo que se estrellar√≠an. Los seres les indican que gracias a los campos que utilizan el riesgo es cero. De hecho, las palabras exactas que usan para explicarles a Orlando y Elena son: ‚ÄúNo deben preocuparse, cuando estemos cerca, vamos a formar un campo con la Tierra y no vamos a colisionar con ella‚ÄĚ. Aqu√≠ presumimos, de acuerdo a las nuevas teor√≠as, que estar√≠an utilizando el campo magn√©tico de la Tierra, e invirtiendo la polaridad, amortiguando tambi√©n, de alguna manera, la inercia del aparato. Una idea que tienen muchos cient√≠ficos en el presente relacionados a la investigaci√≥n ufol√≥gica.
Penetran en la atm√≥sfera y se sumergen en la zona del Caribe; a los pocos segundos de su navegaci√≥n submarina, observan en el fondo del mar, una especie de c√ļpula transparente, donde est√°n estacionados varios ufos (Orlando estima que la estructura medir√≠a cinco o seis hect√°reas). Ante la pregunta, le contestan que es una ‚Äúestaci√≥n de mantenimiento‚ÄĚ. Penetran en una especie de t√ļnel y les dicen que van a devolverlos, pero que antes deben realizar una serie de ex√°menes f√≠sicos.
En otra habitaci√≥n, donde hay dos camillas y un instrumental extra√Īo, les dan a tomar un l√≠quido espeso (similar a la densidad de la miel y sin gusto alguno) y unos comprimidos (el protagonista nos dice ‚Äúpeque√Īos huevos de distintos colores‚ÄĚ). Les indican que les va a dar sue√Īo y que no se preocupen. Posteriormente los colocan a los dos en sus respectivas camillas, con un instrumento en la cabecera en forma de ‚ÄúU‚ÄĚ y que tiene luces con los mismos colores de los comprimidos. Orlando no recuerda cuando se durmi√≥ y cuanto tiempo duraron aquellos ex√°menes.



Imagen Original


Este dibujo fue realizado por el protagonista.


Los despiertan y separ√°ndolos en distintas habitaciones; y les piden que se vistan, con su ropa habitual. En ese momento le dicen a Orlando, que est√° bien f√≠sicamente, que han trabajado en su gl√°ndula Pineal. Orlando recuerda perfectamente la explicaci√≥n del ser: ‚ÄúUstedes nos van a ser √ļtiles en el futuro, porque esta gl√°ndula es la √ļnica herencia nuestra que ha quedado aqu√≠. Ya que de las cinco razas que pueblan este planeta, ninguna es propia de la Tierra; s√≥lo son restos de civilizaciones de otros planetas. La Tierra hace mucho tiempo s√≥lo se conoc√≠a por ser el zool√≥gico del Sistema Solar. Las razas que hoy existen han sufrido mutaciones gen√©ticas por sus propias culpas, pero lo que les queda de lo que fueron, es la gl√°ndula Pineal. Por eso a Uds. les reactivaremos √©sta gl√°ndula, porque as√≠ cuando nosotros pensemos en Uds. al instante sentir√°n una especie de zumbido dentro de su cabeza‚ÄĚ. Aqu√≠ es interesante se√Īalar un fen√≥meno que ocurre en todos los contactados: la llamada ‚Äúse√Īal de ajuste‚ÄĚ, un zumbido intenso que generalmente se siente en el o√≠do derecho y que es proleg√≥meno de un mensaje telep√°tico. En la casu√≠stica mundial es muy com√ļn este s√≠ntoma.



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Diagramas realizados por Orlando.


Orlando tiene muchas preguntas, los seres acceden a mostrarle las intimidades del ufo. Nuestro protagonista puede observar dos niveles, en el superior el puente de mando y las distintas estancias en que ellos hab√≠an estado. En la parte inferior, Orlando se√Īala que estaba el ‚Äúmotor‚ÄĚ, que √©l describe como circular (abarca todo el di√°metro del ufo), con grandes bobinas y pasarelas entre ellas. Estas bobinas eran operadas o controladas, por seres similares a los descritos, pero vestidos con un mono azul y una especie de m√°scara transparente. En estas operaciones hab√≠a entes masculinos y femeninos.
Sobre el funcionamiento de la nave, tambi√©n le explican que: ‚ÄúLa nave se desliza por un campo de fuerza, utilizando tres energ√≠as: C√≥smica, Solar y Magn√©tica. Con las tres o con una s√≥la de ellas podemos movilizarnos por el espacio‚ÄĚ.



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Dibujo realizado en PC por Mara J. cuyo caso de abducción tiene puntos de contacto con la de Ferraudi.


Tambi√©n nos cuenta Orlando, que hubo una demostraci√≥n de un arma, en este caso, nuevamente la peque√Īa polvera que, como una navaja suiza, aparentemente tiene varios usos. Lo hacen ver a trav√©s de una ventanilla de la nave, un peque√Īo objeto en forma de cubo en el exterior. El ser apunta su peque√Īo instrumento hacia el objetivo y este desaparece. Le explican lo siguiente: ‚ÄúEsto es energ√≠a pura. Cuando encuentra su objetivo, lo desintegra por completo, no quedando absolutamente nada: ni humo, ni olor, esta arma disocia todo lo que toca. Queremos que Uds. conozcan este poder que es el que usaremos, muy a pesar nuestro, si llegaran a poner en peligro la armon√≠a estelar‚ÄĚ. Nos preguntamos: ¬ŅEs este dispositivo un ejemplo del Poder Vril? Aquella novela de B. Litton se hace presente en la realidad ufol√≥gica.
No sabe c√≥mo, pero despierta en el mismo lugar donde fue abducido ya habiendo amanecido y habiendo perdido seis horas de su vida. ¬ŅQu√© pas√≥ en el tiempo perdido? ¬ŅD√≥nde est√° la peque√Īa Elena? ¬ŅQu√© significa un signo que √©l tiene en su mente?


UFOLOGIA COMPARATIVA:

Habíamos mencionado que este caso tenía algunas aristas que con el tiempo, nos lleva a la conclusión que es un caso excepcional.
En 1990, pudimos investigar el llamado caso ‚ÄúCerminara‚ÄĚ. Don Luis Cerminara era gerente de una compa√Ī√≠a de seguros en Pergamino (una localidad de la Provincia de Buenos Aires). Llegamos a √©l por casualidad investigando un caso de EC3T. Luis en esa √©poca ten√≠a 50 a√Īos y estaba recientemente casado. Hab√≠a tenido experiencias desde ni√Īo en su pueblo natal (Arroyo Dulce) donde, seg√ļn nos relataba, lo ven√≠a a buscar un ‚Äúavioncito blanco‚ÄĚ con un ser ‚Äúchiquito‚ÄĚ por la noche, para llevarlo a pasear por el interior de la Tierra. Al llegar a la adultez comenz√≥ a recibir contactos telep√°ticos. En uno de esos contactos, en 1981, se le pide viajar a Caleta Olivia (en el sur de Argentina). √Čl as√≠ lo hace en compa√Ī√≠a de varios amigos, aunque, por indicaci√≥n de los ET deber√≠a presentarse s√≥lo.
Allí, en una fría noche, en una playa desolada, dos seres se presentan (la misma tipología del caso de Orlando), enfundados en sus trajes enterizos de color claro. Lo introducen a un ufo con forma de plato invertido, que silenciosamente se aproximó desde el mar.
Aqu√≠ el paralelismo con el caso de Ferraudi es sorprendente. Lo introducen en una habitaci√≥n circular, ‚Äúla luz sal√≠a de todos lados‚ÄĚ nos dec√≠a Luis, posteriormente lo llevan al ‚Äúpuente de mando‚ÄĚ, con consolas y pantallas. Le hacen ver a trav√©s de una de esas pantallas, como sale de la Tierra. Ve el color azul de nuestro planeta, tambi√©n observa la Luna, su lado oscuro y el Sol. Lo interesante es que nos dice: ‚Äúel Sol es negro‚ÄĚ. Lo mismo que Orlando.
Si bien no tiene grandes recuerdos de su experiencia dentro del ufo, si recuerda que la nave vuelve a la Tierra, a vertiginosa velocidad, sumergi√©ndose en la zona caribe√Īa. Posteriormente penetra en un t√ļnel, donde puede observar una especie de ‚Äúestaci√≥n de tr√°nsito‚ÄĚ con varias c√ļpulas. Terminan saliendo en la zona de la localidad de Tandil (400 km al sur de Buenos Aires). En un corto vuelo (sin ninguna sensaci√≥n de movimiento), el ufo lo devuelve a la playa desierta. Posteriormente a esta experiencia, siguen sus contactos telep√°ticos, anunciados por un zumbido en su o√≠do derecho y tiene una experiencia de visitante de dormitorio. Fue en la noche del 7 de Diciembre de 1985, despu√©s de mantener relaciones sexuales con su joven esposa, un ser de la misma tipolog√≠a, aparece en los pies de la cama y les expresa que esa noche han concebido un hijo, un ser muy especial. De hecho vimos una fotograf√≠a del hijo, ya de cuatro a√Īos, tocando una cruz, y √©sta brillaba. ¬ŅUn h√≠brido tal vez?
Curiosamente, después de su abducción, Luis Cerminara comenzó a desarrollar capacidades de curación, al igual que Orlando. Es muy interesante la marca que tiene Luis detrás de su oído derecho, lugar, donde nos dice, fue implantado. Orlando no tiene recuerdos ni marcas de haber sido implantado.
Las similitudes son incre√≠bles, m√°xime cuando el caso de Orlando no hab√≠a sido publicado a√ļn.
En 1968, en la localidad vacacional de Carlos Paz (Provincia de C√≥rdoba, Argentina) ocurre el ‚Äúcaso Julia Pretzel‚ÄĚ. En este caso de EC3T, ocurrido en el entonces ‚ÄúMotel La Cuesta‚ÄĚ (hoy ‚ÄúHotel La Cuesta‚ÄĚ) el ser (de la misma tipolog√≠a que estuvimos describiendo), extrae de su traje enterizo una peque√Īa esfera o ‚Äúpolvera‚ÄĚ, y cuando la levanta, el testigo humano siente que se desmaya. Cuando la baja, el testigo se repone. Similar al caso Ferraudi.
Tambi√©n quisi√©ramos mencionar, lo relativo al trabajo en su gl√°ndula Pineal. Investigadores espa√Īoles declararon recientemente que la gl√°ndula Pineal es magneto receptora. Desde la m√°s antigua humanidad, siempre se ha considerado a esta gl√°ndula como la responsable de la Telepat√≠a. Nosotros hemos desarrollado la teor√≠a, de acuerdo a nuestra experimentaci√≥n con PES, que la posibilidad de entablar grandes comunicaciones telep√°ticas (al menos entre humanos) en muy peque√Īa. Y tambi√©n hemos encontrado, que los contactados producen una gran cantidad de fen√≥menos, que en la generalidad denominamos PK (Psicokinesis), como por ejemplo: Psicokinesis espont√°nea recurrente (Poltergeist), descomposturas de aparatos el√©ctricos, interferencias electr√≥nicas, fotog√©nesis, etc. Creemos sinceramente que en este tipo de comunicaciones hay tecnolog√≠a de por medio, similar al llamado ‚ÄúProyecto Pandora‚ÄĚ, donde utilizando de un pulso electromagn√©tico dirigido, es posible enviar mensajes al interior de la cabeza del sujeto (tal vez a trav√©s de su gl√°ndula Pineal). Posiblemente el campo magn√©tico que se crea, posibilite la aparici√≥n de Fen√≥menos PK.
No ser√≠a extra√Īo que los ET utilicen una t√©cnica similar a la descrita. No deja de llamar la atenci√≥n que este concepto le fuera dado a Orlando hace tantos a√Īos.
Hay otro aspecto muy interesante en las experiencias de Orlando, de Luis Cerminara y de otros tantos abducidos, y es un s√≠mbolo, extremadamente simple, pero que se repite en todas las experiencias, no solamente en Argentina, sino en el resto del mundo y que hemos visto representado much√≠simas veces a lo largo de nuestra carrera investigativa. Es un c√≠rculo con un tri√°ngulo en su centro. ¬ŅEs acaso un s√≠mbolo identificatorio de una raza determinada?
A principios de la d√©cada de 1990, Orlando decide probar con la hipnosis, a efectos de saber si pod√≠a recordar detalles adicionales de su experiencia de abducci√≥n. Para ello, se contacta con el conocido investigador Osvaldo Su√°rez (tambi√©n en el equipo de ONIFE). Habiendo realizado varias sesiones, no obtuvo detalles adicionales, confirmando, como bien defini√≥ el investigador Fabio Zerpa, que hay una amnesia irrecuperable, a√ļn utilizando hipnosis profunda.


ORLANDO FERRAUDI HOY:

Orlando cuenta en la actualidad con m√°s de setenta a√Īos, su discurso es exactamente igual al original de hace veinte a√Īos.
No podemos dejar de notar que se siente frustrado, en el sentido de su infructuosa b√ļsqueda de Elena, a lo largo de los a√Īos en distintas provincias argentinas. Tambi√©n por el hecho de no poder compartir su experiencia con otras personas, ni siquiera con los nuevos investigadores a los que interesa m√°s una filmaci√≥n de un objeto lejano en el cielo, que recabar el testimonio de una persona que ha estado frente a frente con ‚Äúellos‚ÄĚ. En los √ļltimos a√Īos, Orlando novel√≥ su experiencia con el sugestivo t√≠tulo ‚Äú¬ŅPor qu√© Yo?‚ÄĚ, tratando de difundir su experiencia. Lo mismo que se preguntan todos los contactados y que nadie es capaz de responder.
Como muchos otros contactados y abducidos, Orlando trajo en su mente el dise√Īo de lo que √©l defin√≠a como una ‚Äúmaquinita‚ÄĚ (lamentablemente desaparecida hoy en d√≠a). Tuvimos oportunidad de verla en su momento y estudiarla. Nunca, ni Orlando, ni nosotros, pudimos descubrir si ten√≠a alguna utilidad. Lo que s√≠, a pesar de estar hecha de madera y pl√°stico, pose√≠a un campo magn√©tico. ¬ŅEra un amplificador de ondas mentales? ¬ŅUn mecanismo de curaci√≥n? ¬ŅUn transductor psicotr√≥nico? Misterio.
Como en los vinos finos, el caso Ferraudi evolucion√≥ con el tiempo. Pudimos relacionarlo con otros casos similares, de los que hemos dado aqu√≠ una peque√Īa s√≠ntesis.
Es curioso que despu√©s de 1990, el tipo ‚ÄúAdamskiano‚ÄĚ haya pr√°cticamente desaparecido dejando su lugar al ‚Äúgris‚ÄĚ. Siempre los Adamskianos, de acuerdo a la casu√≠stica, han demostrado un acercamiento al humano, ya sea a trav√©s de telepat√≠a o ‚Äúinvitando‚ÄĚ a un encuentro cercano. Parecer√≠a la raza con m√°s afinidad a nuestra biolog√≠a y evoluci√≥n en detrimento del ‚Äúgris‚ÄĚ, proclive al maltrato y a ignorar el pensamiento humano. ¬ŅPor qu√© se fueron? Tal vez, la Tierra tenga un proceso de asignaci√≥n, algo as√≠ como el astr√≥nomo que tiene ‚Äúun tiempo programado de observaci√≥n‚ÄĚ en un telescopio.
El tiempo dir√° si vuelven, tal vez, para un contacto pleno.



Imagen Original

Dibujos de símbolos en el caso Mara J. similares a algunos que vio Orlando en el ufo.



Imagen Original

Luis Cerminara con su familia, junto a Liliana Flotta.


NOTAS:

El presente trabajo ha sido fruto de las entrevistas que los autores han mantenido con el Sr. Orlando Ferraudi en varias oportunidades.
Parte del material ha sido obtenido de los trabajos de H√©ctor Antonio Picco para el diario ‚ÄúCr√≥nica‚ÄĚ y Sotelo Caravallo en la Revista ‚ÄúCuarta Dimensi√≥n‚ÄĚ.




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