LA NUEVA INQUISICIÓN, por el Lic. Eduardo Grosso

Fecha 1/11/2012 11:34:53 | Tema: Noticias de ultima hora

Antes depoder desarrollar el envio de mi amigo Eduardo me ha solicitado un comentario, y es el siguiente.-
TOTALMENTE DE ACUERDO!!!!, solo le sumaria que esto tambien es producto de muchos llamados ufologos que al buscar solo su minuto de fama y/o exaltar su egocentrismo, aunado muchisimas veces a taratr de ganar dinero a costillas de la inocencia de las personas, hacen que las comunidades tecnicas y cientificas Argentinas no traten de integrar a la excelente comunidad investigava del fenomeno argentina.-
SI, son unos pocos los que degeneran la ufologia nacional, pero nadie los combate ya que algunos de ellos son de lo mas mediatico, utilizan muy bien el miente, miente que algo quedara ( tipico de los politicos, no?, abra alguno/a?).-
Por ello, entiendo a Eduardo en este escrito porque al final en la bolsa de los "chantas" caemos todos por estos 5 o6 "bichicomes", pero como todo en la vida a la largaaaa se acaban , la cosa es que no generen mas chantas nuevos, se me ocurre hacer una lista "negra" con pruebas fehacientes que las hay y muchas...que opinan???
GRACIA NUEVAMENTE EDUARDO Y LILIANA!!!!

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Aquellas queridas reuniones del RIFO en la oficina de Edu y Lili.....

Informo Ing Adolfo Gandin Ocampo

Me gusta la ciencia, sus principios, teoremas, axiomas y las técnicas para corroborar los resultados teóricos.
También he idealizado a los científicos, como personas abiertas a nuevos descubrimientos, sin importar lo extraño que parezcan los temas. La Teoría de la Evolución, la Relatividad, el descubrimiento del Código Genético, la Física Cuántica, la Deriva Continental, la Materia y la Energía Oscura, etc, etc. Podríamos hacer una lista interminable de conceptos que en su momento parecían carentes de toda lógica y hoy, son universalmente aceptados.

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Siempre creí que vivir en el siglo XXI nos permitiría exponer libremente nuestras ideas e investigaciones. Esta página, Unifaweb, nos permite ese cometido y jamás su creador, mi amigo Adolfo Gandín Ocampo, me ha indicado o marcado los parámetros de lo que puedo o no exponer. Y así ha sido y así debe ser. Gracias Adolfo.
Pero éste no es un mundo perfecto, y a pesar de los adelantos del pensamiento humano, ser ufólogo sigue siendo perjudicial en esta sociedad que vivimos.
Tuve dos grandes maestros en mi vida ufológica: Fabio Zerpa y Roberto Banchs, tal vez los dos ufólogos mas gravitantes del quehacer nacional. Y a pesar de estar ellos en veredas distintas de pensamiento, sin embargo, ambos me dieron el mismo consejo: para saber de ovnis, hay que leer mucho material científico de todo orden. Cuanto más sepamos mejores ufólogos seremos.
Con mi esposa Liliana Flotta, también investigadora, nos hemos preocupado y ocupado de no perder ninguna conferencia científica, independientemente del lugar donde esta ocurra en la ciudad de Buenos Aires o en los alrededores. Y a veces nos hemos llevado desagradables sorpresas.
El tema ovni sigue siendo tabú para muchos científicos y peor aún, para aquellos aficionados o negativistas que se creen grandes científicos.
Hace pocos días, no importa la institución ni el nombre del conferencista, de pronto salió a la luz el tema de los ovnis y su cohorte de seguidores anticientíficos, chantas y embaucadores. “Ningún astrónomo profesional, ni aficionado, ni siquiera un testigo serio ha visto algo extraño en el cielo, Fabio Zerpa no existe”. Estas fueron algunas de las palabras de quien en ese momento tenía la batuta de la conferencia.
Como también soy un profesional universitario y tengo buena educación, esperé que terminara la charla para hablar, en voz baja y con recaudos, con el iracundo conferencista. Le expliqué, como pude, que el Padre Benigno Reyna, Director del Observatorio Adhara de San Miguel, fue uno de los primeros astrónomos argentinos en fotografiar ovnis, y a nivel mundial el Dr. Joseph Allen Hynek (astrónomo consultor de la Fuerza Aérea de EEUU) y el Dr. Jaques Vallee (astrofísico, creador del primer mapa de Marte) fueron los que marcaron el rumbo de cómo investigar el fenómeno. “¿Quiénes son esos?, no tienen relevancia científica”, me retrucó. Ni siquiera me atreví a mencionar que yo adhería a la teoría extraterrestre y traté de convencerlo que era interesante investigar, tal vez, como manifestación de un fenómeno físico, geológico, electromagnético o simplemente meteorológico. Sin embargo….. Si hubiera podido con su pensamiento, nos hubiera linchado y quemado en la pira como hizo la Inquisición con Giordano Bruno y con miles de personas inocentes, después de martirizarlos, tal vez simplemente por tener otras creencias o manifestaciones culturales.
Lamentablemente esta ha sido una constante que hemos encontrado innumerables veces. ¿A qué se debe? ¿Cuál es la razón de tal ensañamiento?
Es difícil dictaminar, no soy psicólogo. Pero no puedo dejar de pensar que se le tiene miedo al tema. Se teme al ridículo o a menoscabar el conocimiento establecido más que a la propia muerte. ¿Es tan difícil aceptar nuevas realidades? Se habla de múltiples universos, de cuerdas cósmicas, de viajar en el tiempo y por otro lado ¿No se acepta que pueda ver un fenómeno desconocido? ¿Cuesta tanto creer a los testigos, algunos de ellos, altamente calificados? ¿Y los radaristas, los astronautas, los pilotos, son todos tontos o alucinados?
La verdad es que me sentí muy dolido. Puedo ser un buen o mal profesional, un investigador aceptable o no, un marido diligente o desaprensivo, nadie es perfecto, lo admito. Pero no tengo por que bancarme que alguien, sin conocerme (sin conocer a los ufólogos) me llame “chanta” o “embaucador”. No hay razón para ello.
Estar en un estrado no te da autoridad ética o moral por sobre los demás, y creo que los representantes de la ciencia “dura” deberían considerarlo.
No estamos en el siglo diez y siete para que nos digan que podemos decir o que debemos pensar. Las ideas no se matan, expreso Sarmiento. La idea retrógrada y absolutista de la Inquisición está enquistada en muchas instituciones. Parece que si no pensás igual no tenés derecho a existir. Una lástima. Torquemada estaría sumamente feliz.
La historia de la investigación científica está plagada de estas aberraciones de pensamiento, pero por suerte, al final, la verdad siempre sale a la luz.

Lic. Eduardo Grosso




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