Abducidos por Extraterrestres

Fecha 14/9/2012 9:53:15 | Tema: Abducciones

Un nuevo aporte del amigo personal Lic. Eduardo Grosso , espero les agrade....GRACIAS EDU!!!!

Adolfo gandin Ocampo


Todos los investigadores que nos hemos especializado en esa tem√°tica conocemos los casos Hill (EEUU), Llanca (Argentina) y Vilas Boas (Brasil), pero aqu√≠ podr√≠amos preguntarnos: ¬ŅEstos son los primeros casos conocidos mundialmente? ...


Imagen Original
Aparentemente son los primeros que llegaron al conocimiento del p√ļblico en general, pero no fueron los primeros en producirse.
En esta nota nos adentraremos un poco m√°s en esta tem√°tica comenzando con un relato de la antig√ľedad.
UN POCO DE HISTORIA
El protagonista es Hans Bocuhmann y el recordado investigador espa√Īol Andreas Faiber Kaiser nos relata el caso: ‚ÄúCuando ya se encontraba de regreso, de noche, y al pasar por el bosque, percibi√≥ de repente un extra√Īo rumor y estr√©pito. Al principio le hab√≠a parecido un zumbido de un enjambre de abejas, pero luego fue como toda una banda de m√ļsica. Le embargo el miedo, ya no sab√≠a donde se encontraba ni que le estaba sucediendo. Perdi√≥ el sombrero, guantes y abrigo. Antes de perder el conocimiento todav√≠a percibi√≥ como era alzado por los aires. Fue conducido a un pa√≠s desconocido. Dos semanas despu√©s se encontraba en Mil√°n, sin saber que le hab√≠a acontecido durante el tiempo que estuvo en poder de los duendes‚ÄĚ.
Ud. estará seguramente diciendo: ¡Otro caso de abducción como tantos! No se enoje, hay una sutil diferencia: Este caso ocurrió el 2 de Febrero de 1573.
Del an√°lisis del caso podemos inferir sin ning√ļn lugar a dudas que el fen√≥meno de abducci√≥n se ha venido produciendo desde la antig√ľedad. Podemos remontarnos hasta la √©poca de las narraciones b√≠blicas y m√°s a√ļn.
Duendes, gnomos, elfos, silfos, hadas y apariciones marianas tal vez sean sin√≥nimos para lo que hoy llamamos Extraterrestres o Alien√≠genas. El lenguaje y las expresiones han cambiado, vivimos inmersos en un movimiento tecnol√≥gico y todo lo describimos de acuerdo a ese par√°metro, as√≠ como en la antig√ľedad se manifestaba de forma ‚Äúm√°gica‚ÄĚ porque el pensamiento y el avance cient√≠fico eran limitados.
Supongamos por un momento que las naves extraterrestres son reales (de eso personalmente no tengo dudas) y produjeron secuestros en la antig√ľedad. ¬ŅC√≥mo podr√≠a aquel hombre relatar su experiencia en t√©rminos que entendieran sus semejantes si no es apelando a elementos m√°gicos?
Hoy nos resulta imposible dictaminar sobre casos ocurridos en la antig√ľedad, que conocemos a trav√©s de las cr√≥nicas, b√°sicamente porque hemos llegado a la conclusi√≥n que es preciso investigar profundamente al testigo adem√°s de su relato.
Sin embargo estos datos históricos nos sirven como marcos de referencias validos para el estudio de nuevos casos que como veremos siguen el mismo esquema básico.
SECUENCIA DE HECHOS COMUNES EN UNA ABDUCCION:
La uniformidad no existe, ya hemos visto casos históricos con desarrollos muy diferentes, sin embargo un estudio estadístico de la casuística mundial nos marca tendencias que siguen el siguiente esquema:
1- Generalmente ocurre en zonas apartadas, casas rurales o veh√≠culos en rutas, donde una o varias luces de procedencia desconocida mueve el inter√©s del testigo que a pesar del temor, extra√Īamente se halla tranquilo, relajado, como si esa luminosidad produjera en √©l un estado hipn√≥tico o modificado de conciencia. Tal vez sea lo √ļltimo que el testigo recuerde conscientemente hasta el momento que despierta una vez concluida la experiencia quedando un ‚Äútiempo perdido‚ÄĚ imposible de llenar.
2- Seguidamente, uno o varios seres lo bajan de su veh√≠culo o de su dormitorio (despu√©s nos referiremos a esta variante llamada ‚Äúvisitantes de dormitorio‚ÄĚ), y a trav√©s de un haz de luz s√≥lida (recordar el caso Llanca ‚Äď Bah√≠a Blanca, Bs. As.) lo conducen al ovni.
3- Dentro del ‚Äúaparato‚ÄĚ (perm√≠taseme utilizar este vocablo) es acomodado en un c√≥modo sill√≥n o puesto sobre una camilla en una fr√≠a habitaci√≥n circular y acto seguido se le realiza un exhaustivo an√°lisis m√©dico.
4- Este an√°lisis incluye generalmente el uso de largas agujas, sondas, tubos succionadores de fluido y en algunos casos implantes de peque√Īos elementos, similares a peque√Īas esferas o perdigones, colocados en nariz, nuca o extremidades. En muchas oportunidades quedan las marcas. En abducidos femeninos se incluyen relatos de ex√°menes ginecol√≥gicos e inseminaciones.
5- Se le hace saber al testigo que han sido seleccionados desde ni√Īos y que se encontrar√°n en varias oportunidades.
6- El testigo es abandonado en las proximidades del lugar de su captura.
7- Generalmente sufre pesadillas, problemas ps√≠quicos y secuelas f√≠sicas. En algunos casos escuchan una especie de acople en un o√≠do que identifican con loa se√Īal de sus captores.
Su vida de alguna manera se ve transformada.
OTROS CASOS DE ESTUDIO:
Tomemos ahora dos casos extractados de un artículo del investigador Bertrand Meheust, donde se cumplen alguno de los puntos mencionados precedentemente.
El primero de ellos ocurre el 6 de Enero de 1976, alrededor del las 11 de la noche en Kentucky (EEUU), cuando las tres protagonistas: Mora Stafford, Louis Smith y Elaine Thomas, viajaban en autom√≥vil hacia la localidad de Liberty. En un primer momento vieron una extra√Īa luz, creyendo que era un avi√≥n, segundos despu√©s perdieron el control del autom√≥vil que se vio ba√Īado de una luminosidad azul, con un intenso dolor de cabeza terminaron desmay√°ndose y despertaron casi dos horas despu√©s a una decena de kil√≥metros del origen de su experiencia sin saber que hab√≠a pasado en esas horas perdidas.
Aqu√≠ queremos poner √©nfasis en los problemas f√≠sicos y psicol√≥gicos que padecieron los testigos despu√©s de su experiencia: Mora Stafford contrajo una conjuntivitis grave y acto seguido por causas desconocidas perdi√≥ ocho kilogramos, Louis Smith apareci√≥ con una marca roja de diez cent√≠metros en el cuello y con problemas oculares y por √ļltimo Elaine Thomas, tambi√©n con problemas oculares perdi√≥ catorce kilogramos en las siguientes semanas.
A veces se quieren explicar los casos de abducciones apelando √ļnicamente a experiencias creadas exclusivamente por la mente del testigo. Nos preguntamos: ¬ŅPueden haber creado estos tres testigos su propia fantas√≠a y desordenes psicofisiol√≤gicos exactos y correspondientes? Estas tres mujeres norteamericanas recordaban fragmentos de esa extra√Īa experiencia, por lo que deciden consultar a un psic√≥logo que mediante hipnosis regresiva (ya nos referiremos a esta t√©cnica) saca a la luz los recuerdos subconscientes de las protagonistas.
Seg√ļn el autor, los recuerdos fueron coincidentes y verdaderamente escalofriantes. Aparentemente las tres habr√≠an sido sometidas a distintos ex√°menes m√©dicos, para los cuales las protagonistas fueron colocadas sobre algo parecido a mesas de operaciones, sujetas de manos y piernas y untadas con un l√≠quido caliente y pegajoso (recordemos el caso Vilas Boas). Como dato significativo y siniestro, a Mora Stafford le sacaron los ojos coloc√°ndoselos nuevamente a continuaci√≥n.
Los seres responsables serian los conocidos enanos macroc√©falos, de ojos rasgados, brazos largos y piel color gris. ¬ŅMuy terrible para ser verdad?
Vayamos al segundo caso:
B. Meheust nos relata el caso de Megan Elliot (seud√≥nimo), quien el 21 de Agosto de 1980, estaba en casa de sus padres, visit√°ndolos, con su peque√Īa hija Ren√©, de 18 meses. Megan decide volver a su casa (100 kms de distancia) porque Ren√© estaba sufriendo de una infecci√≥n y una erupci√≥n cut√°nea.
Ya en camino, sobre una ruta desierta, la radio del automóvil comienza a fallar y disminuyó la intensidad de las luces, en un momento el auto con Megan y René fue literalmente aspirado por un objeto en forma circular que estaba sobre ellos.
Recuperó el conocimiento en el interior de su auto que estaba estacionado cerca de su casa. Horas después recordó lo sucedido.
El coche hab√≠a penetrado en una sala brillante donde los dichosos seres peque√Īos y cabezones le ordenaron salir del veh√≠culo. Posteriormente fue sometida a viarios ex√°menes f√≠sicos.
Ya concluida la experiencia, descubri√≥ una larga cicatriz en su pierna y una extra√Īa marca en forma de ‚ÄúH‚ÄĚ en su espalda; en d√≠as posteriores perdi√≥ siete kilos. Ren√© curo por completo su infecci√≥n y la erupci√≥n cut√°nea en 24 horas.
Como hemos visto en estos ejemplos, las pautas b√°sicas o secuencias comunes en las abducciones se cumplen bastante fielmente.
ALGO M√ĀS CERCANO:
En Argentina no somos la excepción. Quisiera traer a colación un caso muy interesante investigado por los colegas Dr. Néstor Berlanda (médico psiquiatra) y por el Dr. Juan Acevedo (psicólogo).
Este caso ocurri√≥ el 10 de febrero de 1995 y tiene ribetes muy interesantes y coincidentes con los casos antes mencionados. El art√≠culo fue publicado en la Revista ‚ÄúConozca M√°s‚ÄĚ, N√ļmero 115, A√Īo 1988. He aqu√≠ un fragmento de la nota:
El 10 de febrero de 1995, en una ciudad de R√≠o Negro, el se√Īor Jos√© A., se apresta para emprender una excursi√≥n de pesca a la Bah√≠a San Blas con su esposa, Carla, su hijo Juli√°n y un sobrino. Es un largo viaje. Repentinamente, en las afueras de San Antonio Oeste, sobre la Ruta Nacional nro. 3, Jos√© se siente terriblemente cansado. Hab√≠an recorrido poco m√°s de medio kil√≥metro desde una estaci√≥n de servicio; a la derecha de la camioneta pod√≠an verse claramente las luces del Puerto de de San Antonio. Jos√©, que nunca acostumbra estacionar para dormir sobre la banquina, busca un lugar apropiado para hacerlo en un peque√Īo claro, entre unos yuyos altos. Cuando √©l y su mujer despiertan ella recuerda un extra√Īo sue√Īo: ‚ÄúUnos ni√Īos peladitos y de piel brillante, en medio de una luz, con ojos muy grandes y oscuros me acarician y me hacen algo en el brazo izquierdo‚ÄĚ. De pronto, al mirar por la ventanilla, Jos√© (que despierta con un gran dolor de espalda), advierte que el lugar donde se encuentra no se parece en nada a aquel donde estacionaron. Mira el reloj: son las cuatro de la ma√Īana. Arranca, y a poco de circular ven un cartel con la indicaci√≥n de ‚ÄúConesa‚ÄĚ. ¬°Se hallaba a 90 kil√≥metros de donde deb√≠an estar!
A√ļn sin salir de su asombro, deciden recalar en una estaci√≥n de servicio, all√≠ descubren que el tanque de combustible sigue igual que cuando salieron de San Antonio. Al mismo tiempo, Carla descubre unas raras se√Īales redondas sobre su brazo izquierdo. Observa el cuerpo de su hijo Juli√°n y nota en su espalda dolorida, las mismas se√Īales‚Ķ‚Ķ
Podríamos relatar muchísimos casos más, todos muy parecidos, en muchos lugares del mundo distantes entre sí. Miles de casos con los mismos patrones.
Y la verdad es, aunque nos cueste creer en este mundo tan pragm√°tico y materialista que nos ha tocado vivir, estas entidades existen, son reales, est√°n entre nosotros desde hace mucho, tienen un plan bien definido y que en un futuro cercano seguramente nos llevaremos una gran sorpresa.
¬ŅPodemos hacer algo? Seguir investigando y tratar de dilucidar el ‚Äúcomo‚ÄĚ y los ‚Äúporqu√©‚ÄĚ de su accionar.
Hasta la próxima.




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