OSNIS!!!!!!!!

Fecha 30/7/2009 14:50:09 | Tema: OVNIs y OSNIs

ENVIADO POR NUESTRO COMPA√ĎERO Y AMIGO ANGEL RODRIGUEZ DESDE ESPA√ĎA A QUIEN SE LO AGRADEZCO
Angel Rodriguez, (GEIFO).
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http://geifo.over-blog.es/
ADOLFO GANDIN OCAMPO
UNIFAGRUPO
Imagen Original
Faltaba una hora para salir a navegar. En realidad no sabíamos a dónde íbamos, lo cual no era lo habitual. No entendíamos ese misterio, que disparaba todo tipo de rumores.

Se oy√≥ una voz por megafon√≠a: ‚ÄúProhibido subir a los palos. Radares en marcha‚ÄĚ.

Efectivamente, la antena del r√°dar comenz√≥ a dar vueltas. Era una se√Īal m√°s de que se aproximaba la hora de salida.

En el portalón de popa se oyó el silbato de honores. Toda la guardia formada presentaba armas al Comandante del buque, que estaba embarcando en ese momento. Saludó a la bandera y respondió al saludo del Segundo Comandante y a los honores de la Guardia Militar. El Oficial de Guardia le dio la novedad.

El Comandante, un Capitán de Fragata, dio una orden al Oficial de Guardia y éste avisó al megafonista, que repitió la orden por los altavoces: "¡Preparación del buque para salir a la mar!. ¡Trincar el buque a son de mar!".

La actividad aumentó, y todos los servicios del barco comenzaron los preparativos para la salida.
Treinta minutos antes de la hora los remolcadores estaban tomando las estachas de remolque de la proa y popa. Entonces llegó un camión militar grande, de cinco ejes, escoltado por un vehículo de Infantería de Marina, con varios policías navales armados. Detrás del camión se veía un coche de la Guardia Civil con varios agentes. Todos iban armados hasta los dientes.

¬ŅLa Guardia Civil?. ¬ŅQu√© pintaba aqu√≠ la Guardia Civil?. Supuse que ser√≠a para aumentar la escolta del cami√≥n en su trayecto por carretera desde Dios sabe d√≥nde hasta la Base Anfibia.

El camión era cerrado, por lo que no podía saberse qué llevaba en su interior. Era de color blanco y no portaba distintivo ni letrero alguno. ¡Tampoco llevaba matrícula!.

El Comandante, el Segundo, el Jefe de Operaciones, el Oficial de Guardia y el Oficial de Cubierta, supervisaron de cerca el embarque del misterioso cami√≥n, que entr√≥ por la porta abierta de la proa. Una vez dentro fue asegurado a la cubierta interior o cuna del buque mediante unos calzos y unas trincas. El conductor y su acompa√Īante descendieron a tierra y fueron recogidos por el veh√≠culo de la Polic√≠a Naval. Las portas se cerraron y los veh√≠culos de tierra se marcharon como hab√≠an venido. Todo fue r√°pido y preciso.

Excepto lo que ocurr√≠a en el interior del buque, yo no perd√≠a detalle de cuanto estaba pasando. Todo esto era muy raro, y nunca hab√≠amos hecho cosas como √©sta. Hasta ahora, nuestra actividad se reduc√≠a a las maniobras anfibias normales de adiestramiento. Nada extra√Īo, pero √©sto... ¬Ņqu√© demonios era todo √©sto?.

Minutos despu√©s, mis hombres me dieron la novedad de la preparaci√≥n del Puente de Gobierno y el de Se√Īales, as√≠ como del Servo.

El Comandante y el Segundo subieron al Puente y yo le di la novedad al Segundo. Este me hizo una se√Īa con la cabeza. Yo cog√≠ el micr√≥fono de Ordenes Generales y di una orden: "¬°Aligerar amarras!. ¬°Aligerar amarras!. ¬°Todos los destinos pasen las novedades al Puente!".

El telefonista del 1JV comunicó a cubierta que se procediese a la retirada de los portalones. Todo se iba anotando minuciosamente en el Cuaderno de Crónica.

Momentos después todos los destinos del barco estaban llamando por el 1JV al Puente para dar las novedades correspondientes al estado del material y personal, en la preparación del buque, excepto el Servicio de Máquinas que lo pasó por el intercomunicador 1MC. Todo estaba listo y sin novedad alguna

El marinero del 1JV recibió un mensaje y lo transmitió en voz alta: "¡Práctico a bordo!".

Orden√© a los se√Īaleros que izasen la se√Īal del pr√°ctico, y el Code Hotel qued√≥ ondeando al viento.

"¡Portalones a bordo!", comunicó el Cronista.

El Segundo se volvió a mi y me dijo: "Toque Babor y Estribor de Guardia".

Hice sonar la alarma correspondiente a esta orden al tiempo que decía por los altavoces: "¡Babor y Estribor de Guardia!. ¡Babor y estribor de Guardia!".

Toda la tripulación corrió a ocupar sus puestos, y excepto los marineros que estaban ocupados en las maniobras de cubierta, manejando las estachas, quedaron formados en posición de descanso en la parte del costado que daba al muelle. La chimenea empezó a echar mucho humo y el Segundo llamó por el intercomunicador: "¡Máquinas-Puente!. ¡Jefe! -hablaba con el Jefe de Máquinas- ¡estáis echando mucho humo por la chimenea!".

"¬°Enterado M√°quinas!", contestaron.

La chimenea dejó de echar humo y el comandante dio una orden:

"¡Castillo y toldilla: ¡Larga todo". El Cronista repitió la orden por el 1JV y los contrarmaestres indicaron al personal de tierra que soltaran las amarras, y las estachas liberadas de los norays resbalaron del muelle hasta caer al agua, mientras iban siendo recogidas por los marineros y situándolas en cubierta bien adujadas.

Mientras, el Alférez de Navío Práctico de la Base llegaba al Puente y saludaba a los mandos. Comenzó a dar órdenes a los remolcadores y se iniciaron las maniobras de salida. El barco se movió pesadamente, y se notaron los tirones y embestidas de los remolcadores, que no eran militares, sino del puerto de Cádiz..

"Nos van a abollar la chapa", pensé.

Poco a poco nos pusimos en movimiento.

En el muelle advert√≠ la presencia de unos hombres vestidos de paisano, que hicieron una se√Īa a manera de saludo, que fue contestado por el Comandante y subiendo a un veh√≠culo negro se alejaron del muelle, perdi√©ndoe de mi vista.

Yo cada vez estaba más intrigado, y pegaba mi oído a cuanto hablaban el Comandante, el Segundo, los Oficiales y hasta las gaviotas, tratando de oir algo que me aclarase todo aquel asunto, pero las conversaciones no diferían en nada a las de navegaciones, digamos "normales".

Minutos después desembarcaba el Práctico, y ya fuera de la Base, rebasada la Punta de San Felipe en la bocana del puerto comercial gaditano, pusimos proa a mar abierto aumentando nuestra velocidad hasta los 15 nudos, que era la velocidad de crucero. El Comandante abrió un grueso sobre y sacó una especie de cartulina, entre otros documentos, que consultó con gesto grave.

Cuando salimos de la línea de boyas ordenó:

"Timonel, rumbo 170".

"¬°Cayendo a rumbo 170!", repiti√≥ el timonel, moviendo la ca√Īa del tim√≥n para buscar ese rumbo, francamente al Sur. El Comandante pas√≥ la cartulina al Segundo, quien tambi√©n la escrut√≥ con gran inter√©s. Pens√© que la iba a dejar sobre la mesa de Derrota, pero no fue as√≠, guard√°ndola en una carpeta que llevaba consigo, por lo que no pude cotillear el contenido.

Cogí el micrófono, a una indicación del Segundo y dije: "Retirada de Babor y Estribor de Guardia. Entra Primera Guardia de Mar".

Una vez efectuado el relevo y con el personal de guardia en sus puestos, pedí permiso para abandonar el Puente y bajé a la Cámara de Suboficiales

La cubierta de embarque, o cubierta de carros, finalizaba (o empezaba, seg√ļn se mire), justo en donde estaba la C√°mara de Suboficiales. Mir√© en esa direcci√≥n y vi, anclado en la cubierta, el misterioso cami√≥n de mis obsesiones, silencioso, casi amenazador. Parec√≠a tener vida.
"¡Qué tontería!", me dije a mi mismo por pensar así.

Tenía, a cierta distancia, una barrera de seguridad de color amarillo, con un cartel de prohibición de paso, para evitar que alguien se acercase. Un marinero, con un subfusil, montaba guardia en las cercanías. Nadie más a la vista. Estaba en penumbra, alumbrado tan sólo por las luces rojas de policía.

Entr√© en la C√°mara, donde s√≥lo se hallaba un compa√Īero, Javier, el sargento el√©ctr√≥nico, sentado en un butac√≥n, bebiendo tranquilamente una cerveza, y fumando un cigarrillo.

Pedí otra cerveza para mi y me senté al lado de Javier.

"Javi", le pregunt√©, "¬Ņqu√© sabes t√ļ de todo √©sto?. ¬ŅQu√© diablos es ese cami√≥n de la cubierta de embarque?".

Javier me mir√≥ y encogi√©ndose de hombros me contest√≥: "Ni idea, quillo. Algo me dice que no es nada bueno. T√ļ que est√°s en los cielos, o sea all√° arriba con los jefes, deber√≠as saber algo".

"Pues no, mira. En este caso no sueltan prenda. La cosa tiene pinta de ser secreta", le respondí.

Se echó a reir. "Por lo menos esperemos que no sea nada radiactivo. Lo digo más que nada porque lo tenemos aquí al lado", dijo, medio en broma medio en serio".

Entró Rafa, el Contramaestre.

"Rafa", le pregunt√©. "¬ŅQu√© pasa con este cami√≥n?. ¬ŅQu√© lleva dentro?".

Rafa tir√≥ el casco de maniobra, (de currante, dec√≠a yo) sobre un butac√≥n y se sirvi√≥ una t√≥nica con ginebra, al tiempo que dec√≠a: "Muchos cables, muchos botoncitos, muchos equipos raros. Pero de esto ¬°chit√≥n!. Punto en boca. No sab√©is nada, ¬Ņeh?. Pronto nos dir√°n algo. Me lo ha dicho el Oficial de Cubierta.

"¬ŅA d√≥nde vamos?", pregunt√© nuevamente, pregunta extra√Īa, pues yo era precisamente el de Puente y deber√≠a saberlo mejor que nadie. Todo me empezaba a parecer surrealista.

"Eso sí que no lo sé. Nadie lo sabe", contestó Rafa.

"Hombre, se supone que los jefes sí", le dije.

"Yo creo que ni siquiera ellos lo saben".

Guardamos silencio los tres, mientras el repostero, desde la barra del bar, nos miraba intrigado.

Comenzaba una aventura para todos nosotros que jamás íbamos a poder olvidar.

Después de cenar me acerqué al Puente, para tomar la corrección total al Sol, en el momento del ocaso. Cuando subí la escala y llegué al alerón de babor e intenté entrar en el Puente de Gobierno me paré en seco. En el alerón de estribor, charlando con el Comandante y con el Segundo se hallaban tres militares estadounidenses. Me quedé de piedra.

Llam√© a dos de los se√Īaleros y les inquir√≠ sobre la presencia de aquellos hombres.

"Cuando Vd. bajó, al tocar retirada de Babor y Estribor de Guardia, unos minutos después se acercó un remolcador americano, de la Base Naval de Rota, que se abarloó a nosotros y subieron los americanos a bordo. Después el remolcador se marchó, pero ellos se quedaron aquí. Han traído equipaje", me contaron los marineros.

El misterio tomaba un nuevo impulso con esta presencia de los yankies, que relacioné inmediatamente con el camión y con todo este lío y secretismo.

El Oficial de Guardia me llamó.

"Don Luis, tenga preparado todo ma√Īana para la llegada de un helic√≥ptero americano, que tomar√° en la pista de la cubierta principal sobre las diez, y se quedar√° con nosotros durante toda esta navegaci√≥n"

"¬ŅSe sabe ya a d√≥nde vamos, mi Oficial?", le pregunt√©.

"A las Islas Canarias", me contestó. "Prepare las cartas hasta allí y compruebe que están corregidas por los Avisos a los Navegantes. En principio a Las Palmas".

"A sus órdenes", contesté. No quería indagar más, no fuese que recibiese una mala contestación.

No sabía qué relación tenían las Canarias con cuanto estaba pasando, ni qué íbamos a hacer allí. Tampoco entendía por qué los americanos contaban con nosotros y no utilizaban una de sus unidades. Todo muy raro.

Despu√©s fui al pa√Īol del Contramaestre, donde encontr√© a Rafa trasteando con material propio de cabuller√≠a.

"Rafa, nos vamos a las Canarias, quillo, a Las Palmas" -le dije-. "Ese es nuestro misterioso destino. Acaba de comunic√°rmelo el Oficial de Guardia. Pero eso no es todo. ¬°Ag√°rrate!. ¬ŅSab√©s con qu√© me he encontrado en el Puente, charlando animadamente con el Comandante y el Segundo?. ¬°A tres militares norteamericanos!. Cuando est√°bamos en la C√°mara lleg√≥ un remolcador de la base de Rota y subieron a bordo. Llevamos tres pasajeros a bordo, y yo creo que est√°n relacionados con el dichoso camioncito".

Rafa dio un respingo. No acababa de cr√©erselo. ¬ŅHab√≠a llegado un remolcador y no le hab√≠an avisado a √©l, que era el Contramaestre?. Nada de lo que estaba sucediendo era normal.




OSNI son las siglas que se utilizan en Ufología para describir un Objeto Submarino No Identificado. Es decir, lo mismo que un OVNI, pero bajo el agua.

De igual forma a como sucede en los cielos, desde siempre, desde la m√°s remota antiguedad se vienen avistando extra√Īos objetos que se desplazan bajo el agua de todos los mares y oc√©anos del mundo.

Los hay gigantescos, y a veces desarrollan velocidades tan elevadas bajo el agua que ning√ļn veh√≠culo submarino conocido es capaz de alcanzar.

Se han comportado en ocasiones de manera evasiva, en otras provocadora y descaradamente, y otras veces han llegado a ocasionar problemas a los buques con los que han coincidido en su derrota.

Han sido la causa de la generación de numerosas leyendas.

No faltan los casos en que los citados OSNIS salen del agua, se elevan en el aire y desaparecen en el cielo, pasando de ser OSNIS a ser OVNIS, tal y como se entiende este complejo fenómeno. Es decir, salvo por el medio en que se desenvuelven, OSNIS y OVNIS vienen a ser lo mismo.

Se les culpa de ser los causantes de las desapariciones de barcos en los llamados "tri√°ngulos mortales", tristemente c√©lebres. Es cierto y nadie lo discute, que infinidad de desapariciones corresponden a causas explicables, pero de todo hay en la Vi√Īa del Se√Īor y no faltan los casos que no admiten una explicaci√≥n convencional.

Algunos de los casos informados sobre este tipo de objetos dentro de esta compleja fenomenología son verdaderamente impactantes y sorprendentes.

En la zona que a nosotros nos afecta, (Bahía de Cádiz, Estrecho de Gibraltar y Mar de Alborán), existen algunos casos de esta naturaleza

En La Jara, (Sanl√ļcar de Barrameda, C√°diz), fue observada una esfera luminosa, con colores cambiantes, por dos j√≥venes que paseaban por la playa, a las 2040 horas. Esa esfera descend√≠a desde el cielo hacia el mar, hundi√©ndose en √©l y tomando rumbo hacia la cercana Chipiona.
Este tipo de avistamiento es muy com√ļn desde el litoral gaditano y onubense.

Gente que se encontraban en sus embarcaciones, en √©pocas veraniegas se han visto acosadas por objetos submarinos que se acercaban hasta esas embarcaciones, haciendo pasar un mal rato a sus ocupantes, como les ocurri√≥ a cuatro j√≥venes sevillanos que el 25 de agosto de 1999 hab√≠an alquilado una embarcaci√≥n a pedales en Chipiona, (C√°diz) y ya en el agua fueron molestados de forma insistente por algo luminoso de gran tama√Īo, que pasaba bajo ellos una y otra vez, a gran velocidad.

Objetos enormes, met√°licos, han sido vistos en zonas de aguas claras y poco profundas, descansando sobre el fondo arenoso. Un caso as√≠ le sucedi√≥ a un pescador de la localidad de Alcocebre, (Castell√≥n), el 26 de julio de 1970. ¬ŅSubmarinos?. Los testigos no reconoc√≠an sus formas como las pertenecientes a ning√ļn submarino, al menos no a uno convencional.

Generalmente no suele haber incidentes, pero ha habido alg√ļn caso en que los objetos a los que hacemos referencia han colisionado con alg√ļn barco, produci√©ndoles aver√≠as de mayor o menor importancia.

Insisto en que podr√≠a tratarse de submarinos, pero cuando esto sucede, los submarinos emergen, o necesitan ser auxiliados, y la noticia salta a la opini√≥n p√ļblica, mientras que en estas ocasiones los testigos informan de formas esf√©ricas, discoidales, luminosas en un gran n√ļmero de casos, y de velocidades alt√≠simas y capacidades de maniobra impensables en un veh√≠culo submarino convencional, por muy adelantado que est√©, tecnol√≥gicamente hablando.

Las unidades militares que se ven implicadas en alguno de estos avistamientos realizan todo tipo de seguimiento intensivo, y se esfuerzan denodadamente por dar caza a estos inaprensibles aparatos, si es que de aparatos estamos hablando, pero sin lograrlo.




La LST continuaba su navegaci√≥n en demanda de las Islas Canarias. A las diez de la ma√Īana, tal y como me hab√≠a dicho el Oficial de Guardia el dia anterior, lleg√≥ un helic√≥ptero. En cubierta estaban esperando para recibirlo Rafa, el personal de maniobra y los tres yankies que llev√°bamos de pasaje.

Llamó mi atención inmediatamente. La mía y la de todo el mundo, pues este helicóptero no se parecía mucho a lo que esperábamos.

Era de un modelo muy avanzado, pero lo que m√°s nos sorprendi√≥ fue el hecho de que su color fuese totalmente negro, sin distintivo ni letra o n√ļmero alguno. Bastante silencioso, tom√≥ la cubierta con facilidad, sin apenas realizar maniobras. Poco a poco sus palas dejaron de girar, y qued√≥ quieto totalmente, sin sonido alguno.

Esperamos unos momentos y del aparato descendieron seis militares, un piloto, un copiloto y cuatro marines armados.

Estos √ļltimos saludaron militarmente a los americanos que llev√°bamos a bordo, y quedaron a la espera de recibir √≥rdenes.

Los pilotos y los tres yankies de pasaje subieron al Puente a hablar con el Comandante, y desde all√≠, uno de los yankies hizo una se√Īa a los marines que esperaban en cubierta, quienes procedieron a descargar del helic√≥ptero unas treinta cajas plateadas, que parec√≠an pesar muy poco, y que fueron llevadas al lado del cami√≥n, en la cubierta de carros, apiladas all√≠ y tapadas con una lona.

Uno de los marines qued√≥ de guardia junto al cami√≥n, y el marinero espa√Īol fue relevado de su puesto, quedando el control del cami√≥n y las cajas en las manos de los americanos.

El helicóptero fue trincado y bien asegurado a cubierta, con un marine de vigilancia en las cercanías. Como me habían dicho, el aparato permanecería a bordo durante toda la navegación. Fue cubierto con unas lonas, que lo ocultaban de la vista.

A partir de ese instante, el resto de la navegación transcurrió sin incidencia alguna, excepto por la presencia de un pesquero ruso, el "Odoevsk", que apareció por la tarde, casi a la hora del ocaso. Llevaba numerosas antenas, y nada de aparejos de pesca, por lo que enseguida supusimos que se trataba de un "pesquero espía", de los muchos que siempre andaban a la caza de lo que fuese. Sobre su cubierta tres hombres nos observaban detenidamente con prismáticos.

No debieron sentirse muy interesados por una LST antigua, de la Armada Espa√Īola, pues despu√©s de dar un rodeo sobre nosotros izaron la se√Īal de "Buen viaje", y se alejaron perdi√©ndose en el horizonte al cabo de un tiempo, con rumbo norte. Ahora empezaba a entender por qu√© los americanos utilizaban para todo este l√≠o extra√Īo un barco espa√Īol.

¬ŅEst√°bamos sirviendo de tapadera o m√°s bien de disfraz para llevar a cabo alguna operaci√≥n que se deseaba mantener en secreto?. A√ļn as√≠, no era normal hacer eso, y de hecho era la primera vez que se hac√≠a., y que yo sepa jam√°s volvi√≥ a hacerse.

Llegamos al Arsenal de las Palmas, y estuvimos el tiempo justo para desembarcar a todo el personal de reemplazo y sustituirlo por personal profesional en un n√ļmero muy limitado. Tan s√≥lo diez cabos segundos y tres cabos primeros, suficientes para mantener el barco funcionando sin problemas.

El hecho de desembarcar a los marineros de reemplazo supon√≠a que no se quer√≠a disponer de testigos que pudiesen dar a conocer a la opini√≥n p√ļblica algo que se deseaba mantener en secreto. ¬ŅQu√© secreto se deb√≠a guardar con tanto inter√©s?.

El Comandante estuvo en las dependencias del Jefe del Arsenal y del Vicealmirante Comandante General de la Zona Maritima y enseguida volvió a bordo. Y de nuevo volvimos a salir a la mar.

Esta vez, la navegación ya no iba a ser tan tranquila

Estuvimos navegando hacia el Norte hasta las tres y cuarto de la tarde, hora en que cambiamos de rumbo y nos pusimos al 290. Cuando anocheció, el comandante, que no se había retirado ni un momento a su camarote, dio una orden:
"¬°Para todo!".
El cabo que se hallaba en el Telegégrafo de Máquinas repitió:
"!Para todo¬°". Movi√≥ la palanca del tel√©grafo y lo puso en STOP, siendo repetido desde el Control de M√°quinas. Despu√©s a√Īadi√≥: "¬°M√°quinas paradas!, ¬°Todo parado!".
La LST fue reduciendo su velocidad, hasta quedarse quieta, totalmente.
Los americanos retiraron la lona del helicóptero, y los pilotos subieron a él. Pusieron los motores en marcha y las palas comenzaron a girar, volviéndome a sorprender el poco ruido que producía, comparado con los helicópteros de costumbre e instantes después despegó, dando un giro completo sobre el barco, y quedando paralelo a nosotros, por la banda de estribor, a poca altura, como si nos escoltase.
Mientras, dos de los marines habían sacado de la caja del camión una manguera eléctrica, que terminaba en un bulbo alargado, y lo introdujeron en el mar.

Subieron a cubierta principal las treinta cajas plateadas, y se quedaron esperando.

Por los altavoces se dio la siguiente orden: "Prohibido circular por cubierta. El personal que no esté de guardia manténgase en el interior, en sus alojamientos".

Yo sub√≠ al Puente Alto o de Se√Īales, y me qued√© observando a ver qu√© pasaba.

Llevaba un café en la mano, y casi se me derrama cuando descubrí que el mar se iluminaba en un radio bastante amplio en torno al barco. Se me abrió la boca sobresaltado y debí poner una cara que debía ser todo un poema.

Algo como ruedas luminosas pasaban zigzagueando bajo el agua, y haciendo todo tipo de movimientos raros, acercándose y alejándose de nosotros. Eran bastante grandes, y enseguida se me vino a la mente la imagen de los clásicos platillos volantes de las películas.

El helicóptero se alejó de nosotros, y comenzó a trazar círculos a nuestro alrededor.

Una de las ruedas se quedó al lado de nuestro costado de babor y otra al de estribor. Una tercera continuaba "danzando" en nuestras inmediaciones.

Las ruedas o discos comenzaron a ascender, y pronto gran parte de su fuselaje estaba fuera del agua.

Resplandecían como si fuese una luz fluorescente, por lo que se veía nítidamente su forma y dimensiones. Eran de color blanco.

Cuando estaban al nivel de la borda, y pegados a nuestro costado, la luminosidad se redujo bastante y se abri√≥ una especie de ojo de buey o portezuela bastante amplia. Mir√© con los binoculares grandes que hab√≠a en un lateral del Puente Alto, pero s√≥lo pude advertir una luz roja que iluminaba todo el interior. No se ve√≠a ning√ļn detalle m√°s. Ni personas ni nada.

Olía como a algo eléctrico, como si hubiese un cortocircuito entre dos cables.

Los marines se colocaron unos trajes parecidos a los que se utilizan para protegerse de atmósferas peligrosas y comenzaron a cargar los citados discos con diez cajas plateadas cada uno y dos bolsas negras que habían sacado del camión. Parecían marcianos.

Cuando terminaron la operación, los dos discos se apartaron y el tercero ocupó su lugar, para recibir su carga.

Despu√©s se alej√≥ a su vez, y parecieron hundirse, pues desaparecieron hacia las profundidades. Un cuarto de hora m√°s tarde, un disco algo m√°s peque√Īo sali√≥ del agua, se elev√≥ en el aire y se coloc√≥ sobre el barco, descendiendo hasta casi tocar la cubierta. Abri√≥ una portezuela en su parte inferior, y cuatro marines entraron para volver a salir portando dos cajas parecidas a dos ata√ļdes. Eran negras y parec√≠an algo pesadas, pues a los portadores les costaba esfuerzo su transporte.

Las cajas fueron llevadas al interior del barco, supongo que al camión, y el disco cerró su portezuela y se elevó, alejándose del buque y hundiéndose en el mar, hasta desaparecer de la vista.

¬ŅQu√© hab√≠a ah√≠ abajo, en el fondo del mar?. ¬ŅQu√© conten√≠an esas dos cajas?. ¬ŅAcaso dos cad√°veres?.

Los discos no llevaban identificación alguna, ni luces de posición. Sólo la luminosidad que los rodeaba. El que se elevó en el aire y se colocó sobre la LST parecía levitar en el aire, como si flotase libremente. Eran totalmente silenciosos, por lo que no imagino qué tipo de propulsión utilizarían.

Yo no podía creer lo que estaba viendo. De hecho, si me lo contasen sin haberlo vivido no me lo hubiera creído. Quedé profundamente impresionado y jamás olvidaré esa experiencia.

Cuando todo terminó, el helicóptero no aterrizó, sino que estuvo varias horas volando a nuestro lado, y alejándose de cuando en cuando, como si estuviese realizando alguna labor de vigilancia.

Estuvimos toda la noche dando vueltas, y yo no pude conciliar el sue√Īo. Fui a hablar con Rafa, y con algun compa√Īero m√°s y estaban impresionados vivamente, como si hubiesen recibido un mazazo.

Al amanecer el helicóptero despegó de la cubierta y se dirigió hacia tierra, para no volver más. Nosotros entramos en el Arsenal de Las Palmas, donde el camión, los americanos y el personal que había venido a ocupar el puesto de los marineros de reemplazo, desembarcaron, volviendo a sus puestos la dotación del buque.

Parece ser que los yankies y el material iban a ser llevados a la Base A√©rea de Gando, a 20 kms. al sur de Las Palmas, donde un avi√≥n militar los trasladar√≠a a alguna base americana en alg√ļn lugar del planeta.

Estuvimos dos días en esta isla, descansando. Después regresamos a la Península. Nadie nos pidió que no contásemos lo que habíamos visto. Por dos razones: porque los que lo habíamos presenciado éramos unos ocho, nada más, y en segundo lugar porque nadie nos iba a creer.

En el Libro de Bit√°cora no se hizo referencia alguna a tan extra√Īa singladura.

Con el tiempo, y metido de lleno en la Ufolog√≠a, o√≠a comentar a los uf√≥logos sobre la supuesta existencia de una base submarina extraterrestre en las inmediaciones de las Islas Canarias. Yo recordaba mi aventura, pero la recordaba como si hubiera sido un sue√Īo, de una forma muy irreal.

Pero ocurrió realmente. Sólo que nadie me va a tomar en serio

A una distancia aproximada de dos millas y media de la costa, en el a√Īo 1996, en Cantabria, cerca de Santander, se produjo una extra√Īa tormenta luminosa, con intensos destellos de luz, que se ve√≠an a trav√©s de una capa de nubes.

Durante esa extra√Īa tormenta, o lo que fuese, un buque de investigaci√≥n que se hallaba en la zona sufri√≥ fuertes e inexplicables interferencias y mal funcionamiento de sus equipos electr√≥nicos.

Posteriormente, y en repetidas ocasiones, un aparato que los testigos creen que se trata de un misterioso helic√≥ptero negro, se dedic√≥ a sobrevolar la zona, proyectando unos fuertes haces de luz sobre el mar, que en ocasiones incid√≠an sobre algunos pesqueros que pasaban un mal rato al ver esa luz intensa sin que se oyese nada, pues el citado helic√≥ptero, (es una caracter√≠stica de estos aparatos negros) no produc√≠a pr√°cticamente ning√ļn sonido, y la luz intensa no les permit√≠a ver de qu√© se trataba. Ten√≠a la mala costumbre de colocarse durante algunos instantes sobre los pesqueros, con el consiguiente susto de la tripulaci√≥n..

Daba la impresi√≥n de que buscaba algo en las profundidades de la mar cercana a esa costa, como si estuviese efectuando un rastreo en la zona. La distancia a la que se encontraban esos pesqueros era, en todos los casos, igual o menor a las tres millas, es decir, la distancia en la que ocurri√≥ el extra√Īo fen√≥meno luminoso.

Seg√ļn coment√≥ alguno de los testigos, el helic√≥ptero ten√≠a caracter√≠sticas militares, con un solo rotor y estaba pintado de un color muy oscuro, tal vez negro, sin identificaci√≥n alguna, con un proyector doble, de luz muy potente y deslumbrante.

Sobre estos helicópteros se ha hablado mucho, y hoy forman parte del paisaje ufológico internacional, pues se les ve en multitud de ocasiones asociado de alguna forma al fenómeno OVNI, con el cual llegan a verse antes, durante o después del avistamiento.

Su presencia, a veces en actitud disuasoria sobre cualquier acción que los testigos pudieran realizar sobre el objeto que están avistando, y en la mayoría de las ocasiones escoltando al OVNI, hacen confirmar las sospechas que sobre el origen de esta fenomenología tienen muchos investigadores, que creen en la naturaleza militar de los objetos observados, y en general de toda la fenomenología OVNI.

Los conspiranoicos van m√°s all√°, pues suponen que estos helic√≥pteros negros forman parte del conjunto de armas, instalaciones y proyectos que se podr√≠an estar preparando, seg√ļn ellos, para un futuro y hasta el momento hipot√©tico Orden Mundial.

Calculan estos conspiranoicos que existen alrdededor de unos 70.000 aparatos de este tipo, un n√ļmero demasiado grande si no fuese para llevar a cabo algo de gran envergadura.

Sin embargo otras opiniones consideran que estos aparatos negros, as√≠ como los pilotos y tropas que utilizan, tambi√©n, uniformidad negra, son los encargados de proteger las bases de car√°cter secreto donde se realizan las pruebas de los prototipos de aviones de alta tecnolog√≠a, (como la famosa Base de Nellis, con el Area-51), que de momento se mantienen ocultos a la opini√≥n p√ļblica, se dice que por motivos de seguridad, como se ha hecho siempre.

Sin embargo, los helicópteros negros se han visto en combate, como cualquier otra unidad, sin que su color y su falta de sonido representen otra cosa que dificultar al enemigo su detección. Un ejemplo de lo que decimos lo tenemos en el Black Hawk UH-60, Pave Low, y versiones cercanas o similares.

Este tipo de helicópteros son utilizados para la incursión furtiva, rescate y extracción de personal. También la DEA (Agencia norteamericana de lucha contra el narcotráfico), utiliza helicópteros negros en sus operaciones anti-droga.

Pero los partidarios de la versión más siniestra de estos aparatos no se refieren a los helicópteros militares conocidos, sino a helicópteros NO controlados por el Gobierno de Estados Unidos, utilizados por agentes secretos del Nuevo Orden Mundial.

Alguno va más allá en sus afirmaciones, pues piensan que los citados aparatos podrían pertenecer a otra realidad, sin relación alguna con las potencias militares de nuestro mundo.

¬ŅRealidad o ficci√≥n?. Sea como fuere, estos helic√≥pteros est√°n ah√≠, y ya son parte inseparable, como dec√≠amos, de este fen√≥meno que, lejos de aclararse, cada vez se convierte en algo m√°s y m√°s complejo.

Los helicópteros negros también están presentes en los casos de los OSNIS, incluso con más presencia que en los de los OVNIS, como en el caso que hemos comentado de Cantabria.

Tambi√©n se han denunciado avistamientos de algo parecido a islas, de aspecto met√°lico, con estructuras parecidas a edificaciones, de tama√Īo muy superior al buque de mayor tama√Īo conocido, tanto en movimiento como paradas, y que emergen o se sumergen en el mar. Esto ha aumentado la creencia en la existencia de bases submarinas de OSNIS, donde los OVNIS podr√≠an entrar y salir, someterse a cualquier tipo de mantenimiento, y sobre todo ocultarse de la vista de miradas indiscretas.

Todo muy propio de una novela de Arthur C. Clarke, más que de la realidad, pero pensemos en el dicho de que la realidad siempre supera a la ficción.



(Ver archivo adjunto: Helicópteros negros en la Base de EDWARDS

Por las observaciones y análisis efectuados sobre esta fenomenología se calcula en un 70% el porcentaje de OSNIS, sobre los OVNIS en el conjunto de avistamientos de este fenómeno. Sin embargo, para ser más exactos, deberíamos considerar que el 100% de los avistamientos corresponden a un mismo fenómeno, sin diferenciación alguna. Es decir, que el fenómeno OVNI y el fenómeno OSNI son lo mismo.
Debemos precisar a√ļn m√°s: Los OSNIS tambi√©n son avistados en lagos y en r√≠os de gran caudal, no s√≥lo en mares y oc√©anos.
Si, como es lo que yo sospecho, el fenómeno OVNI es el desarrollo posterior de los proyectos nazis sobre aeronaves discoidales y otros proyectos, cabe suponer, por lógica, que los OSNIS serían también el desarrollo de esos mismos prototipos nazis, tales como los Haenebu, pero con la facultad de desenvolverse con facilidad tanto en medios aéreos como en medios acuáticos. No sería correcto, por tanto, hacer una diferenciación entre unos y otros, si no es circustancialmente.
Pero la mayoría sigue adjudicando el origen OVNI y OSNI a supuestos visitantes de otros mundos. Y también se habla incluso de la existencia de una raza coexistiendo con nosotros en este mundo, aunque al margen de nuestra vida diaria.
√Čsta es la opini√≥n de Iv√°n Sanderson, entre otras opiniones similares, bi√≥logo marino que fund√≥ la Sociedad de Investigaciones OSNI, tal lleg√≥ a ser su inter√©s por esta fenomenolog√≠a, y es coincidente con la opini√≥n de muchos investigadores del fen√≥meno OVNI, que creen que esa civilizaci√≥n que supuestamente vive en simbiosis con nosotros ser√≠a mucho m√°s antigua que la nuestra, y con un grado de evoluci√≥n muy superior.
Yo sigo pensando que se trata de los mismos prototipos militares terrestres, pertenecientes a alguna de las potencias militares, de la misma forma que lo he afirmado siempre con respecto al fenómeno OVNI en general.
En cualquier caso, parece que algo hay bajo las aguas de mares y océanos, que parecen ser vehículos muy avanzados tecnológicamente, y cuyo origen permanece en el misterio. De su real existencia, tanto para los OVNIS como para los OSNIS puede depender nuestra seguridad, y lo que es más importante, nuestra libertad en un futuro más o menos próximo.

NOTA: EL RELATO SOBRE LA LST, Y SU AVENTURA CON LOS DISCOS SUBMARINOS EN LAS ISLAS CANARIAS, ES SOLO FICCION CREADA POR MI SIMPLEMENTE PARA ILUSTRAR ESTE TEMA, COMO UN DIVERTIMENTO. TODO PARECIDO CON LA REALIDAD ES PURA COINCIDENCIA. ESPERO QUE SE ME PERMITA ESTA LICENCIA.
Saludos.
Angel Rodriguez, (GEIFO).
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