Nace una historia , nace nuestra TIERRA :Ginnungagaps

Fecha 16/8/2012 16:40:00 | Tema: Mitos y Leyendas

"Es el abismo primigenio situado entre el norte helado y el ardiente sur. Doce arroyos se derramaban en este vacío y se congelaban formando enormes bloques de hielo. Al sur, unas llamas de fuego lo derretían lentamente, y de las gotas nació un gigante de hielo."

Investigacion y parte del libro de
Adolfo Gandin Ocampo
"NOSOTROS, LOS EXTRATERRESTRES"

Imagen Original
En el principio solo había Ginnungagap, el profundo vacío o el vasto abismo. Era una región tan enorme, tan ilimitada, que se extendía para siempre en todas las direcciones, con espacio para albergar a billones de universos y aun así con sitio para más. El solo contemplarlo podía marear, hacer sentir ingrávidez a su espectador, y atemorizar a la mente, porque carecía de longitud, de anchura, de parte superior o inferior. En el comienzo no habia nada Ginnungagap, ni una gota de agua, ni una hoja de hierba o una ramita, ni tan siquiera un grano de arena. No había luz ni oscuridad, tampoco silencio, y aun así no había sonidos: tan sólo el hondo vacío. Aunque semejante nada resultaba tan vasta e informe, con todo, no estaba vacía. Tan solo los dioses conocían este secreto. Y luego esa nada comenzó a ser algo y se pudo comprobar que existían dos regiones muy contrastadas.

Primero estaba la región del fuego, llamada Muspellheim. Ninguna persona normal podía vivir en ella, pues la tierra permanecía encendida y el aire igualmente en llamas. Más adelante los gigantes, cuya combustión se realizaba en tal fuego, empezaron a construir Muspellheim, que sería su hogar. Muspellheim significa "el hogar de los destructores del mundo" y, como veremos más adelante, nada podía irle mejor que un nombre tan terrorífico. Los Asir tuvieron buen cuidado de no acercarse a los límites de aquella tierra, porque el calor era tan intenso, las llamas tan tremendas, que incluso a un millón de kilómetros todo quedaba calcinado y consumido.

Para hacer la cuesti√≥n todav√≠a m√°s espeluznante, Surt, el m√°s feroz de los gigantes, actuaba como centinela en la llameante frontera, aferrando en su ardiente mano una espada de fuego. Imped√≠a el paso a todo posible intruso, aun a los propios Asir, los dioses. Estuvo all√≠ desde el comienzo, y se encontrar√≠a en el mismo sitio en el final, el Ragnarok o d√≠a de la muerte de los dioses. El cabello de Surt aparec√≠a envuelto en llamas, lanzando chispas brillantes en todas las direcciones, cual cometas trabados a ellos; su cabeza y rostro semejaban fuego fundido y r√≠os de lava descend√≠an de continuo por su mal conformado cuerpo. ¬°No debe, pues, maravillar que se profetizase que al final del mundo √©l lanzar√≠a una cantarina llama y un hediondo humo por todo el universo, convirtiendo a todo ser vivo en cenizas ennegrecidas!. Los tres extra√Īos informantes dijeron a Gylfi que la segunda de las grandes regiones en el vasto abismo de Ginnungagap era una salvaje soledad, fr√≠a y desolada, compuesta de hielo, nieve y congelantes nubes y niebla, por nombre Niflheim.

Niflheim, como Muspellheim, hab√≠a existido durante incontables eras antes de ser creada nuestra tierra. En su centro brotaba de pronto, espumeante, la poderosa fuente de todas las aguas, un rabioso surtidor denominado Vergelmir o caldera rugiente. Todos los r√≠os de cualquier √©poca, proced√≠an de Vergelmir. Sus nombres eran terribles y m√°gicas sus formas: uno se llamaba Aullador y otros Tormentoso, Horroroso y Estalla Burbujas. Se comenta de uno que estaba enteramente compuesto con car√°mbanos de hielo que se abr√≠an paso en forma de armas: azagayas, lanzas, espadas, hachas de combate. Otra tumultuosa fuente o manantial que exist√≠a en Niflheim era la llamada Elivagar u Ondas G√©lidas. Elivagar hab√≠a surgido, asimismo, de su desconocida fuente desde √©pocas muy inmemoriales. Algunos afirman que Vergelmir y Elivagar eran tan s√≥lo distintos nombres de un manantial primigenio, virgen; sea como fuere, las monta√Īas de hielo que compon√≠an Elivagar, trituradoras, chirriantes, crujientes, se expandieron y explotaron al cabo, extendiendo capa tras capa de glaciares por toda el √°rea norte de Ginnungagap. Y a trav√©s de las siempre crecientes cadenas monta√Īosas de hielo zumbaban en torbellino unas ventoleras de granizo, heladas lluvias y ventiscas totales. Y lo que es m√°s importante, como veremos, resulta que borboteaba por doquiera en Elivagar una venenosa escoria que acababa asent√°ndose como salida de un horno. Ese material se endurec√≠a, formando hielo negro. Cuando semejante masa dejaba de fluir y su marcha se deten√≠a, quedaba colgando, suspendida y formando colosales car√°mbanos e icebergs, amontonados y detenidos uno encima de otro, siempre arriba y arriba como troncos que se almacenaban. As√≠ es que ambos lugares, Vergelmir y el envenenado de Elivagar, colmaban por completo la parte norte de Ginnungagap.

Finalmente el tremendo vac√≠o de esa √°rea norte√Īa qued√≥ bloqueado por masas de pesados y demoledores hielos y escarchas totales; en contraste, el firmamento al sur del Ginnungagap centelleaba con chispas y gases fundidos que sal√≠an a borbotones en Muspellheim. Resultaba no poco evidente que, transcurridos varios eones de tiempo, las regiones de fuego y hielo dentro del vac√≠o enorme acabar√≠an por encontrarse. Cuando ello, en efecto, termin√≥ por suceder, se suscit√≥ el m√°s sorprendente de todos los fen√≥menos, que nadie desde que empez√≥ el mundo ha sido a√ļn capaz de explicar: la vida. All√° donde ambos elementos se juntaron en el espacio, el vac√≠o total era tan suave como un ambiente sin aire, pero cuando el hielo del Niflheim roz√≥ el fuego del Muspellheim se produjo una terrible explosi√≥n y un fabuloso y creciente estampido brutal.



Las gotas de veneno en fermentación que ascendían, cual burbujas, a la superficie en todo Elivagar resultaron con una vida insuflada por el fuego, y a todo lo ancho de Ginnungagap se conformó el cuerpo de un gigante. Tenía rasgos de hombre y al principio apenas podía moverse. Un caldo de espumoso e hirviente lodo, con hielo, dio origen a su feroz cabeza, a sus brazos, torso y piernas rezumantes de fango. Sus descendientes, los gigantes del hielo, le llamarían Aurgelmir, que significa Hierve Barro, pues ellos conocían el secreto de su creación, pero hubo otros que le conocieron como Ymir.
Durante incontables √©pocas Ymir estuvo yaciente, durmiendo sobre su mezcla venenosa de lodo y hielo, pero finalmente su cuerpo se solidific√≥ y el gigante empez√≥ a sudar. Bajo su axila crecieron un var√≥n y una hembra. Despu√©s, uno de sus pies se emparej√≥ con el otro y produjeron un hijo de seis cabezas. Fue de tales criaturas de donde se origin√≥ la raza de los gigantes del hielo. Claro es que no todo el hielo del Niflheim estaba empapado del veneno de Elivagar, y all√° donde permanec√≠a puro, pero siempre fundido por los fuegos de Muspellheim, apareci√≥ entre el deshielo una enorme vaca. Su panza se extend√≠a a trav√©s de los picos y alturas como un colosal c√ļmulo, y eran sus patas cual columnas en las esquinas del espacio. De las urbes del fabuloso animal fluyeron cuatro r√≠os de leche que amamantaron al gigante Ymir. Los gigantes del hielo la llamaron Audhumbla (Audhumla), lo que quiere decir la Gran Amamantadora. Por supuesto que la propia Audhumbla necesitaba alimentarse tambi√©n, as√≠ que empez√≥ a chupar los continentes congelados que ten√≠a a su alrededor, hall√°ndolos gustosamente salados para su paladar. Del mismo modo que un escultor contempla, dentro de un bloque de m√°rmol, una imagen que s√≥lo √©l ser√° capaz de extraer luego, as√≠ tambi√©n, a medida que Audhumbla lam√≠a el hielo, algo nuevo empez√≥ a aparecer. Al anochecer de la primera jornada, su r√°pida lengua hab√≠a descubierto el cabello de un hombre. Durante todo el d√≠a siguiente estuvo lamiendo hasta que apareci√≥ la cabeza de un ser humano, var√≥n. Al tercer d√≠a hab√≠a dado plena conformaci√≥n material a un hombre entero. Los dioses lo llamaron Buri, porque pretenden que fue su primer antepasado; era verdaderamente hermoso y regocijante de contemplar, un dios grande y poderoso.
A medida que fue transcurriendo el tiempo, Buri tuvo un hijo llamado Bor, que significa "nacido", pues durante todos esos miles de a√Īos todav√≠a no hab√≠a muchas palabras utilizables. La esposa de Bor era Bestla, hija de un gigante conocido como Balethorn. Bor y Bestla tuvieron tres hijos: Od√≠n, Vili y Ve. Todos estos seres, antecesores de los gigantes y los dioses, am√©n de la vaca universal, Audhumbla, hab√≠an sido creados dentro de la primigenia disposici√≥n, informe, de Ginnungagap. Dado que el veneno de Elivagar exist√≠a, algunos resultaron perversos, mientras otros, como Buri, resultaron buenos. Pero es bien conocido el hecho de que el bien y el mal no pueden existir pac√≠ficamente juntos y no iba a transcurrir mucho tiempo antes de que se suscitara una tremebunda batalla entre los poderes c√≥smicos. Los gigantes del hielo constitu√≠an una raza oscura y violenta, contrahecha, monstruosa y amiga del estr√©pito.
El hijo del viejo Ymir, nacido de la uni√≥n de uno de sus pies con el otro, era un ser semejante a un glaciar, con seis cabezas, llamado Thruthgelmir, o el Poderoso Vociferante, y su hijo era conocido como Bergelmir, o sea, el Vociferante Roquizo. Cuando ambos y sus ancianos padre y abuelo, Ymir - Aurgelmir o Hierve - Barro, se reun√≠an en consejo, el ruido resultaba desagradable, y Od√≠n, Vili y Ve, reto√Īos de Bor, se irritaban m√°s all√° de todo l√≠mite. Od√≠n y sus hermanos entraron en disputas con el viejo gigante Ymir y, tras un gran combate, le dieron muerte. Al caer, hecho trizas, sali√≥ tant√≠sima sangre de su cuerpo que toda su familia gigantesca se ahog√≥, con excepci√≥n del miembro m√°s joven, Bergelmir, y de su esposa. Bergelmir pudo nadar entre las sanguinolentas oleadas arrastrando a su mujer del pelo, hasta ser capaz de izarse penosamente sobre un molino enorme, y all√≠ quedaron ambos, jadeando anhelosamente, intentando respirar mejor. As√≠ pudo continuar la raza de los gigantes del hielo y de los ogros de las colinas. Od√≠n, Vili y Ve arrastraron los restos de Ymir, que todav√≠a lanzaban torrentes de sangre, hasta depositados en mitad de Ginnungagap. Hab√≠a tantas heridas en el cuerpo de Ymir que su sangre, saliendo a borbotones, acab√≥ formando el mar.
Todos los oc√©anos, lagos, r√≠os, cascadas, charcos y arroyos tuvieron su origen en la sangre de Ymir. Los hijos de Bor pusieron manos a la obra sobre el cuerpo de Ymir lo golpearon, moldearon, hicieron trizas y acuchillaron, manejando el tremendo cad√°ver, tirando de su carne y empuj√°ndola de ac√° para all√°, cual si fuese arcilla, hasta sentirse satisfechos. Cuando hubieron dado t√©rmino a la h√≥rrida tarea, hab√≠an generado el fundamento de la tierra, es decir, suaves colinas, llanuras, secos lechos de r√≠o, vac√≠as cuencas de lagos y el fondo marino carente de agua. En todos esos huecos fueron luego vertiendo la sangre de Ymir, de manera que la tierra, quedaba totalmente rodeada por el mar, al cual aflu√≠an los r√≠os. Hicieron con el hacha pedazos y astillas de los huesos, form√°ndose as√≠ los riscos y monta√Īas. A continuaci√≥n, de sus dedos dentadura y trozos sobrantes de los huesos fragmentados ya, formaron las rocas, individualizadas, separadas, y los cantos rodados de la orilla del mar. Se sirvieron del pelo de Ymir para fabricar √°rboles y arbustos. Del suelo y tierra, hechos con su carne, brot√≥ espont√°neamente una raza de enanos, como ocurre con los gusanos que proceden de la descomposici√≥n.
As√≠ pues, los hijos de Bor hab√≠an creado ya la tierra, las playas y el mar, pero a√ļn no exist√≠a firmamento. En consecuencia, Od√≠n Vili y Ve levantaron penosamente entre los tres el poderoso cr√°neo de Ymir, para formar una especie de c√ļpula en la tierra. Ahora ten√≠an que hallar un medio para sujetarlo en semejante posici√≥n. Afortunadamente (pues sin cielo la tierra hubiera resultado un sitio mis√©rrimo y oscuro, nada interesante para vivir en √©l) pronto se hall√≥ la soluci√≥n: pudieron servirse de los enanos. Od√≠n, Vili y Ve ordenaron perentoriamente a cuatro de ellos permanecer de pie en las cuatro esquinas del mundo, sujetando el firmamento. Estos enanos recibieron los nombres de Norte, Sur, Este y Oeste. Un poco m√°s tarde Od√≠n crear√≠a los vientos, apostando un gigante -uno de los hijos de Bergelmir- con forma de √°guila en los extremos terr√°queos, y encarg√°ndole que agitase por siempre jam√°s sus alas. Y en esa corriente de aire as√≠ formada, los hijos de Bor desparramaron los sesos de Ymir para formar las nubes.
La c√ļpula celeste quedaba ahora firmemente asentada, pero segu√≠a resultando oscura, amenazante. Libres de su tarea de soportar el firmamento, los hijos de Bor atraparon las relucientes cenizas y chispas, que salen arrojadas hacia el cielo en Muspellheim, y las depositaron en mitad del tremendo vac√≠o para iluminar el cielo y la tierra. Dieron as√≠ mismo su posici√≥n a todas las estrellas; algunas deb√≠an quedar fijas en el cielo, en tanto otras circular√≠an atr√°s y adelante seg√ļn un modelo regularizado. As√≠ quedaron demarcadas las estaciones del a√Īo, pero como a√ļn no exist√≠an ni el Sol ni la Luna, el d√≠a estaba separado de la noche. Od√≠n, Vili y Ve otorgaron a continuaci√≥n una gran concesi√≥n de tierra rodeando en c√≠rculo la parte exterior de las orillas mar√≠timas, para que fuese colonizada por los gigantes, y la denominaron Jotunheim o tierra de los gigantes.

Finalmente, los jóvenes dioses tomaron las cejas de Ymir, a fin de establecer un baluarte redondo, de murallas como acantilados, en derredor de la tierra. Y llamaron a esta fortaleza Midgard, es decir, Recinto Medio.



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