Cuento Fant√°stico LA ESMERALDA DEL URITORCO Por Eduardo Grosso

Fecha 15/8/2012 15:10:00 | Tema: Adolfo Gandin Ocampo

Nuevo envio de nuestro amigo y colaborador , el Lic . Eduardo Grosso.........


Cuento Fant√°stico
LA ESMERALDA DEL URITORCO
Por Eduardo Grosso


Desde UNIFA , Informa
Adolfo gandin Ocampo

Imagen Original
Las arcaicas tradiciones, cuyo origen se pierden en el inicio de los tiempos, dicen que durante la Batalla de los √Āngeles, aquella que enfrent√≥ al Ejercito de Dios con el de Lucifer, una esmeralda se hab√≠a desprendido de la diadema enjoyada que luc√≠a en su frente el llamado "Portador de Luz", siendo tra√≠da a la Tierra por una hueste de √Āngeles leales al Hacedor como trofeo. De esa piedra magn√≠fica y sobrenatural, esos Serafines labraron el C√°liz Sagrado utilizado en la √öltima Cena por el Hijo del Supremo Creador.

Recuperado por los Caballeros Templarios de las ruinas del Templo de Salomón en Tierra Santa durante las Cruzadas, fue llevado a Europa donde permaneció bajo su custodia hasta el cruento final de la Orden.

De manera subrepticia, fue embarcado y sacado del Viejo Continente hacia un destino inexorable en el fin del mundo, m√°s all√° de lo conocido.
Pero, su ubicación aproximada no estuvo perdida para aquellos custodios, que con sus versos y sus técnicas de construcción velaron el conocimiento a aquellos que no habían sido Iniciados... Solamente un ser de alma noble con sentimientos puros podría ser admitido a contemplar aquello que debería permanecer oculto al resto de los hombres...



Capilla del Monte - Argentina - 2011

Comenzaba la primavera y los suaves vientos del Norte borraban con su calidez el recuerdo de un invierno particularmente frío.
La dura vegetación comenzaba con su eterno ciclo de renacimiento, cubriendo con una miríada de colores, los alrededores del enigmático cerro.

Nadie pod√≠a sentirse ajeno a un sentimiento de admiraci√≥n profunda en el momento de contemplar aquellas √°ridas laderas cubiertas de cuarzos y alabastro, de lo que alguna vez fue el cerro sagrado y √ļltimo refugio de los Comechingones, poco antes de su aniquilaci√≥n en la √ļltima batalla contra el conquistador espa√Īol, unas pocas leguas hacia el Norte, en aquel lugar que un poeta defini√≥ como el m√°s oscuro y triste del mundo, llamado Ongamira.

Hoy, piedra sobre piedra, y en vista de extra√Īos fen√≥menos, la historia de este cerro, llamado Uritorco, divid√≠a la opini√≥n de aquellos expertos estudiosos de lo extra√Īo, arcano y sin explicaci√≥n.
Tal vez fueran t√©rminos de una discusi√≥n dogm√°tica que poco importaran a los pobladores de aquella peque√Īa comarca enclavada en el Valle de Punilla, dentro de las Sierras Chicas, que un juglar medieval, prof√©ticamente, all√° en la antigua Europa, bautiz√≥ con el nombre de Viaraba, cuya ubicaci√≥n, se dec√≠a, estaba en un lejano pa√≠s desconocido llamado Argentum, cruzando el gran mar, m√°s all√° de los l√≠mites conocidos.

Al principio, su presencia produjo un recelo justificado. El joven argentino, descendiente de antiguos inmigrantes alemanes, rubio, de contextura fuerte y atl√©tica, vestido con ropa de fajina, botas de monta√Īa y sombrero de ala ancha, trajinaba incansablemente las proximidades de la mole p√©trea y los montes circundantes.
Por unanimidad, los desconfiados pobladores de aquella localidad, mayormente artesanos y peque√Īos productores de animales de corral y escencias florales, lo consideraban un enviado de alguna compa√Ī√≠a multinacional, una de esas, como dec√≠an ellos, que ven√≠an a robar la riqueza del pa√≠s sin dar nada a cambio.

El investigador percibía esa hostilidad, pero su entrenamiento lo alejaba de una probable disputa, en tal sentido el tiempo estaba de su lado.
Transcurrieron tres semanas y el recelo disminuy√≥ hasta la simple ignorancia y falta de inter√©s hacia sus actividades. Al fin y al cabo se pod√≠a asumir que era un ermita√Īo, un simple aficionado a la arqueolog√≠a o a "esas cosas raras", tan com√ļn en Capilla del Monte.
Solamente un piolet y un nivel de campa√Īa eran su compa√Ī√≠a. Aparentaba ser otro interesado en encontrar huesos o utensilios de los antiguos pobladores, los Comechingones, desinteresado por los temas cotidianos y trascendentes de los pa√≠ses.

Sin embargo, Adolfo Rahn, tal era su nombre, de 28 a√Īos de edad, cumpl√≠a eficientemente la labor encomendada por su Maestro. Sab√≠a de la trascendencia de su b√ļsqueda y de lo que significaba para la Hermandad fundada hac√≠a tantos a√Īos.
No había sido fácil para él, sus órdenes eran terminantes, debía desarrollar su investigación a Sol y a sombra, sin contacto con la población, de manera hermética y eficiente; llegado el caso, debería guardar el secreto de su misión sacrificando su propia vida...

Poco hab√≠a descansado en los √ļltimos d√≠as, sus instrumentos y mapas evidenciaban con su desgaste lo interminable de sus jornadas; los antiguos pergaminos cuya existencia muy pocos conoc√≠an, y que les fueran confiados por la suprema autoridad de la Orden, hab√≠an sido a la vez tesoro, compa√Ī√≠a y confidentes de sus pensamientos.

Aquella ma√Īana, remontando un peque√Īo arroyo, por detr√°s del Uritorco, en un punto cercano a los imponentes muros p√©treos de "Los Terrones", pudo al fin ensamblar las piezas del rompecabezas.
Nuevamente consultó e interpretó aquellos oscuros romances de los antiguos juglares medievales, que habían encriptado eficientemente el mensaje secreto en sus versos, y controló por enésima vez sus cálculos topográficos, teniendo especial cuidado en la interpretación de los antiguos preceptos de la "geometría sagrada".
Mientras miraba por la peque√Īa mirilla de su teodolito escudri√Īando √°ngulos y azimuts, sonri√≥ satisfecho y un signo de vanidad y orgullo aflor√≥ en sus ojos azules.

Estaba sólo, como lo había estado Pársifal, sin embargo una sensación de euforia contagiosa llenó su ser, olvidado por un momento la férrea disciplina aprendida en el Templo de la antigua Orden de los Buscadores del Grial.

No había duda, era verdad, todo concordaba.
Contemplaba a corta distancia la dorada puerta que solamente hacia acto de presencia durante unos pocos segundos y √ļnicamente visible para aquellos que "sab√≠an" mirar.
Era la puerta al tesoro m√°s ansiado y temido por los seguidores de lo oculto.
La Hermandad conoc√≠a su significado y lo buscaba desde hac√≠a siglos. Ning√ļn esfuerzo ser√≠a suficiente hasta conseguir el objetivo.
Estaba allí, al alcance de la mano...

Olvidó por un momento su entrenamiento.
Sabía que debía fijar su localización exacta e informar de ello a sus superiores.
No era su labor obtener la codiciada reliquia, de hecho no estaba preparado para ello; pero estaba all√≠, pod√≠a tomarla √©l m√≠smo, la tentaci√≥n era poderosa, tanto como inspirada por el propio Lucifer, amo y se√Īor del Infierno tan temido.

Y así, con el orgullo, la vanidad, la lujuria que produce el arrebatar lo prohibido, como un Prometeo robando la Luz Sagrada del Olimpo ante la presencia de Zeus, pronunció aquellas palabras mágicas grabadas a fuego en su memoria, que abrían las puertas del inframundo y que había costado la vida de innumerables Adeptos en sus lechos de tortura a través de los siglos... No importaba, el Grial significaba Vida Eterna, el Supremo Conocimiento, la auténtica visión del Todo...

Inmerso en sus pensamientos, nunca tuvo verdadera conciencia de que a su alrededor habían cesado todos los sonidos, que el fuerte viento habitual de la zona había desaparecido, y que la naturaleza adoptaba el silencio de lo misterioso, de la muerte...

Comenz√≥ a sentir de improviso una extra√Īa sensaci√≥n de hormigueo en su espalda, su cabello se eriz√≥ y sinti√≥ a su alrededor como una vibraci√≥n en el aire, pulsante, un sonido de baja intensidad que parec√≠a abarcar todo a su alrededor.
Inmediatamente lo atac√≥ una inusitada rigidez muscular, su cuerpo se negaba a responder a las √≥rdenes emitidas desde su cerebro, s√≥lo sus ojos eran capaces de moverse, escudri√Īando el horizonte sin poder fijarlos en una zona concreta.
Al fin, no pudiendo mantener el equilibrio, cayó pesadamente, boca abajo sobre el pedregoso suelo.

El miedo incontenible de lo desconocido siguió al absoluto asombro...
En esos momentos pudo vislumbrar sobre él, la presencia luminosa de un ser alado gigantesco, que con divina majestad y potencia infinita lo cubría como un manto.

En medio de un profundo sopor, casi desmayado, sin saber como, sintió que su cuerpo se fundía en la luz brillantísima del ángel, y por un instante tuvo la fugaz visión de la ansiada copa.
Una presencia, profunda y poderosa, llen√≥ su mente y sus pensamientos. Su limitado intelecto toc√≥ por un incre√≠ble breve tiempo lo insondable, el Universo Infinito. √Čl sinti√≥ que tocaba el Infinito...

¬ŅA qui√©n sirve el Grial? :
No pudo responder la arcana pregunta.....

Sus a√Īos de preparaci√≥n de poco sirvieron en el instante culminante de su carrera. Los innobles sentimientos, a los que √©l se sent√≠a inmune, lo traicionaron. El deseo de poder, la vanidad suprema, el ego√≠smo... Comprendi√≥ la diferencia entre ser y creer ser. Y as√≠, al igual que Mois√©s con la Tierra Prometida, su eterno castigo fue contemplar la infinidad sin poder acceder a ella.
Perdió irremediablemente la conciencia en ese instante y la figura de quien alguna vez fuera Adolfo Rahn, desapareció para siempre de la superficie de la Tierra.

A los pocos días, el periódico local informaba:
"Un nuevo misterio envuelve al Cerro Uritorco. Ha desaparecido en las inmediaciones del cerro, mientras realizaba labores de prospecci√≥n geol√≥gica, el ingeniero Adolfo Rahn...... consultados algunos investigadores locales, dejaron traslucir la posibilidad, que su desaparici√≥n tenga algo que ver con la observaci√≥n de ovnis sobre el cerro...... El ingeniero Rahn, se pudo saber extraoficialmente, era nieto del Coronel Otto Rahn, antiguo miembro de las SS alemanas en √©pocas de Hitler, quien hab√≠a dedicado su vida a la b√ļsqueda del Santo Grial... ".

Nota del autor:
En el siglo XII, mucho antes del descubrimiento de Am√©rica por parte de Crist√≥bal Col√≥n, el poeta W. Von Eschenbach, bas√°ndose en antiguas tradiciones, escribi√≥ su famoso poema ‚ÄúP√°rsifal‚ÄĚ, perteneciente a la √©pica art√ļrica. En su obra, Von Eschenbach describe como el Santo Grial es sacado de Europa y embarcado al lejano continente de ‚ÄúArm√≥rica‚ÄĚ, hacia un pa√≠s denominado ‚ÄúArgentum‚ÄĚ, donde el Grial ser√≠a escondido dentro de la llamada Cordillera de ‚ÄúViaraba‚ÄĚ. Curiosamente, antes de la conquista espa√Īola, las tribus Comechingones y los Saravinones, habitantes de los que hoy es el Valle de Punilla (Provincia de C√≥rdoba, Argentina), conoc√≠an esas serran√≠as con el nombre de ‚ÄúViaraba‚ÄĚ. ¬ŅCasualidad?
La figura de Otto Rahn es hist√≥rica. Espele√≥logo, historiador y escritor, autor de dos libros incunables: ‚ÄúLa Cruzada contra el Graal‚ÄĚ y ‚ÄúLa Corte de Lucifer en Europa‚ÄĚ, fue encomendado por el propio H. Himmler (jefe de las SS alemanas durante la Segunda Guerra Mundial) para estudiar las antiguas leyendas y encontrar el Grial.
¬ŅMito o Realidad?






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