G√ĀRGOLAS, LAS GUARDIANAS DEL TIEMPO.

Fecha 11/7/2012 11:20:00 | Tema: Enigmas y Misterios

Por Javier García Blanco

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Gárgola en la catedral de Burgos | © Javier García Blanco.

Buena parte de los templos cristianos medievales ‚ÄĒy especialmente los de estilo g√≥tico‚ÄĒ cuentan entre su decoraci√≥n con estatuas de g√°rgolas, esas singulares criaturas p√©treas de aspecto amenazador que parecen vigilar a quienes acuden a iglesias y catedrales.

Enviado por Rosa Santizo Pareja para UNIFA.


Pero, ¬Ņcu√°l es realmente la finalidad de su presencia en los templos? ¬ŅSe trata de una mera decoraci√≥n para llamar la atenci√≥n del visitante, o quiz√° tienen una funci√≥n pr√°ctica o un significado simb√≥lico?

Cuenta una antigua leyenda francesa que, en tiempos de san Rom√°n ‚ÄĒall√° por la primera mitad del siglo VII‚ÄĒ, una temible bestia alada ten√≠a atemorizada a las gentes de los alrededores de Rouen, donde el santo ejerc√≠a como arzobispo.

El sanguinario drag√≥n ‚ÄĒpues de eso se trataba‚ÄĒ, mataba a los campesinos, y a su ganado, destrozaba barcas y quemaba las casas cercanas al r√≠o, causando una gran consternaci√≥n a los habitantes de esa regi√≥n de la orilla izquierda del Sena.

Seg√ļn la tradici√≥n piadosa, ni los soldados m√°s audaces ni los m√°s valerosos caballeros del rey consiguieron acabar con el monstruo, as√≠ que san Rom√°n se decidi√≥ a enfrentarse a la bestia.

Con la √ļnica ayuda de un condenado a muerte, el santo encontr√≥ la guarida del drag√≥n, bautizada por los lugare√Īos como 'gargouille', y logr√≥ derrotarla haciendo la se√Īal de la cruz y at√°ndola con su estola.

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Gárgola con forma de león en la catedral de Meaux | Crédito: Wikipedia.

Los héroes regresaron a la ciudad con el dragón y acabaron con él quemándolo en una hoguera. Sin embargo la leyenda asegura que el cuello y la cabeza del monstruo permanecieron intactos, por lo que se decidió colocar estas partes de la 'gargouille' en lo alto de la catedral de la ciudad, y así mostrar al mundo el poder de Dios.

No sabemos si esta piadosa historia francesa se originó como un intento de dar explicación a la presencia de las gárgolas, pero de lo que no hay duda es que estas llamativas esculturas que coronan iglesias y catedrales de gran parte de Europa gozaron de un gran éxito durante la Edad Media, y de forma especial mientras el estilo gótico se extendía por buena parte del Occidente cristiano.

Si bien no parece haber dudas sobre la funcionalidad m√°s evidente de las g√°rgolas ‚ÄĒservir como desag√ľe del agua de lluvia que de otro modo se acumular√≠a en los tejados de los templos‚ÄĒ, m√°s delicada es la cuesti√≥n sobre su posible significado simb√≥lico.

A este respecto, son dos las hipótesis que mayor éxito tienen entre los estudiosos de la iconografía medieval.

Una posibilidad es que se trate de representaciones de demonios que intentan huir del poder de Dios; en ese sentido, las gárgolas podían transmitir el mensaje de que el mal no podía penetrar al interior de la casa de Dios.

La otra opción es que se trate de figuras con una función apotropaica: es decir, que estén representando a guardianes que tienen la misión de proteger al templo de los malintencionados y de causar el temor entre los pecadores.

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Estatua grotesca en la Grand Place de Bruselas | Crédito: Wikipedia.

Esta √ļltima propuesta parece bastante probable teniendo en cuenta que, desde la Antig√ľedad, una variada selecci√≥n de criaturas monstruosas ‚ÄĒya fueran leones, esfinges, harp√≠as‚Ķ‚ÄĒ, han sido esculpidas en la entrada o los alrededores de tumbas o templos, con la √ļnica finalidad de advertir a los que llegaban hasta all√≠ con malas intenciones que el lugar estaba bien custodiado y un terrible castigo esperaba a quien osara profanarlo.

En la época en la que buena parte de estas estatuas fueron esculpidas no faltaron quienes veían en ellas una muestra de idolatría. Es lo que ocurrió, por ejemplo, con San Bernardo de Claraval, quien plasmó por escrito su desacuerdo con estas llamativas imágenes.

De un modo u otro, parece claro que su aspecto grotesco y monstruoso buscaba amedrentar al eventual espectador. Y no hay duda de que los maestros canteros y escultores medievales lograron con creces su objetivo, y no sólo entre sus contemporáneos.

Basta pasear por el exterior de cualquier catedral para comprobar la fascinaci√≥n que, a√ļn hoy, siguen despertando esas criaturas p√©treas que, desde lo alto, parecen vigilarnos con unos ojos que han contemplado el paso de los siglos.

FUENTE :: http://es.noticias.yahoo.com/blogs/arte-secreto/.



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