Una de extraterrestres en Mendoza, testimonio real de Carlos William Brandi

Fecha 7/6/2012 6:37:35 | Tema: Sucedio en la historia OVNI

Gracias a mi amiga Ana Maria Zapata , que nos envio esta nota....

La historia.
Hac√≠a un fr√≠o tremendo, era un 24 de Julio de 1978 y corr√≠a un viento congelado, t√≠pico de la √©poca. Me acuerdo que estaba cayendo una helada brav√≠sima, hab√≠a escarcha en los techos de todos los autos. Yo viv√≠a en Rodeo, pero hab√≠a salido con una mina de Las Heras. En esa √©poca ten√≠a 19 pirulos y a√ļn andaba a gamba. Acompa√Īo a la chica hasta su casa y tipo 3 de la ma√Īana llamo a un taxi para que me lleve hasta Guaymall√©n..........

Informa desde UNIFA
Adolfo Gandin Ocampo
Imagen Original
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Me acuerdo patente la cara del grandote de rulos que me vino a buscar en el 404 gasolero. Se llamaba Aldo Modesto Nievas, ten√≠a 21 a√Īos, cara de bueno, antebrazos de camionero y desde los 18 manejaba el tacho. En esta foto salimos juntos en el Congreso Nacional de Ovnis. Yo soy el de brazos cruzados y el Nievas es el de lentes.

Tipo 3 y media √≠bamos por el Carril Godoy Cruz y cuando llegamos a la intersecci√≥n con Mitre, en San Jos√©, vimos un objeto que se desplazaba lentamente por el cielo, despidiendo luces blancas, a unos 500 metros de altura. El Nievas me pregunta que lo que pod√≠a ser. Yo no ten√≠a ni idea. Seguimos viaje pero nos dimos cuenta de que el coso iba en la misma direcci√≥n que nosotros, as√≠ que le dije al Nievas que lo sigui√©ramos, que yo pagaba por los kil√≥metros de m√°s. Una sensaci√≥n extra√Īa corr√≠a por mi cuerpo y no me lo iba a perder. Iba muy lento para ser un avi√≥n, pens√©. El Nievas mir√≥ de nuevo para arriba y se dio cuenta de que no era moco de pavo, as√≠ que apag√≥ el reloj del taxi y me dijo ‚Äúcompa√Īero, en esta estamos juntos‚ÄĚ y comenzamos a seguir el objeto. √Čl manejaba y yo le iba indicando por donde iba.
El Nievas le llam√≥ a la central de taxis. Lo atendi√≥ el operador de turno Leonardo Arga√Īaraz y le comunic√≥ lo que estaba pasando. El Leonardo se encarg√≥ de avisarle a otros taxis lo que pasaba y la direcci√≥n nuestra. Tambi√©n le llam√≥ a la polic√≠a y le pidi√≥ al Nievas que dejase el canal de transmisi√≥n abierto. √ćbamos relatando el minuto a minuto en vivo. Nos escuchaba el operador y unos 80 taxis que andaban de turno esa noche.
Yo me salía de la ventanilla del taxi para mirar mejor al objeto. Tenía forma de hongo y despedía una luz blanca que de a poco se hacía más y más intensa. Comenzó como las luces altas de un auto, pero cada vez eran más potentes. Me empezó a hacer mal a la vista, pero igual no podía dejar de mirarlo. Por ahí se alejaba un poco y volvía, se perdía entre los árboles y aparecía nuevamente. A la radio nos llegaban comentarios del operador de que lo estaban viendo varias personas también. El Nievas hizo un dibujo de lo que vimos.

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El Nievas dec√≠a que era un avi√≥n, yo estaba convencido de que no. Despu√©s de andar varios kil√≥metros √©l mismo se dio cuenta de que no era un avi√≥n, as√≠ que comenz√≥ a hacerle cambio de luces y gui√Īos, pensando que quiz√°s nos pod√≠an ver y nos pod√≠amos comunicar con ellos. Yo apretaba con intermitencia los botones de del taxi de luz roja y amarilla. Entonces el ovni nos vio. Pas√≥ veloz delante del auto y se puso a unos 700 metros de donde est√°bamos. Cuando nos empezamos a acercar, la luz blanca que ten√≠a adelante se comenz√≥ a disipar y dej√≥ prendidas cuatro luces rojas en el borde superior, as√≠ como luces de posici√≥n. Estaba suspendido en el aire. El ovni deb√≠a tener unos 10 metros de di√°metro y unos 6 de alto. Sin bajarnos del auto le seguimos haciendo cambio de luces y gui√Īos, entonces volvi√≥ a arrancar haciendo zigzag sobre el camino. Nosotros lo segu√≠amos a unos 100 kil√≥metros por hora. No reduc√≠a la marcha ni cuando zigzagueaba.
Se iba metiendo por los barrios, siempre siguiendo el trayecto de la calle y en absoluto silencio. Después de una curva, se pone a la izquierda del auto y se para después de hacer unos 2 kilómetros.
Llegamos al barrio Santa Ana y hab√≠an dos personas esperando el √≥mnibus. Entonces nos paramos y les dijimos que miraran el recorrido de la fuente luminosa. Una se√Īora, presa de p√°nico, se tom√≥ de un √°rbol y gritaba asustada. Lo √ļnico que nos dijo, llorando, fue que no la sigui√©ramos, que la dej√°ramos. Nuca supimos quieren eran estas dos personas. No fueron localizadas.
Cuando llegamos cerca del autocine Broadway tuvimos el √ļltimo contacto y decidimos meternos por una calle de piedras para seguir al ovni. √ćbamos por una zona industrial, con casas separadas y muchos √°rboles. A unos 2 kil√≥metros de seguirlo, el ovni se para, justo en la intersecci√≥n de los caminos que unen Corralitos con Rodeo de la Cruz. Nos est√°bamos acercando y la radio comenz√≥ a transmitir entrecortado, emiti√≥ un sonido agudo y se cort√≥. Tambi√©n se nos apagaron las luces y el motor del auto. Pudimos pararnos en la banquina gracias al envi√≥n que llev√°bamos, pero el auto hab√≠a quedado totalmente sin electricidad. Este es el dibujo de lo que pas√≥.
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De pronto el ovni comenz√≥ a venir hacia donde est√°bamos. Yo me asust√© much√≠simo pero tambi√©n me arm√© de coraje, me tiritaba todo el cuerpo. Sal√≠ corriendo a refugiarme atr√°s de una casa que hab√≠a cerca, me ca√≠ varias veces, pero el susto era mucho mayor que el dolor. El Nievas se qued√≥ paralizado en el volante del auto, algo le hab√≠a paralizado las piernas. Hab√≠a algo m√°s fuerte que la voluntad propia de movernos o no. √Čl no se pod√≠a mover, yo soy boxeador y en esa √©poca estaba entrenad√≠simo, as√≠ que me cost√≥ una barbaridad moverme y me ca√≠a, pero logr√© llegar hasta la casa. Despu√©s de unos segundos, el Nievas tambi√©n se vino a esconder conmigo, tropezando y cayendo al piso.
Esto es lo que textualmente dijo Aldo Nievas: ‚ÄúFue por la emoci√≥n de lo que estaba viendo, por lo que se estaba produciendo que no me dejaba. Las piernas pr√°cticamente las sent√≠a, pero no las pod√≠a mover. Cuando baj√© del auto y volv√≠ a ver que la nave segu√≠a, que todav√≠a no se hab√≠a alejado, ya despu√©s perd√≠, digamos‚Ķ, me tom√≥ una crisis de nervios, de desesperaci√≥n, de no poder decir nada, de no poder comunicarle a los dem√°s lo que estaba viendo, de no poder‚Ķ Yo nunca imagin√© que me iba a pasar algo as√≠; pero siempre cre√≠ en la existencia de esos aparatos, pues los adelantos de la ciencia me daban la pauta de que verdaderamente exist√≠an‚Ķ‚ÄĚ.
Mir√°bamos a trav√©s de la pared. El objeto estaba a unos 100 metros de nosotros, con las luces apagadas. Ten√≠a una especie de ventanillas. A mi me dol√≠a la vista por haber estado mirando tanto tiempo la luz blanca, por lo que la ten√≠a nublada y ve√≠a borroso y como si hubiese humo tras los vidrios, pero el Nievas ve√≠a bien. √Čl me iba contando lo que divisaba, a mi me lagrimeaban los ojos. Dice que hab√≠an varios seres, eran alargados, esbeltos y altos, muy parecidos a los humanos.
Los ocupantes del ovni fueron descriptos en detalle de la siguiente manera por Aldo Nievas: ‚ÄúEn la cabeza parec√≠an llevar una capucha, como la usada por los buzos, pero m√°s alargada. Eran 4 sombras iguales, con trajes pegados al cuerpo, altos y delgados, anchos de t√≥rax, brazos y piernas largas, pero bien conformados. Se apreciaba que una de las figuras estaba frente a un tablero, era el que controlaba la nave, que se manten√≠a inm√≥vil en el aire sin hacer ning√ļn ruido, y cuyo interior estaba iluminado por una tenue luminosidad blanca. Las figuras adentro pude verlas cuando se acerc√≥ la nave -agrega Nievas-, se desplazaban r√°pido, una detr√°s de otra. En esos momentos hab√≠a quedado paralizado. Quer√≠a saber m√°s, pero a los ocupantes los ve√≠a n√≠tidamente. Ve√≠a los ventanales, ve√≠a a la gente que caminaba adentro. Pensaba que me iban a hacer da√Īo, que se ven√≠an contra el auto, que algo me iba a pasar. Eso es lo que sent√≠a, pero nunca pens√© que estaba muy preparado para tener una comunicaci√≥n, algo. Sent√≠ entonces mucho miedo, aunque cuando sal√≠ y corr√≠ hacia atr√°s continu√© observ√°ndolos. Mi impresi√≥n era como si estuviera en una sala de operaciones, y est√°n los practicantes arriba que lo ven, andando de un lado a otro; eso era lo que ellos hac√≠an, mirando por encima del autom√≥vil‚ÄĚ.
Dibujo de los ocupantes seg√ļn Aldo Nievas.

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Despu√©s de un rato, el ovni comenz√≥ a elevarse nuevamente y retom√≥ su direcci√≥n, hacia el oeste. Nosotros est√°bamos aterrorizados y apenas se fue volvimos al auto, que arranc√≥ imprevistamente, encendiendo radios y luces, pero con tanta violencia que se quemaron las lamparillas del interior y las de la radio. A varios metros de donde est√°bamos el objeto volvi√≥ a pararse, esta vez a m√°s altura. Se produjo un fogonazo y un estruendo fuert√≠simo, como una explosi√≥n y el ovni desapareci√≥ instant√°neamente, perdi√©ndose de la vista de nosotros y de otros lugare√Īos que hab√≠an salido.
En estado de shock.
A mi no me hab√≠a pasado nada, solo me ard√≠an los ojos y los moretones que ten√≠a en las rodillas. El Nievas perdi√≥ el sentido luego de la explosi√≥n. Los compa√Īeros que ya hab√≠an llegado al lugar (Juan S√°nchez, Roberto Freire y Julio Gonz√°lez) y tambi√©n presenciaron la luz lo llevaron al hospital, hab√≠a perdido la conciencia. Lo llevaron al hospital central de Mendoza, donde le aplicaron calmantes y lo sujetaron, estaba sobresaltado. No se quer√≠a quedar, pero lo tuvieron en observaci√≥n hasta pasadas las 10:30 de la ma√Īana. Como consecuencia de lo sucedido continu√≥ en constante estado nervioso durante varias semanas, al igual que yo, vi√©ndose obligado a abandonar moment√°neamente su oficio de chofer, y de manera definitiva el de taxista.
Al otro día del suceso volví a la finca y los perros no me dejaron entrar, estaban como locos. Aunque esa noche yo no sentí nada. Volví porque había perdido mi reloj en la carrera. Cuando lo encontré estaba detenido en las 4:11, el reloj del Nievas estaba parado a las 4:04, justo cuando se produjo el paro del motor y el circuito eléctrico.
Comunicado Formal de la IV Brigada aérea
La IV Brigada aérea desvirtuó lo sucedido, haciendo referencia a que las luces detectadas esa madrugada correspondieron a varios aviones militares que realizaban un ejercicio de vuelo.
El comunicado expresa textualmente lo siguiente: ‚ÄúLo avistado en la madrugada de hoy (lunes 24) son aviones de la unidad que efectuaban ejercicios nocturnos, y las luces detectadas por la poblaci√≥n corresponden a los reflectores de las m√°quinas que se utilizan para los aterrizajes. Esos reflectores son usados para tomar las cabeceras de pistas y, en el caso aludido, la cabecera norte de la pista de El Plumerillo, que precisamente enfrenta a la zona donde los aviones fueron avistados por los testigos‚ÄĚ.
Como es sabido, resulta excepcional que los organismos militares salgan al cruce de versiones acerca de la presunta aparici√≥n de ovnis en nuestro cielo, a√ļn cuando se hallan involucrados elementos de sus propias fuerzas. La respuesta en este caso quiz√° se deba a la proverbial cantidad de testigos que avistaron extra√Īas luces durante esa madrugada en la ciudad de Mendoza. Y, a no dudarlo, a la actitud decididamente receptiva de sus autoridades que, pese para algunos, ofrecieron una explicaci√≥n.
De todas formas yo insisto en que es para confundir a la población. Independientemente a lo que vivimos, hay cosas que son indiscutibles. Nosotros vimos una sola nave, ellos hablan de varios aviones. Además el ovni no hacía ruido, a diferencia de un avión. Por otro lado el movimiento zigzagueante no lo puede hacer ni siquiera en la actualidad un avión moderno.
El fot√≥grafo Alfredo Yanz√≥n, del diario Mendoza, registr√≥ a las 4 horas desde la terraza de un edificio ubicado en la calle Rodr√≠guez, la presencia de varias luces atribuidas a dichos aviones. Muy extra√Īas, sobre todo la m√°s grande.

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as declaraciones de Nievas y Brandi fueron publicadas con amplitud en los d√≠as siguientes, acompa√Īadas por lo general del comunicado de la IV Brigada A√©rea. Lo que llama la atenci√≥n es que no se hace referencia alguna sobre los ocupantes vistos en detalle por el conductor Nievas, dato que no hubiera escapado al periodismo, indicando por el contrario que el ovni ten√≠a la forma de hongo y que apenas ‚Äúcre√≠amos ver que en su parte inferior ten√≠a ventanillas o algo similar‚ÄĚ (Mendoza, 25 julio de 1978).
Referencias de Diarios
Mendoza, Mendoza, 25 julio 1978; La Naci√≥n, Buenos Aires, 25 julio 1978; La Raz√≥n, Buenos Aires, 25 julio 1978; La Prensa, Buenos Aires, 26 julio 1978; La Semana, revista, Buenos Aires, n¬į 92, 2 agosto 1978; Cuarta Dimensi√≥n Anuario 1982, Buenos Aires, p√°ginas 76/78; UFO Press, Buenos Aires, IV, n¬į 13, octubre 1979, p√°ginas 15/16.

http://www.elmendolotudo.com.ar/2011/ ... de-carlos-william-brandi/



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