IMPLANTES: DISPOSITIVOS SUBCUT脕NEOS DE CONTROL

Fecha 22/7/2009 21:30:37 | Tema: Abducciones



Por Liliana Flotta y Eduardo Grosso

En nuestro campo de investigaci贸n del fen贸meno ovni, cada vez m谩s amplio por cierto, han ido incorpor谩ndose nuevas modalidades que presenta dicho fen贸meno, a medida que nos adentramos en 茅l.
Casi como resultado de una evidente evoluci贸n, hemos observado los distintos tipos de encuentros cercanos:

1. Observaci贸n de objetos a menos de 150 metros.
2. Huellas que se registran en el suelo o 鈥渂ips鈥 en pantallas de radar.
3. Observaci贸n de objetos y sus tripulantes.
4. Secuestro del testigo humano por parte del o los ocupantes del objeto e introducci贸n en el mismo (abducci贸n).
Y dentro de este 煤ltimo tipo de Encuentros, los secuestros o abducciones, una serie de experiencias inquietantes que son vividas por los protagonistas.
En estos casos la investigaci贸n se vuelve m谩s dif铆cil, por el hecho que estamos tratando con un ser humano que ha pasado por una situaci贸n cr铆tica, tan fuera de lo com煤n, que apenas 茅l mismo puede explicar.
Adentr谩ndonos, entonces, en las experiencias del testigo en el interior de la nave en que es introducido contra su voluntad, nos encontramos con ex谩menes f铆sicos, extracci贸n de tejidos y sangre, y la introducci贸n de agujas y sondas en distintas zonas del cuerpo.
Muchos de los secuestrados, recuerdan que con las sondas, les fueron colocados implantes.
Tal es el caso de Richard Price, quien a la edad de ocho a帽os, fue secuestrado por dos humanoides, mientras jugaba con un amigo en las cercan铆as del Cementerio de Troy, en el Estado de Nueva York, Estados Unidos. Esto ocurri贸 en 1955.
Richard recuerda que escucharon un ruido extra帽o y fue llevado por la curiosidad, camin贸 hacia el lugar de donde proven铆an los sonidos. Vio entonces una nave octogonal, posada en el parque y unos hombrecitos de poca estatura en trajes espaciales.
Lo introdujeron en la nave, llev谩ndolo a una sala con asientos, muchos instrumentos, que 茅l describe como electr贸nicos y pantallas.
En la sala hab铆a una mesa donde fue colocado y sujetado por manos y pies. Lo desnudaron y comenzaron un examen en todo el cuerpo con una especie de scanner.
Otros humanoides, colocan algo bajo la piel de su pene, advirti茅ndole que de quit谩rselo morir铆a inmediatamente.
Pero lo m谩s interesante en el caso Price, es que en 1981, de manera espont谩nea, el peque帽o objeto se desplaz贸 hasta quedar a flor de piel y fue extra铆do por el propio Price.
Otro caso interesante es el de Betty Andreason, que informaba haber sido implantada en las fosas nasales.
Ella recuerda que en otro secuestro, se le retir贸 una peque帽a esfera met谩lica con salientes puntiagudas.
En nuestro pa铆s, hemos investigado un caso de abducci贸n en Caleta Olivia, en el que nuestro encuestado recuerda perfectamente haber sido implantado.
Llegados a la playa, el testigo Luis Crovara y un amigo, ven acercarse una enorme masa oscura desde el mar. De ella surgi贸 una rampa, por la que un ser de aspecto normal se desplaz贸 y los invit贸 a subir.
Dentro de la nave, en una sala circular, toman asiento frente a unas consolas con grandes pantallas donde otros seres, con el mismo aspecto de humanos normales, algo m谩s altos que lo com煤n, comandaban las evoluciones del aparato.
Luego de un viaje en el que ven alejarse la Tierra y orbitar la Luna, regresan introduci茅ndose bajo la superficie del planeta, donde observan ciudades unidas por corredores y muchas naves discoidales, como la que los conduc铆a, viajando por ellos.
En un momento del viaje, Luis es conducido a una sala donde se le efect煤an ex谩menes m茅dicos y con una sonda le es implantada una peque帽a esfera de apariencia met谩lica, de tres mil铆metros de espesor, detr谩s de la oreja derecha.
Luego de esta experiencia, los testigos son dejados en la misma playa desde donde partieron.
Este episodio, ten铆a lugar en 1983, habiendo sido el resultado de un encuentro programado (si bien no es el objeto de este trabajo, los llamados 鈥渃ontactos telep谩ticos鈥 son un fen贸meno apasionante y digno de estudio. Un encuentro programado es aquel donde el humano percibe telep谩ticamente las indicaciones, dadas por un supuesto ser extraterrestre, para que en un determinado sitio y a una determinada hora, se produzca el encuentro entre ellos. Hay cientos de casos debidamente comprobados, incluso con la prensa presente).
Luis, presenta una evidente marca circular de tres mil铆metros de di谩metro detr谩s de su oreja derecha.
Imagen Original


Luis Crovara (izquierda), su esposa e hijo, junto a uno de los autores. Foto Liliana Flotta.

Evidencia F铆sica:

Durante todos estos a帽os, muchos fueron los reportes de personas que adem谩s de ser abducidos, informan haber sido implantados.
La gran cantidad de datos sobre este tema, llev贸 a que algunos profesionales en medicina en los Estados Unidos, se interesaran y comenzaran a buscar esos supuestos objetos dentro del cuerpo de los secuestrados. Supuestamente, esperaban no encontrar nada.
No fue as铆.
En 1995, en el mes de Agosto, un grupo formado por cirujanos comandados por el Dr. Leir, efectu贸 la remoci贸n de implantes en dos personas.
Estas intervenciones fueron filmadas, y se encuentran como documentaci贸n en manos del investigador Derrel Sims.
Los implantes fueron detectados con radiograf铆as, exactamente en los lugares donde los testigos dec铆an que se hallaban.
Seg煤n se pudo verificar en los mismos videos y a trav茅s de los informes de los cirujanos, los implantes estaban tan profundamente metidos en los tejidos, que los m茅dicos debieron realizar bastantes esfuerzos para removerlos, sin da帽ar al paciente.
Esto, pese a que los implantes se hallaban en zonas de f谩cil acceso y casi a flor de piel: dorso de la mano izquierda en un caso, y pulgar de la mano izquierda en el otro.
Al casi formar parte del tejido nervioso, los pacientes experimentaron dolor, a pesar de hallarse bajo anestesia.
Se extrajeron tres implantes de dos sujetos, un hombre y una mujer.
El primer objeto extra铆do era plano, triangular, de un cent铆metro por lado.
Su interior presentaba un n煤cleo met谩lico, recubierto con una gruesa capa membranosa gris, que no se pudo cortar con el bistur铆, pero fue f谩cilmente extra铆da cuando se sec贸.
Los otros dos objetos ten铆an caracter铆sticas similares, salvo por su forma cil铆ndrica.
Result贸 sugestivo para los profesionales, la falta de inflamaci贸n alrededor del objeto extra帽o incrustado en los tejidos, consecuencia caracter铆stica de los mecanismos defensivos org谩nicos.
Era evidente, que los afectados por los implantes, no hab铆an generado el rechazo normal que produce el sistema inmunol贸gico ante un cuerpo extra帽o, y m谩s a煤n, hab铆an sido aceptados como tejido normal, provocando fuerte dolor en su extracci贸n.
Este mismo equipo m茅dico logr贸 extraer ocho implantes de otros tantos supuestos (驴Debemos seguir utilizando este t茅rmino?) abducidos hasta.
Todos estos objetos, han sido sometidos a pruebas y an谩lisis, por especialistas pat贸logos y por bi贸logos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Houston.

Los an谩lisis:

Aqu铆, debemos volver al caso de Richard Price, quien luego de una abducci贸n donde le fue implantado un peque帽o objeto en su pene en 1955, tuvo la sorpresa que su implante se desplaz贸 espont谩neamente hacia la epidermis y lo extrajo sin mayores consecuencias.
Antes que esto sucediera, se someti贸 a radiograf铆as y a otros an谩lisis que determinaron la existencia del objeto, pero los m茅dicos desaconsejaron una intervenci贸n debido a la falta de s铆ntomas de molestias. Reci茅n en 1986, el peque帽o objeto pudo ser analizado.
El aparato fue dividido en dos mitades para su inspecci贸n. Se trataba de un cilindro, irregular, lo que demostraba que se hab铆a roto, de un mil铆metro de ancho por cuatro mil铆metros de largo, de color 谩mbar por dentro y blanco por fuera, con seis ap茅ndices.
El interior era transparente, cristalino, pero con un color uniforme cercano al marr贸n. La cubierta blanca parec铆a ser de un material semejante al tefl贸n, que estaba compuesta por un 90% de Carbono, Tantalio, Ox铆geno y restos de Nitr贸geno.
Se realizaron microfotograf铆as que permitieron observar los ap茅ndices (seis) con tres ganchos peque帽铆simos que parec铆an anzuelos y alambre enrollado.
Estos ap茅ndices eran sensibles a la humedad, que los tornaba transparentes y blancos, mientras se volv铆an negros cuando se secaban.
Volviendo a los an谩lisis efectuados en la Universidad de Houston, se pudo verificar una interesante variedad de formas de estos objetos, desde esf茅ricos hasta irregulares.
Algunos no son m谩s grandes que un grano de arroz, llegan a medir desde tres mil铆metros hasta un cent铆metro.
En uno de los casos el recubrimiento externo semejaba cer谩mica, tanto en textura, como en caracter铆sticas intr铆nsecas. Algunos conten铆an componentes met谩licos y otros eran s贸lo membranas. Justamente estas membranas, estaban dise帽adas de modo que su material no provocaba el l贸gico rechazo del cuerpo.
Se descubri贸 adem谩s, que estas envolturas de los implantes, funcionaban como transmisor y receptor, ya que, a trav茅s de los an谩lisis, se logr贸 descubrir la existencia en ellas de actividad el茅ctrica o electromagn茅tica.
Otro implante recuperado y analizado es un objeto triangular que desde la edad de cuatro a帽os el testigo Jese Long llevaba incrustado en la parte anterior de su pierna izquierda. El objeto se encontraba en la tibia, era de un material raro, parecido al vidrio.
Realizado un examen bajo microscopio electr贸nico, se descubri贸 que estaba hecho de una silicona con impurezas no determinadas.
El testigo, luego de un per铆odo de tiempo perdido, siempre percibi贸 el objeto bajo su piel como un bulto. Bajo hipnosis regresiva, record贸 haber visto una nave circular suspendida sobre un claro cerca de su casa.
Los analistas decidieron la intervenci贸n quir煤rgica menor, antes que el testigo sufriera un nuevo secuestro, como ya hab铆a ocurrido en varios otros casos.
Asimismo, en el Instituto de Tecnolog铆a de Massachussets (MIT), el Dr. David Pritchard se ocup贸 tambi茅n de la b煤squeda a trav茅s de radiograf铆as y tomograf铆as computadas de estos implantes, recuperando tres de ellos.
En todos los casos, las personas analizadas recordaban claramente la abducci贸n, la colocaci贸n del objeto y el lugar preciso donde se hallaban.
Los ex谩menes arrojaron la conclusi贸n que estaban realizados con material biol贸gico.
S贸lo uno de los implantes no fue recuperado, debido a que se encontraba en el cerebro de su portador.
En nuestro pa铆s, el investigador Mario Oscar Biscione, miembro de la Organizaci贸n Derecho de Saber (O.R.K), llev贸 una muy interesante investigaci贸n en la que un joven, con el claro recuerdo de su abducci贸n, dec铆a haber sido implantado en el cerebro. Un an谩lisis computado del mismo, mostr贸 una esfera en el cuerpo calloso que presentaba aproximadamente unos cuatro mil铆metros de di谩metro. El dictamen m茅dico fue que se trataba de una formaci贸n de calcio, pero por supuesto no hubo biopsia dado el lugar en que el objeto se encuentra y mucho menos extracci贸n. Similar al caso de Jorge S, donde a trav茅s de similar t茅cnica se localiza el cuerpo extra帽o.
Un caso sumamente interesante es el actualmente estudiado por el investigador Javier Stagnaro, donde el protagonista, luego de una incre铆ble experiencia en la ruta camino a Colonia (Uruguay) descubre en ins贸litas circunstancias, tener un implante en un dedo de la mano. En estos momentos se trata de convencer al testigo que 鈥渄one鈥 su extra帽o recuerdo alien铆gena.
驴Para qu茅 implantan objetos en los abducidos?
Hemos comprobado a lo largo de estos a帽os de investigaci贸n, que los raptos de humanos por supuestos extraterrestres comienzan en la ni帽ez, extendi茅ndose luego a toda su existencia y siguiendo en sus hijos, casi como una cadena hereditaria con un dudoso valor de privilegio.
Nuestros entrevistados, que recuerdan concientemente su abducci贸n o visita extra帽a, muestran una marca detr谩s de la oreja derecha muy llamativa.
Suelen tener un silbido muy agudo en ese o铆do luego de una visita, que se repite a menudo. En algunos, luego de ese sonido aparece una voz (que no es la propia de la conciencia), que da indicaciones o mensajes.
En todos, se produce luego de estos episodios, grandes descargas de orina, incluso en horas nocturnas.
En apariencia, los implantes parecen servir como una especie de sensor para monitoreo, a la vez que un emisor de mensajes.
Por supuesto, los mensajes pueden ser de cualquier 铆ndole.
Si bien es cierto que algunos abducidos dicen recibir mensajes telep谩ticos, otros, pueden estar recibiendo en sus implantes diferentes frecuencias de onda, que emitan hacia las terminaciones nerviosas, o modifiquen componentes qu铆micos o directamente org谩nicos.
Hemos visto en nuestras encuestas, modificaciones de esta 铆ndole, que se dan en una secuencia casi exacta.
Adem谩s, no parecen ser nocivas; de alguna manera, quienes han vivido estas experiencias sortean muy bien sus problemas de salud, en algunos casos, casi sin intervenci贸n profesional y presentan una acelerada cicatrizaci贸n.
Entendemos que, si existen, estos objetos deban ser de material biol贸gico y adem谩s compatibles con cada organismo que lo recibe, por lo que no es de asombrarse con respecto a lo que han analizado los expertos que los han encontrado.
Podemos especular, que puede existir mucha gente implantada, que no tiene idea de que lo es, sobre todo si sus implantes son biol贸gicos y est谩n realizados con un material similar a su material gen茅tico.
Pero podemos esperar tambi茅n que estos objetos no sean s贸lo para monitorear al humano portador.
Tal vez sirvan para cambiar su estructura gen茅tica, o la de sus hijos.
驴Ser谩, tal vez, a su imagen y semejanza?




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