UNA MISI√ďN DEL SIGLO XVII A LA LUNA.

Fecha 19/7/2009 11:40:12 | Tema: Noticias de ultima hora

El mundo est√° celebrando el asombroso viaje que el Apolo XI hizo a la Luna hace 40 a√Īos. Pero poco saben que una apuesta anterior para llegar a la Luna fue lanzada desde Inglaterra, nada menos que en el siglo XVII.

Por increíble que parezca, una de las mentes científicas más grandes de la época, el Dr. John Wilkins, fundador de la Royal Society, estaba planificando su propia misión lunar hace cuatro siglos, alrededor de la época de la Revolución Inglesa.


No era simple ret√≥rica. Inspirado por los grandes viajes de descubrimiento por el mundo de Col√≥n, Drake y Magallanes, el Dr. Wilkins imagin√≥ que s√≥lo ser√≠a otro peque√Īo paso alcanzar la Luna.

Wilkins, que era cu√Īado de Oliver Cromwell, explor√≥ las posibilidades en dos libros. Los registros mostraban que empez√≥ a explorar prototipos de naves espaciales, o carros voladores como los llamaba, para llevar astronautas.

El programa espacial jacobino, como el historiador de la ciencia de Oxford el Dr. Allan Chapman lo llama, floreció debido a que este era un periodo dorado para la ciencia. Se habían realizado enormes descubrimientos en geografía, astronomía y anatomía. Los científicos del siglo XVII estaban en la cresta de la ola.

Las observaciones de Galileo a trav√©s de su telescopio hab√≠an ayudado a demostrar que las antiguas ideas sobre el universo eran incorrectas. La superficie lunar parec√≠a similar al paisaje de la Tierra. Hab√≠a monta√Īas, vastas planicies y lo que ellos llamaban fosas y nosotros llamamos cr√°teres.

Un astrónomo galés, usando uno de los primeros telescopios simples hechos por el contemporáneo inglés de Galileo Thomas Harriot, informó de que los rasgos lunares recordaban a las bahías y cabos mostrados en una carta marina holandesa.

Wilkiins naci√≥ en 1614, cerca de Northampton, hijo de un orfebre. Se gradu√≥ en el Magdalen College a la eda de 17 a√Īos cuando se convirti√≥ en profesor y pastor protestante.

Su creatividad se mostr√≥ por s√≠ misma con inventos tales como la primera arma de aire comprimido y el primer cuentakil√≥metros. Construy√≥ una m√°quina artificial de arco iris para entretener a sus invitados en el jard√≠n y una vejiga hinchable ‚Äď un prototipo de rueda neum√°tica.

Wilkins se inspiró en el mayor científico planetario conocido entonces, Johannes Kepler, que había descubierto las leyes físicas que gobiernan el movimiento de los planetas alrededor del Sol. Kepler escribió un libro en 1634, un ejemplo inicial de ciencia ficción, imaginando cómo podría llegar a la Luna.

En 1638, cuando apenas ten√≠a 24 a√Īos, Wilkins escribi√≥ un nuevo libro, The Discovery of a New World in the Moone (El descubrimiento de un nuevo mundo en la Luna). Comparti√≥ la entonces popular visi√≥n de que otros planetas y la Luna deb√≠an estar habitados. Quer√≠a encontrarse con los selenitas como los llam√≥, e incluso comerciar con ellos de la misma forma que la gente lo hac√≠a con los lejanos continentes.

Escribi√≥: ‚ÄúEn los primeros a√Īos del mundo los isle√Īos pensaban que eran los √ļnicos moradores sobre la Tierra, o que de haber otros, no pod√≠an concebir ninguna forma de comerciar con ellos, quedando incomunicados por el profundo y amplio oc√©ano.

‚ÄúPero con el paso del tiempo, la invenci√≥n de los barcos, en los que a pesar de todo ning√ļn audaz y osado hombre se aventuraba, hubo unos pocos lo bastante resueltos para lanzarse al vasto Oc√©ano, y ¬Ņc√≥mo de f√°cil es ahora hacer esto, incluso para el de naturaleza m√°s cobarde y timorata?

Por lo que, tal vez, pueda haber alg√ļn otro medio inventado para hacer un convoy a la Luna, y aunque puede parecer algo terrible e imposible pasar a trav√©s de la vastedad del espacio del aire, no hay duda de que habr√≠a algunos hombres que se aventurar√≠an a hacerlo as√≠ como los otros‚ÄĚ.

Wilkins, en el grabado de la izquierda, ten√≠a que considerar el problema de escapar de nuestro planeta en una √©poca en la que a√ļn quedaban muchos a√Īos antes de que la ca√≠da de una manzana inspirase a Isaac Newton para identificar la fuerza de la gravedad.

En lugar de esto, Wilkins pensaba que estábamos pegados a la Tierra por una especie de magnetismo. Sus observaciones de las nubes le sugirieron que si un hombre podía alcanzar una altitud de apenas 35 kilómetros, quedaría libre de esta fuerza y sería capaz de volar por el espacio.

Estaba fascinado por los dispositivos mec√°nicos, relojes y muelles. Su gran idea era construir una aut√©ntica ‚Äúnave espacial‚ÄĚ, una m√°quina voladora dise√Īada como un barco pero con un potente muelle, m√°quinas de reloj y un conjunto de alas. La p√≥lvora podr√≠a usarse como una forma primitiva de motor de combusti√≥n interna.

Estas alas deb√≠a estar cubiertas con plumas de p√°jaros de vuelo alto tales como cisnes o gansos, dijo Wilkins, y la nave deber√≠a despegar en un √°ngulo bajo ‚Äď tal y como lo hacen los aviones modernos de hoy.

Sugirió que 10 o 20 hombres podían agruparse, gastando 20 guineas cada uno, para emplear a un bueno herrero para ensamblar tal máquina voladora a partir de un conjunto de planos.

Los astronautas actuales toman comida especial para el espacio preparada para un entorno sin gravedad. Wilkins pensaba que la comida no ser√≠a necesaria para sus exploradores. Cre√≠a que ya hab√≠a pruebas de gente pasando largos periodos sin comer. Y en el espacio, libres del ‚Äúmagnetismo‚ÄĚ de la Tierra, no habr√≠a tir√≥n en sus √≥rganos digestivos como para hacerlos tener hambre, defend√≠a.

De forma similar, respirar no ser√≠a un problema. Era conocido que los monta√Īeros sufr√≠an falta de respiraci√≥n a grandes alturas. Wilkins dijo que esto se deb√≠a a que sus pulmones no estaban habituados al aire puro respirado por los √°ngeles. En ese tiempo sus astronautas tendr√≠an que habituarse a √©l y ser capaces de respirarlo en su viaje a la Luna.

Los registros muestran que Wilkins realizó el experimento de construir máquinas voladoras con otro gran científico de la época, Robert Hooke, en los jardines de Wadham College en Oxford, alrededor de 1654. Para la década de 1660, empezó a darse cuenta de que el viaje espacial no iba a ser tan fácil como había imaginado.

El Dr. Chapman, del Wadham College de Oxford, no tiene dudas de que Wilkins es el padre del programa espacial. Dijo a Skymania News: “Definitivamente. No hay duda sobre eso. Su ingenuidad era enorme. Vio su carro volador como la versión espacial de las naves de Drake, Raleigh y Magallanes.

“De la misma forma que un inglés, Thomas Harriott, derrotó a galileo al usar el telescopio antes, en el 40 aniversario del aterrizaje sobre la Luna hubo otro inglés que apareció con la mejor posibilidad de llegar a la Luna en su época.

Este era un periodo dorado para la ciencia brit√°nica. El vac√≠o a√ļn no se hab√≠a descubierto. En 1640, volar a la Luna era una posibilidad heroica.

Pero para 1670, se dieron cuenta de que era imposible. Hab√≠an hecho tantos descubrimientos en f√≠sica y astronom√≠a en 30 a√Īos que pod√≠an ver que volar a la Luna era imposible. Pero en ese glorioso periodo de 1640, parec√≠a una posibilidad real‚ÄĚ.

http://www.cienciakanija.com/2009/07/ ... del-siglo-xvii-a-la-luna/

--------------------------------------------------------------------------------

Autor: Paul Sutherland
Fecha Original: 18 de julio de 2009
Enlace Original
http://news.skymania.com/2009/07/17th-century-mission-to-moon.html



Documento disponible en UNIFA web
http://www.unifaweb.com.ar

La direccion de este documento es:
http://www.unifaweb.com.ar/modules/news/article.php?storyid=225