CONTACTO EXTRATERRESTRES : LA VISION DE L ASTRONOMO

Fecha 2/7/2009 21:20:00 | Tema: Astronomia

Quiero presentarles no solo al astronomo aficionado que aqui escribe sino tambien a un amigo Mariano Andrés Peter, coordinador del Observatorio de Oro Verde - AEA,recientemente estuve en Parana,lugar del observatorio al que tiene a su cargo y compartimos horas de interesante y constructivo intercambio....Astronomos,astronomos aficionados y Ufologos,SI SE PUEDE ..y lo seguiremos haciendo.
Gracias Mariano por tu atencion y ahora por este escrito tuyo
Adolfo gandin Ocampo
UNIFAGRUPO
CEFORA
ntroducción: La posibilidad de vida extraterrestre en algún rincón de este insondable Universo ha sido un tema recurrente a los largo de la historia de la humanidad.
Desde Demócrito, uno de los más importantes científicos de la antigua Grecia, pasando por el monje italiano Giordano Bruno, quien fue quemado en la hoguera por la Santa Inquisición por cometer el pecado de afirmar que existían numerosos planetas habitados como la Tierra girando en torno de otros soles, han sido muchos los científicos y filósofos capaces de imaginar y de soñar con otras formas de vida más allá de nuestro mundo e inclusive considerar el contacto con ellas como algo factible.
Hay más estrellas en el Universo que granos de arena en la Tierra
Es probable que los primeros proyectos científicos orientados a la búsqueda y contacto con civilizaciones extraterrestres fueran pensados durante el siglo XIX.
En 1820, el matemático alemán Karl Friedrich Gauss propuso que sobre la estepa rusa se plantara un gigantesco triángulo rectángulo de pinos para que observadores de otros mundos pudieran saber que en la Tierra existían seres capaces de entender el teorema de Pitágoras.
Otra idea similar fue propuesta en 1840 por el astrónomo vienés Joseph Von Littrow. Su idea consistía en cavar una zanja de 30 km en el desierto del Sahara, llenarla de combustible y prenderle fuego por las noches para que los seres del espacio pudieran reconocerla como una señal de que en la Tierra existían seres inteligentes.
Está claro que estas ideas extravagantes se basaban en la suposición de que los alienígenas tendrían mentes muy similares a las nuestras como para reconocer a estas señales como formas de comunicación. Es una concepción muy antropocéntrica propia del orgullo humano.
Hoy en día los científicos saben que una mente extraterrestre puede funcionar de manera radicalmente distinta a todo a todo lo que podemos llegar a imaginarnos.
No obstante, el propio planeta Tierra se ha convertido en una fuente constante de emisión de ondas de radio originadas por las transmisiones de televisión, radio, radar, etc.
Carl Sagan, uno de los pioneros en la búsqueda de vida ET
Hay una burbuja de energía electromagnética que envuelve a la Tierra y que tiene un alcance de 100 años luz aproximadamente, generada por este tipo de transmisiones antes mencionadas y que seguramente ya ha alcanzado a una buena cantidad de estrellas. De haber civilizaciones técnicamente avanzadas en planetas alrededor de estas estrellas, ya deberían saber de nuestra existencia.
De esta manera, sin que nos demos cuenta estamos revelando nuestra existencia al cosmos.
Así, los alienígenas que observaran nuestro sistema solar, verían una extraña pareja reluciendo en ondas de radio y orbitando la una sobre la otra.
Una sería una pequeña estrella amarilla, común y ordinaria, poco atractiva radiando una cantidad normal de de energía en el espectro electromagnético correspondiente a las radiofrecuencias, el Sol. La otra, un cuerpo de una masa igual aproximadamente a una parte sobre 300 mil de la masa de la estrella amarilla pero de diez a cien veces más brillante en longitudes de ondas de radio, la Tierra.
Pero al margen de estas transmisiones involuntarias a las estrellas, se han llevado a cabo algunos programas de detección y de emisión de señales de radio tendientes a lograr el contacto con civilizaciones tecnológicamente avanzadas que puedan existir en nuestra galaxia.
Según el famoso astrónomo y pionero en la búsqueda de vida extraterrestre Carl Sagan, habría al menos un millón de civilizaciones más avanzadas que la nuestra en la Vía Láctea únicamente.

El Proyecto Ozma: En 1958 el Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO) se estableció de Green Banck, Virginia Occidental, Estados Unidos. Fue uno de los primeros observatorios dedicados a observar el Universo en longitudes de ondas de radio con el nuevo radiotelescopio de 26 metros de diámetro.
Por aquel entonces, un joven astrónomo de 29 años, Frank Drake, se pregunto a que distancia podría un radiotelescopio similar, detectar las emisiones radiales procedentes de la Tierra. Finalmente se pudo determinar que podría detectar las señales de radio a una distancia de entre diez a veinte años luz, lo cual era una distancia importante para esa época.
De igual manera, una civilización extraterrestre podría estar emitiendo señales de radio al espacio que podrían ser captadas por el radiotelescopio. “Deberíamos mirar”, dijo Drake a sus colegas, “Por lo que sabemos prácticamente cada estrella del cielo tiene una civilización que está transmitiendo”. Otto Struve, el director del NRAO estuvo de acuerdo con Drake.
Pero surgió un problema, ¿en que longitud de onda transmitiría una civilización extraterrestre? Finalmente se seleccionó una longitud de onda tanto por razones pragmáticas como por motivos científicos, la de 21 centímetros correspondientes al hidrógeno neutro.
El proyecto Ozma se debería mantener en secreto ya que no deseaban que se diera a publicidad porque temían una catarata de críticas por parte de la comunidad científica de aquella época. Así a las 06:00 de la mañana del 11 de Abril de 1960, Frank Drake y sus colaboradores dieron inicio al Proyecto Ozma, llamado así en honor de la reina de Oz, un reino de ficción famoso por su mago.
Los dos primeros objetivos del Proyecto Ozma fueron las estrellas Tau Ceti y Épsilon Eridani, a 11,9 y 10,8 años luz respectivamente. Dos estrellas lo suficientemente cercanas como para captar con facilidad las hipotéticas señales de radio.
Luego de seis horas de cuidadosa observación de la estrella Tau Ceti, no se detecto absolutamente nada. Luego se prosiguió con el análisis de Épsilon Eridani. Ni bien el radiotelescopio apunto a esta estrella, detecto una señal muy intensa que sonaba de manera regular unas ocho veces por minuto. No hay ninguna fuente de emisión natural que pueda emitir una señal de esas características. Era indudablemente de origen artificial. Fue entonces cuando Drake y su equipo se preguntaron si esto sería así de fácil, con solo apuntar el radiotelescopio a una estrella se podría captar una señal inteligente proveniente de otra civilización. Pero minutos más tarde, la señal se desvaneció repentinamente. Diez días más tarde la señal reapareció, pero para ese entonces los científicos contaban con un segundo receptor que les permitió comprobar que esa señal tenía origen terrestre, probablemente era emitida por un avión militar que sobrevolaba la zona. Fue una gran decepción y aunque se continuaron las observaciones de estas dos estrellas, jamás se volvieron a detectar señales inteligentes.
Carl Sagan comparó esta búsqueda con la de una aguja en un pajar, una muy buena analogía para ejemplificarla.
La búsqueda continúa: Pese a no lograr el resultado esperado, el Proyecto Ozma sirvió para despertar el interés en la búsqueda de señales inteligentes por parte de la comunidad científica internacional.
Fue así que en el año 1964, el astrónomo soviético Nikolai Kardachev insto a sus colegas a apuntar los radiotelescopios hacia una potente fuente de emisión, llamada CTA 102, pero que más tarde se supo que se trataba de un quásar.
Y así se sucedieron las falsas alarmas, señales que luego eran identificadas como erupciones solares, transmisiones de satélites militares, etc.
En 1967, una joven científica llamada Jocelyn Bell encontró una señal de radio proveniente de la constelación de Vulpécula. Tal señal era increíblemente regular y rápida, tenía una frecuencia de pulsación cada 1,33728 segundos. Bell bromeo con sus colegas al llamar a esta señal LGM, siglas que quieren decir en ingles Little Green Men o Pequeños Hombrecillos Verdes. Pero una vez más, no se trataba de una señal inteligente sino del primer registro de una estrella de neutrones o púlsar, un tipo de objeto extremadamente denso que gira sobre su eje a altísimas velocidades y que emite ondas de radio con una regularidad muy similar a lo que se esperaría de una señal alienígena

El Proyecto SETI: Son las siglas en ingles de Search for Extraterrestrial Intelligence o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre. Con Carl Sagan como principal impulsor, esta nueva iniciativa de búsqueda de civilizaciones extraterrestres por radio tuvo su momento más importante cuando en 1977 desde la Universidad de Ohio se capto una emisión radial muy regular que tenía todas las características de una verdadera señal inteligente proveniente del espacio. Uno de los observadores quedo tan impresionado que anoto la palabra Wow! en el margen de la hoja donde se imprimían los datos. Desafortunadamente la señal Wow! nunca más volvió a repetirse y los científicos nunca pudieron dar una explicación al respecto. Recientemente algunos investigadores han especulado que lo que se capto aquel día fue tal vez una comunicación entre dos naves alienígenas en el espacio y por eso no se pudo detectar nuevamente.

Por otra parte, unos años antes, en 1974, Frank Drake y Carl Sagan diseñaron un mensaje que fue enviado desde el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico, el más grande del mundo con 300 metros de diámetro, hacia un cúmulo globular llamado M 13 a 25.000 años luz de la Tierra. Suponiendo que los extraterrestres podrían entender la notación binaria, se codificó los números del 1 al 10 seguido por los números atómicos de cinco elementos esenciales para la vida en nuestro planeta. La fórmula química de la molécula de ADN y números que representan la altura media del ser humano y la población mundial.
Si los receptores decodifican el mensaje pictóricamente verían imágenes de la forma del hombre, del sistema solar y del radiotelescopio que transmitió.

Con la llegada de potentes computadoras en la década de los 80, la búsqueda se intensifico.
En 1983, un astrofísico de Harvard llamado Paul Horowitz, construyó un nuevo receptor que podía inspeccionar 131.000 canales en la vecindad de la línea del hidrógeno a 21 centímetros, una frecuencia de 1,4 mil millones de ciclos por segundo o gigahercios, en lugar de analizar una sola longitud de onda.
Este receptor fue llamado SETI portátil, ya que podía ser utilizado en cualquier radiotelescopio en cualquier parte de mundo y no solamente para buscar señales de civilizaciones en el espacio. También se convirtió en el eje central del programa Sentinel, que utilizaba la antena de 25 metros en el Smithsoniano de Oak Ridge, Massachusetts.
Durante 1985 y con el apoyo económico del productor cinematográfico Steven Spielberg, Paul Horowitz pudo desarrollar un ordenador que permitiría analizar 8,4 millones de canales de radio centrados en la frecuencia del hidrógeno. Ya a finales de los años 80, el receptor de Horowitz se convirtió en el eje del programa META, siglas en ingles de Megachannel Extraterrestrial Array o Canal de Verificación Extraterrestre en el Observatorio de Harvard, Massachusetts

Este programa comenzó a examinar también los cielos del sur desde la antena de 30 metros del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), en el parque Pereyra Iraola cerca de La Plata.
Desde 1990, se han detectado un total de 56 señales sospechosas desde Harvard y 23 desde el IAR.
Lamentablemente en 1993, el Congreso de los Estados Unidos canceló el presupuesto que le destinaba a la NASA para continuar con SETI por considerar un gasto absurdo la búsqueda de hombrecitos verdes. Pero SETI no moriría, resurgió poco tiempo después como Proyecto Phoenix, patrocinado por la Sociedad Planetaria, dirigida por Carl Sagan y con el valioso aporte de personalidades como Steven Spielberg. Por su parte SETI se convirtió en el Instituto SETI.

En los últimos años se ha considerado que una civilización extraterrestre tal vez no esté usando señales de radio para comunicarse y que en vez de ello estarían utilizando potentes rayos láser, así surgió entonces Optical SETI, una variante de SETI que utiliza telescopios ópticos para detectar posibles señales lumínicas enviadas por los extraterrestres.
Hoy en día, los científicos que realizan la búsqueda, están convencidos de que dará resultados positivos en las próximas décadas, es solo cuestión de esperar.

Mariano Andrés Peter, coordinador del Observatorio de Oro Verde - AEA

POR SUPUESTO LE RECOMIENDO LA PAGINA FUENTE QUE ESTA CON TODAS LAS FOTOS Y AGREGADOS QUE AQUI LES DEJO
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INFORMO
ADOLFO GANDIN OCAMPO
UNIFAGRUPO
CEFORA




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