¬ŅHAY INDICIOS BIBLICOS SOBRE VIDA EXTRATERRESTRE?

Fecha 24/6/2009 19:46:28 | Tema: OVNIs y OSNIs

En junio de 2007 dejó este mundo un gran investigador del fenómeno ovni, que tenía la particularidad de ser Pastor de la Iglesia Bautista.
Se trata de ARIEL LEMOS, un destacado investigador de campo, una excelente persona y para mi un entra√Īable amigo.
A continuaci√≥n, el trabajo que present√≥ ante la ONU (Organizaci√≥n de Naciones Unidas), referente a la posibilidad de vida extraterrestre, desde la visi√≥n b√≠blica. (Ra√ļl Avellaneda)
INTRODUCCI√ďN


Los interrogantes del momento actual frente al tema de una posibilidad de vida en el cosmos, está llevando a los científicos a la elaboración de teorías que fundamenten la existencia de otros seres fuera de nuestro planeta. Es conocida la postura de muchos de ellos que nosotros hoy casi los podríamos reunir en tres grupos. Están los que no aceptan la vida más allá de la Tierra, ya sea que se basen en argumentos científicos, filosóficos o religiosos. Luego, nos encontramos con los que enuncian que no hay evidencias suficientes para aceptar como probable la vida en otro lugar del universo, pero admiten su posibilidad. Finalmente nos encontramos con quienes han llegado a la conclusión de que ya no hay por qué dudar de vida en otros planetas, pertenezcan o no a nuestra galaxia.
Si bien esto requiere haberse pronunciado después de una elaboración de rigor científico, mucho más trabajo está dando a la Teología, quien con certeza no puede damos hoy respuesta todavía, a pesar de algunos intentos, que bien valoramos. Por eso hoy, nos unimos a quienes están investigando frondosamente para responder a un mundo cada vez más interesado por este tema,

I. ¬ŅPor qu√© usar el t√©rmino "INDICIOS" en nuestro t√≠tulo?.

Lo utilizamos entendiendo que la Biblia no habla del tema que nos preocupa y por lo tanto, si algo hemos de hallar, ser√° meramente un dato que puede resultarnos √ļtil para lo que nos proponemos. Las Sagradas Escrituras tienen un tema central que es el plan de salvaci√≥n divino para nuestro planeta, pero no nos habla de lo que sucede en el cosmos. Pero es indudable que de alguna forma estamos relacionados a ese universo creado por √Čl.
Los indicios son, adem√°s de datos, una se√Īal que nos orienta a conocer, o tratar de conocer, lo que todav√≠a est√° oculto o ignorado. Por oculto podemos interpretar que permanece callado algo que se pudiera o debiera decirse, y por ignorado, nos referimos a lo que pudiera darse a conocer pero que a√ļn no tenemos la respectiva informaci√≥n. Los indicios b√≠blicos son los datos que extraemos para informarnos de lo que queremos saber o conocer, de lo que ignoramos acerca del tema en cuesti√≥n. Ser√° necesario dejar bien aclarado que estos indicios son ‚Äúdatos sueltos‚ÄĚ o ‚Äúinformaciones aisladas‚ÄĚ, y que nuestro deber ser√° el de coordinarlos para que armonicen y obtener as√≠, una respuesta que tenga sentido.

II. Hablemos con el cosmos de Dios.


En el primer cap√≠tulo del libro de G√©nesis se menciona la creaci√≥n de todos los astros, ‚Äúlumbreras en la expansi√≥n de los cielos para separar el d√≠a de la noche; y sirvan de se√Īales para las estaciones, para d√≠as y afros‚ÄĚ. Corno es de todos el conocimiento, estos astros han sido agrupados en constelaciones para diferenciar unas de otras. Estos conjuntos de estrellas fueron bien conocidas desde la antig√ľedad. Es interesante saber que cumpl√≠an la misi√≥n de anuncios. Por ejemplo, en cierta √©poca del a√Īo, su aparici√≥n en el firmamento bien visualizadas, el brillo intenso con que se manifestaban, indicaba el cambio de estacione; tal cual lo indica el libro de G√©nesis. Seg√ļn su posici√≥n, los antiguos sab√≠an si era √©poca de siembra o cosecha, de iniciar largos viajes, o prepararse para los tiempos tormentosos. Tambi√©n eran utilizadas como gu√≠a para los viajeros, ya que no conoc√≠an la br√ļjula. Pero √©stas constelaciones ten√≠an su leyenda acerca del origen en el espacio, y en algunos casos, estas leyendas son relatos paralelos a los que la Biblia menciona.
En el libro de Job, donde Dios cuestiona la sabidur√≠a del patriarca, surge la convicci√≥n de que √Čl cre√≥ la ‚ÄúOsa, el Ori√≥n y las Pl√©yades‚ÄĚ. En ingl√©s el t√©rmino Osa se traduce como ‚ÄúArc tu rus‚ÄĚ. Al leer nuevamente el libro de Job (38:32), nos encontramos con esta pregunta: ‚Äú¬ŅSacar√°s t√ļ a su tiempo las constelaciones de los cielos? ¬ŅO guiar√°s a la Osa Mayor con sus hijos?‚ÄĚ. Los int√©rpretes de la Biblia est√°n de acuerdo con que no debe entenderse que ‚Äúhijos‚ÄĚ se pudiera referir a los habitantes de esa regi√≥n espacial, sino al conjuntos de sat√©lites y dem√°s astros que dependen de ella.
Pero ¬Ņque nos impide interpretar que ‚Äúhijos‚ÄĚ se refiera a ‚Äúseres‚ÄĚ que pueblan esa zona estelar?. Lo m√°s notable es que algunos cient√≠ficos admiten que existir√≠a vida en este lugar y en otros. Si esto se probara, tendr√≠amos que expresar alg√ļn d√≠a del mismo modo que Werner KeIler: ‚ÄúY la Biblia tenia raz√≥n‚ÄĚ.
Siguiendo con el libro de Job, en 38:31 est√° la siguiente pregunta: ‚Äú¬ŅPodr√°s t√ļ atar los brazos de las pl√©yades o desatar√°s las ligaduras de Orl√≥n?‚ÄĚ. Hemos de aclarar que la versi√≥n castellana no expresa del mismo modo que el ingl√©s, pero esto es con relaci√≥n a las Pl√©yades, cuya influencia placentera es una delicia (‚Äúsweet influences of Ple ia des‚ÄĚ).
En Entre R√≠os (Argentina), las conocemos como ‚Äúlos siete cabritos‚ÄĚ. Volveremos a mencionarla cuando hablemos de testimonios, ahora nos ocuparemos de Ori√≥n.
Seg√ļn la leyenda, Ori√≥n (Nimrod para los asirios) era un guerrero extremadamente valiente, llegando a convertirse en h√©roe. Esta capacidad suya le llev√≥ a pensar que pod√≠a ocupar el lugar de Dios y por lo tanto luch√≥ contra √Čl. Pero fue vencido y desalojado del lugar de privilegio que gozaba. Dios y los dem√°s dioses lo arrojaron a un lugar del cosmos y lo ataron para que no vuelva a cometer el mismo hecho. Los dioses le llamaron el tonto (‚Äúchesil‚ÄĚ) o necio, por atreverse a guerrear contra los poderosos del cielo. De ah√≠ que la pregunta encontrar√≠a significado relativo cuando Dios se la hace a Job: ‚Äú¬ŅPodr√°s t√ļ desatar las ligaduras de Orl√≥n?‚ÄĚ (‚Äú¬ŅCanst thou loo se the bands of Orlon?‚ÄĚ).
Orión es el conjunto de estrellas más llamativo para los científicos que estudian la posibilidad de vida extraterrestre. Y en el campo de la Biblia, ésta leyenda se parece mucho a la teoría de la rebelión de Satanás seguida de sus ángeles. Es indudable que hubo una batalla en los cielos y que una tercera parte se retiró derrotada. En caso de vida extraterrestre en la región de Orión, deduciríamos que están bajo la influencia de lo maligno, como así también le sucede a nuestro planeta. Este tema lo volveremos a tocar cuando hablemos de los ángeles y de los ángeles caídos.

III. ¬ŅQu√© podemos encontrar en G√©nesis capitulo seis?.


Este es uno de los pasajes m√°s estudiado por los que sostienen que hay vida en otros planetas y que ya han llegado hasta nosotros. La interpretaci√≥n cl√°sica nos advierte que lo que narra el principio de este capitulo es lo siguiente: ‚ÄúLos hijos de Dios se casaron con las hijas de los hombres‚ÄĚ. Los hijos de Dios se refiere al pueblo que le reconoc√≠a como Dios y que descend√≠an de Set, uno de los hijos de Ad√°n. Las hijas de los hombres se refiere a quienes no pertenec√≠an al grupo que adoraba a Dios. Hasta aqu√≠ es la interpretaci√≥n de los estudiosos de la Biblia. Pero no todos est√°n de acuerdo ya que algunos interpretan que ‚Äúhijos de Dios‚ÄĚ est√° nombrando a √°ngeles que habr√≠an materializado su esencia luminosa en cuerpos comunes a los humanos. De ah√≠ el surgimiento de una raza de gigantes, intr√©pidos y feroces. Los comentaristas no desconocen esta explicaci√≥n que viene desde la antig√ľedad, pero afirman que esto proviene del libro de Enoc, quien tiene una angeolog√≠a profusa. Por √©sta y por otras argumentaciones el libro de Enoc estuvo prohibido y no integr√≥ el canon b√≠blico. Algo parecido sucedi√≥ con la Ep√≠stola de San Judas Ap√≥stol, hermano de Jacobo; que por haber citado a Enoc tuvo muchas dificultades su Ep√≠stola para integrar la literatura del Nuevo Testamento. Seg√ļn Enoc, Dios recrimina a los ‚Äúguardianes del cielo‚ÄĚ por haber abandonado su funci√≥n de protecci√≥n y mezclarse con las hijas de los humanos. Al parecer, el t√©rmino ‚Äúguardianes‚ÄĚ sol√≠a aplic√°rseles a los √°ngeles, de modo que √©stos serian los que seg√ļn, tambi√©n Judas ‚Äúno guardaron su dignidad sino que abandonaron su propia morada‚ÄĚ y est√°n ahora en ‚Äúprisiones eternas, para el juicio del gran d√≠a‚ÄĚ. De modo que estos √°ngeles tomaron forma humana, se unieron a las mujeres y tuvieron hijos. Proseguiremos cuando hablemos de los √°ngeles.

IV ¬ŅDe qu√© se alimentan en el cielo?.


El salmo 78 muestra la fidelidad de Dios hacia Israel. Entre todas las ayudas proporcionadas se menciona el man√°. Los hebreos en el desierto no sab√≠an qu√© era ni de d√≥nde proven√≠a, s√≥lo lo ve√≠an en la ma√Īana, esparcido sobre el campo. Pero los hebreos se hartaron de comer solo man√° y pidieron comer otra cosa. Dios, entonces, les reprocha por cuanto rechazan una comida que es ‚Äútrigo del cielo‚ÄĚ, ‚Äúpan de nobles‚ÄĚ. Este t√©rmino, ‚Äúnobles‚ÄĚ, es hasta el d√≠a de hoy dificultoso para traducir. Unos lo traducen como ‚Äú√°ngeles‚ÄĚ, otros como ‚Äúpoderosos‚ÄĚ, tambi√©n ‚Äúnobles‚ÄĚ, o sea, una casta especial, pero celestial. Descartamos que los √°ngeles se alimenten con este man√° por cuanto son seres √≠gneos, incorp√≥reos. Nos resta preguntamos solamente, ¬Ņqui√©nes son estos nobles del cielo?, ¬Ņexiste otra categor√≠a de seres en el universo adem√°s de los √°ngeles?. Siempre quedar√° el interrogante en pie. Adem√°s, se sabe que dicho man√° no fue extra√≠do de ninguna planta del desierto. Una investigaci√≥n realizada hace poco tiempo nos indica que √©se man√° tenia todas las vitaminas necesarias para la subsistencia. Hay quienes se atreven a pensar que era una mezcla de cereal con miel. El enojo manifestado por Dios se debe precisamente al haber rechazado un alimento tan nutritivo y de liviana digesti√≥n, al que s√≥lo los nobles del cielo tienen el privilegio de acceder.

V. Hablemos del profeta Ezequiel.


Es indudablemente el hombre m√°s mencionado por los investigadores del fen√≥meno ovni. Sin entrar en los detalles b√≠blicos, podemos deducir que lo que se presenta en el capitulo primero de su libro, es una m√°quina voladora. Su descripci√≥n circular, su apariencia de bronce bru√Īido, el ruido y el torbellino, llevan a interpretar que la experiencia de Ezequiel es poco frecuente y linda con lo fant√°stico o la ciencia ficci√≥n. Pero no. Es un encuentro de persona a persona. De Ezequiel con seres desconocidos y muy extra√Īos. Nosotros hoy sabemos que fue un encuentro con seres espirituales. la pregunta nos inquieta: ¬Ņnecesita Dios o los √°ngeles de un instrumento mec√°nico para trasladarse?. Nosotros creemos que no. Entonces, ¬Ņqui√©nes son estos seres que deben utilizar m√°quinas voladoras cuando van de un lado a otro?. Cada vez m√°s, los indicios nos se√Īalan un camino lleno de enigmas.

VI. Los √°ngeles.


Son criaturas incorpóreas creadas por Dios para una función específica.
A trav√©s de las edades se les dio diferente interpretaci√≥n seg√ļn se los relacionara con los esp√≠ritus del bien o del mal. En casi todas las religiones se los menciona, y, en el caso de la Biblia son mensajeros de Dios, que interceden o hacen de mediadores entre Dios y los hombres. La concepci√≥n antigua los designaba corno ‚Äúvarones‚ÄĚ, ‚Äúguerreros‚ÄĚ (G√©nesis 32:2), deliberan en la corte de Dios (1 Reyes 22:19-22), y realizan tareas en la tierra (G√©nesis 18,19). Tomando los libros b√≠blicos y extrab√≠blicos, se los clasifica en siete categor√≠as importantes, llegando hasta diez en algunos textos. Su n√ļmero es por millares, incontables. Son de consistencia √≠gnea, cuya luminosidad se parece a la del rel√°mpago. En ocasiones adoptan forma humana seg√ļn Dios lo haya determinado y lo hacen para una misi√≥n espec√≠fica. Seg√ļn el libro de Enoc, hubo √°ngeles que tuvieron la misi√≥n de vigilar o cuidar al hombre en la creaci√≥n. Son los ‚Äúcentinelas‚ÄĚ o ‚Äúguardianes‚ÄĚ, pero √©stos abandonaron ‚Äúsus moradas‚ÄĚ y se juntaron a las hijas de los hombres (cf. Gen.6). Lo llamativo de las Escrituras es que se los denomina ‚Äúvarones‚ÄĚ, ‚Äúvar√≥n de Dios‚ÄĚ, ‚Äúhombres‚ÄĚ (en√≥s, ish, Gen. 18:2; 1 Samuel 2:27; Josu√© 5:13; Dan. 10:5; ‚Äúaner‚ÄĚ, ‚Äúandres‚ÄĚ en el Nuevo Testamento y otro t√©rmino usado en los evangelios: ‚Äújoven de vestiduras blancas‚ÄĚ), Por lo tanto hay dificultad en los testigos para discernir si lo que ven es un √°ngel o un hombre con caracter√≠sticas especiales. A √©stos siempre se los identific√≥ con seres humanos y concuerda con la concepci√≥n de la √©poca. El hecho de agregarles alas se debi√≥ a una imitaci√≥n de los ‚Äúseres divinos paganos que volaban‚ÄĚ, y esto recrudeci√≥ en los dibujos de la √©poca medieval. Dice el diccionario de Teolog√≠a B√≠blica de J.B. Bauer: ‚Äúse ha imaginado sin duda a los √°ngeles en forma de hombres, como lo demuestran muchas apariciones ang√©licas (cf. la denominaci√≥n ‚Äúhombres‚ÄĚ) sin alas‚ÄĚ, luego, prosigue diciendo: ‚Äútienen sus estancias en los distintos espacios del cielo ... llevan por el aire a los hombres a lugares que hasta entonces les eran desconocidos‚ÄĚ. En cuanto a serafines, querubines y terafines, parecen formar una orden distinta y superior a los √°ngeles. Son los que est√°n junto a Dios.

Los ángeles caídos.
No sabemos de donde se ha originado el relato de la rebeli√≥n de Satan√°s y sus √°ngeles Tampoco Enoc se refiere al origen del mal. Podemos deducir que algunos lo han tomado de Ezequiel cap√≠tulo 28, o de Isa√≠as 14, pero no hay en estos pasajes b√≠blicos una referencia directa a Satan√°s y su ca√≠da. Lo que la Biblia no niega es su existencia. Nos aclara que √©l es el causante del desastre en nuestro planeta y que todav√≠a est√° en lucha abierta contra la humanidad. No ser√° redimido por Jesucristo ni tendr√° parte en el Reino de Dios. El ap√≥stol San Pablo dice que es la principal batalla que estamos librando, (Efesios capitulo seis). Es capaz de manifestarse como √°ngel de luz para enga√Īamos, y su inter√©s mayor es destruir la Iglesia de Jesucristo.
Para lo que deseamos exponer, en nuestro tema, es posible que en estos d√≠as est√© operando con una t√°ctica especial que es el fen√≥meno ovni. Del mismo modo que est√© adoptando figuras e im√°genes variadas para impresionar a quienes est√°n interesados en la investigaci√≥n de vida extraterrestre. Pensamos que la tarea del adversario de Dios es tratar de confundir para que no se llegue al conocimiento de la verdad. As√≠ lo hizo al principio de la creaci√≥n, (Gen. 3). Pero debemos distinguir el caso de la rebeli√≥n en el cielo y el caso de G√©nesis capitulo seis, mencionado por Enoc tambi√©n, y a quienes se refieren sin dudas el ap√≥stol Pedro y San Judas en su Ep√≠stola, hablando de sus prisiones y del castigo que aguarda a estos √°ngeles ‚Äúen el d√≠a del juicio‚ÄĚ. El resto de los √°ngeles rebeldes estar√≠an operando en esa tarea de confusi√≥n, como ya hemos mencionado, utilizando medios mec√°nicos y personales; me refer√≠ al fen√≥meno ovni y sus tripulantes. Sino ¬Ņqu√© explicaci√≥n tiene que √©ste fen√≥meno se manifieste en zonas de pantanos apartados y en horas de la noche, en forma sigilosa y solapada, o secuestrando personas para hacer experimentos en laboratorios ocultos?. ¬ŅQu√© podremos decir sobre estos monstruitos de 0,60 metro de estatura, calvos y feos, que andan en arroyos a escondidas y que huyen ante la repentina presencia de un ser de nuestro planeta?.

VII. La redención cósmica en el Apóstol San Pablo.


Sin entrar en la explicaci√≥n de la doctrina de la redenci√≥n cristiana hecha por el hijo de Dios, tomemos dos frases del ap√≥stol Pablo mencionadas en Colosenses 1:20, al referirse que por medio de Jesucristo se logr√≥ la reconciliaci√≥n de las cosas que est√°n en la tierra como las que est√°n en los cielos. La pregunta surge para el int√©rprete: ¬Ņqu√© cosas hubo que reconciliar en los cielos?. Hay quienes dicen que se refiere a ‚Äúcosas inanimadas‚ÄĚ, por cuanto el Diablo y sus √°ngeles est√°n excluidos de la redenci√≥n y los √°ngeles leales al Se√Īor no necesitan redenci√≥n. Entonces, ¬Ņpodemos hablar de lo inanimado?. ¬ŅTiene alg√ļn sentido esto?. Otros mencionan que debido al pecado del hombre qued√≥ afectado el cosmos y tambi√©n el mundo espiritual. En este sentido se aceptar√≠a que cierta parte de los seres celestiales no seguir√≠an haciendo su ministerio de cuidar y de ser intermediarios entre Dios y los hombres. Esta postura angelical se habr√≠a arreglado con la muerte de Jesucristo, pagando la deuda humana y haciendo las paces entre los habitantes del mundo celeste, quienes habr√≠an perdido toda clase de confiabilidad en el hombre. Sin embargo, nada parece ser claro a pesar de extensos p√°rrafos escritos por te√≥logos que siguen en la duda. A alguien se le ocurri√≥ mencionar que es posible pensar en una tercera categor√≠a de seres que habiten el cosmos (Guess, Everling). Y que a estos seres no habr√≠a que comprenderlos ni dentro de los demon√≠acos ni entre los que quedaron leales a Dios. ¬ŅQui√©nes podr√≠an ser estos seres que est√°n en una categor√≠a intermedia?. ¬ŅPodemos encuadrarlos en alguna orden de los √°ngeles o ser√≠an simplemente otras criaturas de Dios que pueblan el universo?.
Sea cual fuere la respuesta no hay ninguna duda que San Pablo se est√° refiriendo a una reconciliaci√≥n que se logra en la tierra y en todo el universo alcanzando a√ļn a otros seres, angelicales o no, que habitan el cosmos y su relaci√≥n estaba cortada o interrumpida con el Creador de ese universo. Si presumimos que otros planetas est√°n habitados, hemos de preguntamos si el pecado nuestro les afect√≥, y si ellos habr√≠an seguido, en parte o en todo a Satan√°s, tambi√©n necesitar√≠an de esta reconciliaci√≥n. Nosotros tenemos esta presunci√≥n. Que hay otros seres semejantes al habitante de la tierra habitando otros mundos, y que la redenci√≥n que tuvo como escenario al planeta Tierra repercuti√≥ en todo el universo, no dejando un solo espacio, ni un solo astro con sus habitantes sin redimirse.

VIII. Un p√°rrafo final.


Con lo expresado anteriormente, comenzando a tener en cuenta las expresiones b√≠blicas acerca de las constelaciones como el caso de la Osa Mayor ‚Äúcon sus hijos‚ÄĚ; la leyenda de Ori√≥n que tanto se parece a la rebeli√≥n de los √°ngeles; el uso de una terminolog√≠a acerca de los seres celestiales, y entre √©stos, el caso de los ‚Äúcentinelas‚ÄĚ que se juntaron con las ‚Äúhijas de los hombres‚ÄĚ; si acept√°ramos que hay una tercera categor√≠a de seres que pueblan el universo y que ser√≠an √©stos los que se unieron a las mujeres, terminar√≠amos por querer convencernos de que hay vida extraterrestre adem√°s de la existencia de √°ngeles y demonios.
Otra cosa, nos hemos referido al man√° y dijimos que los √°ngeles son seres incorp√≥reos, por lo tanto no necesitan esta clase de alimento, de manera que los ‚Äúnobles o poderosos del cielo‚ÄĚ que lo ingieren han de ser seguramente otras criaturas de alguna regi√≥n del cosmos. Y como de alg√ļn modo entr√≥ el pecado en el mundo, (cosmos), se necesit√≥ de la redenci√≥n de Cristo para reconciliar tambi√©n a estos seres cuya posici√≥n estaba tambi√©n distanciada de su Creador.
Por lo expuesto, creemos en que hay vida en otras latitudes del universo. Mundos que, en este proceso de redención, serían algunos leales a Dios, y otros habrían aceptado las sugerencias del opositor a Dios. Hay entonces una lucha que se da por el hecho de que el enemigo llamado Satanás (adversario), pretende reclutar tanto a los de la Tierra como a los habitantes de otros planetas para enfrentar a Dios, sus ángeles leales, y todo ser viviente que quiere participar en la redención lograda por Jesucristo. En esta lucha está en juego el Poder y el Gobierno no sólo sobre nuestro Planeta, sino también del universo todo.
Las Sagradas Escrituras profetizan el triunfo de Hijo de Dios y la formación de un nuevo orden; cambios en el estilo de vida, y la armonía en la relación de los hombres. Armonía para con Dios, para con los ángeles, y todo otro ser extraterrestre.-

Sobre el Autor:
ARIEL LEMOS, naci√≥ en Cerrito (Entre R√≠os-Argentina). Vivi√≥ sus primeros a√Īos en la ciudad de Curtiembre y curs√≥ sus estudios primarios en Paran√° y secundarios en Buenos Aires.
Durante seis a√Īos naveg√≥ en buques de la Armada Argentina (Fragata Sarand√≠ y Bah√≠a Aguirre); lo que le permiti√≥ surcar los mares del sur, llegar hasta la Ant√°rtida, recorrer zonas del Caribe, e incluso conocer Nueva York y Nueva Jersey.
Por una fuerte experiencia personal se convirtió al Evangelio, ingresando al Seminario Internacional Teológico Bautista, donde obtuvo el título de Licenciatura en Teología.
En 1977 ocup√≥ el cargo de Director de Acci√≥n Comunitaria de la Convenci√≥n Bautista Argentina. En 1986 represent√≥ a Argentina en la Conferencia Sobre Necesidades Humanas presentando el tema ‚ÄúLa Situaci√≥n Social del Cono Sur‚ÄĚ y junto con enviados de Paraguay, Uruguay y Estados Unidos, trataron la problem√°tica sobre ‚ÄúLa Respuesta Cristiana a las Necesidades del Hombre‚ÄĚ.
Invitado por la Casa Bautista de Publicaciones de El Paso y la Editorial Mundo Hispano (ambas de Texas-EE.UU), realiz√≥ una prol√≠fica obra literaria, donde se destacan: ‚ÄúLlegaron tambi√©n a Viale‚ÄĚ (sobre sus investigaciones ovnis), ‚Äú√Čramos tan inocentes‚ÄĚ y ‚ÄúLa iglesia sirviendo a la comunidad‚ÄĚ.
En setiembre de 1995, es invitado especialmente a viajar a Estados Unidos, para presentar ante el SEAT (Society for Enlightenment and Transformation) de las Naciones Unidas, su trabajo de investigaci√≥n titulado ‚Äú¬ŅHay Indicios B√≠blicos Sobre Vida Extraterrestre?‚ÄĚ.
Este importante contacto con la ONU le permitió seguir trabajando dentro del campo de la Teología Bíblica en el tema ovni y vida extraterrestre.
Radicado con su familia en Viale (su ciudad adoptiva), desarroll√≥ por a√Īos su actividad pastoral y trabajando en un comercio local; a la vez que cursaba sus estudios de Derecho en la ciudad de Santa Fe.
Falleció en junio de 2007, dejando un pueblo dolorido y muchos amigos; además de sus obras literarias y sus investigaciones en vida extraterrestre.



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