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Fecha 11/7/2011 12:11:51 | Tema: Noticias de ultima hora

Exobiología: La ciencia de la vida extraterrestre

Los astr√≥nomos, exobi√≥logos, astrof√≠sicos y otros cient√≠ficos est√°n seriamente comprometidos con la b√ļsqueda de vida extraterrestre.

Informa desde UNIFA
Adolfo Gandin Ocampo

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Una de las grandes preguntas que nos hacemos los humanos es si existe vida en otros lugares del universo. Tenemos, por ahora, una vaga idea de lo que es la vida en nuestro planeta. Una pl√©yade de cient√≠ficos, tanto bi√≥logos como qu√≠micos, f√≠sicos y ge√≥logos se han estado preguntando por el origen y la evoluci√≥n de la vida en el planeta Tierra desde el H√°dico hasta la actualidad antropozoica, a lo largo de 4.560 millones de a√Īos. Parte de ello lo he desarrollado en mi reciente libro ‚ÄúLos f√≥siles y el tiempo profundo‚ÄĚ, de Mundo Gr√°fico Editorial (Salta, 2011).

Ya de por s√≠ intentar explicar qu√© es la vida constituye un rompedero de cabeza. El famoso f√≠sico austr√≠aco y premio Nobel 1933, Erwin Schr‚ÄĚdinger, levant√≥ una polvareda intelectual cuando en 1944 public√≥ su famoso libro ‚Äú¬ŅQu√© es la vida?‚ÄĚ, con argumentos tomados desde distintos campos de las ciencias duras.

Entre sus genialidades estuvo el pensar, por puro razonamiento teórico, la existencia de un código bioquímico universal, mucho antes del descubrimiento del ADN. Desde entonces se sucedieron las definiciones sin que hasta ahora se haya logrado alguna que pueda convencer a todos.

Para Christian de Duve, premio Nobel de Fisiolog√≠a, ‚Äúla vida es desequilibrio‚ÄĚ.

El astrof√≠sico Carl Sagan, a quien se le encarg√≥ el cap√≠tulo ‚Äúvida‚ÄĚ (life) de la Enciclopedia Brit√°nica, y que est√° considerado uno de los mejores textos de esa prestigiosa obra, dice que ‚Äúun ser vivo es algo capaz de reproducirse, mutar y transmitir sus mutaciones‚ÄĚ.

El bi√≥logo Chris McKay sostiene que ‚Äúla vida es informaci√≥n y ADN replicable, al abrigo de una membrana‚ÄĚ. El bioqu√≠mico Leslie Orgel sostiene que ‚Äúun ser vivo es un objeto complejo que contiene informaci√≥n, se reproduce y evoluciona por selecci√≥n natural‚ÄĚ.

Por su parte, Francis Crick, premio Nobel de Fisiolog√≠a y uno de los descubridores del ADN, sostiene que ‚Äúpor su complicaci√≥n, la vida es casi un milagro‚ÄĚ.

Ken Nealson, astrobi√≥logo de la NASA, comentaba que la ‚Äúvida era una equivocaci√≥n‚ÄĚ, ya que ‚Äúhac√≠a falta un derroche fantasioso de energ√≠a para mantener un organismo vivo durante un tiempo, en contra de la disipaci√≥n generalizada y la entrop√≠a‚ÄĚ.

Si bien no estamos seguros de c√≥mo comenz√≥ la vida en nuestro planeta, sabemos al menos que, por sus caracter√≠sticas, este fue el elegido del Sistema Solar. La distancia al Sol permiti√≥ que el agua coexista en sus tres estados: s√≥lido (hielo), l√≠quido y vapor. La vida en la Tierra est√° dada por el agua, el ox√≠geno y el carbono. J√ļpiter es un gigante gaseoso que pudo, pero que no se convirti√≥ en un segundo sol, y en lugar de habernos achicharrado nos protege como un escudo del bombardeo c√≥smico permanente de asteroides y cometas. Recordemos los 21 fragmentos cometarios del Shomaeker-Levy que se estrellaron all√≠ en 1994. Desde muy temprano el hombre comenz√≥ a preguntarse si exist√≠a vida en otros planetas. Giordano Bruno, cura dominico, fue uno de los que desafiaron abiertamente el dogma y sostuvo unos 400 a√Īos atr√°s que el universo estaba lleno de mundos habitados como el nuestro. Esta era una idea absolutamente peligrosa para la Iglesia, ya que si hab√≠a otras humanidades significaba que Jes√ļs, el hijo de Dios, ten√≠a que nacer y morir crucificado en cada uno de esos infinitos mundos. Lo cierto es que el papa Ippolito Aldobrandini, Clemente VIII, decidi√≥ que no iba a tolerar el mal ejemplo y mand√≥ a rostizarlo vivo en las hogueras de la Santa Inquisici√≥n en Campo dei Froi, solicitando el uso de ‚Äúramas verdes para que la agon√≠a durara m√°s‚ÄĚ.

En 1960, Joshua Lederberg, profesor de Gen√©tica de Stanford, acu√Ī√≥ el t√©rmino ‚Äúexobiolog√≠a‚ÄĚ para referirse al ‚Äúestudio de la vida exterior‚ÄĚ. El paleont√≥logo George Gaylord Simpson lo cruz√≥ en 1964 diciendo que esa nueva ciencia primero ten√≠a que demostrar que el tema de su estudio exist√≠a, ya que al no haberse probado la existencia de vida extraterrestre, la nueva l√≠nea cient√≠fica no pasaba de una colecci√≥n de especulaciones. En la √ļltima d√©cada se comenz√≥ a hablar de ‚Äúastrobiolog√≠a‚ÄĚ. El hallazgo en la Ant√°rtida de una roca de claro origen marciano, el meteorito ALH 84001, desat√≥ una fiebre de especulaciones al descubrirse en √©l grietas con carbonatos, carbono org√°nico y cristales ordenados de magnetita, que daban el aspecto de haber sido producido por bacterias f√≥siles. El meteorito, descubierto por Roberta Score, se convirti√≥ en la roca m√°s estudiada del Sistema Solar. Hoy nadie cree que se trate de restos org√°nicos, con lo cual se volvieron a desvanecer las posibilidades de que haya alguna vida en el Sistema Solar aunque m√°s no sea del tipo bacteriana extrem√≥fila.

Tampoco ayudan la composici√≥n de las atm√≥sferas de los planetas y sat√©lites, ni todo el rastreo de ondas que hicieron los radiotelescopios. La b√ļsqueda se orienta ahora a otras estrellas, esperando que estas alberguen planetas y que esos planetas tengan las condiciones m√≠nimas como para que pudiera surgir en ellos la vida. Planetas que puedan tener agua l√≠quida, que desarrollen una evoluci√≥n estable de un par de billones de a√Īos con un flujo adecuado de energ√≠a y baja radiaci√≥n ultravioleta, con estrellas por encima del umbral de las enanas rojas -que dificultar√≠a el metabolismo vital- y con √≥rbitas planetarias subcirculares, para evitar las oscilaciones clim√°ticas y el congelamiento peri√≥dico de los oc√©anos.

Tambi√©n con una masa planetaria que retenga una atm√≥sfera apreciable y, con ella, temperaturas adecuadas para la vida. Como se aprecia, son demasiados los requisitos, a los que hay que sumar que el planeta pertenezca a una galaxia en espiral donde haya m√°s elementos qu√≠micos pesados y no a una el√≠ptica, irregular o demasiado peque√Īa, que se ubique dentro de la galaxia en una zona adecuada, o sea, ni en el n√ļcleo -donde hay demasiada radiaci√≥n y demasiadas supernovas- ni en la periferia -con pocos elementos pesados-; que abunden los elementos pesados de la nube molecular primigenia, ya que una metalicidad alta ser√≠a necesaria para formar tanto los planetas s√≥lidos como la vida; que exista al menos un planeta gigante que pueda limpiar el sistema de impactores (como nuestro J√ļpiter); y que el planeta tenga un sat√©lite gigante para estabilizar su eje rotacional.

Los astr√≥nomos, exobi√≥logos, astrof√≠sicos y otros cient√≠ficos est√°n seriamente comprometidos con la b√ļsqueda de vida extraterrestre (aunque m√°s no sea una m√≠nima bacteria), lo cual se contradice abiertamente con quienes suponen que cualquier luz u objeto en el cielo es un ovni, es decir, una nave tripulada por viajeros del cosmos.

Datos

En 1960, Joshua Lederberg, profesor de Gen√©tica de Stanford, acu√Ī√≥ el t√©rmino ‚Äúexobiolog√≠a‚ÄĚ para referirse al ‚Äúestudio de la vida exterior‚ÄĚ.
La b√ļsqueda se orienta ahora a estrellas que alberguen planetas que tengan las condiciones m√≠nimas para que pueda surgir en ellos la vida.

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