¬ŅVENIMOS TODOS DE MARTE?

Fecha 27/3/2011 16:07:28 | Tema: Noticias de ultima hora

josé manuel nieves / madrid
Día 24/03/2011

Científicos desarrollan un sistema para buscar restos biológicos bajo la superficie del Planeta rojo, quizás las muestras de nuestros propios orígenes

Imagen Original
Archivo .Vista de Marte, el planeta rojo

En febrero de 2009, y bajo este mismo título, ABC publicaba un artículo sobre esta inquietante posibilidad. Entonces, H. Jay Melosh, profesor de Ciencias Planetarias de la Universidad de Arizona y una de las máximas autoridades mundiales en el estudio de impactos de meteoritos contra la Tierra, defendía la hipótesis de que la vida podría haberse originado antes en Marte que en nuestro propio mundo, para viajar después hasta aquí a bordo de meteoritos. Ahora, investigadores del Massachussetts Institute of Technology (MIT) y la Universidad de Harvard, están terminando de desarrollar un instrumento capaz de zanjar la cuestión.
La idea, aunque puede parecer descabellada, tiene en realidad una l√≥gica aplastante. Para muchos bi√≥logos y ge√≥logos actuales, en efecto, no cabe duda de que en Marte hay, o por lo menos hubo alguna vez, vida. Casi cuarenta misiones no tripuladas han sido enviadas hasta ahora al Planeta rojo, una buena parte de ellas con la misi√≥n espec√≠fica de encontrar agua (cuya presencia all√≠ ha sido repetidamente confirmada) y rastros de alg√ļn tipo de vida org√°nica, ya sea presente o pasada.

Y es que la historia de Marte es muy similar a la de nuestro propio mundo. Sabemos que, igual que en la Tierra, allí hubo mares y océanos que, sin embargo, se perdieron por carecer el planeta de una atmósfera capaz de retener y reciclar el agua evaporada por el Sol. Al ir evaporándose el agua de los mares, simplemente se fue perdiendo en el espacio.

Sin embargo, resulta m√°s que plausible pensar que, mientras esos mares existieron, llegaron a albergar alguna forma de vida org√°nica. Un proceso, adem√°s, que pudo tener lugar incluso antes que en la propia Tierra, seg√ļn se desprende del an√°lisis de los datos enviados por las naves actualmente en √≥rbita marciana y por los veh√≠culos robotizados Spirit y Opportunity, que han pasado largos a√Īos ‚Äúpaseando‚ÄĚ y analizando su polvorienta y √°rida superficie.

Y despu√©s est√°n los asteroides y cometas, que chocan continuamente con todos y cada uno de los mundos del Sistema Solar, salpicando sus superficies de cr√°teres que son visibles durante muchos millones de a√Īos. Cuando uno de estos ‚Äúvagabundos espaciales‚ÄĚ choca contra un planeta, levanta una gran nube de escombros y piedras que, a su vez, son lanzadas al espacio y pueden chocar (de hecho lo hacen) contra otros mundos del mismo sistema planetario. Aqu√≠, en la Tierra, se han encontrado ya un buen pu√Īado de meteoritos que han resultado ser fragmentos de suelo marciano.

Carambola cósmica

Si se llega a demostrar que, en efecto, la vida se desarroll√≥ antes en Marte que en la Tierra, no ser√≠a muy arriesgado suponer, aseguraba Melosh en 2009, que pudo ‚Äútrasladarse‚ÄĚ hasta nuestro propio mundo aprovechando alguna de esas ‚Äúcarambolas c√≥smicas‚ÄĚ. Aqu√≠, en la Tierra, aquellas primitivas mol√©culas prebi√≥ticas o, qui√©n sabe, incluso microorganismos funcionales, encontraron un caldo de cultivo m√°s favorable en el que desarrollarse y prosperar.

Sin embargo, y a pesar de que la mayor√≠a de los investigadores est√°n convencidos de que la vida floreci√≥ alguna vez en el Planeta rojo, no existen a√ļn pruebas irrefutables de que, en efecto, fue as√≠. Ahora, Christopher Carr, cient√≠fico del MIT, y Gary Ruvkun, bi√≥logo molecular de la Universidad de Harvard, proponen una estrategia completamente nueva para resolver la cuesti√≥n: buscar en Marte fragmentos de ADN o ARN, en especial determinadas secuencias de esta mol√©cula que est√°n presentes en la inmensa mayor√≠a de las criaturas terrestres y que pueden, por lo tanto, considerarse como universales.

Si se encuentra ese material genético en Marte, Carr y Ruvkun aseguran que, gracias a un instrumento desarrollado por sus equipos, podrían determinar si están o no relacionadas con las formas de vida de la Tierra.

La idea se basa en un buen n√ļmero de hechos bien establecidos. Primero, cuando el Sistema Solar era a√ļn joven, los climas de Marte y de la Tierra eran mucho m√°s parecidos entre s√≠ de lo que son hoy, de forma que la vida que surgiera en cualquiera de los dos mundos podr√≠a haber sobrevivido f√°cilmente en el otro. Segundo, se estima que han llegado ya hasta la Tierra cerca de mil millones de toneladas de rocas procedentes de Marte, arrojadas al espacio tras el impacto de meteoritos sobre la superficie marciana. Tercero, se ha demostrado que algunos microbios son capaces de sobrevivir a estos tremendos impactos y, lo que es m√°s, pueden mantenerse "en suspenso" durante los cientos, o miles de a√Īos de duraci√≥n de su traves√≠a espacial.

Descendientes de microbios marcianos

Por lo tanto, la idea de que la vida surgiera en uno de los dos planetas para ser despu√©s "transportada" hasta el otro, resulta m√°s que plausible. Por √ļltimo, la din√°mica orbital de Marte y de la Tierra hacen que sea cien veces m√°s f√°cil para una roca viajar de Marte a la Tierra que al rev√©s. Por lo que si la vida efectivamente surgi√≥ primero all√≠, algunos microbios habr√≠an podido "trasplantarla" hasta la Tierra, de modo que todos ser√≠amos sus descendientes.

Si las cosas sucedieron de esta forma, podríamos aprender importantes lecciones sobre nuestro propio origen biológico estudiando la compleja bioquímica de nuestro planeta vecino, en el que las primeras huellas de la vida, desaparecidas sin remedio aquí en la Tierra, se habrían conservado gracias a su gélido ambiente.

El ingenio desarrollado por el MIT tomaría muestras del suelo marciano y sería capaz de aislar cualquier organismo viviente o resto biológico que contenga ADN para después separar el material genético y analizar sus secuencias con las técnicas estandar. "Es un disparo muy largo - concede Carr- pero si vamos a Marte y encontramos formas de vida que estén relacionadas con nosotros, podría ser que nuestro origen fuera marciano. O bien, si la vida empezó aquí, podría haberse transferido a Marte".

"En ambos casos -concluye el investigador- estaríamos relacionados con la vida de Marte".

Hay otro punto en el que, en general, los cient√≠ficos est√°n de acuerdo. Si efectivamente sigue habiendo algo vivo en Marte, es muy probable que ese algo no est√© en la superficie, demasiado fr√≠a y seca, sino debajo de ella. "En Marte, hoy -asevera Carr- el mejor sitio para buscar vida es en el subsuelo". Por eso el ingenio que est√° desarrollando el equipo del MIT est√° especialmente dise√Īado para obtener muestras subterr√°neas.

Fuente :: http://www.abc.es/20110324/ciencia/ab ... s-marte-201103240959.html



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