AHU, LAS MORADAS DE LOS DIOSES.

Fecha 21/3/2011 18:03:57 | Tema: Enigmas y Misterios

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El √ļltimo para√≠so terrenal se halla en medio del oc√©ano Pac√≠fico. Cuando en 1400 a. de C. intr√©pidos navegantes se armaron de valor y se lanzaron en peque√Īos botes a cruzar el gran desierto marino, ni siquiera sospechaban que sus descendientes tardar√≠an 2.500 a√Īos en alcanzar los √ļltimos objetivos del gran viaje de descubrimiento. Como en un inmenso tri√°ngulo se alinean las islas Polinesias como brillantes esquirlas de tierra, desde Nueva Zelanda a lo largo de 5.820 kil√≥metros hasta las islas Marquesas en el nordeste. Los ancestros de los polinesios tuvieron que recorrer otros 3.880 kil√≥metros de mar brav√≠a para colonizar finalmente Hawai en el noroeste. Dejaron enigm√°ticas estructuras de piedra y antiqu√≠simos templos, que nos permiten intuir en nuestro siglo los misterios de tiempos remotos.
PIR√ĀMIDES DE CULTO

El Marae Arahurahu, el "templo de la ceniza", se halla oculto en el interior de Tahit√≠, rodeado de espigadas monta√Īas de hasta 2.000 metros de altura. Sobre un terreno aplanado, un murete rodea el recinto sagrado, y mediante tablas con signos grabados, de las que antes colgaban banderines de corteza de √°rbol, indican a los visitantes que se hallan en un lugar tab√ļ: en la amplia terraza se levantaban antiguamente los t√ļmulos de los jefes tribales. La entrada sigue estando vigilada en nuestros d√≠as por figuras de madera desnudas de aspecto diab√≥lico.

En el extremo del lugar de ceremonias se halla el santuario propiamente dicho de los isle√Īos, el ahu, un altar de m√°s de 3 metros de altura formado por una pir√°mide escalonada de bloques de basalto. Este es el m√≠stico lugar de descenso de los dioses de Tahit√≠. En este recinto s√≥lo pod√≠an permanecer ellos y sus sacerdotes, y una √ļnica vez en su vida el jefe de la tribu con motivo de su investidura.

ORIGEN ENIGM√ĀTICO

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Las tradiciones y construcciones incitan a la fantas√≠a: ¬Ņproceden los polinesios de Am√©rica? El etn√≥logo noruego Thor Heyerdahl (1914 - 2002) hall√≥ sorprendentes paralelismos con las obras arquitect√≥nicas consagradas a los dioses sudamericanos. Especialmente le fascin√≥ una pir√°mide ahu de diez escalones que en su d√≠a debi√≥ de medir 100 metros de longitud, 30 de anchura y 120 de altura y era muy parecida a las pir√°mides mexicanas. En 1947, este investigador demostr√≥ con su balsa de vela construida con madera de Sudam√©rica, Kon-tiki, que el contacto entre Am√©rica y la Polinesia era perfectamente plausible, aunque todav√≠a no existe ninguna prueba definitiva.

PASADO DESCOMPUESTO

Durante el dominio colonial franc√©s comenz√≥ la decadencia de los lugares sagrados: los maraes se utilizaron de canteras para construir los cimientos de casas y carreteras. De este modo, hoy en d√≠a numerosos testimonios de un pasado m√≠tico de la Polinesia est√°n esparcidos por los diques de los puertos, o los caminos por los que transitan todos los a√Īos miles de turistas para ver los √ļltimos restos de una historia ancestral y para experimentar el encanto del paisaje paradis√≠aco de Tahit√≠, la "perla de los mares del Sur".

LITORALES DE LOS DIOSES

Los √≠dolos divinos de la Polinesia suscitan muchas preguntas: ¬Ņcu√°l era su supuesto efecto m√°gico? Los "vikingos de los mares del Sur" cincelaron seres monstruosos de grandes ojos sobre sus altares: ¬Ņeran dioses? ¬ŅDemonios? ¬ŅSeres de otro mundo?

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Los poetas polinesios conjuraban en sus cantos un pasado legendario que ellos llamaban "la noche de las tradiciones". Creían en el creador Taaroa y en seres divinos que fundaron su cultura y que venían de "más allá de la tierra", desde donde los mensajeros de los dioses visitaron sus islas. Para ellos, la cuna de la humanidad se hallaba en las "islas andantes" o gigantescas conchas que iban a la deriva delante de las costas o flotaban en el cielo.

Tane, el se√Īor de la selva y de la luz, lleg√≥ de este modo a la isla Huahine, que se encuentra a unos 170 kil√≥metros al noroeste de Tahit√≠. A √©l estaba consagrado el lugar m√°s sagrado, el marae mata'ire'a-rahi: 28 plataformas artificiales con superestructuras alargadas forman el centro de culto m√°s grande de todos los mares del Sur. De creer a los antiguos mitos, los dioses se hallaban a gusto en esta isla, y los ind√≠genas muestran a los visitantes el "lecho de Tane", donde el dios dorm√≠a sobre una plataforma de piedra cuando visitaba a su pueblo.

EL PODER DE LOS DIOSES TIKIS

Las islas Marquesas se hallan a 10 grados al sur del Ecuador. En su tupida jungla existen lugares de culto ante cuyas murallas acechan los tikis, monstruos de piedra y guardianes de los santuarios. Todo aquel que los profanara era castigado por su poder m√°gico, el mana.

Cuando en 1966 se pretendi√≥ transportar un tiki de 2,74 metros de altura de Raivavae (archipi√©lago austral) a Tahit√≠, los trabajadores portuarios se negaron a ejecutar el encargo. Finalmente, cuatro hombres se mostraron dispuestos, pero al proceder al embarque de la figura, uno de ellos cay√≥ al agua y se ahog√≥. Al t√©rmino de su viaje, seg√ļn cuentan los lugare√Īos, el tiki se veng√≥ tambi√©n de los otros: todos murieron al cabo de muy poco tiempo.

ENIGMAS DE LOS MARES DEL SUR

En Bora Bora (Filipinas) aterriz√≥, procedente directamente del cielo, el dios de la guerra, Oro. Se encontr√≥ con la bella Vairumati y se enamor√≥ de ella. Cuando a finales del siglo XVIII arribaron navegantes europeos a las islas, los ind√≠genas ofrecieron de regalo a estos falsos dioses, como algo natural, las mujeres m√°s bellas. Un ofrecimiento seductor al que pocas veces pod√≠an resistirse. El centro de culto m√°s importante de Oro tiene un extra√Īo nombre: "Taputaputea", que significa "lo m√°s sagrado del espacio a√©reo". El escritor alem√°n Horst Dunkel formul√≥ la hip√≥tesis, en el congreso arqueol√≥gico sobre el origen de las civilizaciones celebrado en el a√Īo 2000 en San Marino, del origen extraterrestre de los dioses polinesios, remiti√©ndose a relatos que recuerdan a apariciones de ovnis. Los polinesios comparaban los veh√≠culos de los dioses con tortugas marinas y los llamaban "sombras de los dioses que volaban por el cielo".

Pero no siempre eran dioses amables, pues Oro reclamaba sacrificios humanos. Cuando un día se derrumbó un árbol sobre el templo de Oro, los sacerdotes predijeron la llegada de conquistadores foráneos: poco tiempo después se confirmó la profecía.

Misioneros y aventureros saquearon y destruyeron a finales del siglo XIX sus santuarios, que quizá podrían haber aportado indicios sobre el origen de los terribles dioses de las islas del océano azul.

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SACRIFICIOS PARA LOS DIOSES

Cuando el capitán James Cook llegó en 1776 a Tahití, tuvo que presenciar un espantoso ritual de sacrificio. Al son de los tambores y las matracas, dos indígenas cavaron una fosa destinada a albergar el cadáver de un hombre atado de pies y manos. Al fondo, Cook vio un muro de piedra decorado con numerosas calaveras. En algunos casos se ha informado de actos de canibalismo.

Con una f√≥rmula oratoria, el sacerdote convoc√≥ a los dioses al fest√≠n de culto: "Gran Tangaroa, √ļnico origen ancestral, y tu gran familia divina, qu√©date aqu√≠ arriba en el aire, encima de este lugar sagrado para los hombres. Nosotros los mortales permanecemos en esta tierra".

Fuente :: http://enigmasymitos.blogspot.com/201 ... oradas-de-los-dioses.html



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