EL MISTERIO DE LOS MUROS DE BIMINI.

Fecha 23/2/2011 16:50:00 | Tema: Enigmas y Misterios

AUTOR: YURI LEVERATTO

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El médium estadounidense Edgar Cayce (1877-1945) había predicho en 1900 que en 1968 o 1969, alrededor de las islas Bimini (Bahamas), se encontrarían vestigios de la antigua Atlántida.
En efecto, en 1969, dos escritores estadounidenses, Robert Ferro y Michael Grumley, quienes ya habían estado interesados desde hacía tiempo en los fenómenos paranormales, iniciaron la exploración subacuática de los lechos marinos situados casi a una milla de la costa occidental de North Bimini.

Su gu√≠a les hab√≠a informado que en la zona se hab√≠an avistado extra√Īas rocas sumergidas alineadas, como si fueran una especie de muro o incluso como si hicieran parte de una arcaica calle.
Luego de varias inmersiones, Ferro y Grumley dijeron haber encontrado, de 5 a 10 metros de profundidad, una serie de rocas rectangulares alineadas, de hasta 6 metros de longitud y 3 metros de anchura.

Los dos exploradores subacuáticos comunicaron, además, que toda la formación tenía unos 200 metros de extensión.

Ferro y Grumley escribieron un libro cuyo título es Atlántida: autobiografía de un descubrimiento, en el cual relataron su aventura.

Seg√ļn ellos, los muros de Bimini hac√≠an parte de las ruinas de la ciudadela de Atl√°ntida, y fueron construidos por una civilizaci√≥n mar√≠tima que se desarroll√≥ hace alrededor de 15.000 a√Īos.

En el libro están incluidas también algunas fotografías del conde Pino Turolla de Miami, un explorador subacuático.

Sin embargo, lo que no se especificó en el libro fue el método de datación utilizado por los tres exploradores. Además, parece que no se hallaron evidencias arqueológicas en las proximidades de los muros de Bimini, como por ejemplo cerámica o restos de carbón fósil (como, en cambio, sí se encontró en los lechos marinos de Khambat).

En una de sus inmersiones, Turolla descubri√≥ otros fragmentos de muros en los lechos marinos ubicados en la punta extrema de la isla de North Bimini, y esto lo hizo llegar a la conclusi√≥n de que probablemente, en la antig√ľedad, el muro que hoy se encuentra sumergido rodeaba toda la isla.

El escritor Charles Berlitz (1914-2003), narró el descubrimiento de los muros de Bimini en su libro Misteries from forgotten worlds (1972), pero atribuyó el hallazgo a los arqueólogos Manson Valentine y Dimitri Rebikoff, y al buzo y campeón de apnea Jacques Mayol, en septiembre de 1968.
Seg√ļn Berlitz, el descubrimiento inicial se dio pocos meses antes, cuando dos pilotos sobrevolaron las Bahama Banks y se dieron cuenta desde lo alto de aquellas extra√Īas formaciones.

Berlitz afirm√≥ tambi√©n que el primer avistamiento subacu√°tico ocurri√≥ en Pine Key, alrededor de la isla de Andros. De otra parte, este escritor fue el primero en sostener que hab√≠a una extra√Īa semejanza entre los bloques de Bimini y los cicl√≥peos muros de Sacsayhuam√°n, situados a 3555 metros sobre el nivel del mar, en Cusco, Per√ļ.
Estudios sucesivos comprobaron que, en realidad, hay dos muros principales, que convergen pero que no se unen. Tienen unos 800 metros de longitud y están formados por bloques de piedra rectangulares que tienen una dimensión, en promedio, de 3x2 metros. Los bloques son rocas sedimentarias calcáreas.

En 1978, el departamento de Geolog√≠a de la Universidad de Miami procedi√≥ a datar con el m√©todo del carbono 14 algunos elementos org√°nicos presentes en los bloques de Bimini, como restos de moluscos en conchas, llegando a la conclusi√≥n de que tienen 3500 a√Īos de antig√ľedad, remont√°ndose, por tanto, al 1500 antes de Cristo.

No obstante, este método de datación no ayudó a dilucidar si los bloques de Bimini son formaciones naturales o verdaderos muros construidos por el hombre en el pasado.
Los dos investigadores John Gifford y Mahlon Ball, cuyos an√°lisis aparecieron en el National Geographic Society Research Report, efectuaron una dataci√≥n mucho m√°s compleja de un bloque de biopelsparite utilizando el m√©todo del uranio-torio, seg√ļn el cual es posible datar min√ļsculos f√≥siles que se hayan formado en la roca. Esta dataci√≥n ofreci√≥ un resultado muy distinto: los f√≥siles microsc√≥picos que se formaron en las rocas tendr√≠an una antig√ľedad de 15.000 a√Īos, o bien, se remontar√≠an al 13.000 antes de Cristo. De eso se deduce que los muros de Bimini se sumergieron justo 13.000 a√Īos antes de Cristo, probablemente luego del cataclismo mundial llamado diluvio universal, que produjo un alzamiento de los mares de aproximadamente 150-200 metros, por causas a√ļn desconocidas. (La mayor√≠a de los estudiosos, empero, indica que el diluvio universal tuvo lugar en el 10.000 a.C.)
Algunos cient√≠ficos que refutaron los datos de Gifford y Ball aseveran precisamente que, estando el nivel de los mares m√°s bajo de unos 150 metros en el 13.000 a.C., no es posible que aquellos particulares moluscos (ahora f√≥siles), se encontraran en los muros de Bimini, completamente expuestos al sol y, por tanto, se√Īalan que la dataci√≥n est√° completamente errada.

El mundo de la arqueolog√≠a y de la geolog√≠a tradicional no avala la hip√≥tesis de que los muros de Bimini hayan sido construidos por el hombre en √©pocas arcaicas, sino que afirma que estas formaciones son totalmente naturales. El estudioso m√°s eminente que sostiene esta hip√≥tesis ‚Äúnatural‚ÄĚ es Eugene Shinn (US Geological Survey). Seg√ļn esta tesis, los bloques de Bimini no ser√≠an otra cosa que formaciones calc√°reas que crearon, en el curso de los milenios, un suelo en recuadros, rara formaci√≥n generada en las rocas sedimentarias que se encuentran en algunas orillas oce√°nicas (por ejemplo, en Tasmania). Luego de este proceso natural, la roca se fractur√≥ en bloques rectangulares que parecen justamente pedazos de muro.

Hasta el d√≠a de hoy sigue siendo un misterio si los bloques de Bimini fueron construidos por el hombre o si son solamente una extra√Īa formaci√≥n natural.

Lo que es cierto es que no se han encontrado restos de actividad humana en la zona, como cer√°mica o rastros de carb√≥n f√≥sil, pero los que apoyan la teor√≠a ‚Äúartificial‚ÄĚ responden a esta objeci√≥n diciendo que la fuerza del mar pudo haberlos arrastrado lejos.

A este prop√≥sito, ser√≠a oportuno efectuar trabajos de excavaci√≥n con extractores de aire y con el m√©todo estratigr√°fico, pero la complejidad y el costo de un trabajo tan dif√≠cil a 5 ‚Äď 10 metros de profundidad no lo han permitido hasta el momento.

Fuente: http://www.yurileveratto.com/articolo.php?Id=161



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