LAS MUJERES EN LA ANTIGUA GRECIA.

Fecha 17/1/2011 13:06:05 | Tema: SABIAS QUE?

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Las mujeres casadas, las doncellas y las ni√Īas mientras estaban al cuidado de sus madres y esclavas, permanec√≠an en el gineceo, del cual sal√≠an en raras ocasiones. All√≠ crec√≠an en la ignorancia. El cuidado que prestaban a los deberes dom√©sticos y a su atuendo era todo el inter√©s de su mon√≥tona existencia, y no hab√≠a relaci√≥n intelectual alguna con el otro sexo. Incluso en las ceremonias p√ļblicas act√ļan independientemente de los hombres.
Ni siquiera el matrimonio cambiaba su situaci√≥n. La doncella se limitaba a pasar del gineceo de su padre al de su marido, si bien en este √ļltimo ella era la due√Īa absoluta. El esposo vigilaba su honor con celo, y no se consideraba que la mujer tuviera muchos m√°s derechos que los de un esclavo dom√©stico. Recordemos c√≥mo Tel√©maco ordena a su madre que vigile su huso y su telar en vez de interferir en los debates de los hombres. Los matrimonios felices no eran imposibles, aunque prevalec√≠a la opini√≥n de que la mujer era un ser de naturaleza inferior a la del hombre.

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Sin embargo los dorios observaban unas costumbres diferentes, y daban plena libertad a las doncellas para que se mostraran en p√ļblico y se fortalecieran por medio del ejercicio f√≠sico. Hay que tener en cuenta que esta libertad no fue el resultado de ninguna consideraci√≥n de igualdad entre ambos sexos, sino que se fund√≥ en el deseo espartano de producir ni√Īos fuertes por medio de la adecuada preparaci√≥n del cuerpo de las mujeres.

La principal ocupación femenina, aparte de preparar las comidas, consistía en hilar y tejer. Las divinidades áticas están representadas en las artes como diosas del destino, tejiendo el hilo de la vida y luciendo como atributo una rueca. Incluso Helena recibió como regalo un huso de oro con una cesta de plata para guardar el hilo en ella.

En cuanto a la preparación de la comida, la parte más dura, como moler el grano en molinos de mano para abastecer a los numerosos invitados, la realizaban las sirvientas. En el palacio de Ulises doce esclavas estaban empleadas todo el día moliendo trigo y cebada. Cocer y tostar carne sobre el asador también era tarea de las esclavas. En tiempos posteriores llegó a ser costumbre comprar o alquilar esclavos masculinos como cocineros.

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En cada casa, incluso en las de una riqueza modesta, se manten√≠an varias esclavas como cocineras, doncellas y compa√Īeras de las damas en sus escasas salidas, al ser considerado impropio salir de casa sin la compa√Ī√≠a de varias de ellas. S√≥lo abandonaban el hogar para hacer alguna visita a sus vecinas y para asistir a bodas, entierros y festivales religiosos, en los que s√≠ representaban importantes papeles p√ļblicos.

También era tarea femenina ir al pozo a buscar agua, lo que les proporcionaba otra ocasión de reunirse con otras mujeres. Casi todos los pozos eran comunitarios, ya que sólo los hogares más ricos podían aspirar a uno privado.

Las representaciones de mujeres ba√Ī√°ndose, adorn√°ndose, tocando y bailando son numerosas. La doncella ateniense, distinta de la espartana, no cre√≠a apropiado exhibir p√ļblicamente su habilidad y belleza f√≠sica, pero tomar un ba√Īo parece haber estado entre sus costumbres diarias. Hay una pintura muy interesante en un √°nfora del museo de Berl√≠n en la que se ve el interior de una sala de ba√Īo. El espacio interior est√° dividido por una fila de columnas en dos habitaciones, cada una de ellas para dos mujeres. Probablemente el agua se llevaba a presi√≥n a las partes superiores de las columnas huecas, y la comunicaci√≥n entre ellas se efectuaba por medio de tuber√≠as. Los grifos tienen forma de cabezas de osos, leones y panteras de cuyas bocas sale el agua. Las tuber√≠as, a cierta distancia del suelo, se utilizaban para colgar las toallas. Tal vez las llenaban de agua caliente para calentar la ropa.

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El columpio era una diversión femenina. En conmemoración de la muerte de Erigone, hija de Icario, se había decretado un festival en Atenas en el que a las doncellas se les consentía divertirse en el columpio. Hay ilustraciones en las que incluso aparece Eros impulsándolo.


Una excepción dentro de la sociedad femenina griega eran las hetairas, mujeres libres y de esmerada educación, cortesanas que participaban en fiestas y banquetes de la aristocracia. Su misión era entretener con su oratoria y su canto, pero también con sus encantos físicos, a todos los invitados. Solían vestir con una ligera gasa que permitía apreciar sus encantos, o incluso llevar el pecho descubierto. Estas mujeres pagaban impuestos, y algunas de ellas gozaron de enorme influencia y prestigio social.


Demóstenes dijo:


‚ÄúTenemos a las hetairas para el placer, a las criadas para que se hagan cargo de nuestras necesidades corporales diarias y a las esposas para que nos traigan hijos leg√≠timos y para que sean fieles guardianes de nuestros hogares‚ÄĚ.


Bibliografía:
Los griegos ‚Äď E. Guhl y W. Koner
Fuente: http://themaskedlady.blogspot.com/201 ... en-la-antigua-grecia.html



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