LA LEYENDA DE J.C.BROWN....MONTE SHASTA...

Fecha 8/1/2011 3:50:00 | Tema: Mitos y Leyendas

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El personaje principal de la siguiente historia es un elusivo hombre llamado J.C. Brown, quien, en 1904, era un empleado de la Lord Cowdray Mining Company de Londres, Inglaterra. El fue empleado para buscar metales preciosos en esta regi贸n de de vetas de oro, y mientras que estaba aqu铆, se top贸 con una secci贸n de roca en el frente de un pe帽asco que parec铆a no concordar con la formaci贸n que lo rodeaba. Mientras que estaba examinando esta piedra curiosa, not贸 que bloqueaba la entrada a lo que parec铆a ser una cueva. Brown, que era un ge贸logo, pens贸 que toda la escena no era natural y comenz贸 a cavar en la entrada de la cueva, la cual se hallaba llena de basura y vegetaci贸n. 脡l comenz贸 a ver que no era una cueva peque帽a y despu茅s de mucho cavado se encontr贸 a si mismo en un t煤nel que formaba una curva hacia abajo dentro de la monta帽a. Equipado con linternas y los utensilios de miner铆a, sali贸 para explorar.
M谩s tarde cont贸 que 鈥渁 tres millas de la entrada del t煤nel me encontr茅 con un cruce mostrando mineral con contenido de oro y m谩s adelante, me encontr茅 con otro cruce en donde una raza antigua aparentemente hab铆an trabajado cobre鈥. El cre铆a que los otros cruces aparec铆an en alguna otra parte de la monta帽a. El declive continu贸 por aproximadamente unas 11 millas dentro de la monta帽a donde encontr贸 lo que 茅l llam贸 鈥淓l Dep贸sito de la Aldea鈥 (The Village Blets), donde se encontraron muchas piezas y cuartos.

Los cuartos estaban literalmente llenos con l谩minas diversas, todas prolijamente inscriptas.

Las paredes se hallaban forradas de cobre laminado y hab铆a colgando escudos y piezas decorativas para la pared, hechas de oro. Algunas de las l谩minas doradas not贸 que estaban grabadas con ciertos dibujos y jerogl铆ficos. Las piezas se abr铆an hacia otros cuartos, uno de los cuales parece haber sido un lugar de adoraci贸n. Adem谩s de ello, hab铆a 13 estatuas hechas de cobre y oro y un dise帽o de un gran sol del cual sobresal铆an irradiaciones doradas. La forma en la que los objetos se hallaban apiladas, le dio la sensaci贸n de que los ocupantes de la ciudad subterr谩nea se fueron bajo el impulso del momento. Y luego se encontr贸 frente a una escena macabra - en una pieza cont贸 27 esqueletos, el menor de los cuales era de unas 6鈥6鈥 y el m谩s grande alcanzaba a m谩s de 10 pies. Dos de los cuerpos se hallaban momificados, cada uno vestido con t煤nicas ornamentadas y de colores. Brown pas贸 muchos d铆as explorando, estudiando los jerogl铆ficos e imprimi茅ndolos indeleblemente en su mente. El estaba muy excitado acerca de este gran hallazgo arqueol贸gico y decidi贸 abandonar el t煤nel y su contenido, dejando todo exactamente tal como lo hab铆a encontrado. 脡l pens贸 que iba a regresar.

Pero, en primer lugar, diestramente disimul贸 la entrada al t煤nel y marc贸 en su mapa exactamente donde se hallaba en la monta帽a.

Durante las siguientes tres d茅cadas, las que van desde 1904-1934, las actividades de Brown parecen ser rodeadas de misterio, pero se ha sabido que 茅l estudi贸 la literatura y la filosof铆a correspondiente al continente perdido de Mu y a la civilizaci贸n Lemuriana perdida, entre otros conocimientos de razas prehist贸ricas. A帽os de estudio y comparaci贸n de los jerogl铆ficos y pictogr谩ficos que 茅l encontr贸 en el t煤nel lo convencieron de que ciertamente, eran registros de la raza Lemuriana. Y as铆, despu茅s de 30 largos a帽os, Brown sali贸 a la superficie. 脡l decidi贸 que la gloria de aquellos Lemurianos y de los artefactos dorados que a煤n se encontraban tranquilamente colgados en la cueva de la monta帽a, tendr铆an que ser compartidos con otros.

En 1934, a la edad de 79 a帽os, Brown apareci贸 en Stockton, California. Era su idea organizar un grupo de gente interesada en acompa帽arlo, por su cuenta, hasta el Monte Shasta, y que una vez all铆, ellos seguir铆an explorando m谩s all谩 del antiguo t煤nel que hab铆a encontrado en 1904.

Ocho ansiosos residentes de Stockton, incluyendo al editor de un diario, un guardi谩n de un museo, un impresor retirado, varios cient铆ficos y otros ciudadanos s贸lidos formaron un grupo para investigar el t煤nel junto a J.C. Brown. Durante seis semanas se encontraban en la noche para planear la expedici贸n, y tambi茅n para escuchar los fabulosos cuentos de Brown acerca de continentes perdidos, jerogl铆ficos, y las seductoras descripciones del tesoro, que parec铆a estar justamente al alcance de su mano. Algunos incluso abandonaron sus empleos y algunos vendieron cantidad de su propiedad personal durante estas seis semanas, tan seguros se sent铆an de que sus vidas se ver铆an alteradas y enriquecidas despu茅s de sus descubrimientos notorios. El editor y el guardi谩n del museo cuestionaron a Brown intensamente, repasando una y otra vez los detalles de su historia tan rara.

Brown dio a conocer que 茅l hab铆a pasado una gran parte de los 30 a帽os previos buscando registros antiguos correspondientes a los Lemurianos, y su cuadro mental de los jerogl铆ficos en el t煤nel de la aldea subterr谩nea lo hab铆an convencido de haber encontrado el eslab贸n perdido en la historia de la civilizaci贸n.

Y 茅l les dijo que cre铆a que las antig眉edades de oro que hab铆a encontrado eran las de los Lemurianos o de sus descendientes. Brown incluso prometi贸 suministrar un yate para transportar al grupo hasta tan al norte como pudiesen ir por agua. Ellos partir铆an el 19 de junio a las 1:00 p.m. El d铆a amaneci贸 claro y hermoso, y 80 ciudadanos de Stockton estaban esperando a la hora se帽alada la llegada de su l铆der. Ellos se hab铆an reunido la noche anterior a fin de finiquitar los detalles finales, despu茅s de lo cual J.C. Brown les dijo adi贸s hasta la tarde siguiente. Sin embargo, Brown nunca m谩s fue visto por alguien del grupo, y lo que le sucedi贸 es una adivinanza de cada uno. Los miembros del grupo temieron por su vida, ya que previamente hab铆a mencionado que una vez hab铆a sido secuestrado por gente que no deseaban que esta informaci贸n salga, (generalmente agencias guvernamentales); y de que apenas pudo escapar con vida. Ellos involucraron a la polic铆a de Stockton, pero no se encontr贸 rastro del hombre. Hab铆a desaparecido totalmente.

Pero las 80 personas que esperaron en vano que apareciera en ese d铆a de junio, creyeron en la autenticidad de su historia y ellos creen en la existencia del amplio t煤nel en el Monte Shasta, lleno con artefactos de oro.

Lamentablemente, J.C. Brown nunca revel贸 la ubicaci贸n exacta del t煤nel secreto en la monta帽a, y es altamente probable que estos tesoros de una era prehist贸rica nunca m谩s volver谩n a deleitar la vista de otro ser humano. Envuelto en las nubes y la niebla y sellado a trav茅s de las eras en hielo y nieve, el Monte Shasta mantiene su secreto para s铆, como siempre.

Publicado por BOSS
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