EL MISTERIO DE LA TIERRA DE MERIE BYRD.

Fecha 3/1/2011 16:25:29 | Tema: Enigmas y Misterios

AUTOR: YURI LEVERATTO

La Ant√°rtida, el continente m√°s meridional del mundo, de una extensi√≥n aproximada de 14 millones de kil√≥metros cuadrados, no pertenece oficialmente a ning√ļn pa√≠s.

Imagen Original

Aunque desde la antig√ľedad se hab√≠a supuesto la existencia de esta masa continental, la Ant√°rtida fue avistada por primera vez apenas el 27 de enero de 1820 por el oficial de la Marina imperial rusa Fabi√°n Gottlieb von Bellingshausen.
El primer hombre que puso un pie allí fue el anglo-estadounidense John Davis, el 7 de febrero de 1821.

Durante el siglo XIX hubo algunas otras expediciones en las costas antárticas, como la guiada por el capitán James Clark Ross (1839-1843), quien cartografió buena parte de la costa del continente.
No obstante, fue sólo a principios del siglo XX que el noruego Roald Amundsen exploró su interior, llegando al Polo Sur el 14 de diciembre de 1911.

Sin embargo, por veinte a√Īos m√°s la Ant√°rtida sigui√≥ siendo una tierra misteriosa, casi inaccesible, muy dif√≠cil de explorar, puesto que era sumamente peligroso tan s√≥lo llegar a sus costas con un velero, a causa de la presencia constante de hielos.

Un progreso significativo en la historia de la exploración de la Antártida fue efectuado por el almirante estadounidense Richard Evelyn Byrd.
El explorador comenzó su expedición (la cual fue financiada, en gran parte, por John D. Rockefeller), en 1928, dirigiendo una flota de tres aeroplanos y dos barcos.

La base de Richard Byrd, llamada ‚ÄúLittle America‚ÄĚ, estaba situada en la barrera de Ross, una extensa zona helada del Mar de Ross llamada en ingl√©s Ross Ice Shelf. Al a√Īo siguiente, Richard Byrd fue el primer hombre que vol√≥ sobre el Polo Sur (28 de noviembre de 1929, con un Ford Trimotor).

Durante esta primera expedici√≥n ant√°rtica (1928-1930), el aviador estadounidense llev√≥ a cabo algunos vuelos de exploraci√≥n en la tierra situada al este de la barrera de Ross, descubriendo algunas monta√Īas, llamadas luego Rockefeller Mountains. Aquella zona fue llamada Tierra de Marie Byrd, del nombre de su esposa.
Richard Byrd regresó a la Antártida en 1933 para completar la exploración de la Tierra de Marie Byrd. Pasó cinco meses en absoluta soledad en un campo meteorológico y fue salvado después por un grupo de tres hombres. Esta aventura fue descrita luego en su autobiografía Alone (Solo).

Durante esta segunda expedici√≥n el explorador Paul Siple avanz√≥ por tierra hasta las Fosdick Mountains y en algunos vuelos de exploraci√≥n descubri√≥ la costa de Ruppert (75 S ‚Äď 141 W).
La tercera expedici√≥n ant√°rtica realizada por Richard Byrd comenz√≥ en 1939. Bajo orden del presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, los 125 hombres que tomaron parte en ella ten√≠an la misi√≥n de establecer dos bases en la Ant√°rtida: una en Charcot Island, y otra en las cercan√≠as de Little America (68¬į 29' S, 163¬į 57' W).

En efecto, es extra√Īo el inter√©s que los Estados Unidos mostraron por el continente de hielo justo en los umbrales de la Segunda Guerra Mundial, cuando la potencia nazista estaba creciendo y representaba cada vez m√°s una amenaza en Europa.
Durante algunos vuelos de exploraci√≥n en la Tierra de Marie Byrd se descubri√≥ una cadena monta√Īosa volc√°nica llamada Executive Committee, cuyo mayor volc√°n es el Monte Sidley (4285 m.s.n.m.), el m√°s alto de la Ant√°rtida, el cual ya hab√≠a sido, sin embargo, descubierto por Richard Byrd en 1934.

Mientras la exploración del continente de hielo proseguía, ya algunos países habían reclamado varios territorios antárticos proclamando unilateralmente su soberanía.

El primero que lo hizo fue el Reino Unido en 1908. El área que fue reclamada como suya fue la tierra al sur de los 50 grados Sur de latitud, comprendida entre los 20 y 80 grados oeste de longitud, de una extensión total de más de 1.700.000 kilómetros cuadrados.

En 1923, el dirigente general de Nueva Zelanda (representante del soberano que en ese entonces, como todavía hoy, era el rey de Inglaterra) fue nombrado gobernador del Mar de Ross, la zona de banquisa helada ya mencionada, que se extiende de la longitud 160 este hasta la longitud 150 oeste (por debajo del paralelo 60), con una extensión total de 450.000 kilómetros cuadrados.

En 1924, tambi√©n Francia reclam√≥ la soberan√≠a sobre una porci√≥n de la Ant√°rtida, bas√°ndose en los descubrimientos del franc√©s Jules Dumont D‚ÄôUrville en 1840. La tierra solicitada, que se bautiz√≥ ‚ÄúAdelia‚ÄĚ, ten√≠a unos 432.000 kil√≥metros cuadrados de extensi√≥n.

En 1933, el Reino Unido sigui√≥ apresur√°ndose a declarar la soberan√≠a sobre otras tierras ant√°rticas. Esta vez lo hizo por medio de Australia, pa√≠s cuyo presidente, en ese entonces, y a√ļn hoy, era el soberano de Inglaterra.

Se declaró, pues, la soberanía sobre una inmensa área: de la longitud 45 a la 160 este (excepto la tierra Adelia) y por debajo del paralelo sesenta, para una extensión aproximada de 5.896.500 kilómetros cuadrados.

Por tanto, el Reino Unido, ya antes de la Segunda Guerra Mundial, había declarado su soberanía sobre unos 8 millones de kilómetros cuadrados de tierras antárticas, correspondientes, más o menos, al 57 % del continente.

En diciembre de 1938, Alemania nazista declaró su soberanía sobre Nueva Suabia, área de 600.000 kilómetros cuadrados comprendida entre la longitud 20 Este y la 10 Oeste. Esta reivindicación territorial fue ignorada, principalmente porque Alemania nazista no pertenecía a la Sociedad de las Naciones y también porque, después de pocos meses, el territorio de Nueva Suabia fue reclamado por Noruega junto a otras grandes tierras, para un total de 2.500.000 kilómetros cuadrados.

En efecto, este país europeo, luego de las exploraciones del aviador Hjalmar Riiser-Larsen (1930), declaró su soberanía sobre el área que bautizó Tierra de la Reina Maud, en 1939.

Cabe notar que Noruega había ya requerido, en 1929, la soberanía sobre la isla Pietro I (243 kilómetros cuadrados), situada en el Mar de Bellingshausen.

En 1940, Chile declar√≥ la soberan√≠a sobre la porci√≥n de Ant√°rtida comprendida entre la longitud 53 y 90 Oeste, y tres a√Īos despu√©s, Argentina lo hizo sobre la zona comprendida entre la longitud 25 y 74 Oeste.

Se evidencia entonces que las tierras reclamadas por los dos países suramericanos coinciden en parte con las tierras reivindicadas por el Reino Unido.

Por consiguiente, a finales del segundo conflicto mundial, siete naciones soberanas (Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Noruega, Chile y Argentina) reivindicaron su soberanía sobre otras tantas áreas de la Antártida.

S√≥lo un √°rea, la Tierra de Marie Byrd, de aproximadamente 1.600.000 kil√≥metros cuadrados (el 11% de todo el continente) de extensi√≥n, no fue reclamada por ning√ļn pa√≠s soberano y todav√≠a en el 2010 es, a efectos pr√°cticos, tierra de nadie desde el punto de vista jur√≠dico.

En realidad, los Estados Unidos, ya desde el fin de la segunda guerra mundial, demostraron tener el control militar sobre la Ant√°rtida.

En agosto de 1946 se desarrolló la operación Highjump, dirigida por el almirante Richard Byrd, la cual tenía por meta oficial la consolidación de la operatividad estadounidense en vastas zonas del continente antártico.

La operaci√≥n Highjump termin√≥ de manera precipitada en febrero de 1947, seis meses antes de lo previsto. El mismo Richard Byrd, durante una entrevista que concedi√≥ a la agencia de informaci√≥n International News Sevice en el barco USS Mount Olimpus, que fue publicada posteriormente el 5 de marzo de 1947 en el peri√≥dico chileno El Mercurio, declar√≥ que los Estados Unidos tendr√≠an que mantenerse en un estado de ‚Äúalerta continua‚ÄĚ para afrontar a la posibilidad de un ataque hostil proveniente de ambos polos.

Seg√ļn algunas teor√≠as, no confirmadas oficialmente, los nazistas habr√≠an construido algunas bases subterr√°neas en la tierra de Nueva Suabia, por ejemplo, la base denominada ‚Äú211‚ÄĚ. En su controvertida entrevista, ¬Ņse refer√≠a Richard Byrd a una potencial amenaza nazista o incluso a una supuesta invasi√≥n extraterrestre?
En todo caso, la teoría de que la operación Highjump tenía el fin de desmantelar bases nazistas en Nueva Suabia no coincide con el destino efectivo de la flota de 13 barcos pertenecientes al convoy principal, el cual llegó a la Bahía de las Ballenas, en la dependencia de Ross, el 15 de enero de 1947, en una zona extremadamente lejana de la ex Nueva Suabia.
Los Estados Unidos confirmaron luego su control militar en la Antártida en 1955, cuando lanzaron la operación Deep Freeze.

Este despliegue de fuerzas, en el cual participaron al menos 7 naves militares, se desarrolló principalmente en la Tierra de Marie Byrd, donde los Estados Unidos construyeron también una base denominada Byrd (80 Sur, 120 Oeste).

A partir de 1957, el cient√≠fico estadounidense Charles Bentley explor√≥ la zona circunstante a la base de Byrd, particularmente la cadena monta√Īosa volc√°nica Executive Committee y las Sentinel Mountains.

También en 1960 la presencia militar estadounidense se mantuvo cuando la USS Glacier exploró la costa de la Tierra de Marie Byrd denominada Eight Coast.

Asimismo, en el período de 1965 a 1995, los Estados Unidos condujeron varias expediciones de exploración en la Tierra de Marie Byrd, por ejemplo el WAVE Project (West Antartic Volcano Exploration) o el SPRITE Project (South Pacific Rim International Tectonic Exploration).

A partir de 1998, los Estados Unidos utilizaron varias bases no permanentes en la Tierra de Marie Byrd: Ford Ranges (1998-1999), Thwaites (2004-2005) y WAIS Divide (2006).

Es evidente, entonces, que los Estados Unidos, adem√°s de haber sido los primeros en explorar la Tierra de Marie Byrd, la controlan militarmente.

¬ŅPor qu√© no efectuaron nunca un reclamo espec√≠fico para obtener su soberan√≠a?
En 1959, los países interesados en la Antártida se reunieron en Washington (USA) para decidir la suerte futura del continente más meridional del mundo, sellando las bases del Tratado Antártico.
Además de los siete países que oficialmente ya habían reivindicado su soberanía en la Antártida (Reino Unido, Noruega, Nueva Zelanda, Australia, Chile, Argentina y Francia) estaban también Bélgica, Japón, Suráfrica, Estados Unidos y la Unión Soviética.

Aparte de ratificar que el continente debe permanecer libre de actividades militares, se estableció no sólo que los reclamos territoriales efectuados hasta 1959 no son reconocidos a nivel internacional, sino también que ulteriores reivindicaciones serán suspendidas, mas no prohibidas.

En todo caso, otros siete pa√≠ses, a saber, Brasil, Espa√Īa, Per√ļ, Estados Unidos, Sur√°frica y Rusia, se reservaron el derecho futuro de reclamar la soberan√≠a sobre otras porciones de la Ant√°rtida.

En 1983, a√ļn en el √°mbito del Tratado Ant√°rtico, se iniciaron negociaciones para regular la explotaci√≥n minera en el continente.

Aunque en 1988 los países que firmaron el Tratado Antártico llegaron a un convenio para regular la explotación minera del continente, Francia y Australia anunciaron que no ratificarían el acuerdo.

En los √ļltimos a√Īos se ha visto proliferar bases cient√≠ficas en la Ant√°rtida. Actualmente hay 67 bases pertenecientes a 30 pa√≠ses. En teor√≠a, como las reivindicaciones territoriales no son reconocidas internacionalmente, cualquier pa√≠s o entidad del planeta puede establecer una base en cualquier lugar de la Ant√°rtida sin ning√ļn aparente control sobre las actividades que se lleven a cabo.

¬ŅCu√°l puede ser el futuro de un continente que oficialmente no pertenece a ning√ļn pa√≠s pero donde cualquier pa√≠s o entidad puede establecer bases pudiendo ocultar f√°cilmente los resultados de sus estudios cient√≠ficos?
Las inc√≥gnitas son muchas, pero una de las m√°s grandes la constituye el misterio de la Tierra de Marie Byrd. ¬ŅPor qu√© ning√ļn pa√≠s reclam√≥ nunca la soberan√≠a sobre ella?

Imagen Original

Fuente: http://www.yurileveratto.com/articolo.php?Id=147



Documento disponible en UNIFA web
http://www.unifaweb.com.ar

La direccion de este documento es:
http://www.unifaweb.com.ar/modules/news/article.php?storyid=1374