LAS RA√ćCES DEL VAMPIRISMO.

Fecha 22/11/2010 10:52:12 | Tema: Mitos y Leyendas

Imagen Original
El conde Dr√°cula contin√ļa manteniendo a su p√ļblico en un estado de horrorizada semicredulidad. Pero sea cual sea la verdad de la leyenda de los vampiros, su origen radica en una serie de hechos bastante simples.

Cada noche, cuando bajaba el tel√≥n tras la representaci√≥n de Dr√°cula en su primera versi√≥n teatral (1924), el actor-director que interpretaba el papel de Van Helsing aparec√≠a delante del tel√≥n para tranquilizar al p√ļblico: ¬°Un momento, damas y caballeros! Una palabra antes de que se marchen. Esperamos que el recuerdo de Dr√°cula no les cause pesadillas, de modo que he aqu√≠ unas palabras para tranquilizarles. Cuando est√©n en su casa, esta noche, y hayan apagado las luces, y sientan miedo de mirar detr√°s de las cortinas, y teman ver que una cara aparece en la ventana‚Ķ bueno, ¬°tranquil√≠cense! Y recuerden que, al fin y al cabo, ¬°esas cosas s√≠ existen!
Era el parlamento final perfecto. El p√ļblico, gran parte del cual lo constitu√≠an lectores de novelas de vampiros -muy en boga por aquel entonces-, hab√≠a pasado la velada estremecido ante la historia irresistible del ¬ęmayor de los vampiros¬Ľ: Dr√°cula. Su creador, el productor teatral Bram Stoker, sab√≠a instintivamente que su historia provocaba un eco en lo m√°s profundo del inconsciente colectivo del p√ļblico. Dr√°cula fue un best-seller y un √©xito de taquilla; eso significaba que interesaba a las masas. Y a√ļn hoy la historia del conde vampiro sigue interesando. ¬ŅPor qu√©?

Como explicó el actor Christopher Lee, Drácula atrae en parte porque es una figura sobrehumana, un inmortal cuya aterradora presencia es también sexualmente irresistible. Los psicólogos subrayan la clara atracción que surge entre el vampiro sádico y dominante y la víctima sumisa y masoquista. Pero, sea cual sea la jerga que se emplee, Drácula es más fascinante que el atávico hombre-lobo o que el escurridizo fantasma.

Pero, a pesar de su popularidad en los medios de comunicaci√≥n de masas, el vampiro no debe ser considerado como un mero artificio esc√©nico, emocionante durante la funci√≥n pero que despu√©s se olvida pronto; los vampiros deben ser tomados en serio. Existen much√≠simos documentos en el este de Europa, correspondientes al siglo XVIII, que afirman que los ¬ęno muertos¬Ľ son reales. De modo que, ¬Ņexisten?

Como en muchos otros fen√≥menos paranormales, hay que agotar todas las posibles explicaciones racionales antes de abordar una explicaci√≥n ¬ęsobrenatural¬Ľ. Y en el caso de la ¬ęepidemia de vampiros¬Ľ que ocurri√≥ hace doscientos a√Īos, hay varias explicaciones donde elegir.

Por ejemplo, el escritor ocultista brit√°nico Dennis Wheatley ha se√Īalado que antiguamente, en tiempos en que se pasaban grandes privaciones, los mendigos entraban en los cementerios y dorm√≠an en los mausoleos durante el d√≠a, saliendo de noche a buscar comida: p√°lidos, flacos, saliendo de tumbas en la oscuridad, no es raro que se les tomara por los legendarios y terribles vampiros.

Sin embargo, ese tipo de confusi√≥n no explica los verdaderos casos de cad√°veres que fueron hallados incorruptos cuando se abrieron sus ata√ļdes. √Čste es un fen√≥meno poco frecuente, pero conocido y se han sugerido varios argumentos ¬ęnaturales¬Ľ para explicar sus causas. Ciertamente, las caracter√≠sticas del terreno en que se entierra un cad√°ver pueden implicar enormes diferencias, por ejemplo, en el ritmo de la descomposici√≥n. En la isla volc√°nica de Santorini (Grecia), por ejemplo, los cad√°veres se encuentran tan intactos al cabo de los a√Īos, que un dicho popular de la zona habla de ¬ęmandar vampiros a Santorini¬Ľ, igual que en castellano se habla de ¬ęir a Escocia y llevarse el bacalao¬Ľ, refiri√©ndose a una actividad redundante e in√ļtil.

Pero, sin duda, la más convincente de las explicaciones naturales es la del entierro prematuro. El coma, la catalepsia y otros estados similares a la muerte llenan todavía de estupor a nuestros contemporáneos; no se podía exigir a los campesinos supersticiosos de hace varios siglos que los comprendieran.

¬ŅCu√°ntos desgraciados habr√°n despertado dentro de un f√©retro, bajo unos metros de tierra o, quiz√°, tras lograr salir del ata√ļd, se habr√°n encontrado encerrados en el mausoleo familiar, donde habr√°n muerto de hambre, sed y p√°nico?

Terror M√°s All√° De La Tumba
Los entierros prematuros eran cosa relativamente com√ļn. Se dice que cuando se estaba demoliendo un cementerio del siglo XVIII para construir un aparcamiento, un tercio de los cad√°veres que desplaz√≥ la excavadora mostraban signos de haber luchado dentro de sus f√©retros; entre las pruebas de ello figuraban dedos rotos al intentar forzar el cierre en la definitiva agon√≠a, manos que sal√≠an del ata√ļd, sangre en las mortajas -cuando el ¬ęcad√°ver¬Ľ hab√≠a mordido su propia carne a causa del ahogo o la locura-‚Ķ Y era precisamente la presencia de la sangre en un cad√°ver exhumado lo que se consideraba, con frecuencia, una prueba de que esa persona era un vampiro.

Pero si se rumoreaba que un muerto reciente era un vampiro (quiz√° se hab√≠an escuchado d√©biles sonidos que emanaban de la tumba), los aterrorizados ¬ętestigos¬Ľ tomaban las medidas tradicionales. Y si el coraz√≥n del ¬ęcad√°ver¬Ľ lat√≠a, hab√≠a que clavarle una estaca. Con raz√≥n existen tantos relatos de supuestos vampiros que gritaban con todas sus fuerzas cuando se les hund√≠a una estaca en el coraz√≥n.

Charlotte Stoker sol√≠a contar al peque√Īo Bram una terrible historia acerca de una de las v√≠ctimas de una epidemia de c√≥lera que se hab√≠a abatido sobre Dubl√≠n. Una mujer, a quien se crey√≥ muerta, fue arrojada al mont√≥n de cad√°veres, dentro del pozo de cal. Pero su desesperado marido, que fue a recuperar el cad√°ver para enterrarla decentemente, descubri√≥ que a√ļn respiraba. Vivi√≥ felizmente muchos a√Īos despu√©s de su terrible experiencia. Pero si se hubiera recuperado por s√≠ sola y alguien la hubiese visto salir tambale√°ndose del pozo por la noche, f√°cilmente hubiera sido confundida con un ¬ęno muerto¬Ľ.

De tanto en tanto, los peri√≥dicos modernos publican noticias de personas, cuya muerte hab√≠a sido certificada, que vuelven a la vida sobre la mesa de m√°rmol de la morgue o cuando est√°n siendo preparados para el entierro. En estos tiempos de cirug√≠a de ¬ęrecambios¬Ľ, la controversia acerca del instante exacto de la muerte se plantea m√°s que en ning√ļn otro momento de la historia. Pero en el siglo pasado ya se conoc√≠a la posibilidad del entierro prematuro; algunas personas de aquella √©poca estaban incluso obsesionadas con la idea. Edgar Allan Poe bas√≥ varios de sus cuentos en este tema, y tanto en los Estados Unidos como en Europa se registraron patentes de f√©retros con timbres de alarma o con suministro de aire de emergencia.

Los entierros prematuros pueden haber ocurrido, con frecuencia, porque las varias etapas del rigor mortis no son bien comprendidas. Los m√ļsculos de un cad√°ver comienzan a ponerse r√≠gidos, empezando por la cara y el cuello, alrededor de una hora y media despu√©s de la muerte. Esto puede adelantarse o atrasarse en funci√≥n de la temperatura ambiente. El rigor mortis desaparece aproximadamente 36 horas despu√©s; los m√ļsculos pierden su extremada rigidez y el cuerpo queda relativamente flexible.

√Čsta bien podr√≠a ser la explicaci√≥n de un suceso acaecido en 1974 en el valle de Curtes de Arges, Rumania: acababa de morir un viejo gitano, y cuando la familia se dispon√≠a a preparar el cuerpo del difunto para el entierro, se descubri√≥ que los miembros estaban extra√Īamente flexibles, no r√≠gidos. La noticia corri√≥ por el pueblo como un reguero de p√≥lvora, y en aquellos lugares eso s√≥lo pod√≠a tener un significado: el anciano se hab√≠a transformado en vampiro. Se le clav√≥ una estaca en el coraz√≥n y los aldeanos sintieron satisfacci√≥n y alivio. Pero quiz√° -a no ser que se tratara simplemente de un caso de rigor mortis extremadamente breve- el anciano todav√≠a estaba vivo.

Existe también una explicación lógica para el extendido empleo del ajo para ahuyentar a los vampiros. La peste era transportada muchas veces por las moscas, y se observó que ciertas granjas no la padecían si colgaban ajos. No se trataba de magia: los dientes de ajo exudan gotas de humedad que las moscas detestan. El ajo, ingerido por el hombre, constituye también un antiséptico natural, un depurativo de la sangre.

Los vampiros también sirvieron de cabezas de turco en ciertas comunidades rurales cuando los animales se debilitaban o morían. En la actualidad, el veterinario administraría una dosis de antibióticos o un suplemento vitamínico y todo iría bien… en la mayoría de los casos. Con todo, aparecen enfermedades misteriosas y mutilaciones de ganado y otros animales, pero ahora los inculpados más frecuentes son los tripulantes hostiles de OVNIS.

Chupasangres Demoníacos
Puede ser que existan explicaciones l√≥gicas y hasta fr√≠volas para 99 de cada cien casos de supuesto vampirismo, pero es el caso n√ļmero cien el que intriga al investigador. Durante muchos a√Īos, los ocultistas han cre√≠do en la existencia de materializaciones demon√≠acas que chupan sangre. La practicante ocultista Dion Fortune (cuyo verdadero nombre era Violet Firth) crec√≠a que el ¬ęcuerpo astral¬Ľ puede escapar del cuerpo de una persona viviente y asumir otra forma, como la de un p√°jaro, animal o vampiro.

Dion Fortune citaba el caso de soldados h√ļngaros muertos que se transformaban en vampiros durante la primera guerra mundial, manteni√©ndose en el ¬ędoble et√©rico¬Ľ -o sea, a mitad de camino entre este mundo y el pr√≥ximo-, si vampirizaba a los heridos. Se cree que el vampirismo es contagioso; la persona que es vampirizada, al perder su vitalidad, se transforma en un vac√≠o ps√≠quico que, a su vez, absorbe la ¬ęfuerza vital¬Ľ de su presa.

Por otra parte, la investigaci√≥n ps√≠quica no estudia creencias, sino hechos comprobados. Uno de los fen√≥menos preferidos de los investigadores de lo paranormal es, por ejemplo, el de los poltergeist y un fen√≥meno vinculado con √©l parece ser el del atacante invisible. En 1926 aparecieron marcas de ara√Īazos en la cara de una v√≠ctima de poltergeist rumana, Eleonore Zugun. Y en 1960 un tal Jimmy De Bruin, granjero sudafricano de veinte a√Īos, se transform√≥ en el foco de un torrente de actividad poltergeist; en una ocasi√≥n, un oficial de polic√≠a que investigaba el caso oy√≥ a De Bruin gritar de dolor mientras aparec√≠an unos cortes espont√°neamente en sus piernas y en su pecho.

Otras zonas de lo paranormal incluyen tambi√©n la aparici√≥n espont√°nea de heridas de sangre, como las im√°genes que sangran o los estigmas. Pero √©stos est√°n considerados como fen√≥menos ¬ęsagrados¬Ľ, mientras que el vampirismo se considera generalmente ¬ędiab√≥lico¬Ľ. Bien podr√≠a ser que estos fen√≥menos fueran distintas caras de la misma moneda, una buena y una mala. Quiz√° todo los fen√≥menos inexplicados emanen de la misma fuente que no es moral ni inmoral, sino inusual. Pero hasta que la descubramos, podemos continuar estremeci√©ndonos ante la √ļltima historia de vampiros y considerando la cuesti√≥n: ¬Ņexisten esos seres?

Publicado por Juan José
Fuente: http://lasnochesdethule.blogspot.com/
√Āvalon:http://revistadigitalavalon.es/?p=3150





Documento disponible en UNIFA web
http://www.unifaweb.com.ar

La direccion de este documento es:
http://www.unifaweb.com.ar/modules/news/article.php?storyid=1305