MANUSCRITOS DE QUMR√ĀN.

Fecha 18/9/2010 16:44:14 | Tema: OFFTOPIC

por Julio Trebolle Barrera
Director del Instituto de Ciencias de las Religiones (UCM)


En la serie de Oxford Discoveries in the Judean Desert en la que se editan los Manuscritos del Mar Muerto, acaba de aparecer el volumen XIV de textos b√≠blicos de la Cueva IV. Colaboran en el mismo los miembros del equipo internacional de edici√≥n de estos manuscritos E. Ulrich (Notre Dame), F.M. Cross (Harvard), E. Tov (Jerusalem), S.W. Crawford (Albright College) y J.A. Duncan (Princeton) y Julio Trebolle Barrera, de la Universidad Complutense. El editor, E. Ulrich, agradece en el pr√≥logo el apoyo prestado a los trabajos de investigaci√≥n por parte de la Universidad Complutense, junto con las otras universidades antes citadas y otras instituciones acad√©micas: The American Council of Learrned Societies, the Center for Jewish Studies at the University of Pennsylvania y the American Schools of Orientals Research. Expresa de modo especial el agradecimiento a S.M. la reina do√Īa Sof√≠a, que presidi√≥ la Sesi√≥n de Clausura del Congreso de Manuscritos del Mar Muerto celebrado en El Escorial en 1991.

Imagen Original

Los manuscritos de la Biblia hebrea.

El volumen aparecido, que ser√° seguido por otros dos, contiene la editio princeps de 24 manuscritos b√≠blicos de la Cueva IV correspondientes a los libros de Deuteronomio, Josu√©, Jueces y Reyes. Estos textos son aproximadamente mil a√Īos m√°s antiguos que los manuscritos hebreos conocidos hasta el presente.

El estudio de los manuscritos bíblicos de Qumrán ha demostrado que, en la época inmediatmente anterior a la aparición del cristianismo, la tradición textual bíblica era mucho más plural y variada de lo que cabía imaginar hasta ahora. Así, por ejemplo, el manuscrito 4QJudgesª ha sido saludado por E. Tov, editor principal del equipo, como uno de los más importantes manuscritos bíblicos hallados en Qumrán, pues da a conocer un texto antiguo más breve que el transmitido por el texto tradicional conservado en el judaísmo. Prueba que el libro de los Jueces, como otros libros bíblicos, tuvo un largo proceso editorial y admitió a lo largo de un tiempo interpolaciones diversas.

Otros manuscritos publicados recientemente demuestran que algunos libros b√≠blicos, como el de Jerem√≠as, conocieron una segunda edici√≥n, generalmente ¬ęcorregida y aumentada¬Ľ. Algunos de los manuscritos dados a conocer recientemente ofrecen textos que se sit√ļan en las fronteras de lo que m√°s tarde lleg√≥ a ser el texto autorizado o can√≥nico de la Biblia. Contienen extractos de textos jur√≠dicos, lit√ļrgicos, agg√°dicos, etc., muy emparentados con los textos b√≠blicos.
Técnicas de análisis de los manuscritos.

Los estudios m√°s actuales y llamativos se refieren a las t√©cnicas de an√°lisis de los manuscritos. Acaban de hacerse p√ļblicos (‚ÄėAtiqot 28, 1966) los resultados de un nuevo an√°lisis de radiocarbono y d13C, ampliado a 14 manuscritos en pergamino y 4 en papiro. Para mayor control se incluyeron en el an√°lisis algunos manuscritos cuya fecha es bien conocida gracias a datos contenidos en los propios manuscritos. Los resultados confirman las fechas que el estudio paleogr√°fico hab√≠a asignado a los diferentes textos.

Pr√≥ximos congresos ofrecer√°n nuevos informes relativos al desarrollo de una t√©cnica que permite leer en imagen plana en texto enrollado del Rollo de Cobre, a la aplicaci√≥n de t√©cnicas de radar en la investigaci√≥n arqueol√≥gica, al an√°lisis del ADN de la piel de los pergaminos, con lo que se espera poder ¬ęcasar¬Ľ mejor los peque√Īos fragmentos del inmenso rompecabezas que es la biblioteca de Qumr√°n, etc. Se anuncia la edici√≥n de una ¬ębiblioteca electr√≥nica¬Ľ de Qumr√°n en CD-ROM, que incluye una colecci√≥n computerizada de im√°genes digitalizadas de todos los manuscritos, transcripciones, traducciones, concordancias, diccionarios y bibliograf√≠as para estudio (Oxford-Leiden-Utah).

No hay misterios ocultos, pero sí muchos agujeros negros.

Hasta hace unos a√Īos, los estudiosos se quejaban de que los vol√ļmenes de edici√≥n largo tiempo anunciados no aparec√≠an nunca. Ahora se quejan de que no tienen dinero para comprar ni tiempo para digerir los vol√ļmenes que aparecen a ritmo fren√©tico, adem√°s de toda la literatura cient√≠fica que los mismos generan.

En cuatro a√Īos, han aparecido siete grandes vol√ļmenes y, en este a√Īo 1996, aparecer√°n otros cuatro. Han sido publicados tambi√©n el primero de cinco vol√ļmenes que integran la publicaci√≥n definitiva de las excavaciones arqueol√≥gicas de Khibert Qumr√°n, una edici√≥n facs√≠mil en microfichas, una colecci√≥n completa de fotograf√≠as de los manuscritos, una edici√≥n de los textos realizada por ordenador sobre las concordancias elaboradas por los editores, traducciones a diversas lenguas, etc. Las nuevas t√©cnicas de estudio y edici√≥n mediante ordenador han facilitado la publicaci√≥n de un trabajo ingente que hab√≠a sido ya iniciado en la d√©cada de los ochenta por un equipo ampliado de investigadores.

Se espera que en los cuatro o cinco a√Īos se complete la edici√≥n de los 34 vol√ļmenes previstos. Se proyecta tambi√©n la reedici√≥n de los 7 vol√ļmenes publicados en los primeros a√Īos de investigaci√≥n sobre Qumr√°n.

Ya no cabe decir que exista o haya existido ocultación de los manuscritos por manos negras movidas desde instancias religiosas, políticas, editoriales o académicas, o de todas ellas confabuladas.

Lo que resta por publicar constituye un sinn√ļmero de fragmentos de manuscritos, plagados de lagunas,, que hacen muy dif√≠cil la reconstrucci√≥n del manuscrito y la interpretaci√≥n de su texto. Los agujeros son a menudo, sin embargo, muy elocuentes. El manuscrito 4Jueces¬™ presenta una laguna a la altura de la l√≠nea cuarta (fotograf√≠a). En el espacio de texto perdido, no caben m√°s de diez caracteres hebreos, que no pueden ser otros que los correspondientes a una lectura ¬ębreve¬Ľ, ‚Äė[yn mispar wy]‚Äėw, atestiguada √ļnicamente por una variante de la Vetus latina, quoniam non erat numerus.

Colaboraci√≥n entre m√ļltiples disciplinas.

El estudio de los manuscritos exige la colaboraci√≥n entre especialistas en lenguas muy diferentes (hebreo, arameo, sir√≠aco, armenio, eti√≥pico, copto, griego o lat√≠n), as√≠ como en campos de estudio muy diversos: arqueolog√≠a, epigraf√≠a, y paleograf√≠a, historia en todas sus facetas, literatura en sus m√ļltiples g√©neros, historia de las ideas y de las religiones, etc. Los estudiantes que inician sus tesis doctorales han de pasar un tiempo previo especializ√°ndose en lenguas y haci√©ndose con el dominio de un terreno bien acotado de datos para la investigaci√≥n posterior.

Los trabajos de edici√≥n de los manuscritos suponen un avance paralelo en la tarea de interpretaci√≥n del contenido de los mismos. El momento actual es de an√°lisis minucioso de los innumerables datos que est√°n saliendo a la luz. Las visiones de s√≠ntesis avanzadas en los primeros a√Īos de la investigaci√≥n sobre Qumr√°n resultan ahora insuficientes o parciales. Se est√° lejos todav√≠a de lograr una visi√≥n sint√©tica de lo que representa la biblioteca de Qumr√°n y, m√°s lejos a√ļn, de alcanzar un panorama completo sobre la historia del juda√≠smo y de los or√≠genes cristianos en los siglos que precedieron y siguieron al cambio de era.

Este panorama ha de recoger además los resultados de otros muchos hallazgos arqueológicos realizados en Jerusalén, en Palestina y el antiguo Oriente Próximo. Obliga a reinterpretar las relaciones entre todas las fuentes judías, cristianas, orientales y grecolatinas del período helenístico y fuerza también a repensar los presupuestos hermenéuticos de toda la labor de interpretación moderna, condicionada muchas veces por los planteamientos de la propia disciplina o escuela, el mundo de ideas religiosas judías o cristianas, los planteamientos intelectuales de un determinado momento o de una tradición académica (germana, anglosajona, latina o semítico-oriental), etc.

Hipótesis llamativas pero insuficientes o desvariadas.

En estos a√Īos, han hecho mucho ruido hip√≥tesis que dif√≠cilmente pueden explicar el conjunto de lo hallado en Qumr√°n. R. Eisenman y tambi√©n los periodistas Baigent-Leigh, que airearon la especie de una conspiraci√≥n vaticana contra la publicaci√≥n de los manuscritos, resucitaron una vieja teor√≠a ya propuesta por J. L. Teicher y desautorizada por H.-J.Schoeps. Seg√ļn esta teor√≠a, los textos de Qumr√°n proced√≠an de ambientes judeocristianos o ebionitas. Los an√°lisis de radiocarbono antes aludidos no permiten una dataci√≥n tan tard√≠a, en √©poca cristiana, de los manuscritos. Algunas de las copias proceden del siglo I d.C., todos los manuscritos hallados en Qumr√°n corresponden a obras de autor√≠a jud√≠a y de √©poca precristiana. La identificaci√≥n que Eisenman propone, de Santiago, ¬ęhermano del Se√Īor¬Ľ (Cristo), como el ¬ęMaestro de Justicia¬Ľ, y de An√°s II como el ¬ęSacerdote imp√≠o¬Ľ, a los que se alude en los textos de Qumr√°n, es producto de la fantas√≠a propia del g√©nero de ciencia-ficci√≥n.

La hip√≥tesis que convierte el yacimiento de Qumr√°n en una fortaleza zelota o la que hace de este lugar una ¬ęvilla¬Ľ de recreo para saduceos, no tienen base suficiente en la arqueolog√≠a (no se encuentran, por ejemplo, murallas ni otros elementos propios de una fortaleza) y no explican la conexi√≥n existente entre el asentamiento de Qumr√°n y los rollos encontrados en las cuevas pr√≥ximas con las jarras t√≠picas, los tinteros y el material inscrito hallado en el propio yacimiento, etc. La hip√≥tesis de Golb, avanzada ya por Rengstorf, seg√ļn la cual la biblioteca de Qumr√°n proced√≠a de Jerusal√©n o de la biblioteca del Templo y representaba la producci√≥n literaria de todo el juda√≠smo de la √©poca, tampoco ha sido aceptada por la generalidad de los estudiosos. Es cierto, por otra parte, que no todos los manuscritos fueron escritos en Qumr√°n y que bastantes de ellos son anteriores o corresponden a obras existentes antes de la creaci√≥n de la comunidad de Qumr√°n a mediados del siglo II a.C.

Es significativo que en Qumr√°n no aparezca ning√ļn escrito fariseo o saduceo y sean, por el contrario, numerosos los textos atribuidos a los esenios. La mayor√≠a de los investigadores piensa que se trata de un asentamiento esenio, aunque no resulta f√°cil compaginar los escasos datos de las fuentes cl√°sicas con los hallazgos arqueol√≥gicos y las nuevas fuentes manuscritas.

El judaísmo anterior al judaísmo rabínico.

Los manuscritos de Qumrán ofrecen un testimonio de primera mano y de primerísima calidad para el conocimiento de la historia del judaísmo clásico y de los orígenes del cristianismo en el marco del judaísmo del período helenístico.

Una de las discusiones m√°s vivas actualmente, basada en un texto publicado en 1994, se refiere al origen saduceo o esenio de este escrito y de la comunidad de Qumr√°n. Se trata de una carta o tal vez de un tratado escrito por el famoso ¬ęMaestro de Justicia¬Ľ, fundador de la comunidad de Qumr√°n. Esta ¬ęCarta hal√°quica¬Ľ (Miqtsat ma`ase ha-tora) enumera una veintena de normas jur√≠dico-religiosas en las que los ¬ęqumranitas¬Ľ apoyaban su separaci√≥n cism√°tica respecto a las autoridades religiosas de Jerusal√©n. Se refieren en gran parte a cuestiones relativas al espacio y al tiempo sagrado. La toma de posici√≥n de los qumranitas es siempre extremadamente rigorista: en el templo de Jerusal√©n, por ejemplo, s√≥lo pueden ser admitidos los israelitas f√≠sicamente √≠ntegros y en estado de pureza ritual; los no jud√≠os y los minusv√°lidos no pueden entrar en el recinto sagrado. este escrito critica la actitud m√°s liberal sostenida por los fariseos, por lo que, seg√ļn H.-L. Schiffmann, deber√≠a ser atribuido al √°mbito del saduce√≠smo. El estudio de las relaciones entre sadoquitas, saduceos, hasidim, esenios, fariseos, celotas y dem√°s grupos jud√≠os de la √©poca constituye uno de los campos m√°s interesantes y complejos de la investigaci√≥n de Qumr√°n.

La discusión sobre los orígenes esenios del cristianismo.

La posici√≥n de los primeros judeo-cristianos en este mosaico de grupos jud√≠os es una de las cuestiones que suscitan mayor inter√©s. Son muy llamativos los numerosos paralelos y coincidencias entre textos esenios de Qumr√°n y textos cristianos del Nuevo Testamento. Un texto publicado recientemente contiene, por ejemplo, una frase que recuerda mucho a otra del evangelio de Lucas: ¬ęSer√° denominado hijo de Dios, y le llamar√°n hijo del Alt√≠simo¬Ľ. Algunos textos interpretados como claras alusiones a figuras cristianas y a un supuesto Mes√≠as muerto como el Cristo crucificado han producido gran revuelo en los medios de comunicaci√≥n, especialmente en Norteam√©rica. Al final se ha visto que todo el revuelo se dilu√≠a en una confusi√≥n gramatical. Resulta que el texto en cuesti√≥n, ¬ęDestrucci√≥n de los Kittim¬Ľ (4Q285) forma parte del Libro de la Guerra y no dice que ¬ęmatar√°n¬Ľ al Mes√≠as, sino que √©ste matar√° al enemigo en los tiempos escatol√≥gicos. Los esenios de Qumr√°n no pod√≠an concebir un mes√≠as perdedor sino √ļnicamente victorioso.

La frase de Ren√°n, ¬ęEl Cristianismo es un esenismo que alcanz√≥ el √©xito¬Ľ, no se ha visto refrendada en Qumr√°n. Las diferencias pesan m√°s que las coincidencias. El influjo esenio parece haber sido mayor en sectores de la segunda generaci√≥n cristiana que en las figuras de Jes√ļs y de Juan Bautista, que pudieron conocer el esenismo extendido por Palestina m√°s que el propio de la comunidad de Qumr√°n.

Quisiera se√Īalar aqu√≠, a modo de ejemplo, uno de los muchos campos que se abren al estudio en relaci√≥n con los or√≠genes del cristianismo. Los manuscritos de Qumr√°n han dado a conocer, aunque s√≥lo sea fragmentariamente, una vasta literatura ap√≥crifa en arameo. Hasta ahora se conoc√≠a una vasta literatura ap√≥crifa en griego y una literatura judeohelen√≠stica, que constituyeron el puente de uni√≥n del juda√≠smo con el mundo griego, el mismo por el que transit√≥ m√°s tarde el cristianismo en su difusi√≥n por el mundo grecorromano. Ahora es posible reconstruir otro puente, el que enlazaba al juda√≠smo precristiano con el mundo de habla aramea. Por este puente pasaron ideas del mundo oriental antiguo al cristianismo y por √©l pas√≥ tambi√©n el cristianismo en su difusi√≥n por el mundo sem√≠tico.

Los escritos en lengua aramea se refieren preferentemente a figuras y personajes prediluvianos como los gigantes, los ángeles, Enoc, Amrán y Noé o constituyen textos apocalípticos que presentan una perspectiva más universalista que la puramente referida a Israel. Por el contrario, las obras escritas en hebreo se refieren preferentemente a personajes israelitas posteriores a Moisés y ofrecen una perspectiva judía y particularista más acentuada. Aquella literatura en lengua aramea contiene gérmenes universalistas desarrollados más tarde en la literatura cristiana.

Los manuscritos de Qumrán ofrecen numerosos campos de investigación, en los que se puede desarrollar el trabajo de Institutos como el de Ciencias de las Religiones de la Universidad Complutense.

Extraído de UCM
Fuente: http://antrophistoria.blogspot.com/




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