"MARY CELESTE" : LA HISTORIA DE UN BUQUE FANTASMA.

Fecha 11/9/2010 19:52:58 | Tema: Enigmas y Misterios

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Hab√≠a algo extra√Īo en ese velero de dos m√°stiles que daba bandazos, sacudido por el oleaje del Atl√°ntico. Al principio no fue f√°cil discernir qu√© era lo que ten√≠a de raro, pero sin duda algo no andaba bien en √©l. La tripulaci√≥n del bergant√≠n De! Grano, reunida en cubierta, observ√≥ el rumbo err√°tico que llevaba el misterioso barco, al que un tiempo antes hab√≠a visto emerger como una peque√Īa mancha blanca en el horizonte gris√°ceo. El Dei Gratia se fue acercando lentamente al velero, hasta que, a primeras horas de la tarde, el capit√°n David Morehouse tom√≥ un nimbo paralelo y comenz√≥ a observar el extra√Īo aspecto que ofrec√≠a el barco a trav√©s de sus catalejos.

Morehouse advirtió que el barco misterioso era, como el suyo, un bergantín sólidamente aparejado; pero éste sólo mantenía desplegadas dos velas; las otras aparecían hechas jirones o estaban recogidas. La enigmática embarcación, empujada por las suaves ráfagas del viento, viraba de izquierda a derecha como si el timonel estuviera borracho.
Pero el capit√°n Morehouse no tard√≥ en averiguar por qu√© ese barco no navegaba en l√≠nea recta y uniforme: cuando el Dei Gratia se acerc√≥ al barco misterioso, el capit√°n pudo comprobar que no hab√≠a nadie al tim√≥n, no aparec√≠a nadie en la cubierta y, en general, no se observaban signos de vida. Morehouse hizo se√Īales, pero nadie contest√≥ desde ese velero fantasmal desconocido. Orden√≥ que se bajara una lancha y que tres hombres trasbordaran; los tres marineros, cuando se hubieron aproximado al velero, gritaron ¬ęAh del barco!‚Ķ iAh del barco!¬Ľ Pero no obtuvieron respuesta. En la lancha se desplazaron hasta la popa del velero y leyeron el nombre que all√≠ estaba pintado: Mary Celeste, Nueva York.

La √ļltima vez que se hab√≠a visto al Mary Celeste hab√≠a sido un mes atr√°s, el 1 de noviembre de 1872, cuando el barco zarp√≥ de Nueva York con rumbo G√©nova, portando una carga de 1700 barriles de alcohol en bruto. A bord√© estaban el capit√°n, Benjamin Spooner Briggs ‚ÄĒun americano de 37 a√Īos‚ÄĒ i ¬°su primer oficial, Albert Richardson, que comandaban una tripulaci√≥n compuesta por siete marineros. Tambi√©n viajaban a bordo Sarah, la esposa del capit√°n, y su peque√Īa hija de dos a√Īos, Sophie. Briggs, un hombre barbudo, honesto y creyente, hac√≠a su primer viaje en el Marv Celeste; anteriormente habla sido, capit√°n de un barco y luego de una goleta; obtuvo su oportunidad de mandar el Mary Celeste cuando el consorcio due√Īo del barco le ofrec√≠a tener una participaci√≥n, la tercera parte del velero que anteriormente ostenta, A el nombre de The Amazon. Los propietarios dieron al velero su nuevo nombre y lo sometieron a reparaciones que en realidad no resultaban imprescindibles. antes de enviarlo hacia el invierno del Atl√°ntico.

El Mary Celeste zarp√≥ del East River de Nueva York y puso proa hacia las Azores, que seg√ļn el libro de a bordo fueron avistadas el 24 de noviembre. En ese lapso, el tiempo fue bueno y la se√Īora Briggs pudo pasar muchas ma√Īanas en cubierta; por las tardes trabajaba con su m√°quina de coser o tocaba el armonio (hab√≠a persuadido a su marido para llevarlo con ellos). Sin embargo, una vez pasadas las Azores, el tiempo empeor√©. Soplaba una considerable galerna, algo que no era suficientemente serio como para preocupar a un capit√°n experimentado. Briggs se limit√≥ a ordenar que se recogieran algunas velas. No cundi√≥ el p√°nico y as√≠ lo demuestran las anotaciones del cuaderno de bit√°cora, que s√≥lo consigna hechos ordinarios.

El d√≠a siguiente fue 25 de noviembre; por la ma√Īana se anot√≥ en el libro de a bordo la orientaci√≥n del barco. Y √©se fue el √ļltimo apunte que registraba el libro.

Diez d√≠as despu√©s, el bote del Dei Gratia atrac√≥ a un costado del Mary Celeste. El primer oficial, Oliver Deveau, y el segundo de a bordo, John Wright, subieron al velero y dejaron al tercer marinero atr√°s, a fin de asegurar la lancha. Deveau y Wright examinaron el barco, y lo que encontraron no hizo m√°s que profundizar el misterio. El viento agitaba libremente el cordaje. El tim√≥n oscilaba en silencio; el agua entraba y sal√≠a por la puerta de la cocina, que estaba abierta; los marinos encontraron una br√ļjula aplastada; el bote de desembarco hab√≠a desaparecido Pero bajo las cubiertas, el panorama era a√ļn m√°s extra√Īamente normal: todo parec√≠a en orden, salvo que no habla persona alguna. En el camarote del capit√°n estaba el armonio de la se√Īora Briggs, fabricado de palo de rosal; sobre el instrumento aparec√≠a una partitura abierta. La m√°quina de coser descansaba sobre la mesa; los juguetes de la peque√Īa Sophie, tiernos polizones, aparec√≠an cuidadosamente ordenados.

En los camarotes de la tripulación, la escena era igualmente normal; la ropa lavada colgaba de una cuerda, donde la habían puesto a secar, y la ropa seca se apilaba sobre las literas en orden, tal como la hablan dejado. En la cocina era evidente que se esto yo preparando el desayuno, aunque sólo la mitad de las raciones parecía había sido servida. Deveau y Wright volvieron a su bergantín e informaron a Morehouse de sus descubrimientos. El capitán sugirió que tal vez el Mary Celeste hubiera sido abandonado por su tripulación durante una tormenta.

Pero Deveau pregunt√≥ ¬ŅPor qu√©, entonces, la botella con jarabe para la tos permaneci√≥ abierta sobo la mesa sin derramarse? ¬ŅY c√≥mo no se rompieron los platos y los adornos encontrados en el camarote del capit√°n? Un mot√≠n, sugiri√≥ Morehouse; peo en el Mary Celeste no se encontraron indicios de que se hubiera producido una lucha; y adem√°s ¬Ņno era improbable que los amotinados abandonaran el barco junto con sus v√≠ctimas? Quiz√° el barco hab√≠a comenzado a hacer agol Deveau admiti√≥ que en la bodega el agua sub√≠a casi a un metro y que en la cubierta yac√≠a abandonada la vara de sondeo. Pero un metro de agua es cantidad normal que se acumula en un viejo barco de casco de madera despu√©s de diez d√≠as de navegaci√≥n, y se la podr√≠a haber achicado f√°cilmente bombe√°ndola. Morehouse decidi√≥ dejar de lado preguntas que no ten√≠an respuesta y centrarse por entonces en los problemas m√°s importantes: salvar lo que se diera, por ejemplo. De manera que envi√≥ al barco a la deriva a algunos de tripulantes que en unas pocas horas de bombeo dejaron la bodega constantemente seca. Al d√≠a siguiente, los marineros repararon el aparejo.

El capit√°n s√≥lo pod√≠a utilizar a tres de sus siete tripulantes para conducir a puerto al Mary Celeste. Eligi√≥ para esa tarea a Deveau y a los marineros Augustus Anderson y Charles Lund. En lo que constituye una proeza de habilidad n√°utica, los tres hombres consiguieron conducir al Mary Celeste, a lo largo de 1.100 kil√≥metros, hasta el que seria su primer puerto de escala, Gibraltar; all√≠ estaba esper√°ndolos el Dei Gratia. Las autoridades brit√°nicas de Gibraltar se hicieron cargo del Mary Celeste y ordenaron una investigaci√≥n. Morehouse, Deveau y sus hombres fueron sometidos a largos interrogatorios. Se supo que bajo la litera del capit√°n Briggs se hab√≠a hallado una espada con manchas de sangre: ¬Ņno probaba esto que en el Mary Celeste tuvieron que ocurrir cosas muy graves? Pero una vez que se examin√≥ la espada, qued√≥ claro que sus manchas no eran de sangre.

La investigaci√≥n comprob√≥ que nueve barriles de alcohol estaban vac√≠os y que otro estaba abierto: ¬Ņno se habr√≠a sublevado la tripulaci√≥n mediante una borrachera? Deyeau explic√≥ pacientemente a la comisi√≥n investigadora que bajo las cubiertas el barco estaba en perfecto orden. ¬ŅNo habr√≠a cedido Briggs al p√°nico durante una tormenta y ordenado que se utilizara el bote salvavidas? No hab√≠a se√Īales de nada semejante: el camarote del capit√°n estaba todo lo ordenado que pueda esperarse de la habitaci√≥n de un caballero; la mesa del desayuno estaba puesta, e incluso el capit√°n hab√≠a retirado cuidadosamente las c√°scaras de los huevos hervidos, que permanec√≠an intactos en su plato.

Pero el problema que m√°s desconcert√≥ a los investigadores lo constituy√≥ el encontrar respuestas convincentes para estas preguntas: ¬ŅC√≥mo pudo el Mary Celeste mantener el rumbo, sin tripulaci√≥n, durante diez d√≠as y 926 kil√≥metros?

Cuando el Dei Gratia se emparej√≥ con el misterioso velero, Morehouse navegaba rumbo a un puerto; el Mary Celeste estaba rumbo a estribor. Seg√ļn la comisi√≥n, resultaba inconcebible que el Mary Celeste hubiera navegado un trayecto tan largo con el velamen tal corno lo encontr√≥ Morehouse. Alguien hubo abordar el barco durante algunos d√≠as, despu√©s de la √ļltima anotaci√≥n en el cuaderno de bit√°cora. Las autoridades de Gibraltar estaban seguras de que el bote salvavidas del Mary Celeste aparecer√≠a pronto, para dar respuesta a todas las preguntas. Pero el bote no apareci√≥ jam√°s y, el 10 de marzo de 1873, el tribunal de la comisi√≥n Investigadora acord√≥ compensar a Morehouse y a sus hombres con la poco generosa cantidad de 1700 libras, muy escasa si se tiene en cuenta lo que √©stos hab√≠an salvado del mar al rescatar al Mary Celeste: alrededor del 15% del valor de ese barco de 200 toneladas de carga.

La investigaci√≥n fue cerrada, pero las discusiones continuaron se afirm√≥ que los tripulantes del Mary Celeste hab√≠an sido capturados por piratas o atrapados por un pulpo gigantesco, o que hab√≠an chocado; algunos supusieron que el capit√°n hab√≠a enloquecido. Sin embargo, la m√°s extraordinaria de las teor√≠as sobre el caso del Manry Celeste fue sugerida cuarenta a√Īos m√°s tarde, en 1913. Howard Linford, director de un colegio de Hampstead, Londres, dio a conocer un manuscrito sorprendente que un antiguo empleado del colegio le hab√≠a dejado en herencia. El empleado se llamaba Abel Fosdyk y en su juventud hab√≠a realizado numerosos viajes. En el documento que en su lecho de muerte entreg√≥ al director del colegio, Fosdyk revelaba que, aunque no qued√≥ registrado oficialmente entre los pasajeros, hab√≠a sido uno de los hombres que viaj√≥ en el Mary Celeste, de cuya tragedia era el √ļnico sobreviviente. El manuscrito de Fosdvk dice que durante el viaje el capit√°n Briggs encontr√≥ a su peque√Īa hija jugando cerca del baupr√©s, la yerga que sobresale de la proa en los veleros.

Entonces orden√≥ al carpintero que hiciera una plataforma segura, para que la ni√Īa pudiera jugar sin peligro en su sitio favorito.

A fin de asegurar la plataforma el carpintero practic√≥ profundas muescas en el casco de madera, debajo del baupr√©s, a ambos lados de la proa. √Čse era el origen de las misteriosas marcas que, ciertamente, fueron observadas en el Mary Celeste. Un d√≠a de calma, Briggs ‚ÄĒdice el manuscrito‚ÄĒ sostuvo con su primer oficial una discusi√≥n acerca de la capacidad humana para nadar con la ropa puesta. El exc√©ntrico capit√°n, en el calor de la discusi√≥n, salt√≥ del barco al agua para probar su teor√≠a. Todos los tripulantes y pasajeros se precipitaron hac√≠a la plataforma reci√©n construida, para ver mejor el espect√°culo fue entonces cuando las maderas de la plataforma se quebraron arrojando al mar a todos.

Pronto aparecieron los tiburones, que dieron cuenta de todos los pasajeros con excepci√≥n de Eosdyk, que se aferr√≥ a los restos de la plataforma hasta que las corrientes lo arrastraron a la costa de √Āfrica. Aunque impresion√≥ vivamente a los lectores de todo el mundo, el relato fue rechazado por inveros√≠mil. As√≠, lo que en verdad sucedi√≥ a la tripulaci√≥n y a los pasajeros del Mary Celeste sigue siendo hasta hoy un misterio.

Veamos qu√© destino tuvo el barco. Cuando el tribunal de la comisi√≥n investigadora de Gibraltar dio por finalizada su labor, el Mary Celeste volvi√≥ a estar disponible pero los marineros se negaban a trabajar en ese barco cre√≠an que era un barco maldito. El Mary Celeste cambi√≥ de manos diecisiete veces durante los once a√Īos siguientes, hasta que en 1884 fue adquirido por un grupo de empresarios de Boston. Los nuevos due√Īos aseguraron el barco por una gran suma de dinero y lo fletaron rumbo a Hait√≠.

All√≠, un d√≠a claro y con la mar en calma, el capit√°n puso proa hacia un arrecife de coral, donde el barco se hizo pedazos. El intento de fraude fue descubierto y el capit√°n y los empresarios tuvieron que comparecer ante un tribunal. Mientras tanto, el viejo casco de madera del Mary Celeste se pudr√≠a, invisible, en un remoto arrecife caribe√Īo.

Publicado por zapotudo
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