EL MISTERIO DE CATIGARA, LA CIUDAD SITUADA A LOS EXTREMOS DEL MUNDO ANTIGUO.

Fecha 23/8/2010 15:01:29 | Tema: Civilizaciones Antiguas

Autor: YURI LEVERATTO

En la actualidad, todo el mundo tiene a su disposición una magnífica biblioteca virtual que permite obtener la información que se busca, en todas las lenguas, en tiempo real: Google.
En la antig√ľedad, hab√≠a un lugar donde estaban encerradas una cantidad inmensa de informaciones, las cuales, lamentablemente, se perdieron para siempre: se trataba de la Biblioteca Real de Alejandr√≠a en Egipto.
En el 296 a.C., el griego Demetrio de Falero viajó a Alejandría, quizá porque el rey Ptolomeo I le encargó organizar la Biblioteca, cuyo objetivo inicial era el de mantener viva la cultura griega dentro de la sociedad egipcia, que estaba cerrada a todo tipo de cambios.
Con el tiempo, los soberanos de la dinastía ptolemaica hicieron de la Biblioteca el centro cultural más importante del mundo, no sólo porque habían obtenido antiguos manuscritos provenientes de Grecia, Etiopía, Persia e India, sino también porque los grandes sabios del tiempo se reunieron allí, creando, de esta manera, un ambiente muy favorable para el desarrollo de las ciencias, de la tecnología y de las artes.

Durante el gobierno de Ptolomeo II, Zen√≥doto de √Čfeso y Cal√≠maco organizaron la Biblioteca por materias, catalogando los manuscritos por temas, del mismo modo en que hoy se divide en estanter√≠as una biblioteca moderna.

Con el tiempo, los manuscritos, y con ellos la informaci√≥n proveniente de todo el mundo antiguo, crecieron desmesuradamente: 400.000 eran los vol√ļmenes disponibles en la √©poca de Ptolomeo II, mientras que en la de Marco Antonio, pocos a√Īos antes del nacimiento de Cristo, hab√≠a incluso 900.000 vol√ļmenes.

Una de las colecciones m√°s importantes era la Historia del Mundo del sacerdote babil√≥nico Beroso, que narraba el tiempo pasado desde la creaci√≥n de la Tierra hasta el diluvio, para √©l de 432.000 a√Īos de duraci√≥n.

Por desgracia, la Biblioteca fue destruida en el curso de los siglos siguientes.

La mayoría de la información de la cual disponemos hoy proviene del hallazgo, a fines del siglo XIX, en el sitio arqueológico de Oxirrinco, a 190 kilómetros de El Cairo, de miles de papiros, escritos en griego antiguo, que describían la Biblioteca y a los estudiosos que la frecuentaron.

Los científicos más famosos que visitaron a menudo la Biblioteca fueron los matemáticos Arquímedes y Euclides; Aristarco de Samos, el primer científico que sostuvo la teoría heliocéntrica; Eratóstenes, el primer hombre que calculó, con sorprendente precisión, la circunferencia de la Tierra; el geógrafo y astrónomo Claudio Ptolomeo, entre otros.
Este √ļltimo (100-170 d.C.) fue quien sostuvo la teor√≠a geoc√©ntrica (en contraste con Aristarco de Samos), que consideraba a la Tierra inm√≥vil en el centro del universo, con el sol girando alrededor de ella.

Una de las obras más importantes que dejó Claudio Ptolomeo es la Geografía, o bien, la descripción del mundo.

Sus fuentes fueron el gran navegante fenicio Marino de Tiro (210-150 a.C.), adem√°s de los mensajeros del imperio romano y antiguos manuscritos persas.

Aunque la obra original se haya perdido, en el transcurso de los siglos se hicieron muchas copias, por ejemplo, la del escritor árabe Al-Masudi, del 956 a.C., que contenía la descripción de unas 4530 ciudades.

En el mapa del mundo que hab√≠a dise√Īado, Ptolomeo tomaba el ecuador como punto de referencia para la latitud, justamente como ahora, mientras que la longitud (con no m√°s de 180 grados de amplitud), se calculaba a partir de las islas Canarias (en aquel tiempo llamadas Afortunadas).

En el mapa de Ptolomeo se representaba la isla de Taprobana (Sri Lanka o Sumatra), el Quersoneso √Āureo (que algunos identifican con la pen√≠nsula de Malaca), India Intra Gangem (India), e India Extra Gangem (Indochina y China), y los montes Simantinus (cordillera del Himalaya). La enorme pen√≠nsula que se extiende m√°s all√° de la India Extra Gangem podr√≠a ser, en mi opini√≥n, la representaci√≥n de las tierras de Indochina, de Indonesia y de los lechos marinos de esta √ļltima, los cuales no estaban bajo el agua durante el per√≠odo glacial.

Al extremo nororiental del mapa perdido, Ptolomeo localizaba la tierra llamada Serica o Sinae (tierra de la seda, China), mientras que en el extremo sudeste estaba ubicado el puerto de Catigara.

Por ejemplo, en el mapa medieval (extraído de la Geografía), de Henricus Martellus, en 1489, la masa continental asiática se representaba en una enorme península, a cuya extremidad se encontraba Catigara.

Para Ptolomeo, Catigara era un gran puerto situado en el extremo suroriental del llamado Sinus Magnus (o bien, el gran golfo).

Era poca la información sobre el lejano mundo de la China (o del Catay) que llegaba a Alejandría, pero se sabía que era un gran imperio, situado en la extremidad oriental del mundo conocido.

Las noticias sobre el Reino Medio llegaron ya desde el 230 a.C., cuando el rey greco-helenístico de Bactriana (actual Afganistán), Eutidemo I, envió sus emisarios a Kashgar, en la actual China occidental. Y desde entonces la seda empieza a importarse en cantidades cada vez mayores en el mundo greco-helenístico, ya que, en efecto, se encontraron fragmentos de seda en muchas tumbas europeas que se remontan a ese período.

Seg√ļn varias fuentes hist√≥ricas, es seguro que los romanos viajaron hasta la India (Plinio el Viejo narra que Annio Plocamo lleg√≥ a Taprobana, actual Sri Lanka).

Probablemente, fueron mercaderes hind√ļes y persas quienes describieron aquellas tierras lejanas a doctos y sacerdotes babil√≥nicos, que a su vez llevaron la informaci√≥n hasta Alejandr√≠a.
Por lo tanto, Catigara fue descrita como una ciudad portuaria, situada a ocho grados y medio al norte del Ecuador.

Seg√ļn la interpretaci√≥n cl√°sica, el Sinus Magnus correspond√≠a al actual Mar Chino meridional y Catigara era un puerto situado en la actual Indonesia o Indochina, mientras que, seg√ļn otras hip√≥tesis, Catigara era justamente el actual Cant√≥n (Guangzhou).

En la Geografía de Ptolomeo (Libro I, capítulo XIV), está escrito:

Marino de Tiro no anota el n√ļmero de estadios entre el Quersoneso √Āureo y Catigara. Alejandro el Grande escribi√≥ que la l√≠nea de costa se extiende hacia el sur y que ellos, costeando, llegaron a Zaba despu√©s de veinte d√≠as y que, continuando en direcci√≥n sudeste durante otros veinte d√≠as, se llega a Catigara.

En varios mapas medievales, todas recopilaciones extra√≠das de la Geograf√≠a de Ptolomeo, Catigara, en cambio, estaba situada a 8 grados y medio por debajo del ecuador y a 178 grados al oeste de las Canarias, como por ejemplo en el mapa de Martellus de 1489 o en el de Waldseem√ľller de 1507.

Seg√ļn algunos investigadores de primera l√≠nea, por el contrario, las cosas no son tan sencillas, y Catigara estaba localizada en un lugar mucho m√°s distante del actual sudeste asi√°tico.

Primero que todo, el Sinus Magnus podría reconocerse como el Océano Pacífico y la enorme península que se extiende más allá del Catay sería el Nuevo Mundo, burdamente representado.
Seg√ļn estas tesis, Catigara (el nombre podr√≠a significar ciudad de los chinos o Catai-gara), fue fundada por los Chinos poco antes del inicio de la era cristiana en las costas septentrionales del actual Per√ļ, precisamente donde hoy surgen las ruinas de la ciudad de Chan Chan, capital del imperio Chim√ļ.

No obstante, hasta hoy esta hipótesis no se ha apoyado en hallazgos arqueológicos ni en documentos.

Otra tesis que sostendr√≠a la idea de que los chinos llegaron a Per√ļ en la antig√ľedad la da Marco Polo en su famoso libro El Mill√≥n.
En aquel libro, Marco Polo contó que había visitado Cipango y, además, afirma que el emperador Kublai envió una flota hasta allí (la cual regresó a China en 1269) para conquistarlo o quizá sólo para establecer vínculos comerciales.

Al regreso de Marco Polo a Venecia, hacia fines del siglo XIII, se difundió en el mundo occidental la noticia de la existencia de una tierra llamada Cipango, muy conocida por los chinos.

Para muchos investigadores, Cipango era Japón, pero, en sus relaciones, Marco Polo afirmó que Cipango estaba situado a 1500 millas náuticas al Oriente de Catay (al este de China), y eso no permitiría que Cipango correspondiera con Japón, que se encuentra a sólo 100 millas de la península de Corea.

La etimolog√≠a del nombre Cipango no ser√≠a otra que Cipan-guo y, como en chino la palabra guo significa ‚Äúpa√≠s‚ÄĚ, Cipan-guo podr√≠a significar pa√≠s de Cipan o tierra de Sip√°n (o bien, reino de Sip√°n, la antigua tierra de la cultura Moche en Per√ļ septentrional).

La distancia de 1500 millas náuticas de Catay sugeriría que Cipango era una isla situada en altamar y que no podía ser América.

Sin embargo, hay que recordar que la visi√≥n geogr√°fica de Ptolomeo era ‚Äúplana‚ÄĚ, a saber, conceb√≠a un mundo de s√≥lo 180 grados. Marco Polo comprendi√≥ la distancia que separaba Catay de Cipango de acuerdo con este concepto, justamente porque, seg√ļn Ptolomeo, era imposible que la Tierra fuera m√°s ancha de 180 grados.

De todos modos, en 1540, en uno de los primeros mapas que muestran al continente americano como una masa de tierra distinta de las otras partes del mundo, Catigara se represent√≥ justamente en la costa septentrional de Per√ļ, en el lugar donde surgi√≥ Chan Chan a comienzos del segundo milenio despu√©s de Cristo.

¬ŅPudo haber sido entonces que, sin saberlo, Ptolomeo haya representado realmente la masa continental del Nuevo Mundo, y que Catigara fuera en verdad la Catai-gara fundada por los Chinos en el primer milenio a.C., en las costas septentrionales del Per√ļ?

Fuente: http://www.yurileveratto.com/



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