MARIO MOLINA: DESCUBRIDOR DEL AGUJERO DE LA CAPA DE OZONO

Fecha 9/7/2010 17:18:45 | Tema: Novedades de Ciencia y Tecnologia

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Sin ella, el bronceado se convertir√≠a en una quemadura de tercer grado. Mirad al cielo, es invisible, pero nos protege de los rayos del sol. Es nuestro escudo. La capa de ozono. Pero un peque√Īo agujero en ella nos ha puesto a todos alerta: por primera vez en la historia sabemos que podr√≠amos desaparecer como especie si no ponemos remedio, como en una pel√≠cula de cat√°strofes de Hollywood. El descubridor de este agujero, sin embargo, no es un personaje de pel√≠cula: es mexicano y se llama Mario Molina.

Mario José Molina Henríquez nació en Veracruz, México, en 1942. Desde muy temprano, como estudiante de preparatoria, se sintió seducido por la investigación científica al contemplar por primera vez un protozoo a través de su microscopio de juguete.

M√°s tarde, fascinado por la qu√≠mica, en vez de jugar a soldados o a armar rompecabezas, el joven Molina transform√≥ el ba√Īo de su casa en un improvisado laboratorio. Por esa raz√≥n, con s√≥lo 11 a√Īos, el Molina fue enviado a una escuela en Suiza, aunque all√≠ sus nuevos amigos tampoco estaban tan interesados en la ciencia como √©l.
Además de su actividad docente, el Dr. Molina ha destacado por sus investigaciones sobre el problema del medio ambiente. En 1995 recibió el Premio Nobel de Química. La noticia le llegó a través de una llamada telefónica y, en un primer momento, Molina creyó que le estaban gastando una broma pesada. Pero el 10 de diciembre se esfumó toda sospecha de broma, cuando recibió el premio de manos del Rey de Suecia, al que siguió un banquete con mil invitados.

Molina fue el descubridor del agujero de la capa de ozono y el peligro de los clorofluorocarbonos (CFC), empleados en aerosoles, tanto industriales como domésticos. Su hallazgo fue emocionante pero a la vez sombrío: se daba cuenta que había descubierto un problema global que amenazaba el futuro de la humanidad.

As√≠ pues, depositario de una gran responsabilidad, se vio en la obligaci√≥n de divulgar lo antes posible su descubrimiento. El 28 de junio de 1974, public√≥ sus descubrimientos sobre esta materia en la revista Nature y asesor√≥ a empresas p√ļblicas y privadas.

En 1995 recibió el Premio Nobel de Química, junto al profesor Sherwood Rowland, por sus trabajos sobre la química de la atmósfera, especialmente sobre la formación y descomposición del ozono. Era la primera vez que se otorgaba este premio por un estudio sobre el medio ambiente, y también la primera vez que se otorgaba a un científico nacido en México.

A pesar de todos estos reconocimientos acad√©micos, la opini√≥n p√ļblica no acababa de entender a qu√© ven√≠a tanta importancia por unos gases que, al parecer, serv√≠an como escudo invisible para no evitar el paso de unos rayos solares mal√©ficos. Sonaba a historia de ciencia ficci√≥n. Pero, poco a poco, y gracias a los esfuerzos de los divulgadores cient√≠ficos por traducir en palabras comprensibles lo importante que era lo que hab√≠a sobre nuestras cabezas, el p√ļblico empez√≥ a tomar verdadera conciencia del problema.

Ahora todos podemos imaginar el efecto que produce una lupa que amplifica la luz del sol sobre una peque√Īa hormiga para entender la amenaza a la que nos enfrentamos: las indefensas hormigas somos nosotros, y el agujero de la capa de ozono es la enorme lupa que pretende achicharrarnos.

El clorofluorocarbono. Parece una palabra muy complicada que, sin embargo, designa algo muy cotidiano. Es un gas que se emplea para fabricar toda clase de productos, como los envases que usan los restaurantes de fast food. También se usa como gas impulsor para los sprays de aerosol, como la laca para el pelo o el desodorante. En los aparatos de aire acondicionado y en los frigoríficos. O en disolventes para limpiar equipos electrónicos.

El gas es tan estable que, una vez liberado, es arrastrado lentamente hasta la atmósfera. Hasta aquí, el gas no es peligroso. Sin embargo, al ser bombardeado por los rayos ultravioleta del sol, el gas se descompone y libera cloro, que es el componente que realmente venenoso, el responsable de la destrucción de las moléculas de ozono, saltando de unas a otras como si fuera un serial killer atmosférico. Y es que una simple molécula de cloro puede viajar durante un siglo por la atmósfera, eliminando una a una hasta 100.000 moléculas de ozono.

El da√Īo ya ha sido tan elevado, que si ahora mismo dej√°ramos de emitir CFC a la atm√≥sfera, el agujero detectado en la Ant√°rtida no desaparecer√≠a hasta el a√Īo 2100.

Seg√ļn un informe de Greenpeace que analiza los niveles de producci√≥n de CFC en nuestro planeta, la comunidad europea ostenta el primer puesto: suyo es el 39,9 % de todo el gas que se libera. El segundo lugar es para Estados Unidos, que libera un 37,7 %. Luego viene China con un 7,2 %. Las 5 empresas que m√°s CFC producen en el mundo son: La Dupont, de los Estados Unidos, la ICI, de Inglaterra, Hoeschst, de Alemania, la Atochem, de Francia y la italiana Montefluos.

Gracias a esta aplicaci√≥n de la NASA, podr√©is conocer en tiempo real c√≥mo cambian los √≠ndices de masa de hielo en el mar, el di√≥xido de carbono, nivel del mar, temperatura global y el tama√Īo del agujero de ozono.

Si la capa de ozono desapareciera de nuestro planeta, ¬Ņrealmente qu√© ocurrir√≠a con la humanidad? Por de pronto, aumentar√≠a la frecuencia y la severidad de enfermedades como el sarampi√≥n, el herpes, la lepra, la malaria, la varicela y, por supuesto, el c√°ncer de piel. Los potentes rayos ultravioleta causar√≠an da√Īos en los ojos de mucha gente, como casos de cataratas que derivar√≠an en ceguera.

Los alimentos escasear√°n debido a que se ver√° afectada la capacidad de absorber la luz solar de las plantas que los producen.

Aumentarían las temperaturas y subiría en nivel del mar al derretirse los glaciares. Además, el cambio climático tendría como efecto secundario la creación de potentes huracanes, ciclones, tifones y olas de frío.

Quiz√° para entenderlo mejor haya que viajar a un sitio donde ya est√°n viviendo algunos de los efectos del agujero de ozono. Es el caso de Punta Arenas (Chile), situada en el extremo sur del continente americano.

Al estar más próxima a la Antártida, existen diversos solmáforos que alertan sobre el peligro del sol. Durante unos días entre septiembre y octubre, el agujero se desplaza hasta aquí produciendo graves quemaduras en sus habitantes. Si el solmáforos indican el color rojo, mejor no salir de casa ante el inminente bombardeo de rayos ultravioleta. Sin duda, Punta Arenas es un escenario digno de un filme postapocalíptico.

Fuente: http://www.genciencia.com/
http://revistadigitalavalon.es/?p=1982



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