¿QUÉ ES EL KISHOMÓN?

Fecha 8/7/2010 18:25:27 | Tema: OFFTOPIC

Cuando uno quería aprender en una escuela de esgrima y encontrar un maestro extraordinario, era requerido que firmase el kishômon (también llamado kishô o seishi) para seguir a dicho maestro lealmente y jurar ante los dioses que se dedicaría fervorosamente a la práctica.

Este juramento implicaba también perpetuar la tradición, guardar los secretos de la escuela, asegurar estrictamente los documentos confidenciales de iniciación incluso ante los familiares, mantener siempre la lealtad y respeto al maestro (sensei), y utilizar el arte en beneficio de la paz y la justicia.
De esta manera, el guerrero de aquellas épocas feudales prometía su fidelidad en una ceremonia cuyos ritos provenían de la religión indígena de Japón, el sintoísmo, con su énfasis en el culto a los antepasados.

Una vez que el maestro (sensei) lo aceptaba (que no eran todos los casos) como discípulo, tomaba el nombre de nyumon-sha, que significa “aprendiz aceptado” o “el que ha entrado por la puerta de las artes marciales para comenzar su aprendizaje”, y éste tenía que proceder con un juramento (algunos ryus lo firmaban con sangre)

El portugués Gaspar Vilela, S. J. (1525-1572) contaba en sus escritos sobre la cultura japonesa, que la promesa era escrita en un pergamino (denominado kishomon) con un pincel humedecido en la propia sangre del guerrero (keppan). Posteriormente este documento se quemaba ante los dioses que ese clan en concreto venerase, disolviendo las cenizas en un líquido que debían ingerir.

El keppan es un juramento de sangre. Los dioses con los que se firmaba el compromiso, eran los dioses en los que creía, lo cual representaba su sinceridad. Esa era una norma (okite) a seguir cuando un discípulo se convertía en alumno de una escuela. Para escribir el keppan, el guerrero se realizaba un corte en el dedo anular de su mano izquierda con un cuchillo, untando la sangre que iba saliendo para firmar el juramento.

Desde ese mismo instante, el guerrero tenía que aceptar que su vida no era segura y siempre debía emplearla para defender a su señor. También debía aceptar que uno tiene que vivir incluso cuando ya no posee deseos de ello, sabiendo morir en cada instante de su vida.

Tras convertirse en alumno, tenía que respetar fielmente a su maestro y no podía realizar un combate sin su permiso ni desacreditar a su escuela. Sin la licencia (shidosha) para enseñar entregada por su maestro, era imposible convertirse en maestro de una escuela en otros países. Si el juramento se quebrantaba alguna vez, el guerrero sería castigado por los dioses.

La promesa, originalmente, era debidamente archivada en los documentos del clan, y el sirviente, su familia y aquellos que dependían de ellos, quedaban completamente identificados con su señor, cuyos intereses y anhelos pasaban a ser, desde ese momento, los suyos.

Tan completo era el vínculo fundado, que cuando un señor fallecía (incluso por causas naturales) muchos de sus servidores se suicidaban con el fin de acompañarle en la muerte tal como le siguieron en vida. Esta clase de auto inmolación se denominaba junshi, y con frecuencia dejaba diezmado a un clan por la pérdida de muchos de sus más valientes súbditos.

Esta práctica se hizo tan habitual, que tuvo que ser condenada por la ley, y la prohibición se impuso mediante la aplicación de duros castigos a la familia del servidor si éste desafiaba la ley. Por ello muchos señores, a fin de proteger a su propia familia, tenían que prohibir de manera explícita a sus servidores que cometiesen un suicidio en masa cuando éste falleciese.

Actualmente existen escuelas que requieren del kishomón para su admisión en la misma, como la Escuela Tenshin Shoden Katori Shinto Ryu.

Fuente:http://www.blogodisea.com/
http://revistadigitalavalon.es/?p=1978



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