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Civilizaciones Antiguas : EL NOSTRÁTICO, LA LENGUA VEHICULAR DE LA ERA ANTEDILUVIANA.
Enviado por Rosa Santizo Pareja el 7/4/2010 13:54:01 (2079 Lecturas)

En base a los últimos estudios de arqueología y genética, puede afirmarse que el hombre moderno o Homo Sapiens, se originó en África (actual Etiopía), hace aproximadamente 200 milenios.

Su más lejano antepasado, el Homo Habilis, quien evolucionó a su vez en África hace unos 2 millones de años, ya era capaz de hablar, pues algunos arqueólogos demostraron que varios cráneos de Homo Habilis tienen una cavidad pronunciada en la región del hemisferio cerebral donde se encuentra, en el Homo Sapiens, una protuberancia del cerebro en el área de Broca, el responsable neurológico de la palabra. Así se demostró que nuestro más remoto progenitor ya podía emitir sonidos a los cuales comenzaba a dar diversos significados.

El primer perteneciente a la especie Homo que salió de África e intentó colonizar por primera vez el planeta fue el Homo Erectus, cuyos restos, hallados en Indonesia y en China, se remontan a 500.000 años atrás aproximadamente.

Hace alrededor de 200.000 años, una especie de Homo llamada Neanderthal se expandió en Europa.

Era descendiente del Homo Heidelbergensis.

No obstante, el hecho fundamental de la historia de la humanidad fue, como ya se ha indicado, la aparición del hombre moderno (Homo Sapiens), en África hace unos 200 milenios.

El Homo Sapiens era capaz de utilizar de mejor manera los instrumentos líticos a su disposición, pero sobre todo, se distinguía de las otras especies humanas porque podía expresarse mejor y comunicar con riqueza de detalles. Sabía, por consiguiente, transmitir su cultura, o bien, el conjunto de sus conocimientos y tradiciones.

Eminentes científicos, como por ejemplo el arqueólogo Glynn Isaac, sostienen que la lengua madre de la humanidad, o lengua primigenia, se desarrolló en África entre los 150 y 100 milenios atrás. El estudioso llegó a esta conclusión al darse cuenta de que las culturas paleolíticas del este de África de aquel período revelaban una alta diversificación local. Isaac hizo un paralelo entre el incremento de las culturas líticas y la diferenciación del lenguaje.

Hace unos 100 milenios, cuando grupos de Homo Sapiens salieron de África emprendiendo la colonización del mundo, la totalidad de su población era más bien poca (alrededor de 20.000 individuos según el célebre científico A. J. Coale).

A partir de esa fecha, se verificó una considerable evolución en el uso de instrumentos líticos y una difusión tanto de las técnicas de navegación (de las cuales, lamentablemente, se encontraron pocos restos), como del manejo de la madera y del marfil.

Este paso cultural de la época musteriense a la auriñaciense estuvo acompañado de un mejoramiento y enriquecimiento constante de la lengua primigenia.

La posibilidad de comunicarse de una excelente manera debió haber sido de considerable ayuda en el gran viaje de expansión que llevó a los Sapiens a colonizar todo el planeta, suplantando a los Erectus y Neandertales.

Hace alrededor de 100 milenios, varios grupos de humanos se dirigieron al sur de África, mientras que otros más pequeños viajaron al oeste y al norte del continente. Con el pasar de los siglos, estos hombres empezaron a diferenciar su lengua de la primigenia, dando así origen a las cuatro proto-lenguas africanas: Niger-Kordofananas (actuales Bantú, Yoruba y Wolof, entre otras), Nilo-Saharianas (por ejemplo, las lenguas Masái y Nubianas), Koisan (Bosquimanos y Hotentotes) y la lengua de los Pigmeos.

Como excepción a esta expansión, hay que recordar que un pequeño grupo de Sapiens llegó a Brasil (Piauí), directamente de África, hace unos 60 milenios (tesis de la arqueóloga Niède Guidon, reconocida internacionalmente). Por ahora, es imposible saber qué lengua hablaban, pero se piensa que se expresaron en la lengua prístina.

Volviendo al conjunto de hombres que, a partir de hace 100 milenios, se dirigió a Asia, pasando probablemente a través del estrecho de Adén, puede lanzarse la hipótesis de que su lengua se diferenció de la primordial y que evolucionó en una variante que algunos estudiosos llaman nostrático.

La hipótesis del nostrático fue propuesta inicialmente por el lingüista danés Holger Pedersen en 1903.

Otro científico que teorizó el origen único de las lenguas fue el italiano Alfredo Trombetti (1866-1929), en su libro La unidad de origen del lenguaje, de 1905 (el italiano se distinguió en el estudio de las lenguas sino-dené-caucásicas).

Sucesivamente, los lingüistas rusos Illic-Svityc y A. Dolgopolskij confirmaron las tesis de Pedersen y reconocieron el nostrático como la lengua de la cual se originaron después tanto el indoeuropeo, como el semítico, el georgiano, el urálico, el altaico y las lenguas dravídicas.
Estos estudiosos llegaron a dichas conclusiones haciendo un recorrido “en reversa”, es decir, analizando las lenguas modernas y comparándolas entre sí. También dedujeron que las lenguas sino-dené-caucásicas (idiomas sino-tibetanos, na-dené, vasco y los del norte del Cáucaso), se diferenciaron del nostrático hace unos 80 milenios.

Posteriormente, el insigne lingüista Joseph Greenberg (1915-2001), incluyó también la mayoría de las lenguas amerindias (excepto el na-dené, cuyas lenguas principales son la atabasca de Alaska y los idiomas apache y navajo), en la familia del nostrático.

Luego de este último estudio, se puede afirmar que la mayor parte de los amerindios, aún teniendo un origen asiático genéticamente hablando, poseen lenguas derivadas del nostrático y no del grupo sino-dené-caucásico.

Si se acepta la teoría de que el nostrático fue la lengua madre de las familias indoeuropeas, georgianas, dravídicas, altaicas, urálicas y afroasiáticas, se puede llegar a la conclusión de que el área donde se hablaba iba desde Palestina al centro de Turquía, hasta India, incluyendo Mesopotamia e Irán. El nostrático continuó siendo la lengua vehicular antediluviana por aproximadamente 90 milenios, evolucionando, como es obvio, durante ese tiempo.

Pero, ¿cuándo se diferenció el nostrático de las otras familias asiáticas, indo-pacíficas y australianas?

A propósito de eso, no hay que olvidar que durante la era glacial, la línea de costa en los diversos continentes era completamente diferente de la actual. Es probable que la agrupación de hombres que salió de África hace unos 100 milenios se dirigiera hacia el este pasando por los litorales de la península arábiga y del actual Irán.

Algunos se detuvieron y encontraron las condiciones de vida ideales para sus exigencias, mientras que otros prosiguieron el viaje hacia el este.

Las primeras huellas de Homo Sapiens halladas en China se remontan a unos 67 milenios atrás. Por tanto, se necesitaron alrededor de 33.000 años para llegar de África a China.

Los Sapiens arribaron a Australia, posiblemente viajando en embarcaciones improvisadas, recorriendo breves trechos costeros, hace unos 50.000 años.

De manera que puede suponerse que las diferencias entre el proto-nostrático hablado en el Medio Oriente a partir de hace 100 milenios y las otras familias lingüísticas, se dieron hace unos 80 milenios. Durante el gran viaje de expansión se originaron entonces las familias sino-dené-caucásica (lenguas sino-tibetanas y otras), áustrica (thai, viêt), indo-pacífica y australiana.

Las excepciones no faltan, pues según Greenberg, el vasco hace parte de la familia sino-dené-caucásica; razón por la cual es posible que un grupo de Sapiens del Medio Oriente (que se había ya separado del conjunto de los nostráticos), haya decidido viajar hacia el noroeste.

Por consiguiente, este grupo de hombres fue el primero en entrar a Europa, hace unos 40.000 años, en plena era glacial, dando inicio a la más antigua lengua europea, la vasca.

La otra excepción muy importante concierne a las lenguas amerindias; según Greenberg, la mayoría de ellas (sin incluir la atabasca y la na-dené de los Apache y Navajos) deriva del nostrático. Se puede suponer entonces que un grupo de nostráticos se dirigió hacia el norte de Asia, probablemente alrededor de hace 60 milenios.

Algunos colonizaron la actual Siberia, dando origen a las lenguas altaicas y urálicas, mientras que otros viajaron a América a través del estrecho de Bering, entrando en el Nuevo Mundo hace unos 40 milenios y dando inicio a las lenguas amerindias. Por tanto, la hipótesis propone que hubo tres flujos de expansión hacia América, por el estrecho de Bering: uno nostrático hace 40 milenios y uno sino-dené-caucásico hace 14 milenios, que dio inicio a la cultura Clovis; el último, hace pocos milenios, fue el de los esquimales.

Volviendo al nostrático, eminentes estudiosos desarrollaron la hipótesis de que la zona de expansión de este idioma se extendía de Palestina a India. Varios expertos reconocen en las culturas Kebariense (Israel, 18-10 milenios a.C.) y Natufiense (Palestina, Siria, 10.500-8.500 a.C.), la cuna del nostrático, mientras que otros sostienen que el lugar de donde se difundió fue la región de la cultura Zarziense (norte de Iraq, 18-8 milenios a.C.).

¿Es posible que el nostrático se hablara en Khambat, hace 9500 años?
Como según Greenberg, el actual idioma dravídico, hablado hoy en día en el sur de la India, derivaría del nostrático, es realmente posible que este último fuera la lengua utilizada en Khambat y Dwarka, civilizaciones cuyos vestigios fueron arrasados por el alzamiento repentino de los mares durante el fin de la era glacial.

En mi opinión, en el arco temporal que va de los 40 a los 10 milenios atrás, es posible que el nostrático haya sido utilizado también en forma escrita, quizá solamente por un restringido círculo de sacerdotes esotéricos, pero hasta hoy no se han encontrado evidencias que apoyen tal suposición.

Probablemente, a partir de hace 80 milenios, se empezaron a diferenciar otras lenguas que tuvieron como origen el nostrático. Antes que nada, se mencionó la expansión al norte de Asia (lenguas altaicas y urálicas). Luego, hubo una hacia Turquía y posteriormente hacia las estepas de Kurgan, de donde evolucionaron después las lenguas indoeuropeas. Sucesivamente, hubo una expansión hacia África que dio comienzo a las lenguas afroasiáticas (egipcio, lenguas semíticas y cushitas).

Después del repentino final de la era glacial y de los trastornos climáticos de gran escala (el diluvio universal), acaecidos en el 9500 a.C., muchas civilizaciones antediluvianas fueron destruidas. Por desgracia, se perdieron casi todas las evidencias del antiguo nostrático escrito, pero se conservan hoy algunos rastros, como el enigmático disco de Festo o, en el Nuevo Mundo, el petroglifo de Ingá, la Fuente Magna y el Monolito de Pokotia, los cuales contienen inscripciones que podrían derivar del nostrático.

YURI LEVERATTO

Bibliografia:
Luigi Luca Cavalli Sfrorza: Genes, pueblos y idiomas
Paul Rivet: El origen del hombre americano

Fuente: http://www.yurileveratto.com/articolo.php?Id=101
http://www.yurileveratto.com/

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