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OVNIs y OSNIs : UN UNIVERSO DE ONCE DIMENSIONES
Enviado por elag04 el 22/3/2010 19:20:21 (1665 Lecturas)

UN UNIVERSO DE ONCE DIMENSIONES

Por LILIANA FLOTTA de GROSSO

En el fenómeno ovni se observan situaciones difíciles de explicar bajo los conceptos tradicionales, que dejan perplejos a los testigos, sobre todo si éstos son calificados a nivel científico. Muchas veces estos testigos científicos se niegan a reconocer el fenómeno debido justamente a que representa una contradicción a las leyes físicas. Ejemplo clásico: .......................
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UN UNIVERSO DE ONCE DIMENSIONES

Por LILIANA FLOTTA de GROSSO

En el fenómeno ovni se observan situaciones difíciles de explicar bajo los conceptos tradicionales, que dejan perplejos a los testigos, sobre todo si éstos son calificados a nivel científico. Muchas veces estos testigos científicos se niegan a reconocer el fenómeno debido justamente a que representa una contradicción a las leyes físicas. Ejemplo clásico: la detención súbita del aparato (sin hélices ni alas) venciendo la inercia en pleno vuelo.
Pero hay otros ejemplos de situaciones casi fantásticas que provocan que la imaginación trabaje envidiablemente. Un de estos casos es la desaparición gradual o no, del aparato ante la vista de los ocasionales testigos. Estos testigos, si no tienen algunos conocimientos técnicos, dirán que el ovni ingresó a otra dimensión y por ello no lo vemos.
Nos resulta fácil pensar que muchos sucesos inexplicables pertenecen a “otra dimensión”;que eventualmente se materializan en la nuestra, seres y objetos pasando por supuestas “puertas dimensionales” a las que acceden muy raras veces los humanos, desapareciendo en el misterio.
Las “otras dimensiones” han pasado a ser moneda corriente en la ciencia-ficción, y en la fantasía de la mente humana, tal vez una vía de escape psicológica, un mecanismo de defensa ante lo que no tiene explicación.
¿Saben Uds. de donde surge la idea de otras dimensiones espaciales? Por supuesto, las dimensiones están emparentadas con la geometría, ya definida por Euclides aproximadamente en el año 300 antes de Cristo. En nuestro mundo visible las dimensiones espaciales son tres.
Con la Teoría de la Relatividad en 1915, la geometría cobra vital importancia. Einstein demostraba, con ecuaciones matemáticas brillantes, que el espacio se une con el tiempo, que no es plano sino curvado y elástico, además que la gravedad no es una fuerza sino una distorsión del espacio tiempo curvo.
O sea, que reducía a geometría pura lo que hasta entonces se asimilaba como una fuerza invisible que tiraba de los cuerpos a través del espacio.
También abolió de un plumazo la noción del tiempo absoluto; el tiempo también se distorsiona con el espacio y se dilata o contrae según la geometría.
El genio de Einstein, soñaba construir una teoría en la cual todas las fuerzas de la naturaleza su fundieran en un solo esquema basada en la geometría.
El campo unificado, que tal vez, suponen los científicos actuales, existió como una superfuerza en los primeros instantes de la creación del Universo.
Y fue un físico polaco quien en 1921 realizó los primeros trabajos sobre este tema inspirándose en la capacidad de la geometría para describir el campo gravitatorio, y se propuso extender el trabajo de Einstein para incluir el electromagnetismo en la formulación geométrica de la teoría del campo. Este científico llamado Theodor Kaluza, sin alterar las ecuaciones electromagnéticas de Maxwell, que describían perfectamente a esta fuerza, por otra parte, la única conocida hasta ese momento como acompañante de la gravedad, realizó una labor creativa demostrando lo que puede la imaginación e intuición científica.
Kaluza comprendió que era imposible convertir la teoría de Maxwell en geométrica, ni siquiera aceptando las curvaturas espaciales y encontró una solución brillantemente simple.
Amplió la geometría lo suficiente para acomodar la teoría del electromagnetismo, mostrando que es en realidad una forma de gravedad; pero no es la gravedad de la física conocida. Es la gravedad de una dimensión invisible en el espacio.
De esta manera Kaluza postuló la existencia de la quinta dimensión espacial (el tiempo se consideraba como la cuarta dimensión) y un solo campo de fuerza, la gravedad.
Unifica dos fuerzas en una misma teoría y ofrece una fórmula geométrica de los dos campos de fuerza.
De todos modos, esta teoría resulta desconcertante en un aspecto fundamental: no vemos la quinta dimensión, ya que nuestro espacio es claramente tridimensional más el tiempo, unidimensional.
En 1926, el sueco Oscar Klein encontró una respuesta atractiva y muy simple a la pregunta de dónde estaba la quinta dimensión de Kaluza. Según Klein no se percibe la quinta dimensión porque se encuentra “enrollada” hasta alcanzar un tamaño muy pequeño. La teoría de Klein demuestra matemáticamente que cualquier punto en el espacio tridimensional es en realidad un círculo, un pequeño bucle en una dirección que no es arriba ni abajo ni a los costados, ni ninguna otra en el espacio de nuestros sentidos, y que no podemos observar por ser increíblemente pequeño.
Klein consiguió calcular la circunferencia de los bucles en la quinta dimensión a partir de valores conocidos de la unidad de carga eléctrica de los electrones y otras partículas y de la intensidad de las fuerzas gravitatorias entre partículas. El valor resultó ser de 10 a la 32 cm, aproximadamente 10 a las 30 veces es tamaño de un núcleo atómico.
No es sorprendente que no hayamos observado la quinta dimensión, puesto que se halla “enrollada” hasta alcanzar una magnitud mucho menor que cualquier estructura percibida hasta la fecha, incluso en la física de partículas subnucleares.
No es posible, pues, aseveran los científicos, que un átomo se mueva en la quinta dimensión. Mas bien debe pensar en la nueva dimensión como algo que se halla dentro del átomo.
Por ese motivo ni la materia ni las ondas pueden moverse en la quinta dimensión.
Pero, pese a su ingeniosidad, la teoría Kaluza Klein fue poco más que una curiosidad matemática durante más de cincuenta años. Con el descubrimiento de las fuerzas fuerte y débil en la década de los treinta, la idea de unificar gravedad y electromagnetismo perdió mucho de su atractivo. Cualquier teoría de campo unificado, tendría que acomodarse no sólo a dos, sino a cuatro fuerzas.
Este paso no pudo realizarse hasta que se tuvo una comprensión adecuada de las fuerzas débil y fuerte.
A finales de los años 70, con las grandes teorías de unificación (GTU) y las supergravedad frescas en las mentes de los teóricos, la teoría de Kaluza Klein fue remodelada.
En las GTU las fuerzas se describen en términos de campos de Gauge (estimación) con propiedades esenciales como son las simetrías abstractas. La presencia de simetrías en los campos de fuerza sugiere algún tipo de geometría oculta.
En la teoría de Kaluza Klein renovada, las simetrías de campo de Gauge se vuelven concretas; son las simetrías geométricas asociadas a las nuevas dimensiones espaciales.
Al igual que en la versión original de la teoría, las fuerzas se acomodan injertando más dimensiones en el espacio tiempo conocido, pero el hecho era que se tenían que acomodar tres fuerzas y se requirieron varias dimensiones adicionales.
Y dicen entonces los científicos, que un simple recuento del número de operaciones de simetría necesarias para la gran fuerza unificada, les llevó a una teoría en la cual debe haber siete nuevas dimensiones, sumando once dimensiones espacio temporales.
La versión moderna de la teoría de Kaluza Klein postula un universo de once dimensiones.
Una vez más, es necesario suponer que estas siete dimensiones espaciales se encuentran “enrolladas” hasta alcanzar un tamaño muy pequeño, de modo que no las percibimos. Cada punto entonces, del espacio, es de hecho una pequeña esfera de siete dimensiones o “heptaesfera”.
Y la siguiente pregunta que se hicieron los teóricos fue: ¿Por qué la escisión siete (excluidas) menos tres (visibles)?
Es dudoso que la vida pueda florecer en un Universo de once dimensiones. Los organismos vivos parecen depender críticamente de la oportuna colección de fuerzas reunidas en este sector del Universo.
Simplemente no podríamos vivir en ninguno de los otros dominios dimensionalmente distintos que tal vez existan, en otra remota región del Universo, pues es posible que es espacio tiempo de once dimensiones se organice a sí mismo en dominios de distinta dimensionalidad aparente. Pero también es cierto que seres de más dimensiones espaciales (por ejemplo cuatro dimensiones espaciales y una temporal) no podrían vivir en un comprimido espacio de tres. ¿Dónde pondrían la dimensión que les sobra?
Además al depender la estructura de los campos de fuerza, de las simetrías diferentes de las dimensiones comprimidas, esas fuerzas serán diferentes en otros dominios y lo serán también las órbitas estables, la conformación de la materia, el movimiento ondulatorio, etc. Todo ello asegurará que las condiciones físicas en los dominios que no gozan de una escisión siete tres sean muy distintas de las de nuestro propio Cosmos.
Entonces, aparece en los físicos el razonamiento “antrópico”: Nosotros como observadores, hemos seleccionado con nuestra propia presencia una región de espacio tiempo con tres dimensiones perceptibles. Los observadores extraterrestres que vemos en nuestro espacio visible, por ende, también.
Aún no ha sido posible demostrar la existencia de las restantes siete dimensiones, si bien la teoría de Kaluza Klein es tomada en serio. Se supone que las dimensiones están enrolladas en forma de heptaesfera, a una circunferencia de 10 a la menos 32 cm. A medida que se sondean dimensiones más pequeñas la energía necesaria aumenta.
Para explorar el protón se necesitan energías al menos diez veces superiores a la masa de un protón. Para penetrar y explorar las otras dimensiones serían necesarios 10 a la 19 veces (un uno seguido de 19 ceros) la masa del protón, tan sólo a esta energía inimaginable se manifestarían directamente.
Este valor de 10 a las 19 veces la masa del protón se conoce como “Escala de Planck”, ya que fue descubierto originalmente por Max Planck. A esta escala energética (aún imposible de lograr, ya que se necesitaría una acelerador de partículas tan largo como la Vía Láctea....100.000 años luz de diámetro), las cuatro fuerzas se fundirían en una sola y las dimensiones invisibles quedarían entonces expuestas.
En ese momento tendría el Hombre la capacidad de manipular el mayor poder del Universo, puesto que, en último término, la superfuerza genera todas las fuerzas y todas las estructuras físicas.
¡Hasta la próxima!

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