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Abducciones : LOS LABERINTOS DE LA MENTE
Enviado por elag04 el 2/3/2010 15:15:45 (2078 Lecturas)

Una investigacion de la Sra LILIANA FLOTTA y de su esposo el Sr EDUARDO GROSSO, que tan gentilmente nos la ha cedido para todos Uds.

Pienso, luego existo.
Esa es la prerrogativa humana. El pensamiento y la razón son las herramientas más efectivas que tenemos para diferenciarnos de los animales, ya que en todo lo demás, incluido el ADN, somos casi iguales, y no sólo nos parecemos a nuestros hermanos menores, sino que también somos muy cercanos en estructura genética a los vegetales.
Lo que nos diferencia de los otros reinos es nuestra mente.............
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LOS LABERINTOS DE LA MENTE

Pienso, luego existo.
Esa es la prerrogativa humana. El pensamiento y la razón son las herramientas más efectivas que tenemos para diferenciarnos de los animales, ya que en todo lo demás, incluido el ADN, somos casi iguales, y no sólo nos parecemos a nuestros hermanos menores, sino que también somos muy cercanos en estructura genética a los vegetales.
Lo que nos diferencia de los otros reinos es nuestra mente.
Este débil ser humano ha tenido que avanzar desde su origen, que aún resulta oscuro, con muy pocas expectativas para sobrevivir en un mundo hostil, lleno de peligros, en el que la constante es la supervivencia del más fuerte, es decir, del que se adapta mejor al medio ambiente.
Me lleva esto siempre a reflexionar sobre las diferencias con los animales, que a las pocas horas de nacidos se levantan por sus propios medios, caminando casi inmediatamente, buscando su alimento, comenzando sus juegos y aprendizajes para la caza y la defensa, convirtiéndose en adultos a los pocos meses de su nacimiento.
El recién nacido humano, por el contrario, necesita de su madre mucho tiempo. Camina recién al año de vida, se alimenta solo a los dos años, pero no sabe buscar por sí mismo su alimento.
Se encuentra indefenso durante los primeros años de su vida. Los animales nacen con un vestido natural según sean las condiciones del clima del lugar en el que deben vivir. El bebé humano nace desnudo totalmente, y así permanece hasta el fin de su vida. No tiene dientes hasta casi el primer año de vida.
Ciertamente, la raza humana presenta una marcada debilidad física en relación con los demás habitantes de este planeta.
Únicamente su razonamiento ha permitido a la raza sobrevivir enfrentando todos los peligros posibles e imaginables.
Si nos detenemos a observar el cuadro evolutivo del cerebro, notaremos que este órgano esencial ha tenido un notable desarrollo a través de las distintas especies animales.
Los insectos tienen un cerebro rudimentario que podríamos llamar un ganglio, que les permite su desenvolvimiento natural. Pero a pesar de ser totalmente rudimentario, no deja de tener condiciones de aprendizaje para el individuo.
Un ejemplo clásico, son las adaptaciones que algunos de estos insectos demuestran con respecto a los insecticidas. Se vuelven resistentes después de algún tiempo de uso de los mismos. Esto significa que algunas de las crías logran un tipo de adaptación que las inmuniza contra estos venenos y luego les son transmitidos a sus propias crías naciendo éstas preparadas para que la sustancia no las perjudique.
Esa modificación queda grabada en los genes del insecto, pasando de generación en generación.
El cerebro ha evolucionado de los insectos a los reptiles adquiriendo una nueva capa o nivel, agregando el denominado Complejo R, una formación cerebral que permite al animal las condiciones de supervivencia definidas, alimento y apareamiento. Podríamos decir que el complejo R maneja todos los actos instintivos en el animal, siendo de pequeño tamaño, aún en animales extraordinariamente grandes. Esto indica que el portador del cerebro en cuestión, difícilmente tenga un comportamiento inteligente, es decir, que pueda resolver problemas.
En el cerebro de los mamíferos aparece el llamado Sistema Límbico, otra capa de células cerebrales que permiten al animal más capacidades sensorias y otras conductas con las que evolucionar. Por ejemplo, la conducta gregaria que permite la formación de manadas, generalmente con un macho dominante y su harén de hembras y las crías de éstas. En los mamíferos aparece el olfato como elemento muy importante en el desarrollo, cuyos sensores se alojan en la parte posterior del cerebro y se excitan de manera directa desde la membrana olfatoria en la nariz (u hocico), lo que hace que el animal encuentre fácilmente su alimento aún en la oscuridad, además de reconocer a sus crías de las ajenas y su territorio, el cual marcan, como todo dueño de mascota canina conoce. Con la adquisición del Sistema Límbico, comienza a circular sangre caliente, lo que permite al animal hábitos nocturnos.
De alguna de esas manadas de pequeños mamíferos en tiempos remotos, tal vez uno de sus ejemplares adquirió alguna nueva condición que incorporó a la memoria. Esa misma condición novedosa fue transmitida a sus crías y, no sabemos si lenta o rápidamente, se formó una nueva capa cerebral a la que llamamos Cortex.
Cada nueva capa cerebral agrega más capacidad de almacenamiento de aprendizajes y por lo tanto más capacidad de memoria; así el Cortex contiene mayor cantidad de neuronas que producen mayor cantidad de conexiones y crean capacidad para funciones diversas, sobre todo en el ámbito de la inteligencia.
El humano tiene capacidades cognitivas especiales gracias a su cerebro, que contiene las tres capas ya enumeradas, más el Neo cortex. Pero lo más interesante en la raza humana es la mente, la capacidad de raciocinio, la imaginación, la creatividad. Y, si bien está relacionada con el cerebro que es la máquina productora de sustancias químicas y de impulsos eléctricos que rigen prácticamente todo el cuerpo, mente y cerebro son diferentes, no son la misma cosa.
La mente produce gran diversidad de pensamientos, influida por el medio ambiente, somete a análisis cada acto que éste demandará del individuo. Por eso se pierde en reflexiones cotidianas sobre cuanto tiempo le demandará determinado trabajo en el hogar, de qué manera debe responder a ciertos interrogantes, cómo solucionar los problemas que se presentan en el trabajo diario. Generalmente los pensamientos aparecen relacionados unos con otros, derivándose hacia estratos no buscados concientemente. Entonces la mente permanece en una constante manifestación de distintos pensamientos que, aunque relacionados, resultan estériles para el individuo, o desatan emociones controversiales que resultan agresivas para la persona que las vive.
El cerebro contribuye al recibir algún estímulo externo a través de los órganos sensoriales, trayendo algún recuerdo alojado en la memoria. Este simple hecho, desata también una suma de pensamientos entremezclados que tienen como base el recuerdo y los análisis que se llevan a cabo. Mucho de este movimiento mental se realiza de manera consciente, pero una gran parte permanece en otros niveles de conciencia más profundos, donde se tiene un acceso más difícil a vivencias pasadas, que, aunque escondidas en lo profundo de lo que se denomina mente subconsciente, están archivadas con todos los detalles y prestas a emerger de alguna manera a través de conductas, emociones, o bien en la forma de alguna enfermedad, en lo que se denomina técnicamente somatización.
Para entenderlo mejor, tomemos a la mente como un complejo energético, capaz de viajar fuera del cerebro del individuo. Pensemos que la mente está donde su dueño la coloca. Si el individuo se golpeó una rodilla, por ejemplo, el dolor será lo que ocupe todo su registro mental, y seguramente cuanto más preste su atención en ese lugar dolorido, más lo sentirá. Si desvía su atención hacia otra emergencia, hacia algo que distraiga su mente de su rodilla, el dolor pasará a segundo plano, o tal vez lo suprima de su conciencia haciéndolo desaparecer literalmente.
Con este simple ejemplo, podremos discernir dos estados fundamentales de la mente: el consciente y el subconsciente.
El consciente representa la parte superficial de la mente, la que responde al ambiente, toma los datos que le ofrecen los sentidos y realiza su tarea de respuesta a los estímulos en vigilia. En el ejemplo hablamos de atención, ya que el consciente gracias a la atención nos conecta con el medio en el que vivimos y con los otros individuos. Y si buscamos miles de ejemplos de nuestra vida diaria, notaremos que la mente se dirige hacia donde uno mismo coloca su atención.
Ahora, con respecto a nuestro ejemplo, al tener otro foco de atención más urgente, el individuo deja de atender conscientemente su dolor y lo recluye en otro estado mental que llamamos subconsciente. El dolor sigue existiendo, pero al no ser atendido conscientemente, no se siente, desaparece sumido en ese lugar mental más profundo hasta olvidarlo.
Normalmente usamos sólo el diez por ciento de nuestra capacidad mental, que es el porcentaje que representa al nivel consciente de la mente, el otro noventa por ciento permanece expectante para aparecer muy pocas veces en la vida de un individuo común que no está entrenado. Muchas veces, como antes expresáramos, en formas incómodas.
El manejo apropiado del subconsciente puede notablemente mejorar la vida del individuo e influir en el medio ambiente que lo rodea, más aún, extender su influencia a otros individuos, mejorando las relaciones.
Decíamos que el subconsciente se lleva prácticamente el noventa por ciento de la capacidad mental del individuo, y que no se utiliza. Pues bien, se debe tener en cuenta que toda percepción queda grabada en él desde el momento del nacimiento hasta el fin de la vida.
Con esto queremos decir que toda observación, sensación, experiencia, o vivencia, se almacena en el subconsciente, y se mantiene allí sea o no necesario para el portador. También las vivencias psíquicas, enmarcadas en las emociones del individuo se registran en el subconsciente, y se pueden rescatar en algún momento, tal como el percipiente les dio nacimiento en su mente.
Si nos fuera posible tomar a la mente subconsciente humana y volcarla en una cinta de video, encontraríamos infinidad de imágenes, sonidos, frases sueltas, monólogos propios, diálogos entrecruzados, emociones violentas, emociones benéficas, sensaciones pasionales, sensaciones molestas, caras conocidas, desconocidas, monstruos de existencia real, inexistentes en nuestro mundo, en fin..., de todo, para todo y además mezclado.
Pero cuando se aprende a manejar el nivel mental por debajo de la conciencia de vigilia, se pueden realizar portentos de todo tipo, que a los neófitos pueden parecer milagros.

EL ELEMENTO PSI
En libros muy antiguos se advierten situaciones absolutamente fuera del control normal, que desde siempre se han atribuido a los dioses, según su momento de ira o compasión con los pueblos que los adoraban. En otros casos esas manifestaciones se consideraban la acción de magos o brujos, que tenían un gran poder, o pactaban con demonios para obtenerlo.
No estamos hablando de los embates de la naturaleza y sus elementos como las grandes tormentas o la erupción de los volcanes, sino de aquellas manifestaciones que para los hombres aparecían como sobrenaturales.
Es muy bien conocido el poder sugestivo de los médicos brujos de los pueblos que aún viven en lugares del planeta apartados de las civilizaciones, que al lanzar una maldición a uno de sus súbditos, éste la recibe de modo que se cumple inexorablemente en tiempo y forma.
Ni que decir de las viejas recetas de magia ancestral, que permitían la producción de acciones insólitas por parte de los individuos blanco de sus emisiones.
Qué poder oculto tienen algunos seres que pueden actuar sobre otros para bien o para mal, haciéndolos realizar acciones según su voluntad, y sin el consentimiento de quien las cumple.
Bien, en principio, digamos que existe un verdadero poder y que realmente se encuentra oculto; no se ve, no se percibe como una cosa sólida, ni como una emisión de energía parecida a una descarga eléctrica, como se muestra en películas clase B.
En viejos grimorios se pueden recoger algunas recetas de cómo hacer que una persona trastabille y caiga:
He aquí un párrafo del autor Papus, cuyo verdadero nombre era Dr. G. Encausse, extraído de su libro Magia Práctica en el que refiere las artes de una supuesta bruja.
“ En otra ocasión, Berta me dijo lo que había que hacer para que cayera una persona. El procedimiento resulta notablemente lógico... Cuando se le encuentre en la calle, se le sigue imitando perfectamente su paso y se le carga (éste es el término de que Berta se valía ordinariamente para significar el hecho de apoderarse mentalmente del pensamiento de alguno, durmiéndole un tanto; este procedimiento era el suyo habitual). Entonces es necesario imaginarse que, a pocos pasos delante, hay una cuerda tendida de un lado al otro del camino. Síguense los movimientos de la persona y en el instante en que se le ve llegar al supuesto obstáculo, el que va detrás da el traspié; el otro individuo pierde la vertical y forzosamente cae al suelo”.
Como se puede observar, se sugestiona a la víctima, pero en este caso de una manera indirecta, pues el individuo operador va detrás. Sin embargo, la bruja en cuestión de la que se habla en este párrafo del libro, dice claramente que se debe conocer a la persona y ejercer sobre ella una subyugación tal, que la coloque en inferioridad de condiciones para tener tal poder sobre ella.
¿Puede esto ser posible?
En la Unión Soviética, durante la Guerra Fría, se llevaron a cabo infinidad de interesantes investigaciones sobre el poder de la mente. La finalidad de estas experimentaciones era atacar de alguna manera no convencional al enemigo, y además, descubrir sus intenciones y las armas secretas que se estuviesen fabricando.
Por supuesto, antes de la caída del régimen comunista eran absolutamente secretos, pero los soviéticos dejaron profusión de evidencias de estos experimentos, tanto en cintas de video como en documentos clasificados por la famosa KGB.
En la década de 1970 se realizaron una increíble serie de experiencias parapsicológicas utilizando al máximo los poderes mentales de Karl Nicolaiev, excelente telépata, receptor muy eficaz de los mensajes que un agente emisor le transmitiera. Para ello se utilizó la capacidad de transmisión del Dr. Yuri Kamiski, y se realizaron las pruebas en los laboratorios de una prestigiosa Universidad.
Con la participación de médicos y fisiólogos, le fueron colocados a Nicolaiev, varios electrodos conectados a aparatos de monitoreo, entre ellos, electroencefalógrafos y electrocardiógrafos. En un sobre cerrado Kamiski recibió una orden específica: Ahorcar a Nicolaiev.
En otro laboratorio distante varios kilómetros de donde se encontraba el receptor, Kamiski comenzó a emitir según lo demandado para la prueba.
Nicolaiev comenzó a ponerse rojo y a transpirar copiosamente, sus ojos se desorbitaron y su corazón se aceleró al igual que su pulso, sintiendo una total falta de aire y opresión en la garganta. Todo esto fue corroborado por los testigos profesionales y por los aparatos de control. De inmediato se le dio orden al emisor de detener la prueba.
Veamos otro ejemplo de este mismo tipo.
Una experimentación del Coronel A. de Rochas, precursor de la Parapsicología moderna, que comenzó en el año 1891 y a la que llamaba “exteriorización de la sensibilidad”, nos muestra la capacidad de la mente humana para recibir mensajes no explícitos.
Con la colaboración de un sujeto que se hallaba en estado de aparente hipnosis, del cual de Rochas dice que se encuentra dormido, se le toman placas fotográficas, una de las cuales, presenta la propiedad de haber sido “cargada fuertemente de sensibilidad del individuo”, según consta en el documento presentado ante la Justicia el día 2 de agosto del mencionado año.
El texto sigue así:
“Cada vez que el operador tocaba a la imagen, el sujeto fotografiado lo sentía. Por último, aquel tomó un alfiler y arañó dos veces la película de la placa en el lugar de la mano. En el mismo instante, el sujeto cayó desvanecido y en completa contractura. Al despertarse, se pudo ver en la mano dos huellas rojas bajo la epidermis que correspondían por su posición con los arañazos de la película fotográfica”.
Esta exteriorización de la sensibilidad a la que se refiere el Coronel A. de Rochas, la llamamos hoy Potencialidad Psi.
Este elemento extra de la capacidad mental puede no solamente captar mensajes telepáticos, es decir la transmisión de un concepto de la mente de un emisor o agente a la mente del receptor, sino también producir fenómenos físicos a distancia sobre la materia, llamados fenómenos telekinéticos, o sobre los organismos biológicos.
Como podemos ver en la documentación dejada por el investigador de Rochas, se trata de llevar al individuo a un estado de sugestión tal que éste pueda acceder al mandato o mensaje del emisor.
En todos los laboratorios de Parapsicología del mundo se realizan experiencias de este tipo, con distintos métodos de emisión y control, pero siempre se trata de que el sujeto se halle en estado receptivo.
Sin embargo, de acuerdo a las ondas en que el cerebro esté trabajando en un momento determinado, se puede entrar en un estado de perfecta recepción de forma absolutamente natural, sin que medie intervención de otro individuo.
El cerebro, según el estado de conciencia en que se halle, emite distintas frecuencias eléctricas que se miden en ciclos por segundo.
Una persona en estado de vigilia, realizando alguna actividad que requiera atención, tendrá su cerebro emitiendo entre 14 a 21 ciclos por segundo; a este tipo de frecuencia cerebral se le llama Beta.
En este tipo de emisión de frecuencia cerebral, la persona se halla bajo el control de su estado mental Conciente.
Debemos tener en cuenta que el estado de vigilia manejado por el Consciente tiene la capacidad de filtrar la información que recibe, dirigiendo la atención hacia lo que el sujeto requiere.
Sin embargo, hay una gran cantidad de información que igualmente llega al sujeto, sin que sea atendida concientemente, pero que aún así, se guarda en la zona mental que llamamos Subconsciente.
Mientras el estado consciente representa el diez por ciento (10%) de la capacidad mental, el subconsciente abarca el otro noventa por ciento (90%) de la misma, almacenando todos los datos que le llegan del exterior y también del interior de su propio cuerpo.
Ejemplo clásico, si se está leyendo un libro, la atención conciente estará en la lectura y conceptualización de lo que se lee. Si se le pide al sujeto que recuerde ese momento específico, posiblemente sólo recordará la lectura más algunos otros datos aislados. Si, en cambio, se le induce a un estado de relajación para que pueda acceder a su subconsciente, seguramente de ese momento recordará mucho más, como por ejemplo los ruidos externos mientras leía, el color de las hojas del libro, el número de página, las sensaciones corporales, temperatura del ambiente, etc.
Hablamos de estado de relajación, pues éste actúa también en el cerebro y sus emisiones eléctricas, ya que en el estado de semi sueño o con una relajación profunda el cerebro comienza a emitir entre los 7 y 14 ciclos por segundo, pudiendo el sujeto acceder así al estado subconsciente, al que en esta frecuencia de onda cerebral se le llama estado Alfa.
En este estado se encuentran de manera casi permanente los niños en su vigilia hasta los 14 años de edad, naturalmente, si no se los condiciona con mensajes agresivos, sean éstos visuales o de cualquier otra índole. Hacia los 16 años de edad, el adolescente toma el ritmo de vigilia de los adultos.
Los niños, son por lo tanto puro subconsciente. Es decir, que simplemente no existe una real separación del conciente y el subconsciente, de modo que la mente infantil no filtra las percepciones recibidas.
Todo lo recibido, sea visualmente, auditivamente, o por cualquier otro sentido queda inmediatamente grabado en la conciencia del niño.
Es común verlos jugar con algo, pareciendo estar ausentes de lo que se hace o dice en otro lugar, pero suelen contestar a las frases que escuchan sin ser preguntados. Nótese que también tienen recuerdos que el adulto desecha.
La información que recibe el niño es inmensa, al igual que la recibida por el adulto, pero si no existiera el filtrado del conciente, con tanta información nos volveríamos locos.
En ese espacio mental subconsciente, entonces, se almacena toda vivencia ocurrida a lo largo de la vida del individuo.
A partir de este estado de subconciencia, se producen muchos de los llamados fenómenos paranormales, cuando son espontáneos, o parapsicológicos cuando se los realiza a voluntad.
La potencialidad Psi es por lo tanto el factor desencadenante de este tipo de fenómenos, y su intervención suele producirse cuando el cerebro emite en frecuencias por debajo de los 14 ciclos por segundo.
Es entonces en este estado mental en el que se verifican los portentos que los investigadores observaban en los dotados.
Se puede llegar a emitir ondas Alfa con la relajación, la cual puede ser inducida a través de órdenes, música, o fármacos; mas también puede ser el resultado de un trance autoinducido, o un estado de estrés que obliga a la mente a cortar con el conciente.
Estos casos suelen ocurrir en ciertos momentos desesperantes, como por ejemplo durante un accidente, en que la persona realiza cualquier tipo de fenómeno paranormal, sin tener ningún recuerdo posterior. La mente se separa de su cerebro, virtualmente, pero lo obliga a veces a realizar tareas ciclópeas.
En las experiencias de estrés extremo como las que se tienen en guerra, los soldados heridos por proyectiles suelen continuar sin darse debida cuenta de su reciente herida, con sus sentidos en la batalla, aún intentando continuar con su misión. Toman conciencia de su cuerpo cuando éste, debilitado, ya no resiste.
¿Por qué?
Quienes estudiamos la mente entendemos que al no ser la misma cosa mente y cerebro, la primera está donde uno la coloca.
Es decir, una parte de la mente sigue realizando una tarea establecida, mientras otra parte de la misma de manera no conciente libera una cantidad de energía psi, capaz de provocar esos fenómenos que parecen sobrenaturales.
Estas serían las bases de los fenómenos de Psicokinesis Espontánea Recurrente o, como se los llama comúnmente, Poltergeist.
El término Poltergeist significa “Duende travieso” o “Espíritu burlón”. Es una voz alemana que intenta describir una serie de efectos anómalos que ocurren en un lugar determinado, que específicamente consisten en un verdadero caos, en el que los objetos parecen tener vida propia, moviéndose de un lugar a otro, levantándose en el aire como si una mano invisible los sujetara o estrellándose contra paredes o pisos con furia inusitada.
Quien observa este tipo de situaciones puede pensar efectivamente que el productor debe ser un personaje invisible que habita el lugar con las personas de carne y hueso, intentando asustarlas, demostrando su enojo a quien quiera verlo.
Los objetos vencen la ley de gravedad en lo que llamamos técnicamente Levitación; en algunos casos sufren una desmaterialización de un lugar determinado, para aparecer inopinadamente en otro, materializándose de improviso, ante los ojos de los testigos. Este fenómeno se denomina Aporte.
En algunos sitios de la casa se escuchan voces, o melodías que no provienen de nadie; alteran a los habitantes de la casa intensos ruidos: golpes, estruendos, explosiones, chasquidos. Se pueden escuchar ruidos de cadenas arrastrándose, repiqueteos de campanas inexistentes, a veces, un estruendo intenso, como si toda la casa se desplomara.
En otros rincones del hogar la temperatura cambia inexplicablemente, subiendo o bajando sin importar la temperatura ambiente.
Las lucen se encienden y apagan solas, se disparan las alarmas o se encienden los electrodomésticos, el teléfono suena y no hay nadie en la linea cuando se lo atiende. Un verdadero caos.
Y, ¿Quién lo provoca?.
La mayoría de las veces todos estos efectos insólitos y anómalos son el producto de la mente de un adolescente que vive un estado psicológico crítico que puede ser producido por cualquier causa. Son habituales los casos de muchachas adolescentes reprimidas por las condiciones sociales, culturales o religiosas. También el estrés en los adultos, sobre todo producido por alteraciones emocionales que no son bien conducidas, liberan estas energías Psi. Es decir, que estos fenómenos llamados Paranormales cuando son espontáneos y Parapsicológicos cuando son voluntarios, se producen en lo que se ha dado en llamar en la Parapsicología Científica, Estados Modificados de Conciencia, debido a los diferentes ritmos cerebrales que se miden en ciclos por segundo y que son reflejados en el Electroencefalograma, según la emisión eléctrica del cerebro, de los que hemos hablado más arriba.
Estos fenómenos son naturales pero poco habituales y suelen presentarse con más asiduidad en individuos que presentan disritmias cerebrales leves.
Por ejemplo, estando el individuo en estado conciente arrojando ondas Beta (14 a 21 cps), pasa instantáneamente a ondas Alfa (7 a 14 cps), produciendo un fenómeno de tipo Psi Gamma, como una Precognición, como se denomina al conocimiento de hechos que van a ocurrir en un futuro cercano.
Aclaramos que los fenómenos Psi Gamma son fenómenos de conocimiento de las cosas a través de la Potencialidad Psi.
Son mucho más fascinantes los fenómenos de PsicoKinesis en los que la mente interactúa con la materia. En la Fantasmogénesis, se produce una emisión llamada Esctoplasma, que emana de los orificios de la nariz y de la boca del sujeto dotado, que previamente se induce a un trance en que el cerebro puede estar emitiendo en ondas Theta (4 a 7 cps); en este estado de Conciencia Modificada se corta con el conciente, por lo tanto el individuo puede no saber de los fenómenos que está produciendo.
Pero en el siglo XIX, en pleno auge del Espiritismo, hubo afortunadamente para la ciencia dos grandes investigadores de éstos fenómenos que fueron Alexander Aksakoff y William Maxwell. El primero investigó a una médium muy culta cuyo apellido era D´Esperance y el segundo a la médium Florence Cook, que era la criada en una casa aristocrática Británica.
El caso más interesante de éstos es el de la Sra. D´Esperance, cuyos trances eran muy superficiales de modo que la médium podía percibir la experiencia en su totalidad.
Sentía que al comenzar la experiencia, el cuerpo era recorrido por hilos como de telaraña que lo rozaban, hasta que se condensaban en una forma específica.
Cuando esa forma se acercaba a algunos de los presentes en la sesión, la médium sentía que era su propio cuerpo el que era tocado y hasta llegó a sentir las lágrimas de una mujer que lloraba abrazando a la fantasmogénesis de su niño muerto. Es significativo notar cómo la médium percibía a través de su emisión ectoplásmica, como si en este fluido estuvieran sus sentidos físicos.
La médium Cook, realizaba un fantasma llamado Katie King.
Éste era notablemente más alto y corpulento que la Srta. Cook, se desplazaba entre los presentes y cortaba con unas tijeras partes de su velo, que cubría el rostro y de sus vestidos, que tenían una apariencia vaporosa y blanquecina. Se los colocaba en sobres que eran ofrecidos a los presentes. Cuando éstos abrían los sobres nada se encontraba dentro. Después de muchos meses de investigación, el Dr. W. Maxwell entendió que el “fantasma” era la misma F.Cook, quien en estado de trance muy profundo, cambiaba su altura, sus vestidos y fisonomía con ectoplasma, sin producir una verdadera fantasmogénesis, que es la disposición antropomórfica del ectoplasma.
Estos casos y otros muy interesantes son extraídos del libro Las Fuerzas Físicas de la Mente del Dr. Oscar González Quevedo, Parapsicólogo de alto renombre y Sacerdote perteneciente a la Orden de los Jesuitas.
También es muy interesante analizar los fenómenos paranormales de distinto tipo que se producían en estos casos, auténticos, sin fraude, que tuvieron a dos científicos importantes de la época como testigos directos.
En el caso de D´Esperance, se puede entender que producía Telestesia, un fenómeno Psi Gamma que es técnicamente la lectura del pensamiento de otra persona, por ello, podía modelar el ectoplasma con la forma del niño según la imagen mental de la madre presente en la sesión. En el caso de Katie King, el “fantasma” decía ser una joven mujer estadounidense fallecida, a quien nadie de los presentes conocía. Pero de los estudios de Maxwell, surge la situación psicológica de la muchacha, F. Cook, que evidentemente podía presentar doble o múltiples personalidades, que expresaba con fenómenos Psi Kappa.




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