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TIEMPO DE MISTERIOS PROG 44,,13/12/16

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OVNIs y OSNIs : OSNIS!!!!!!!!
Enviado por agandin el 30/7/2009 14:50:09 (802 Lecturas)

ENVIADO POR NUESTRO COMPAÑERO Y AMIGO ANGEL RODRIGUEZ DESDE ESPAÑA A QUIEN SE LO AGRADEZCO
Angel Rodriguez, (GEIFO).
http://geifo.es.tl
http://geifo.over-blog.es/
ADOLFO GANDIN OCAMPO
UNIFAGRUPO
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Faltaba una hora para salir a navegar. En realidad no sabíamos a dónde íbamos, lo cual no era lo habitual. No entendíamos ese misterio, que disparaba todo tipo de rumores.

Se oyó una voz por megafonía: “Prohibido subir a los palos. Radares en marcha”.

Efectivamente, la antena del rádar comenzó a dar vueltas. Era una señal más de que se aproximaba la hora de salida.

En el portalón de popa se oyó el silbato de honores. Toda la guardia formada presentaba armas al Comandante del buque, que estaba embarcando en ese momento. Saludó a la bandera y respondió al saludo del Segundo Comandante y a los honores de la Guardia Militar. El Oficial de Guardia le dio la novedad.

El Comandante, un Capitán de Fragata, dio una orden al Oficial de Guardia y éste avisó al megafonista, que repitió la orden por los altavoces: "¡Preparación del buque para salir a la mar!. ¡Trincar el buque a son de mar!".

La actividad aumentó, y todos los servicios del barco comenzaron los preparativos para la salida.

Treinta minutos antes de la hora los remolcadores estaban tomando las estachas de remolque de la proa y popa. Entonces llegó un camión militar grande, de cinco ejes, escoltado por un vehículo de Infantería de Marina, con varios policías navales armados. Detrás del camión se veía un coche de la Guardia Civil con varios agentes. Todos iban armados hasta los dientes.

¿La Guardia Civil?. ¿Qué pintaba aquí la Guardia Civil?. Supuse que sería para aumentar la escolta del camión en su trayecto por carretera desde Dios sabe dónde hasta la Base Anfibia.

El camión era cerrado, por lo que no podía saberse qué llevaba en su interior. Era de color blanco y no portaba distintivo ni letrero alguno. ¡Tampoco llevaba matrícula!.

El Comandante, el Segundo, el Jefe de Operaciones, el Oficial de Guardia y el Oficial de Cubierta, supervisaron de cerca el embarque del misterioso camión, que entró por la porta abierta de la proa. Una vez dentro fue asegurado a la cubierta interior o cuna del buque mediante unos calzos y unas trincas. El conductor y su acompañante descendieron a tierra y fueron recogidos por el vehículo de la Policía Naval. Las portas se cerraron y los vehículos de tierra se marcharon como habían venido. Todo fue rápido y preciso.

Excepto lo que ocurría en el interior del buque, yo no perdía detalle de cuanto estaba pasando. Todo esto era muy raro, y nunca habíamos hecho cosas como ésta. Hasta ahora, nuestra actividad se reducía a las maniobras anfibias normales de adiestramiento. Nada extraño, pero ésto... ¿qué demonios era todo ésto?.

Minutos después, mis hombres me dieron la novedad de la preparación del Puente de Gobierno y el de Señales, así como del Servo.

El Comandante y el Segundo subieron al Puente y yo le di la novedad al Segundo. Este me hizo una seña con la cabeza. Yo cogí el micrófono de Ordenes Generales y di una orden: "¡Aligerar amarras!. ¡Aligerar amarras!. ¡Todos los destinos pasen las novedades al Puente!".

El telefonista del 1JV comunicó a cubierta que se procediese a la retirada de los portalones. Todo se iba anotando minuciosamente en el Cuaderno de Crónica.

Momentos después todos los destinos del barco estaban llamando por el 1JV al Puente para dar las novedades correspondientes al estado del material y personal, en la preparación del buque, excepto el Servicio de Máquinas que lo pasó por el intercomunicador 1MC. Todo estaba listo y sin novedad alguna

El marinero del 1JV recibió un mensaje y lo transmitió en voz alta: "¡Práctico a bordo!".

Ordené a los señaleros que izasen la señal del práctico, y el Code Hotel quedó ondeando al viento.

"¡Portalones a bordo!", comunicó el Cronista.

El Segundo se volvió a mi y me dijo: "Toque Babor y Estribor de Guardia".

Hice sonar la alarma correspondiente a esta orden al tiempo que decía por los altavoces: "¡Babor y Estribor de Guardia!. ¡Babor y estribor de Guardia!".

Toda la tripulación corrió a ocupar sus puestos, y excepto los marineros que estaban ocupados en las maniobras de cubierta, manejando las estachas, quedaron formados en posición de descanso en la parte del costado que daba al muelle. La chimenea empezó a echar mucho humo y el Segundo llamó por el intercomunicador: "¡Máquinas-Puente!. ¡Jefe! -hablaba con el Jefe de Máquinas- ¡estáis echando mucho humo por la chimenea!".

"¡Enterado Máquinas!", contestaron.

La chimenea dejó de echar humo y el comandante dio una orden:

"¡Castillo y toldilla: ¡Larga todo". El Cronista repitió la orden por el 1JV y los contrarmaestres indicaron al personal de tierra que soltaran las amarras, y las estachas liberadas de los norays resbalaron del muelle hasta caer al agua, mientras iban siendo recogidas por los marineros y situándolas en cubierta bien adujadas.

Mientras, el Alférez de Navío Práctico de la Base llegaba al Puente y saludaba a los mandos. Comenzó a dar órdenes a los remolcadores y se iniciaron las maniobras de salida. El barco se movió pesadamente, y se notaron los tirones y embestidas de los remolcadores, que no eran militares, sino del puerto de Cádiz..

"Nos van a abollar la chapa", pensé.

Poco a poco nos pusimos en movimiento.

En el muelle advertí la presencia de unos hombres vestidos de paisano, que hicieron una seña a manera de saludo, que fue contestado por el Comandante y subiendo a un vehículo negro se alejaron del muelle, perdiéndoe de mi vista.

Yo cada vez estaba más intrigado, y pegaba mi oído a cuanto hablaban el Comandante, el Segundo, los Oficiales y hasta las gaviotas, tratando de oir algo que me aclarase todo aquel asunto, pero las conversaciones no diferían en nada a las de navegaciones, digamos "normales".

Minutos después desembarcaba el Práctico, y ya fuera de la Base, rebasada la Punta de San Felipe en la bocana del puerto comercial gaditano, pusimos proa a mar abierto aumentando nuestra velocidad hasta los 15 nudos, que era la velocidad de crucero. El Comandante abrió un grueso sobre y sacó una especie de cartulina, entre otros documentos, que consultó con gesto grave.

Cuando salimos de la línea de boyas ordenó:

"Timonel, rumbo 170".

"¡Cayendo a rumbo 170!", repitió el timonel, moviendo la caña del timón para buscar ese rumbo, francamente al Sur. El Comandante pasó la cartulina al Segundo, quien también la escrutó con gran interés. Pensé que la iba a dejar sobre la mesa de Derrota, pero no fue así, guardándola en una carpeta que llevaba consigo, por lo que no pude cotillear el contenido.

Cogí el micrófono, a una indicación del Segundo y dije: "Retirada de Babor y Estribor de Guardia. Entra Primera Guardia de Mar".

Una vez efectuado el relevo y con el personal de guardia en sus puestos, pedí permiso para abandonar el Puente y bajé a la Cámara de Suboficiales

La cubierta de embarque, o cubierta de carros, finalizaba (o empezaba, según se mire), justo en donde estaba la Cámara de Suboficiales. Miré en esa dirección y vi, anclado en la cubierta, el misterioso camión de mis obsesiones, silencioso, casi amenazador. Parecía tener vida.
"¡Qué tontería!", me dije a mi mismo por pensar así.

Tenía, a cierta distancia, una barrera de seguridad de color amarillo, con un cartel de prohibición de paso, para evitar que alguien se acercase. Un marinero, con un subfusil, montaba guardia en las cercanías. Nadie más a la vista. Estaba en penumbra, alumbrado tan sólo por las luces rojas de policía.

Entré en la Cámara, donde sólo se hallaba un compañero, Javier, el sargento eléctrónico, sentado en un butacón, bebiendo tranquilamente una cerveza, y fumando un cigarrillo.

Pedí otra cerveza para mi y me senté al lado de Javier.

"Javi", le pregunté, "¿qué sabes tú de todo ésto?. ¿Qué diablos es ese camión de la cubierta de embarque?".

Javier me miró y encogiéndose de hombros me contestó: "Ni idea, quillo. Algo me dice que no es nada bueno. Tú que estás en los cielos, o sea allá arriba con los jefes, deberías saber algo".

"Pues no, mira. En este caso no sueltan prenda. La cosa tiene pinta de ser secreta", le respondí.

Se echó a reir. "Por lo menos esperemos que no sea nada radiactivo. Lo digo más que nada porque lo tenemos aquí al lado", dijo, medio en broma medio en serio".

Entró Rafa, el Contramaestre.

"Rafa", le pregunté. "¿Qué pasa con este camión?. ¿Qué lleva dentro?".

Rafa tiró el casco de maniobra, (de currante, decía yo) sobre un butacón y se sirvió una tónica con ginebra, al tiempo que decía: "Muchos cables, muchos botoncitos, muchos equipos raros. Pero de esto ¡chitón!. Punto en boca. No sabéis nada, ¿eh?. Pronto nos dirán algo. Me lo ha dicho el Oficial de Cubierta.

"¿A dónde vamos?", pregunté nuevamente, pregunta extraña, pues yo era precisamente el de Puente y debería saberlo mejor que nadie. Todo me empezaba a parecer surrealista.

"Eso sí que no lo sé. Nadie lo sabe", contestó Rafa.

"Hombre, se supone que los jefes sí", le dije.

"Yo creo que ni siquiera ellos lo saben".

Guardamos silencio los tres, mientras el repostero, desde la barra del bar, nos miraba intrigado.

Comenzaba una aventura para todos nosotros que jamás íbamos a poder olvidar.

Después de cenar me acerqué al Puente, para tomar la corrección total al Sol, en el momento del ocaso. Cuando subí la escala y llegué al alerón de babor e intenté entrar en el Puente de Gobierno me paré en seco. En el alerón de estribor, charlando con el Comandante y con el Segundo se hallaban tres militares estadounidenses. Me quedé de piedra.

Llamé a dos de los señaleros y les inquirí sobre la presencia de aquellos hombres.

"Cuando Vd. bajó, al tocar retirada de Babor y Estribor de Guardia, unos minutos después se acercó un remolcador americano, de la Base Naval de Rota, que se abarloó a nosotros y subieron los americanos a bordo. Después el remolcador se marchó, pero ellos se quedaron aquí. Han traído equipaje", me contaron los marineros.

El misterio tomaba un nuevo impulso con esta presencia de los yankies, que relacioné inmediatamente con el camión y con todo este lío y secretismo.

El Oficial de Guardia me llamó.

"Don Luis, tenga preparado todo mañana para la llegada de un helicóptero americano, que tomará en la pista de la cubierta principal sobre las diez, y se quedará con nosotros durante toda esta navegación"

"¿Se sabe ya a dónde vamos, mi Oficial?", le pregunté.

"A las Islas Canarias", me contestó. "Prepare las cartas hasta allí y compruebe que están corregidas por los Avisos a los Navegantes. En principio a Las Palmas".

"A sus órdenes", contesté. No quería indagar más, no fuese que recibiese una mala contestación.

No sabía qué relación tenían las Canarias con cuanto estaba pasando, ni qué íbamos a hacer allí. Tampoco entendía por qué los americanos contaban con nosotros y no utilizaban una de sus unidades. Todo muy raro.

Después fui al pañol del Contramaestre, donde encontré a Rafa trasteando con material propio de cabullería.

"Rafa, nos vamos a las Canarias, quillo, a Las Palmas" -le dije-. "Ese es nuestro misterioso destino. Acaba de comunicármelo el Oficial de Guardia. Pero eso no es todo. ¡Agárrate!. ¿Sabés con qué me he encontrado en el Puente, charlando animadamente con el Comandante y el Segundo?. ¡A tres militares norteamericanos!. Cuando estábamos en la Cámara llegó un remolcador de la base de Rota y subieron a bordo. Llevamos tres pasajeros a bordo, y yo creo que están relacionados con el dichoso camioncito".

Rafa dio un respingo. No acababa de créerselo. ¿Había llegado un remolcador y no le habían avisado a él, que era el Contramaestre?. Nada de lo que estaba sucediendo era normal.




OSNI son las siglas que se utilizan en Ufología para describir un Objeto Submarino No Identificado. Es decir, lo mismo que un OVNI, pero bajo el agua.

De igual forma a como sucede en los cielos, desde siempre, desde la más remota antiguedad se vienen avistando extraños objetos que se desplazan bajo el agua de todos los mares y océanos del mundo.

Los hay gigantescos, y a veces desarrollan velocidades tan elevadas bajo el agua que ningún vehículo submarino conocido es capaz de alcanzar.

Se han comportado en ocasiones de manera evasiva, en otras provocadora y descaradamente, y otras veces han llegado a ocasionar problemas a los buques con los que han coincidido en su derrota.

Han sido la causa de la generación de numerosas leyendas.

No faltan los casos en que los citados OSNIS salen del agua, se elevan en el aire y desaparecen en el cielo, pasando de ser OSNIS a ser OVNIS, tal y como se entiende este complejo fenómeno. Es decir, salvo por el medio en que se desenvuelven, OSNIS y OVNIS vienen a ser lo mismo.

Se les culpa de ser los causantes de las desapariciones de barcos en los llamados "triángulos mortales", tristemente célebres. Es cierto y nadie lo discute, que infinidad de desapariciones corresponden a causas explicables, pero de todo hay en la Viña del Señor y no faltan los casos que no admiten una explicación convencional.

Algunos de los casos informados sobre este tipo de objetos dentro de esta compleja fenomenología son verdaderamente impactantes y sorprendentes.

En la zona que a nosotros nos afecta, (Bahía de Cádiz, Estrecho de Gibraltar y Mar de Alborán), existen algunos casos de esta naturaleza

En La Jara, (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz), fue observada una esfera luminosa, con colores cambiantes, por dos jóvenes que paseaban por la playa, a las 2040 horas. Esa esfera descendía desde el cielo hacia el mar, hundiéndose en él y tomando rumbo hacia la cercana Chipiona.
Este tipo de avistamiento es muy común desde el litoral gaditano y onubense.

Gente que se encontraban en sus embarcaciones, en épocas veraniegas se han visto acosadas por objetos submarinos que se acercaban hasta esas embarcaciones, haciendo pasar un mal rato a sus ocupantes, como les ocurrió a cuatro jóvenes sevillanos que el 25 de agosto de 1999 habían alquilado una embarcación a pedales en Chipiona, (Cádiz) y ya en el agua fueron molestados de forma insistente por algo luminoso de gran tamaño, que pasaba bajo ellos una y otra vez, a gran velocidad.

Objetos enormes, metálicos, han sido vistos en zonas de aguas claras y poco profundas, descansando sobre el fondo arenoso. Un caso así le sucedió a un pescador de la localidad de Alcocebre, (Castellón), el 26 de julio de 1970. ¿Submarinos?. Los testigos no reconocían sus formas como las pertenecientes a ningún submarino, al menos no a uno convencional.

Generalmente no suele haber incidentes, pero ha habido algún caso en que los objetos a los que hacemos referencia han colisionado con algún barco, produciéndoles averías de mayor o menor importancia.

Insisto en que podría tratarse de submarinos, pero cuando esto sucede, los submarinos emergen, o necesitan ser auxiliados, y la noticia salta a la opinión pública, mientras que en estas ocasiones los testigos informan de formas esféricas, discoidales, luminosas en un gran número de casos, y de velocidades altísimas y capacidades de maniobra impensables en un vehículo submarino convencional, por muy adelantado que esté, tecnológicamente hablando.

Las unidades militares que se ven implicadas en alguno de estos avistamientos realizan todo tipo de seguimiento intensivo, y se esfuerzan denodadamente por dar caza a estos inaprensibles aparatos, si es que de aparatos estamos hablando, pero sin lograrlo.




La LST continuaba su navegación en demanda de las Islas Canarias. A las diez de la mañana, tal y como me había dicho el Oficial de Guardia el dia anterior, llegó un helicóptero. En cubierta estaban esperando para recibirlo Rafa, el personal de maniobra y los tres yankies que llevábamos de pasaje.

Llamó mi atención inmediatamente. La mía y la de todo el mundo, pues este helicóptero no se parecía mucho a lo que esperábamos.

Era de un modelo muy avanzado, pero lo que más nos sorprendió fue el hecho de que su color fuese totalmente negro, sin distintivo ni letra o número alguno. Bastante silencioso, tomó la cubierta con facilidad, sin apenas realizar maniobras. Poco a poco sus palas dejaron de girar, y quedó quieto totalmente, sin sonido alguno.

Esperamos unos momentos y del aparato descendieron seis militares, un piloto, un copiloto y cuatro marines armados.

Estos últimos saludaron militarmente a los americanos que llevábamos a bordo, y quedaron a la espera de recibir órdenes.

Los pilotos y los tres yankies de pasaje subieron al Puente a hablar con el Comandante, y desde allí, uno de los yankies hizo una seña a los marines que esperaban en cubierta, quienes procedieron a descargar del helicóptero unas treinta cajas plateadas, que parecían pesar muy poco, y que fueron llevadas al lado del camión, en la cubierta de carros, apiladas allí y tapadas con una lona.

Uno de los marines quedó de guardia junto al camión, y el marinero español fue relevado de su puesto, quedando el control del camión y las cajas en las manos de los americanos.

El helicóptero fue trincado y bien asegurado a cubierta, con un marine de vigilancia en las cercanías. Como me habían dicho, el aparato permanecería a bordo durante toda la navegación. Fue cubierto con unas lonas, que lo ocultaban de la vista.

A partir de ese instante, el resto de la navegación transcurrió sin incidencia alguna, excepto por la presencia de un pesquero ruso, el "Odoevsk", que apareció por la tarde, casi a la hora del ocaso. Llevaba numerosas antenas, y nada de aparejos de pesca, por lo que enseguida supusimos que se trataba de un "pesquero espía", de los muchos que siempre andaban a la caza de lo que fuese. Sobre su cubierta tres hombres nos observaban detenidamente con prismáticos.

No debieron sentirse muy interesados por una LST antigua, de la Armada Española, pues después de dar un rodeo sobre nosotros izaron la señal de "Buen viaje", y se alejaron perdiéndose en el horizonte al cabo de un tiempo, con rumbo norte. Ahora empezaba a entender por qué los americanos utilizaban para todo este lío extraño un barco español.

¿Estábamos sirviendo de tapadera o más bien de disfraz para llevar a cabo alguna operación que se deseaba mantener en secreto?. Aún así, no era normal hacer eso, y de hecho era la primera vez que se hacía., y que yo sepa jamás volvió a hacerse.

Llegamos al Arsenal de las Palmas, y estuvimos el tiempo justo para desembarcar a todo el personal de reemplazo y sustituirlo por personal profesional en un número muy limitado. Tan sólo diez cabos segundos y tres cabos primeros, suficientes para mantener el barco funcionando sin problemas.

El hecho de desembarcar a los marineros de reemplazo suponía que no se quería disponer de testigos que pudiesen dar a conocer a la opinión pública algo que se deseaba mantener en secreto. ¿Qué secreto se debía guardar con tanto interés?.

El Comandante estuvo en las dependencias del Jefe del Arsenal y del Vicealmirante Comandante General de la Zona Maritima y enseguida volvió a bordo. Y de nuevo volvimos a salir a la mar.

Esta vez, la navegación ya no iba a ser tan tranquila

Estuvimos navegando hacia el Norte hasta las tres y cuarto de la tarde, hora en que cambiamos de rumbo y nos pusimos al 290. Cuando anocheció, el comandante, que no se había retirado ni un momento a su camarote, dio una orden:
"¡Para todo!".
El cabo que se hallaba en el Telegégrafo de Máquinas repitió:
"!Para todo¡". Movió la palanca del telégrafo y lo puso en STOP, siendo repetido desde el Control de Máquinas. Después añadió: "¡Máquinas paradas!, ¡Todo parado!".
La LST fue reduciendo su velocidad, hasta quedarse quieta, totalmente.
Los americanos retiraron la lona del helicóptero, y los pilotos subieron a él. Pusieron los motores en marcha y las palas comenzaron a girar, volviéndome a sorprender el poco ruido que producía, comparado con los helicópteros de costumbre e instantes después despegó, dando un giro completo sobre el barco, y quedando paralelo a nosotros, por la banda de estribor, a poca altura, como si nos escoltase.
Mientras, dos de los marines habían sacado de la caja del camión una manguera eléctrica, que terminaba en un bulbo alargado, y lo introdujeron en el mar.

Subieron a cubierta principal las treinta cajas plateadas, y se quedaron esperando.

Por los altavoces se dio la siguiente orden: "Prohibido circular por cubierta. El personal que no esté de guardia manténgase en el interior, en sus alojamientos".

Yo subí al Puente Alto o de Señales, y me quedé observando a ver qué pasaba.

Llevaba un café en la mano, y casi se me derrama cuando descubrí que el mar se iluminaba en un radio bastante amplio en torno al barco. Se me abrió la boca sobresaltado y debí poner una cara que debía ser todo un poema.

Algo como ruedas luminosas pasaban zigzagueando bajo el agua, y haciendo todo tipo de movimientos raros, acercándose y alejándose de nosotros. Eran bastante grandes, y enseguida se me vino a la mente la imagen de los clásicos platillos volantes de las películas.

El helicóptero se alejó de nosotros, y comenzó a trazar círculos a nuestro alrededor.

Una de las ruedas se quedó al lado de nuestro costado de babor y otra al de estribor. Una tercera continuaba "danzando" en nuestras inmediaciones.

Las ruedas o discos comenzaron a ascender, y pronto gran parte de su fuselaje estaba fuera del agua.

Resplandecían como si fuese una luz fluorescente, por lo que se veía nítidamente su forma y dimensiones. Eran de color blanco.

Cuando estaban al nivel de la borda, y pegados a nuestro costado, la luminosidad se redujo bastante y se abrió una especie de ojo de buey o portezuela bastante amplia. Miré con los binoculares grandes que había en un lateral del Puente Alto, pero sólo pude advertir una luz roja que iluminaba todo el interior. No se veía ningún detalle más. Ni personas ni nada.

Olía como a algo eléctrico, como si hubiese un cortocircuito entre dos cables.

Los marines se colocaron unos trajes parecidos a los que se utilizan para protegerse de atmósferas peligrosas y comenzaron a cargar los citados discos con diez cajas plateadas cada uno y dos bolsas negras que habían sacado del camión. Parecían marcianos.

Cuando terminaron la operación, los dos discos se apartaron y el tercero ocupó su lugar, para recibir su carga.

Después se alejó a su vez, y parecieron hundirse, pues desaparecieron hacia las profundidades. Un cuarto de hora más tarde, un disco algo más pequeño salió del agua, se elevó en el aire y se colocó sobre el barco, descendiendo hasta casi tocar la cubierta. Abrió una portezuela en su parte inferior, y cuatro marines entraron para volver a salir portando dos cajas parecidas a dos ataúdes. Eran negras y parecían algo pesadas, pues a los portadores les costaba esfuerzo su transporte.

Las cajas fueron llevadas al interior del barco, supongo que al camión, y el disco cerró su portezuela y se elevó, alejándose del buque y hundiéndose en el mar, hasta desaparecer de la vista.

¿Qué había ahí abajo, en el fondo del mar?. ¿Qué contenían esas dos cajas?. ¿Acaso dos cadáveres?.

Los discos no llevaban identificación alguna, ni luces de posición. Sólo la luminosidad que los rodeaba. El que se elevó en el aire y se colocó sobre la LST parecía levitar en el aire, como si flotase libremente. Eran totalmente silenciosos, por lo que no imagino qué tipo de propulsión utilizarían.

Yo no podía creer lo que estaba viendo. De hecho, si me lo contasen sin haberlo vivido no me lo hubiera creído. Quedé profundamente impresionado y jamás olvidaré esa experiencia.

Cuando todo terminó, el helicóptero no aterrizó, sino que estuvo varias horas volando a nuestro lado, y alejándose de cuando en cuando, como si estuviese realizando alguna labor de vigilancia.

Estuvimos toda la noche dando vueltas, y yo no pude conciliar el sueño. Fui a hablar con Rafa, y con algun compañero más y estaban impresionados vivamente, como si hubiesen recibido un mazazo.

Al amanecer el helicóptero despegó de la cubierta y se dirigió hacia tierra, para no volver más. Nosotros entramos en el Arsenal de Las Palmas, donde el camión, los americanos y el personal que había venido a ocupar el puesto de los marineros de reemplazo, desembarcaron, volviendo a sus puestos la dotación del buque.

Parece ser que los yankies y el material iban a ser llevados a la Base Aérea de Gando, a 20 kms. al sur de Las Palmas, donde un avión militar los trasladaría a alguna base americana en algún lugar del planeta.

Estuvimos dos días en esta isla, descansando. Después regresamos a la Península. Nadie nos pidió que no contásemos lo que habíamos visto. Por dos razones: porque los que lo habíamos presenciado éramos unos ocho, nada más, y en segundo lugar porque nadie nos iba a creer.

En el Libro de Bitácora no se hizo referencia alguna a tan extraña singladura.

Con el tiempo, y metido de lleno en la Ufología, oía comentar a los ufólogos sobre la supuesta existencia de una base submarina extraterrestre en las inmediaciones de las Islas Canarias. Yo recordaba mi aventura, pero la recordaba como si hubiera sido un sueño, de una forma muy irreal.

Pero ocurrió realmente. Sólo que nadie me va a tomar en serio

A una distancia aproximada de dos millas y media de la costa, en el año 1996, en Cantabria, cerca de Santander, se produjo una extraña tormenta luminosa, con intensos destellos de luz, que se veían a través de una capa de nubes.

Durante esa extraña tormenta, o lo que fuese, un buque de investigación que se hallaba en la zona sufrió fuertes e inexplicables interferencias y mal funcionamiento de sus equipos electrónicos.

Posteriormente, y en repetidas ocasiones, un aparato que los testigos creen que se trata de un misterioso helicóptero negro, se dedicó a sobrevolar la zona, proyectando unos fuertes haces de luz sobre el mar, que en ocasiones incidían sobre algunos pesqueros que pasaban un mal rato al ver esa luz intensa sin que se oyese nada, pues el citado helicóptero, (es una característica de estos aparatos negros) no producía prácticamente ningún sonido, y la luz intensa no les permitía ver de qué se trataba. Tenía la mala costumbre de colocarse durante algunos instantes sobre los pesqueros, con el consiguiente susto de la tripulación..

Daba la impresión de que buscaba algo en las profundidades de la mar cercana a esa costa, como si estuviese efectuando un rastreo en la zona. La distancia a la que se encontraban esos pesqueros era, en todos los casos, igual o menor a las tres millas, es decir, la distancia en la que ocurrió el extraño fenómeno luminoso.

Según comentó alguno de los testigos, el helicóptero tenía características militares, con un solo rotor y estaba pintado de un color muy oscuro, tal vez negro, sin identificación alguna, con un proyector doble, de luz muy potente y deslumbrante.

Sobre estos helicópteros se ha hablado mucho, y hoy forman parte del paisaje ufológico internacional, pues se les ve en multitud de ocasiones asociado de alguna forma al fenómeno OVNI, con el cual llegan a verse antes, durante o después del avistamiento.

Su presencia, a veces en actitud disuasoria sobre cualquier acción que los testigos pudieran realizar sobre el objeto que están avistando, y en la mayoría de las ocasiones escoltando al OVNI, hacen confirmar las sospechas que sobre el origen de esta fenomenología tienen muchos investigadores, que creen en la naturaleza militar de los objetos observados, y en general de toda la fenomenología OVNI.

Los conspiranoicos van más allá, pues suponen que estos helicópteros negros forman parte del conjunto de armas, instalaciones y proyectos que se podrían estar preparando, según ellos, para un futuro y hasta el momento hipotético Orden Mundial.

Calculan estos conspiranoicos que existen alrdededor de unos 70.000 aparatos de este tipo, un número demasiado grande si no fuese para llevar a cabo algo de gran envergadura.

Sin embargo otras opiniones consideran que estos aparatos negros, así como los pilotos y tropas que utilizan, también, uniformidad negra, son los encargados de proteger las bases de carácter secreto donde se realizan las pruebas de los prototipos de aviones de alta tecnología, (como la famosa Base de Nellis, con el Area-51), que de momento se mantienen ocultos a la opinión pública, se dice que por motivos de seguridad, como se ha hecho siempre.

Sin embargo, los helicópteros negros se han visto en combate, como cualquier otra unidad, sin que su color y su falta de sonido representen otra cosa que dificultar al enemigo su detección. Un ejemplo de lo que decimos lo tenemos en el Black Hawk UH-60, Pave Low, y versiones cercanas o similares.

Este tipo de helicópteros son utilizados para la incursión furtiva, rescate y extracción de personal. También la DEA (Agencia norteamericana de lucha contra el narcotráfico), utiliza helicópteros negros en sus operaciones anti-droga.

Pero los partidarios de la versión más siniestra de estos aparatos no se refieren a los helicópteros militares conocidos, sino a helicópteros NO controlados por el Gobierno de Estados Unidos, utilizados por agentes secretos del Nuevo Orden Mundial.

Alguno va más allá en sus afirmaciones, pues piensan que los citados aparatos podrían pertenecer a otra realidad, sin relación alguna con las potencias militares de nuestro mundo.

¿Realidad o ficción?. Sea como fuere, estos helicópteros están ahí, y ya son parte inseparable, como decíamos, de este fenómeno que, lejos de aclararse, cada vez se convierte en algo más y más complejo.

Los helicópteros negros también están presentes en los casos de los OSNIS, incluso con más presencia que en los de los OVNIS, como en el caso que hemos comentado de Cantabria.

También se han denunciado avistamientos de algo parecido a islas, de aspecto metálico, con estructuras parecidas a edificaciones, de tamaño muy superior al buque de mayor tamaño conocido, tanto en movimiento como paradas, y que emergen o se sumergen en el mar. Esto ha aumentado la creencia en la existencia de bases submarinas de OSNIS, donde los OVNIS podrían entrar y salir, someterse a cualquier tipo de mantenimiento, y sobre todo ocultarse de la vista de miradas indiscretas.

Todo muy propio de una novela de Arthur C. Clarke, más que de la realidad, pero pensemos en el dicho de que la realidad siempre supera a la ficción.



(Ver archivo adjunto: Helicópteros negros en la Base de EDWARDS

Por las observaciones y análisis efectuados sobre esta fenomenología se calcula en un 70% el porcentaje de OSNIS, sobre los OVNIS en el conjunto de avistamientos de este fenómeno. Sin embargo, para ser más exactos, deberíamos considerar que el 100% de los avistamientos corresponden a un mismo fenómeno, sin diferenciación alguna. Es decir, que el fenómeno OVNI y el fenómeno OSNI son lo mismo.
Debemos precisar aún más: Los OSNIS también son avistados en lagos y en ríos de gran caudal, no sólo en mares y océanos.
Si, como es lo que yo sospecho, el fenómeno OVNI es el desarrollo posterior de los proyectos nazis sobre aeronaves discoidales y otros proyectos, cabe suponer, por lógica, que los OSNIS serían también el desarrollo de esos mismos prototipos nazis, tales como los Haenebu, pero con la facultad de desenvolverse con facilidad tanto en medios aéreos como en medios acuáticos. No sería correcto, por tanto, hacer una diferenciación entre unos y otros, si no es circustancialmente.
Pero la mayoría sigue adjudicando el origen OVNI y OSNI a supuestos visitantes de otros mundos. Y también se habla incluso de la existencia de una raza coexistiendo con nosotros en este mundo, aunque al margen de nuestra vida diaria.
Ésta es la opinión de Iván Sanderson, entre otras opiniones similares, biólogo marino que fundó la Sociedad de Investigaciones OSNI, tal llegó a ser su interés por esta fenomenología, y es coincidente con la opinión de muchos investigadores del fenómeno OVNI, que creen que esa civilización que supuestamente vive en simbiosis con nosotros sería mucho más antigua que la nuestra, y con un grado de evolución muy superior.
Yo sigo pensando que se trata de los mismos prototipos militares terrestres, pertenecientes a alguna de las potencias militares, de la misma forma que lo he afirmado siempre con respecto al fenómeno OVNI en general.
En cualquier caso, parece que algo hay bajo las aguas de mares y océanos, que parecen ser vehículos muy avanzados tecnológicamente, y cuyo origen permanece en el misterio. De su real existencia, tanto para los OVNIS como para los OSNIS puede depender nuestra seguridad, y lo que es más importante, nuestra libertad en un futuro más o menos próximo.

NOTA: EL RELATO SOBRE LA LST, Y SU AVENTURA CON LOS DISCOS SUBMARINOS EN LAS ISLAS CANARIAS, ES SOLO FICCION CREADA POR MI SIMPLEMENTE PARA ILUSTRAR ESTE TEMA, COMO UN DIVERTIMENTO. TODO PARECIDO CON LA REALIDAD ES PURA COINCIDENCIA. ESPERO QUE SE ME PERMITA ESTA LICENCIA.
Saludos.
Angel Rodriguez, (GEIFO).
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