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SABIAS QUE? : Una decisión, posiblemente, controvertida.
Enviado por adolfo gandin ocampo el 31/5/2012 23:03:22 (547 Lecturas)

hace 100 años en la Antártida elo Capitan Scott escribia....
...."Llevo horas solo en la tienda, tratando de decidir qué hacer.
A veces las decisiones, hasta las más evidentes, cuesta tomarlas. Este es uno de esos casos."............

Solo un homenaje a este gran aventurero

Informe e investigacion desde UNIFA
Adolfo Gandin Ocampo

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Supongo que todos los que habéis seguido a través del Strand Magazine la aventura de la Expedición Británica entenderéis mi situación. Pocas veces en las manos de un periodista se encuentra una información tan privilegiada como la que tengo yo a, escasamente, un metro de distancia. Junto al cuerpo sin vida de Scott, entre su saco de dormir y el suelo de la tienda se encuentra la carpeta verde con los cuadernos marrones en los que escribía su diario. Y junto a la carpeta, las cartas que ha ido escribiendo en los últimos días, su legado más valioso.
Cuánto desearía utilizar todo ese material para escribir la historia de la expedición. Además, nadie podría narrar lo sucedido con mayor conocimiento de causa que yo y, además, con mayor respeto. Sería tan sencillo. Creo que todo el mundo comprendería e incluso aprobaría mi decisión. Si cierro los ojos incluso puedo imaginarme los titulares, las tiradas sucesivas, los contratos millonarios…, las repercusiones para mi carrera profesional.
Sí, podría hacer eso, pero no lo voy a hacer. Casi ni me lo he planteado, la historia tiene que seguir su curso y estos documentos tendrán que ser otros quienes lo encuentren y los publiquen. No, mis dudas, mis vacilaciones, no tienen nada que ver con mi futuro como periodista sino con un futuro mucho más importante, con mi futuro personal: con mi vida.
Todos sabéis quién soy y lo que hago aquí. Sois lectores inteligentes y no os he podido engañar. Todos sabéis que, a diferencia de mis compañeros, yo tengo una posibilidad de escapar de esta situación. La tempestad ha cesado, me encuentro fuerte y delante de mí se extiende toda una línea de depósitos con suficientes provisiones. Qué sencillo sería salir y continuar vivo.
Sí, todos nos agarramos a la vida y no la soltamos hasta que nos la arrebatan. Y yo también quería agarrarme a mi vida, aunque muchos la consideren ficticia, simplemente imaginada o prestada por otro. Sí, quisiera agarrarme a mi vida y prolongarla un tiempo más, cuanto más mejor, como hacéis todos.
Pero no lo voy a hacer, no puedo hacerlo, algo me une a los compañeros que se encuentran conmigo en la tienda. Durante cinco meses hemos creado unos lazos de amistad y respeto tan fuertes que, ahora… no puedo abandonarlos. Sí, sé que suena romántico e incluso ridículo, puede que –en este caso- muchos de vosotros ni comparta ni apruebe mi decisión. Pero la decisión está tomada y tan sólo os pido que la aceptéis.
Durante estos cinco meses también me he ido uniendo a vosotros. Vuestros comentarios me han emocionado, alegrado, animado… me he sentido querido, respetado y apoyado por todas esas frases, posiblemente miles, que hemos intercambiado. Y a su través nos hemos ido conociendo hasta el punto de que, algunos, habéis llegado a ser de esos pocos amigos entrañables con los que la vida nos regala.
Me gustaría recordar ahora aquí el nombre de todos vosotros, pero me temo que, por falta de memoria que no de afecto, me dejaría a alguno y no sería justo. Luego perdonarme que no os nombre uno a uno, entre otras cosas porque, muy posiblemente, algo húmedo recorriese mis mejillas al ir escribiendo vuestros nombres. Por lo tanto, permitirme que lo deje aquí.
Y aquí también me quedo yo, amigos, con mis compañeros de expedición. Es el mejor tributo que puedo ofrecerles.
Por favor, no les olvidéis, se merecen que sus nombres perduren en el tiempo. Y con respecto a mí, tranquilos, los buenos periodistas tenemos que dar un paso atrás para dejar a los protagonistas el lugar que les corresponde. Y ellos han sido, y son, los protagonistas de esta historia: el capitán Scott y sus compañeros: Wilson, Bowers, Oates y el pobre Evans, del que casi nadie se acuerda.
Adiós, amigos.
Edward W. Walton para el Strand Magazine, sobre la Barrera, a 79º40’S.

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Autor Hilo