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Civilizaciones Antiguas : LA CIVILIZACIÓN ANTEDILUVIANA MEDITERRANEA.
Enviado por Rosa Santizo Pareja el 16/11/2010 18:44:35 (2095 Lecturas)

Autor:

YURI LEVERATTO


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El período glacial que hoy se denomina Wisconsin-Würm duró de los 110 hasta los 10 milenios antes de Cristo. El nivel de los mares era mundialmente más bajo del actual, ya que enormes cantidades de agua estaban concentradas en el casquete polar ártico que cubría gran parte de Europa, norte de Asia y buena parte de América septentrional. Algunas estimaciones sugieren que el nivel de los mares era 150-200 metros más bajo respecto del contemporáneo.

Esta situación favorecía los intercambios marítimos entre el Mediterráneo y las demás partes habitadas del mundo, como el Medio y el Extremo Oriente y Suramérica. Durante el último período antediluviano (de 30 a 10 milenios antes de Cristo), los centros de conocimiento del mundo antiguo eran sustancialmente cuatro: mediterráneo (plataforma sícula), índico (Khambat), oriental (Yonaguni) y suramericano (Tiwanaku, Sacsayhuamán y Marcahuasi).

Ya a partir de los años 50 del siglo XX, varios investigadores independientes, interesados en el estudio de la verdadera Historia del hombre, se conocieron y llegaron a conclusiones convergentes, las cuales, en esencia, aprueban la tesis de una gran civilización antediluviana megalítica que se extendió por todo el planeta.

En 1957, el médium estadounidense de origen serbio G.H. Williamson se conoció con el investigador peruano Daniel Ruzo (especialista en Marcahuasi).

En el año siguiente, G.H. Williamson se relacionó con el arqueólogo italiano Costantino Cattoi (investigador de las antiguas culturas pelásgicas y tirrenas).

En 1962, el religioso milanés Carlo Crespi empezó a catalogar y a estudiar numerosos hallazgos antediluvianos descubiertos por algunos indígenas Shuar en la Cueva de los Tayos, en la Amazonía ecuatoriana. En 1978, el investigador italo-brasilero Gabriele D’annunzio Baraldi, quien defendía la tesis de que pueblos mediorientales habían colonizado parcialmente a Brasil en épocas post-diluvianas, conoció a Carlo Crespi en Cuenca (Ecuador) y pudo observar los hallazgos de la Cueva de los Tayos. El análisis de los jeroglíficos encontrados, comparados con algunos petroglifos del Brasil (uno de ellos es la Pedra do Ingá) y con algunos objetos hallados después en las cercanías de Tiwanaku (Fuente Magna y Monolito de Pokotia), llevaron a varios investigadores, yo incluido, a considerar que la lengua hablada durante el último período antediluviano fue el nostrático (idioma estudiado por el eminente catedrático italiano Luigi Luca Cavalli Sforza).

El centro de conocimiento primigenio del Mediterráneo fue la llamada “plataforma sícula”. Antes de la inmensa catástrofe conocida como “diluvio universal”, la plataforma sícula comprendía la actual Sicilia (que estaba unida a Calabria), y la porción de tierra, ahora sumergida, que se extendía hacia el sur, o bien, hacia las actuales Libia y Túnez. Al oeste de esta plataforma estaba el Mediterráneo occidental con las islas de Cerdeña y Córcega unidas. Al este de esta gran extensión de tierra se encontraba el Mediterráneo oriental.
En el centro de la llamada “plataforma sícula” había varias ciudades antediluvianas en los lugares que hoy corresponden a las islas de Malta y Gozo.

Actualmente, en estas islas se pueden observar alrededor de 30 grandes construcciones megalíticas que se remontan al período antediluviano.

La arqueología tradicional dató estos sitios, remontándolos al IV milenio antes de Cristo, pero hay que recordar que la arqueología, a diferencia de lo que suele pensarse, no es una ciencia exacta, y las construcciones megalíticas no pueden ser datadas con métodos científicos.

Es frecuente que, para establecer la fecha de construcción de un monumento megalítico, se use el método del carbono 14 en cerámica u otros restos orgánicos hallados en sus cimientos, pero este procedimiento resulta ser engañoso, dado que los antiguos (post-diluvianos) utilizaban a menudo sitios erigidos en épocas antediluvianas para fines ceremoniales y relacionados con la espiritualidad.

El análisis de las islas actuales de Malta y Gozo pone en relieve cómo las condiciones para la agricultura en la época post-diluviana no eran ciertamente las más favorables. Por tanto, la arqueología tradicional no logra explicar cómo en dos pequeñas islas ventosas, con pocas fuentes de agua y una escasa agricultura pueda haberse desarrollado una civilización grandiosa capaz de construir obras megalíticas impresionantes como las de Ggantija, Tarxien, Mnadjra, Hal Saflieni, Hagrat y Hagar Kim.

Algunos estudiosos propusieron la teoría de las “islas sagradas”, o bien, lugares (Malta y Gozo) que otros pueblos consideraron sacros, decidiendo construir allí grandiosos templos dedicados al culto de la fertilidad, pero, en mi opinión, esta teoría no es creíble.

Sólo examinando la geografía antediluviana de la llamada “plataforma sícula”, una vasta tierra de aproximadamente 50.000 kilómetros cuadrados extendida hacia los actuales países de Libia y Túnez, se puede considerar que los pueblos que allí vivían llegaron a un grado tal de desarrollo (por medio de la agricultura) que pudieron especializarse en la construcción de templos megalíticos, los cuales hoy en día son apreciados con asombro.

La construcción más impresionante es el templo de Ggantija, ubicada en la isla de Gozo. Tiene una forma interna tricilíndrica y unos treinta metros de longitud. Pareciera que luego de la primera fundación se hubiera agregado una segunda estructura oval enfocada hacia el norte.

Los bloques de piedra que componen la construcción son colosales (de hasta 5 metros de longitud) y nadie logró jamás explicar cómo se colocaron unos sobre otros sin ayuda de poleas o palos de hierro utilizados como palancas.

Otra edificación gigantesca es el templo de Hagar Kim (isla de Malta), en el cual hay bloques de andesita de aproximadamente 30 toneladas de peso. Se piensa que Hagar Kim estuvo destinado al culto de los muertos y a los ritos propiciatorios y sacrificatorios de sacerdotes esotéricos, y utilizado como mausoleo en el período post-diluviano.
El templo más grande de la isla es Hal Terxien, de una hectárea aproximada de extensión.

Al interior de esta estructura hay bajorrelieves de animales que estaban sometidos a sacrificio durante ceremonias propiciatorias: ovinos, cabrunos, cerdos y bovinos. Hay, además, varias litoesculturas que representan espirales, las cuales simbolizaban el ojo omnipresente de la Diosa Madre, cuyo culto era común a muchos pueblos del Paleolítico. Las áreas internas del templo estaban reservadas a los ritos secretos conducidos por los sumos sacerdotes. Asimismo, es posible que la sección oriental del templo, desprovista de instalaciones utilizadas para el culto, haya sido destinada a ser palacio central del poder espiritual, incluso considerando que la construcción cercana de Hal Saflieni era utilizada como un mausoleo y que allí estaban sepultados los restos de los reyes.

En el templo de Hal Tarxien fueron encontradas varias estatuas que miden hasta 50 centímetros, además de la parte inferior de una estatua de mujer que debía medir unos 2,5 metros de altura. Estas estatuas revelan una clara influencia del arte minoico y, por consiguiente, demuestran que el sitio de Tarxien fue frecuentado en épocas post-diluvianas por pueblos que consideraban sagrados y mágicos todos los complejos megalíticos, construidos por sus remotísimos antepasados.

Si existe la posibilidad de que en un futuro se estudie a fondo el área marítima que circunda la actual isla de Malta, como se hizo por ejemplo en Khambat, probablemente se podrán agregar otros importantes elementos al estudio de la verdadera Historia del hombre.

Fuente: http://www.yurileveratto.com/
Ávalon: http://revistadigitalavalon.es/?p=3120

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Autor Hilo