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Civilizaciones Antiguas : LA EXTINCIÓN DE LA ETNIA YARUGUÍES.
Enviado por Rosa Santizo Pareja el 12/10/2010 16:36:11 (1344 Lecturas)

Autor:

YURI LEVERATTO


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Cuando Cristóbal Colón llegó a la isla de Guanahani, en octubre de 1492, no podía imaginar que en el Nuevo Mundo, posteriormente llamado América, vivieran más de 2000 pueblos distintos, con un total aproximado de 60 millones de personas. Como sabemos, la mayoría de estos indígenas murió a partir de la invasión de los Europeos, que fueron, en principio, Españoles y Portugueses; luego, Holandeses, Ingleses y Franceses.

Los Europeos transportaban inconscientemente virus y bacterias que estaban presentes, por lo general, en sus animales: bovinos, porcinos y equinos.

La dispersión de estos virus, especialmente el de la viruela, causó muchas epidemias en el transcurso de los siglos siguientes, llegando a exterminar el 80 % de los indígenas americanos. Pueblos enteros desaparecieron o su población se redujo drásticamente.

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Sucesivamente, hubo un verdadero impacto bélico por medio del cual los europeos se apoderaron de inmensos territorios. La explotación indiscriminada de la mano de obra indígena, como en el caso de la mina de Potosí o de las plantaciones de caucho del cruel empresario peruano Arana, entre otras, causaron otras miles de muertes entre la población autóctona.

Los pueblos originarios americanos que se vieron afectados por esta insensata expansión europea en este continente fueron numerosos y, por desgracia, todavía hoy continúan las agresiones a las tierras indígenas.

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A veces son verdaderas apropiaciones indebidas en las que la multinacional de turno obtiene un contrato de explotación minera y provoca, con la ayuda de ejércitos privados, el abandono de las tierras por parte de sus legítimos propietarios, los nativos.

Otras veces, en cambio, las tierras indígenas son demarcadas y protegidas oficialmente, pero luego se le permite a una ONG entrar y efectuar proyectos de estudio de la biodiversidad con el fin de obtener lucrosas patentes para la creación de cosméticos o productos químicos, quitándoles, de esta manera, riqueza a los legítimos propietarios.

Uno de los pueblos autóctonos americanos que sufrió, en el curso de los siglos, repetidos ataques por parte de los colonos, fue el pueblo de los Yariguíes, una etnia del grupo lingüístico Caribe que vivía junto al Río Magdalena, en la actual Colombia, y la cual se extinguió definitivamente en 1940.

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La zona donde vivían los Yariguíes corresponde a la parte occidental del actual departamento de Santander, precisamente la región donde, a partir del inicio del siglo XX, se encontró petróleo y fue fundada la ciudad de Barrancabermeja. Es un territorio de típico clima tropical, caliente y húmedo.

Los primeros Europeos que tuvieron contacto con la etnia Yariguíes fueron los Españoles pertenecientes a la expedición de Gonzalo Jiménez de Quesada, en 1536, la cual terminó con la conquista de Cundinamarca y la fundación de Santafé de Bogotá.

Los Yariguíes vivían de agricultura (maíz, mandioca y fríjoles), como también de caza y pesca. Eran excelentes artesanos; particularmente, creaban bellísimos recipientes de cerámica que decoraban con tintes vegetales.

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Estaban divididos en seis clanes, cada uno liderado por su respectivo cacique o jefe indígena: Arayas, Chiracotas, Tolomeos, Suamacaes, Opones y Carares. Alrededor de 1570, los caciques más conocidos eran Beto, rey de los Arayas; Caciquillo, de los Opones; Martinillo, de los Carares y Sumacá, de los Suamacaes.

En general, intentaban oponerse a la avanzada de los Españoles y a sus proyectos de colonización de sus tierras ancestrales. A menudo asaltaban los veleros que navegaban a lo largo del río Magdalena o los que remontaban el Río Sogamoso en el intento de alcanzar Vélez, ciudad fundada por Martín Galeano en 1539.

Los Yariguíes eran muy belicosos y no se dejaban dominar fácilmente. Usaban flechas envenenadas lanzadas con potentes arcos para causar la muerte de los colonos españoles.

El heredero de Beto fue el legendario cacique Pipaton, quien condujo una valiente defensa del territorio Yariguíes, matando muchos soldados españoles.

No obstante, a fines del siglo XVI, una terrible epidemia de viruela diezmó el ejército de los Yariguíes, que pasó de los 1600 a los 400 individuos. La defensa del territorio indígena era cada vez más difícil, tanto por la debilidad de los nativos, perjudicados por las epidemias, contra las cuales no tenían anticuerpos, como por el aumento del flujo de los colonos, que llegaban numerosos de España en busca de un futuro mejor.

En 1601, Pipaton fue tomado prisionero por el español Benito Franco; le cortaron los talones y lo enviaron en exilio a un valle lejano, de donde, sin embargo, logró escapar, volviendo a organizar la resistencia. Entretanto, no obstante, los españoles habían matado a los otros caciques Itupeque y Labogache, además de muchos soldados.

Pipaton murió después, en 1612, luego de haberse entregado a los españoles. La población de los Yariguíes, de unos 50.000 sujetos en 1536, descendió a 30.000 en el siglo XVII.

La mayoría de los autóctonos fue incorporada a las llamadas encomiendas, donde se le obligó al arduo trabajo en los campos.
Unos 200 años más tarde, en 1850, los Yariguíes no eran más de 15.000.

En la segunda mitad del siglo XIX, llegó al actual departamento de Santander el aventurero alemán Geo Von Lengerke.

El alemán, que llegó a poseer enormes extensiones de tierras cultivadas en China, fue promotor de una serie de proyectos para la construcción de calles y la utilización agrícola de los suelos.

Durante los treinta años de su permanencia en Colombia, muchos nativos, que se oponían al proceso de colonización de sus tierras ancestrales, fueron muertos, mientras que otros perecieron a causa de enfermedades como la viruela y el sarampión.

A partir de 1866, en Colombia fueron aprobadas varias leyes para la “civilización y evangelización de los indígenas”, las cuales tenían por fin la integración de los nativos y la utilización de su mano de obra. Estas normas fueron destructivas para los pocos Yariguíes que quedaban, quienes estaban obligados a hablar en español, no pudiendo usar más su propia lengua y tradiciones.

En 1880, los Yariguíes eran solamente 10.000, mientras que a principios del siglo XX eran tan sólo 5.000.

El golpe de gracia de los indígenas fue, sin embargo, producido por el descubrimiento del petróleo, en el actual departamento de Santander, de parte del coronel José Joaquín Bohórquez.

Algunas muestras de petróleo fueron enviadas al empresario Roberto de Mares, quien las analizó, confirmando el descubrimiento. De Mares obtuvo una concesión por treinta años del Presidente de Colombia de aquel entonces, Rafael Reyes. No obstante, como De Mares no logró encontrar los fondos para la explotación del petróleo, vendió la concesión a los emprendedores estadounidenses que fundaron, a continuación, la Tropical Oil Company.

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Esta empresa, que empezó la explotación petrolera en el actual Santander en 1921, fue directamente responsable de la desaparición de los últimos Yariguíes, a quienes estaban persiguiendo por la culpabilidad de vivir en las áreas pertenecientes a la concesión de Roberto de Mares.

Los Yariguíes, que en 1910 no eran más de 1000 y que en 1920 eran unos 500, se extinguieron completamente alrededor de 1940. Su lengua y sus tradiciones se perdieron en el olvido y sus creaciones de cerámica fueron vendidas a comerciantes de antigüedades.

Sólo hasta hoy se está intentando recuperar un patrimonio extraviado que podría contribuir a devolverle identidad al pueblo colombiano.

- Este artículo fue escrito con la colaboración del Doct. Jesús González.

- Se agradece al Profesor Velasquez de Barrancabermeja para las fotos de la ceramica Yariguies.


Fuente: http://www.yurileveratto.com/
Ávalon: http://revistadigitalavalon.es/?p=2923

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Autor Hilo