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OFFTOPIC : JOHN D. ROCKEFELLER: LOS INICIOS DE UNA DINASTÍA.
Enviado por Rosa Santizo Pareja el 25/8/2010 18:21:38 (906 Lecturas)

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La familia Rockefeller desde principio del siglo XX y en muy poco tiempo, se transformó en monopolista de la industria petrolera norteamericana. Llegó a concentrar en sus manos el 95% de la exploración, explotación, distribución y venta minorista de gasolina en EE.UU. Esta familia es famosa por su riqueza y por sus actividades filantrópicas.

A mediados del siglo XIX la expansión del comercio de todo tipo de bienes y servicios prolongó la jornada laboral. En tal circunstancia la iluminación artificial se tornó crítica. Sencillas y poco efectivas lámparas que utilizaban aceites vegetales o de origen animal comenzaron a utilizar profusamente.

En esas circunstancias, un tal John D. Rockefeller, por entonces empleado de comercio, comenzó a vislumbrar que los aceites para iluminación y las grasas para la maquinaria a vapor se estaban convirtiendo en un gran negocio.

Pero, en aquel momento, los métodos para obtener petróleo en los Estados Unidos eran más que primitivos. En general se embebían trapos en lugares donde el mismo rezumaba y luego se los retorcía colocando el producto en barriles y para 1853, casi todo el que se obtenía se utilizaba como una medicina milagrosa llamada Aceite Séneca.

Un grupo de emprendedores encabezados por el abogado George Bisell y el banquero James Towsend, dieron a un químico, Benjamin Silliman Jr., un poco del líquido para su análisis.

Cuando Bisell tuvo los resultados del análisis percibió que, además de medicina, el líquido negro, es decir, el petróleo, serviría para iluminación. Adelantándose preventivamente a los acontecimientos, Bisell y Silliman Jr. fundaron la Pennsylvania Rock Oil Company.

Se perforó en las cercanías de Titusville y en 1859 el petróleo brotó artificialmente por primera vez en los Estados Unidos. La era del petróleo comenzaba sin más trámite. Por la facilidad de su destilado, aparecieron en los alrededores de Titusville cientos de fraccionadores que se dedicaban a la venta de combustible para lámparas sin tener en cuenta la calidad. Si el producto contenía más nafta que kerosene, la lámpara vienesa podía estallar y provocar un incendio.

Aprovechando tal circunstancia, Rockefeller, aquel astuto empleado de comercio, había racionalizado el producto buscando la seguridad y el mayor brillo posible para la lámpara. A tal efecto había creado, como su nombre lo indica, una compañía que vendía kerosene de calidad y características estables, la Standard Oil Company. Infinidad de emprendedores quedaron arruinados al no poder competir con la Standard, que vendía su producto a pérdidas. Algunos decidieron asociarse al cartel y llegaron a ser importantes directores.

Habiendo amasado una inmensa fortuna, hacia 1883, los socios principales de la Standard, Henry Flagler, John Rockefeller y su hermano William decidieron formar la Standard Oil Trust para regularizar y sistematizar la inmensa cantidad de compañías que dominaban como accionistas.

Algunos socios tendrían trascendencia también por otros emprendimientos:

Rockefeller, principal sostén económico de la Iglesia Baptista, creó con sus aportes el colegio de altos estudios de la iglesia, la conocida Universidad de Chicago, en tanto que su socio y amigo, Flagler, era hijo de un pastor protestante. No había pasado demasiado tiempo de la creación del trust cuando los socios —dueños virtuales de todo el kerosén que se producía en Estados Unidos— vieron aparecer a dos enemigos complicados: Thomas Alva Edison y su bombita eléctrica.

Mientras pergeñaban cómo actuar en consecuencia para con el recién llegado a las cuestiones de iluminación, en Alemania dos técnicos inventaban unos motores que revolucionarían el mercado. El primero se llamaba Nicolás Otto y desarrolló la máquina que hoy conocemos como motor naftero.

Poco después, Rudolf Diesel lo ponía en funcionamiento, popularizado por su nombre. Otros precursores agregarían estos motores a carruajes (Gottlieb Daimler, entre otros), dando nacimiento a una nueva Era, la del automóvil, que arrasaría con todo lo conocido. A diferencia del motor a vapor, el ideado por Otto era liviano, muy potente y funcionaba con nafta, que en Europa era cara pero que en los Estados Unidos la Standard arrojaba a los ríos por las noches, ya que era el elemento que hacía explotar las lámparas a kerosén. Como los motores eran sencillos, se expandieron rápidamente por los Estados Unidos y para 1896, otro protestante, Henry Ford, fabricaba su primer automóvil.

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Poco después, los hermanos Orville y Wilbur Wright, el 17 de diciembre de 1903, hacían volar por primera vez en Kitty Hawk el primer avión que ya poseía controles de vuelo. Pronto, en muy pocos años, la Standard Oil dejó de arrojar las naftas al agua y empezó a venderlas a mejor precio que el kerosén para que las utilizaran autos y aviones. No pasó mucho más tiempo para que la Marina estadounidense le pidiera a la Standard un subproducto del petróleo, el fuel, un aceite pesado para quemarlo en las calderas en lugar del carbón. Ese cambio tecnológico realizado a finales del siglo XIX permitió a la Marina estadounidense superar a la británica en velocidad, capacidad de maniobra y en automatización del manejo de la nave, entre otras ventajas.

Como vemos esta compañía tuvo un crecimiento meteorico y estuvo enseguida en condiciones de comprar las refinerías de los competidores, adquirir oleoductos, negociar tarifas de transporte baratas con los ferrocarriles y las naviera. Hacia 1881 tenía un virtual monopolio del mercado de derivados del petróleo en Estados Unidos y era el primer grupo en adoptar la forma de trust, tan usual en la época de grandes concentraciones empresariales del capitalismo monopolista que por entonces se iniciaba.

Convertida en símbolo de las prácticas monopolistas, la Standar Oil fue víctima de la legislación de defensa de la competencia que adoptaron muchos Estados americanos y el propio Gobierno federal como reacción. Condenado por el Tribunal Supremo de Ohio en 1892, Rockefeller eludió la normativa antimonopolística disolviendo formalmente el trust y poniendo las acciones a nombre de diferentes empresas controladas por el mismo núcleo de nueve socios.

Las creencias religiosas de Rockefeller (un devoto cristiano protestante de la rama baptista) le inclinaron a poner la fabulosa fortuna que había amasado al servicio de obras sociales, dedicándose casi por entero a la filantropía desde que se retiró a vivir en una granja en 1896: fundó la Universidad de Chicago (1891), el Instituto Rockefeller para la Investigación Médica en Nueva York (1901), el Consejo General de Educación (1902) y la Fundación Rockefeller (1913).

En todas estas tareas estuvo auxiliado por su único hijo, John D. Rockefeller Jr. (1874-1960), que fue quien le sucedió al frente del negocio familiar. Su especialidad como empresario fue la lucha contra los sindicatos obreros, empleándose con fuerza en la represión de las huelgas. En 1899 consiguió recomponer la unidad de sus empresas a través de un holding con sede en Nueva Jersey; pero en 1911 tuvo que disolverlo -como le había ocurrido años antes al trust de Ohio- al declarar el Tribunal Supremo federal que incumplía la Ley Shermann Antitrust de 1890. Por esas mismas fechas también él se retiró para dedicarse a las obras sociales.

Fue el constructor del Centro Rockefeller de Nueva York en los años treinta y uno de los impulsores de aquella ciudad como sede de la Organización de las Naciones Unidas en los cuarenta (Rockefeller regaló a la ONU el solar en donde se edificó su sede). También financió la construcción de viviendas sociales, la conservación del patrimonio histórico y la creación artística. Al frente del negocio y de las 33 fundaciones familiares le sucedió el mayor de sus cinco hijos varones, John D. Rockefeller III (1906-78). Se especializó en formar una colección extraordinaria de arte oriental. Creó el Centro Lincoln para el Desarrollo de las Artes en Nueva York, el Centro Internacional de la India en Nueva Delhi, la Casa Internacional de Japón y la Sociedad de Asia (a la cual donó su colección artística al morir).

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En 1952 fundó el Consejo de la Población, un centro de investigación sobre planificación familiar. Su hermano Nelson A. Rockefeller (1908-79) se dedicó a la política, integrándose en el ala liberal del Partido Republicano. Colaboró con las administraciones demócratas de Franklin D. Roosevelt y de Truman en los años cuarenta y cincuenta. Fue elegido cuatro veces gobernador del Estado de Nueva York (1959-73) y vicepresidente de Estados Unidos con Gerald Ford (1974-77); pero nunca consiguió la nominación republicana para la presidencia, que pretendió varias veces.

Tanto él como sus restantes hermanos (Laurance, Winthrop y David) se dedicaron simultáneamente a extender los negocios de la familia hacia nuevas ramas de actividad, y a fundar instituciones culturales y filantrópicas.

Fuentes: Dinastías de David S. Landes /Los Científico Nazis en Argentina Carlos De Nápoli

http://curiosomundoazul.blogspot.com/

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Autor Hilo