Enviado por agandinel 10/3/2010 10:32:55 (14 Lecturas)
Durante siglos, la gente de todo el mundo han sido testigos de un fenómeno extraño - orbes de luz flotando en el cielo nocturno. Algunos dicen que las luces les persiguieron mientras se alejaban en sus coches, y los pilotos militares han informado de detectar las luces en misiones secretas. Muchos se preguntan si las luces podría ser fantasmas, o los visitantes del espacio exterior. Ahora, NGC se une a la investigación y se reúne un equipo de investigadores con una nueva teoría sobre el origen de estas luces extrañas. VIDEO AQUI......
INFORMA PARA UNIFAGRUPO Y EL MUNDO ADOLFO GANDIN OCAMPO
Enviado por agandinel 10/3/2010 10:00:29 (16 Lecturas)
En una conferencia en Ontario-Canada el egiptologo Zahi Hawass mostro videos y brindo un recoirrido sobre los ultimos descubrimientos en egipto. Aqui la nota y el video del tunel encontrado INFORMA PARA UNIFAGRUPO Y EL MUNDOADOLFO GANDIN OCAMPO VIDEO http://www.youtube.com/watch?v=h6ZStX ... &feature=player_embedded#
Enviado por Rosael 8/3/2010 12:46:39 (22 Lecturas)
Lorena Martínez - BBC Mundo.
"Alicia en el país de las maravillas" ha inspirado a muchos artistas, siendo el último el director de cine Tim Burton, que ha puesto su sello personal a una versión del famoso cuento de Lewis Carroll.
Pero ¿qué inspiró al padre de este relato infantil para recrear un mundo donde la ley de la lógica brilla por su ausencia?
Todo empezó en la tarde del 4 de julio de 1862, cuando Charles Dodgson, que firmó sus libros como Lewis Carroll, navegaba por el río Támesis en Oxford acompañado de Alice Liddell y sus dos hermanas.
Dodgson conoció a la familia Liddell en 1853 mientras tomaba fotografías en la iglesia Christ Church, de la que el padre de Alice era el decano.
En aquella tarde de verano, la pequeña Alice, que tenía 10 años, le pidió a Carroll que les contara un cuento.
La historia les gustó tanto que Alice le pidió que se la escribiera. Carroll accedió y en 1864 la niña recibió como regalo de Navidad el manuscrito, titulado "Alicia en el país de las maravillas".
La sociedad británica victoriana educaba a la mujer para reprimir sus instintos y adecuar su conducta a un rígido código moral basado en la represión de las pasiones, los prejuicios sociales y el mundo de la apariencia. Por ese motivo, era difícil concebir que las mujeres pudieran ser autoras de los delitos y albergar impulsos homicidas e, incluso, encontrar placer en el crimen.
El veneno era el arma más común empleada por las mujeres por tratarse de un método que no requería fuerza física y porque la compra de venenos, como la estricnina y el arsénico, era relativamente fácil. Muchas personas utilizaban el arsénico para matar a las ratas o a las moscas y, algunas mujeres también lo empleaban como producto de belleza, para mejorar la suavidad de la piel. De manera que nadie sye extrañaba de que una mujer entrase en una farmacia pidiendo este veneno.
Sólo tenía que firmar en un libro (el Poison book), que por ley debía encontrarse en todas las farmacias para registrar qué venenos se habían vendido.
Los móviles que, generalmente, impulsaban a la mujer a matar eran económicos. En la época victoriana se incrementaron notablemente el número se seguros de vida y su cobro se convirtió en un buen motivo para acabar con la vida del asegurado. No obstante, también podía actuarse por otros motivos como la venganza, los celos, para evitar escándalos o, incluso, para escapar de las rígidas normas de unos padres o de un marido muy estrictos.
Tres célebres envenenadoras de la época victoriana fueron Adelaide Bartlett, Madeleine Smith y Christiana Edmunds, conocida como “la envenenadora de la crema de chocolate”. Estas mujeres asesinaron con cloroformo líquido, arsénico y estricnina, respectivamente.
Encuentran inscripciones de hace 60.000 años grabadas en fragmentos de cascarones de huevos de avestruz, lo que quizás indicaría la existencia de pensamiento simbólico ya por esa época.
Algunos fragmentos de cáscaras de huevos de avestruz con inscripciones grabadas de 60.000 años de antigüedad. Fuente: Pierre-Jean Texier, Diepkloof Project.
Usted, amigo lector, esta leyendo esta noticia en un texto escrito. Pudiera ser que este texto estuviera escrito sobre una piedra, una tablilla de barro, un papiro o un pergamino, pero probablemente lo esté sobre una pantalla. Aunque aún puede imprimirlo sobre papel, pues algunos, incluso ahora que la tinta electrónica se está asentando, no nos hemos liberado todavía del fetichismo del papel. Necesitamos “tocar” el texto.
El caso es que la humanidad ha utilizado diversos soportes para escribir textos. Desde el hueso de Ishago, en donde hace más de 35.000 años alguien anotó lo que se consideran los primeros números, a los átomos de xenon con los que IBM dibujó su logotipo de escala atómica hace ya unos cuantos años.
Cuando un terremoto sacudió el sur de Perú el 21 de mayo de 1950, la antigua población de Cuzco quedó devastada, pero los cimientos de piedra sin aglutinante sobre los cuales fue erigida la ciudad permanecieron en su sitio: eran las minas de murallas de templos y palacios construidos por los incas antes de la Conquista española.
Los alarifes incas construyeron sus muros con tanta perfección, que resistieron las sacudidas y quedaron indemnes; tan sólo unas cuantas juntas se apartaron ligeramente. Los bloques de piedra, algunos de 100 toneladas de peso, fueron labrados sin herramientas de hierro, pero con un ajuste tan exacto que no es posible meter la hoja de un cuchillo entre las juntas.